|
Seis años de TLC, su impacto en México* Marcela Orozco Contraras** Los Estudios de Evaluación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte: Análisis, Crítica y Propuesta, representa un valioso esfuerzo del Área Internacional del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el Senado de la República durante la última fase de la LVII Legislatura. La compilación cumple su objetivo de dar a conocer al pueblo de México un análisis riguroso de diversos aspectos, tanto de la vida nacional como de la relación bilateral entre México y Estados Unidos, que se ven afectados por la instrumentación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). En ella, podemos apreciar las valiosas contribuciones de destacados intelectuales que examinarán, con rigor científico, el impacto del proceso de globalización en la economía mexicana, los flujos migratorios de mexicanos hacia Estados Unidos, el estado real de la agricultura nacional a la luz de las consecuencias de este acuerdo, así como el rumbo por el que los gobernantes mexicanos han decidido la aplicación de políticas que limitan el ejercicio de nuestra soberanía y vulneran la seguridad nacional. En la Introducción, Jorge Calderón Salazar y Andrés Peñaloza Méndez muestran desde el primer párrafo cómo "A sus seis años de vigencia, el TLCAN se ha situado en el centro de la crisis y de las políticas públicas de México (…) además de cerrar un ciclo de reformas estructurales de corte neoliberal instrumentadas desde 1982 (e) inaugurar un nuevo proceso de desnacionalización y transnacionalización".1 Los resultados de estas políticas desmienten las promesas oficiales. Como ejemplo podemos citar que la merma en los ingresos públicos es superior a los tres mil millones de dólares anuales; la generación de empleo y el mejoramiento salarial y de las condiciones de vida han sido nulos; la dinámica de exportación, es impulsada por un sector maquilador cuyos componentes nacionales son menores al 3% y cuyas ventas se concentran en 300 de las 40 mil empresas en existencia. Se reitera la preocupación por las implicaciones que tiene sobre México el Capítulo XI (Inversiones) de este acuerdo, y por la pretensión de expandir su contenido a través del fallido Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), generado en el seno de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de tratados comerciales como el firmado entre México y la Unión Europea. En el primer capítulo, denominado Comercio Internacional: Instrumento para el desarrollo o agenda de las transnacionales, Organización Mundial de Comercio y Tratado de Libre Comercio Unión Europea-México, Calderón Salazar hace una serie de consideraciones en torno al resultado que derivaría de la ampliación de temas y facultades de la Organización Mundial de Comercio (OMC) cuando no se han evaluado y corregido las grandes deficiencias del sistema de comercio mundial y del propio funcionamiento de esta organización. "No obstante que al concluir la Ronda Uruguay del Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés) se señalara a que la liberalización comercial era un medio para la prosperidad y la riqueza mundial, así como del bienestar de la población, lo cierto es que pasados cinco años, las corporaciones transnacionales han contribuido a generar una creciente inestabilidad en los mercados, una mayor exclusión social concomitante a la concentración de la riqueza en unas cuantas personas y naciones y el fomento de sistemas no sustentables de producción y consumo".2 Cabe destacar que los temas de interés para los países en desarrollo casi nunca han ocupado un lugar destacado en la OMC y que tampoco se ha hecho prácticamente nada para suprimir o reducir el hostigamiento que sufren estos países a través de las medidas instrumentadas en su marco jurídico. Con relación al Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUE) se advierte que "de no aplicarse acuerdos complementarios de cooperación en beneficio de medianas y pequeñas empresas y de algunos sectores productivos, se podría incrementar el diferencial de niveles desarrollo"3 entre las partes. Por lo demás, Calderón describe los acontecimientos surgidos durante el proceso de ratificación en el Senado de la República y concluye con la defensa de una política exterior de Estado basada en el respeto al orden jurídico nacional y el derecho internacional y la instrumentación de una nueva política comercial justa y equitativa para dar vigencia a los derechos humanos del pueblo mexicano, preservando soberanía, independencia e integridad de la República. Alberto Arroyo Picard, en El TLCAN: Balance de sus resultados y una propuesta para una inserción diferente en la economía mundial, explica por qué el problema más grave de la globalización no es la apertura comercial, sino permitir que el mercado defina los proyectos nacionales. Por lo que toca al debate sobre el dogma de lo inevitable de la globalización, sostiene que puede transformarse la forma neoliberal en la que se está dando, que, además, re-presenta un seguro contra la democracia. En este contexto, la lucha de las más diversas organizaciones civiles, tanto en México como en el mundo, se da con la convicción de alcanzar un proceso de globalización que privilegie los intereses de los pueblos. En un balance del acuerdo, comprueba el pobre desempeño económico de nuestro país con relación a otros países de América Latina y El Caribe y desmitifica los argumentos del sector gubernamental examinando, en detalle, temas como exportaciones e importaciones, acceso a mercados, reglas de origen, empleo, salarios y sector manufacturero. Posteriormente, reflexiona en torno al Estado Nacional y su relación con el TLCAN considerando el contenido de este acuerdo, su vínculo con la Constitución mexicana y la orientación que propone y resume en los "Supuestos de los que parte la búsqueda de una estrategia nacional de desarrollo": * Debemos integrarnos en la dinámica económica mundial desde un proyecto nacional viable; * Necesitamos acuerdos internacionales que regulen la globalización; * El TLCAN está siendo negociado continuamente y, por lo tanto, no es algo incambiable; pero también en los "Principios generales y marco jurídico institucional para las negociaciones internacionales" y en los "Objetivos generales de las negociaciones de tratados económico-financieros". En estos apartados señala que la crítica y la propuesta están fundamentadas técnicamente, aunque surgen de un imperativo ético. Por lo que respecta a los objetivos, éstos deben acotar las facultades del Poder Ejecutivo en materia de negociaciones internacionales y se reflejan en la búsqueda de: * Democracia y participación. * Soberanía y bienestar social. * Reducción de desigualdades. * Sustentabilidad. Arroyo Picard dedica la última parte de su ensayo a las preocupaciones de la sociedad civil con respecto a los derechos humanos y el medio ambiente, en las que conjunta principios y objetivos guías. En Tratado de Libre Comercio de América del Norte: Trato Nacional para la empresa y la inversión extranjera, Andrés Peñaloza analiza el significado del reiterado concepto de Trato Nacional en los acuerdos de índole financiera y comercial y sus implicaciones. Esta concepción, señala el especialista, significa el establecimiento de condiciones competitivas de igualdad y obliga a que a los productos importados se les otorgue un trato igual al que se da a productos nacionales similares "con relación a leyes, regulaciones y re-quisitos que afecten las ventas de los productos".4 Parte de la problemática está en las diversas interpretaciones que se hagan del término afecten y que "aún no se ha definido de manera específica qué es un producto similar".5 En otra parte de su escrito, describe casos de diversos países en los que se ha discutido el tema previendo que en el futuro, según se multipliquen las controversias, haya más claridad en los términos y el tema sea sujeto de consideraciones serias. Entre los efectos importantes de este concepto tenemos que desde "el TLCAN, el Trato Nacional se aplica no sólo al comercio de bienes, sino que se extiende a los servicios e inversiones", adicionalmente, la soberanía estatal o provincial queda seriamente lesionada. La restringida flexibilización existente en el tratado responde a intereses de ciertas industrias y empresas y no a una estrategia global que atienda desniveles estructurales e impactos destructivos del libre comercio. En contraposición al concepto de Trato Nacional, bajo la perspectiva de este autor, México debe asumir y promover iniciativas que atiendan las necesidades de los países en vías de desarrollo a través de mecanismos jurídicos vinculantes, empezando con la ampliación de algunas excepciones establecidas en diversos artículos del GATT y las consideraciones adscritas tanto en la Declaración de la Habana del 16 de noviembre de 1999, emanada de la IX Cumbre Iberoamericana, como en la Declaración y el Plan de Acción del X periodo de sesiones de la Organización de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), celebrado entre el 12 y el 19 de febrero de 2000. Así, el TLCAN debe ser renegociado bajo estos términos. Ana María Aragonés, divide en cinco partes La relación México-Estados Unidos en la perspectiva de la migración de trabajadores en momentos de globalización: Diagnóstico y Propuestas y reitera que "uno de los factores de mayor conflictividad en la relación México-Estados Unidos es sin duda el de la migración de trabajadores, fenómeno con una larga historia derivada tanto de la particular forma en la que la geografía nos ha vinculado, como por la situación que resulta de nuestras diferencias económicas, políticas y sociales".6 Por otro lado, destaca que la política económica instrumentada por los gobiernos neoliberales ha favorecido la permanencia de estos flujos al mantener como ventaja comparativa una fuerza de trabajo barata, lo cual ha permitido incrementar la ganancia de empresarios nacionales y extranjeros y resultado a Estados Unidos altamente provechoso, a pesar de sostener en el papel una posición contraria a los trabajadores indocumentados. Para la investigadora, el fenómeno migratorio de trabajadores debe considerarse "no como fenómeno individual sino social y, fundamentalmente, como uno de los factores que favorecen la internacionalización económica, objetivo histórico del capitalismo",7 además de estar directamente relacionado con las inversiones extranjeras, permitiendo una nueva explicación que se aleja de aquellos supuestos que plantean la pobreza como el elemento determinante de los flujos migratorios. Ya en la quinta parte de su estudio, Aragonés argumenta la forma en que "El sector servicios y la industria incrementan su participación por encima del agrícola, rama en la que tradicionalmente se insertó la fuerza de trabajo migrante",8 lo cual refleja que las necesidades de la profunda reestructuración productiva de la economía estadounidense conlleva la obsolescencia de ciertos perfiles y la exigencia de otros nuevos, lo que nos conduce a concluir que nuevamente estamos adecuándonos a las necesidades de nuestro vecino del norte mediante una serie de transformaciones que pasan por lo jurídico, lo político, lo económico y lo cultural. El importante y delicado tema de la agricultura es abordado por Enrique Bautista Villegas en un estudio que emprendió desde la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados durante la LVII Legislatura. Algunas de sus conclusiones fueron que "El TLCAN está perjudicando a la gran mayoría de los productores del campo, toda vez que los precios internacionales de mercado, que tienden a la baja, estaban sirviendo de referencia para la fijación de los precios de la producción en México, mientras que los costos de los insumos crecían cada vez más y aquí no se empleaba la referencia de los preciso internacionales";9 o bien que "la importación indiscriminada (...) no traslada (...) beneficio a los consumidores finales".10 Bautista Villegas aborda dos de los principales acuerdos comerciales que México ha suscrito, es decir, el TLCAN y el TLCUE y destaca una contradicción interesante: "aún cuando en ambos se privilegia el comercio de bienes como su eje central, lo cierto es que los dos tienen a la inversión y los servicios, sobre todo a los financieros, como su parte más importante".11 Un poco más adelante nos habla de las cifras sobre el comercio de productos agrícolas y agroalimentarios dentro del TLCAN y el posicionamiento que adquirieron los productos mexicanos con la liberalización comercial, revisando detalladamente el caso de granos básicos (maíz, frijol, soya, trigo) y oleaginosas, para concluir que Estados Unidos es el gran ganador en la relación comercial con México dados los resultados de los primeros seis años de vigencia del acuerdo. Es decir, sostiene, que ha habido un mayor dinamismo comercial cuya consecuencia en la población campesina mexicana se resume en un impacto negativo que se intensifica por el mal manejo que el gobierno mexicano ha hecho de los instrumentos que contempla el TLCAN para dosificar el acceso de las importaciones a nuestro mercado a fin de garantizar la viabilidad de nuestros sectores más vulnerables. Después de constatar los resultados bilaterales con Canadá, el otro socio comercial en el TLCAN, Bautista retoma el análisis del TLCUE y sostiene que "no es difícil suponer que las grandes empresas multinacionales agroalimentarias europeas son las más beneficiadas del acuerdo",12 que el derecho a un salario digno y a una alimentación sana para los mexicanos no parece entrar, en la práctica, en el terreno de las preocupaciones esenciales y que en el comercio de los bienes agropecuarios y agroalimentarios los capitales y los derechos de autor en materia de genética agrícola y animal son tal vez mucho más importantes (para los europeos) que el comercio. John Saxe-Fernández nos habla en primer término de los fundamentos constitucionales de la seguridad nacional mexicana señalando acertadamente que "De manera paralela a la creciente desnacionalización integral de importantes sectores de la economía nacional observada durante los sexenios de Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León se dio una profunda extranjerización del proceso de toma de decisiones en materia de política económica (dando prioridad) a los intereses de las corporaciones de los países capitalistas centrales y aplicados por medio de instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)"13 como también que la Constitución de 1917 "ha sido el fundamento de la estabilidad y que ha permitido la coherencia interna y la actuación soberana en el ámbito regional y mundial",14 cuyos fundamentos han sido socavados "y con ellos las bases de sustento de la seguridad nacional mexicana que se articula desde el interés público nacional y ciertamente no desde el de monopolios, grupos de interés o clubes de privilegiados.15 En la segunda parte de su ensayo, titulada "El TLCAN, las privatizaciones en el sector estratégico y la legalidad constitucional", destaca que los compromisos contraidos con intereses externos acarrean el abandono (...) radical del proyecto nacional consagrado en la Carta Magna"16 y que no existe duda de que estamos sujetos un proyecto ajeno, formalizado en el TLCAN, que ha sido empujado por EUA y sus corporaciones transnacionales que servirá de base para expandirse a través del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) a todo el continente. Saxe-Fernández ubica la relación del TLCAN con la Constitución Mexicana, como parte central pues este acuerdo es utilizado para realizar "una magna transformación del aparato normativo mexicano a fin de ajustarlo a las necesidades geoestratégico-empresariales de EUA, por medio del traspaso a favor de sus grandes corporaciones, de las principales actividades económicas desplegadas sobre el territorio mexicano, lo que incluye el sector estratégico: petróleo, gas natural, electricidad, ferrocarriles, telecomunicaciones; cons-titucionalmente reservados a la nación, por lo que en sentido estricto es un acuerdo de inversión más que comercial. De esta forma, queda el testimonio de un esfuerzo alternativo de análisis cuyos ejes centrales giraron entorno a las constantes relaciones de este acuerdo con las intensas transformaciones del Estado Mexicano y el marco jurídico que lo sustenta así como la dinámica en la que los últimos gobiernos han insertado a nuestro país en la economía mundial.
* Reseña de Estudios de Evaluación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte: Análisis, Crítica y Propuesta, editado por el Área Internacional del Grupo Parlamentario del PRD en el Senado, bajo la Coordinación de Jorge Calderón Salazar en la LVII Legislatura. ** Investigadora del Instituto de Estudios de la Revolución Democrática. 1 Calderón, Jorge y Peñaloza, Andrés, "Introducción" en Estudios de Evaluación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte: Análisis, Crítica y Propuestas. Ed. Praxis, México, julio de 2000, p. 11. 2 Calderón, Jorge, "Comercio Internacional: Instrumento para el desarrollo o agenda de las transnacionales, Organización Mundial de Comercio y Tratado de Libre Comercio Unión Europea-México". Idem, p. 15. 3 Íbidem, p. 25. 4 Peñaloza, Andrés, Tratado de Libre Comercio de América del Norte: Trato Nacional para la empresa y la inversión extranjera. Idem, p. 108 (subrayado del autor). 5 Íbidem, p. 112. 6 Aragonés, Ana María, La relación México-Estados Unidos en la perspectiva de la migración de trabajadores en momentos de globalización: Diagnóstico y Propuestas. Idem, p. 123. 7 Íbidem, p. 124. 8 Íbidem, p. 134. 9 Bautista, Enrique, Los tratados de libre comercio y la agricultura mexicana. Idem, p. 137. 10 Íbidem. 11 Íbidem, p. 138. 12 Íbidem, p. 151. 13 Saxe-Fernámdez, John, Soberanía, territorio y seguridad nacional. Idem, p. 157. 14 Íbidem. 15 Íbidem, p. 160. 16 Íbidem, p. 162. |