Cocopa, regreso al diálogo*

Gilberto López y Rivas**

Coyuntura: ¿Cuál es su balance del trabajo de la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa)?

Gilberto López y Rivas (GLR): Creo que se desgastó en el proceso de los últimos seis o siete meses de la LVII Legislatura. Al final, lo que en un principio le dio una gran fortaleza, que fue la adopción de medidas y decisiones sólo por consenso, terminó por provocar la pasividad y muerte de la Cocopa. Cualquiera podía vetar algún tipo de iniciativa importante y acabar con la vida institucional de la comisión.

Esto sucedió particularmente con los senadores y diputados del PRI quienes, al igual que otras propuestas, rechazaron de tajo la iniciativa perredista de realizar un seminario de conflictos armados y procesos de paz a nivel internacional en el que estarían personalidades que han desempeñado papeles muy relevantes de pacificación en Sudáfrica, Irlanda, el país Vasco, Colombia, Guatemala, El Salvador, y otros.

A partir de este veto priista, la comisión comenzó a sostener reuniones sólo de carácter formal, únicamente para impedir su desaparición, pero, en sí, ya no había iniciativas ni discusiones. La situación llegó a ser de total pasividad, de falta de interés con respecto a Chiapas por lo que los representantes del PRD, el senador Carlos Payán y yo, decidimos visitar el estado por nuestra cuenta, fuera ya del ámbito de la comisión.

Payán y yo estuvimos en abril de este año en la zona de conflicto, allí pudimos constatar el grado de militarización que persiste en la entidad y la poca efectividad de la Cocopa para detener también la paramilitarización. Al mismo tiempo, se generó una gran indisciplina, los integrantes de la comisión hacían declaraciones personales y hubo una gran laxitud.

El mes que me correspondió presidir la Cocopa ya fue solamente para preparar la entrega, la memoria —con resultados poco satisfactorios desde nuestro punto de vista— que se redujo a exponer la importancia de la Comisión y la necesidad de analizar la posibilidad de una intermediación nacional o internacional, así como revisar el marco de la negociación, delegando en las partes la responsabilidad de hacer la paz o continuar el conflicto.

El desgaste

Coyuntura: ¿Pero ese relajamiento fue por la finalización de la Legislatura o por presión del gobierno sobre la Cocopa?

GLR: El fin de la Legislatura también influyó, pero el gobierno mantuvo, particularmente a través de la prensa, su política de desgaste de los actores políticos favorables al diálogo: la Comisión Nacional de Intermediación (Conai); los zapatistas; los internacionalistas, las Organizaciones No Gubernamentales; la diócesis de San Cristóbal; la figura de Don Samuel Ruíz.

En el caso de la Cocopa, con la presencia de los representantes del estado de Chiapas y los priistas de ambas cámaras, el gobierno logró finalmente su agotamiento como interlocutor del Congreso. Por otra parte, la Cocopa nunca tuvo la capacidad de remontar su falta de contacto con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), todo esto determinó su desgaste e inanición.

Coyuntura. A qué atribuye usted esta incapacidad de la Cocopa, ¿falta de acuerdo al interior entre los partidos, incapacidad de los legisladores? ¿qué terminó con la Cocopa?

GLR: Ya hablé de la presión permanente del gobierno federal. Por otro lado, hay que mencionar que la comisión nunca pudo tener contacto con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, es decir, a lo largo de estos tres años se entrevistó solamente en dos ocasiones con la comandancia del EZLN, una en noviembre de 1999. Esto también desgastó muchísimo a la Comisión, al no haber contacto entre las partes, tampoco había materia de trabajo que permitiera a la Cocopa la elaboración de iniciativas para restablecer el diálogo y la negociación.

La relación con los zapatistas también tuvo momentos muy difíciles, en una de las últimas entrevistas se produjo un incidente muy grave en el que llamaron "racistas" a los integrantes de la Cocopa y ésta respondió también en un tono sumamente fuerte.

Se puede decir que esta reunión, el 20 de noviembre de 1999, fue el punto más álgido en el trabajo de la Cocopa. A partir de ahí comenzaron a decaer sus iniciativas lo que, sumado al tiempo electoral que se avecinaba, terminó por desactivarla.

Por otra parte, había también un gran desinterés de los partidos políticos, incluido el de la Revolución Democrática, hacia Chiapas. Ninguno de ellos hizo el esfuerzo orgánico de comprender el problema de Chiapas, de entrar al fondo de la problemática, de entender el planteamiento de los zapatistas y de contribuir a la solución del conflicto.

En el caso del PRD, quienes integramos la Cocopa muy pocas veces tuvimos contacto con el Comité Ejecutivo Nacional (CEN); nuestro esfuerzo se dio a nivel personal, es decir, ni las fracciones parlamentarias ni el CEN discutieron y fijaron criterios a los miembros de la Cocopa para sostener determinada posición al interior de la Comisión, el CEN y los grupos parlamentarios sólo asumían o acataban lo que nosotros hacíamos. Esto expresaba una confianza enorme en nosotros, pero también un gran desinterés.

Pero no sólo el PRD, todos los partidos políticos incurrieron en la indiferencia. Nunca se pudo, por ejemplo, citar al Secretario de la Defensa Nacional, ni siquiera ante comisiones camarales, lo único que se logró a través de la Comisión Permanente fue un desayuno informal en el que, por supuesto, no hubo información relevante.

De esta manera el conflicto adquirió cada vez un rango menor en la agenda política de los partidos, en forma retórica o declarativa, la situación de Chiapas era tema obligatorio de todos los dirigentes políticos a nivel nacional, pero esto no se traducía en un esfuerzo orgánico, permanente, sistemático, de análisis, de presencia, de una decisión o voluntad política que impusiera al gobierno un cambio de actitud.

Por otra parte, las iniciativas del PAN y del Ejecutivo federal para reformar la Constitución en todo lo referente a los derechos de los pueblos indios paralizaron al Congreso de la Unión porque se trata de iniciativas inaceptables para el PRD al disminuir la propuesta de negociación hecha por la Cocopa con anterioridad. Todo eso coadyuvó a que la comisión perdiera el peso que tuvo en la LVI Legislatura.

Coyuntura: ¿Ese desinterés de los partidos políticos explicarían de alguna manera la actitud del EZLN hacia la Cocopa?

GLR: Se debe entender la actitud del EZLN hacia la Cocopa a partir de sus propias determinaciones y estrategias. Para el EZLN no ha sido prioridad de sus esfuerzos políticos el establecer contacto con las fuerzas políticas que ellos consideran tradicionales o parte del Estado. El PRD para los zapatistas, por ejemplo, es únicamente un partido más del sistema de partidos inmersos en el Estado mexicano.

Los zapatistas han buscado más la interlocución con la sociedad civil nacional o internacional, con los gremios, organizaciones o asociaciones relacionadas con este concepto de sociedad civil, Congreso Nacional Indígena, ONG’s, organizaciones internacionales de solidaridad con el EZ, movimientos sociales de muy diversa naturaleza.

Desde su punto de vista, la Cocopa traicionó sus perspectivas de reforma constitucional porque no sostuvo el texto que surgió de los Acuerdos de San Andrés sobre Derechos y Cultura Indígenas. Su actitud era entonces de reproche a la Cocopa.

Por otro lado, como no hubo un cambio en la política de contrainsurgencia por parte del régimen y el cerco militar y paramilitar se estrechó cada vez más en torno a los zapatistas, la comandancia del EZ consideró a la Cocopa como un órgano más del Estado que, al igual que el Congreso y la Presidencia de la República, no respondían a las aspiraciones históricas del zapatismo y de los pueblos indígenas en general.

El futuro en Chiapas

Coyuntura: ¿ahora, con el cambio de Legislatura, qué futuro le ve a la Cocopa?

GLR: Lo importante en este caso, como ocurrió en la LVI y LVII Legislaturas, es la actitud que asumirá Vicente Fox como Ejecutivo federal.

Fox ha hecho declaraciones cada vez más contradictorias con relación a Chiapas, antes del 2 de julio se declaraba dispuesto a un retiro incondicional del Ejército para crear —decía— las condiciones de regreso al diálogo, pero después de los comicios y tras aceptar la seguridad del Estado Mayor Presidencial —que antes había rechazado— y reunirse varias veces con la alta jerarquía del Ejército, comenzó a hacer declaraciones casi idénticas a las de Ernesto Zedillo en cuanto a la presencia militar en Chiapas.

Posteriormente, también connotados dirigentes del Partido Acción Nacional, como Luis H. Alvarez, anunciaron la decisión panista de sostener tanto su iniciativa de las llamadas Cartas Municipales, como la del Ejecutivo federal. Esto muestra el frecuente cambio foxista de posiciones y perfila las que asumirá a lo largo de su gobierno. ¿Qué va a hacer Vicente Fox? nadie lo sabe con exactitud.

Lo cierto es que los panistas tienen una actitud muy cercana al racismo en lo referente a la problemática indígena, en sus tesis destacan siempre la importancia de España en la conquista del nuevo mundo, la importancia de la cristiandad y sostienen que los valores mexicanos son los valores del mestizaje. Su visión del país es españolista y, bueno, Fox con su falta de identidad nacional, su ignorancia de la historia de México y de los pueblos indios nos hacen prever que tanto él como el PAN conciben el conflicto en Chiapas sólo como un obstáculo armado.

Creo, entonces, que no entienden las dimensiones o la gravedad de la relación entre los pueblos indígenas y el Estado mexicano, ni la persistencia histórica de la desigualdad, la inequidad, la segregación. Por eso tenemos que esperar hasta diciembre para ver qué pasos concretos seguirá Vicente Fox con respecto a Chiapas.

El triunfo opositor

Ahora, la victoria del candidato de la Alianza por Chiapas, Pablo Salazar Mendiguchía, es un factor importante porque va a desaparecer el anclaje que el gobernador priista, Roberto Albores Guillén, da a los grupos paramilitares. Al menos habrá voluntad política para que éstos desaparezcan completamente.

Sin embargo, el propio Salazar Mendiguchía tendrá todavía problemas muy serios, el PRI perdió la gubernatura, pero no la mayoría en el Congreso local y su oligarquía es aún muy fuerte y tiene, además, un buen número de presidentes municipales que han reclutado a paramilitares.

Están, por otra parte, los intereses del Ejército, su importancia política y su poderío económico a partir del conflicto chiapaneco.

Al Ejército, la paz en Chiapas le significaría la reducción de su presencia en la región, de sus recursos y de su poder de fuego, todo lo cual constituye siempre un obstáculo para la paz en conflictos armados. En El Salvador, por ejemplo, el alto mando recibía un 15% de salarios de soldados inexistentes y lucraba además con la venta de armas, claro, con ayuda estadounidense.

Entonces, las guerras por más reducidas que sean en términos de su aplicación a una realidad, crean todo un aparato de corrupciones y de intereses. En el caso de Chiapas, nos encontramos con la construcción de grandes instalaciones en todo el estado sin que se dé a conocer a quiénes se han entregado los contratos y las licitaciones. Ese conjunto de intereses indudablemente tendría un costo de llegarse a la pacificación y creo que estos actores: el Ejército, la oligarquía chiapaneca, los panistas y el presidente electo, no son proclives a una pacificación con dignidad como la quieren los zapatistas.

Aparte de esto, hay que ver cómo reaccionan los zapatistas ante Fox. El silencio que mantienen yo lo interpreto como una larga reflexión sobre el costo político que tendrá el arribo de la derecha y la ultra derecha al poder en México y sobre el hecho de que la transición no se dio bajo los signos de la democracia. Seguramente prevén el continuismo del modelo económico y el autoritarismo del PAN.

Entonces, estarán midiendo y analizando todos estos factores para hacer alguna declaración que espero se dé en las primeras semanas del gobierno foxista, una vez que los zapatistas sepan qué cambios concretos habrá en la zona.

Coyuntura: ¿Cree que ya en la Presidencia de la República Vicente Fox, no afrontaría el problema de Chiapas?

GLR: Digamos que desde el punto de vista declarativo, está cometiendo los mismos errores que Zedillo. Ha insistido, por ejemplo, en una reunión con el Subcomandante Marcos lo cual es un error porque esa no es la vía para lograr la reanudación del diálogo, no se debe insistir en la figura de Marcos, eso molesta mucho a un movimiento que se autodefine como mayoritariamente indígena.

Luego ha utilizado la presión del Ejército para exigir el diálogo, siguiente error porque eso es lo que ha hecho durante todos estos años el gobierno de la República y lo único que ha recibido son silencios y comunicados fulminantes. Asimismo, Fox ha variado constantemente sus posiciones, nuevo error porque los zapatistas valoran mucho el respeto a la palabra y a los compromisos.

Coyuntura: De aquí a la toma de posesión de Pablo Salazar Mendiguchía, ¿son previsibles actos de sabotaje para hacer fracasar cualquier intento de distensión con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, de los priistas, por ejemplo, que no han asimilado su derrota?

GLR: Pueden darse provocaciones por parte de los paramilitares, eso no lo descarto nunca, para evitar el retiro de tropas, por lo que bien puede surgir de cualquier grupo del propio Ejército o de los paramilitares.

Del zapatismo no espero provocaciones, los zapatistas nunca han sido provocadores, siempre han asumido con responsabilidad sus acciones militares, además de que no han llevado a cabo acciones militares desde enero de 1994.

Coyuntura: Pero ahora que el gobernador electo es de oposición y que fue candidato de distintos partidos ¿cuál cree que sea la actitud del EZLN?

GLR: No sé qué posición vayan a asumir con respecto a Pablo Salazar. A los zapatistas no les interesan los procesos electorales porque opinan que el país no va a cambiar por la vía electoral y, en parte, tienen razón, pero también se equivocan porque el régimen de partido de Estado finalmente se vino abajo, al menos en lo político, con el triunfo de un partido distinto al PRI en la Presidencia de la República. De hecho, asistimos a un eventual desmantelamiento del sistema de partido de Estado, pero el modelo económico es el mismo.

Coyuntura: Se ha hablado ahora de que se podría enviar la iniciativa de la Cocopa ¿qué posición había tenido el PAN con respecto a esto? Y la nueva correlación de fuerzas que hay en el Congreso ¿podría ayudar a la aprobación de esta iniciativa?

GLR: Bueno, la correlación de fuerzas es contraria a los Acuerdos de San Andrés dado que ni el PRI ni el PAN, los dos partidos mayoritarios que juntos sí pueden reformar la Constitución, estuvieron de acuerdo con la propuesta de la Cocopa. Las condiciones, entonces, son peores o iguales que antes en el sentido de que no existen condiciones legislativas para sacar adelante los cambios constitucionales de los Acuerdos de San Andrés.

Coyuntura: ¿Cree que el PRI votaría junto con el PAN en contra de la iniciativa?

GLR: Podría haber un acuerdo del Partido Revolucionario Institucional con Acción Nacional para aprobar una reforma ajena a la de la Cocopa, pero dándole un matiz parecido para eliminar la presión social, aunque el EZLN lo denunciaría de inmediato.

Coyuntura: Pero el gobierno de Fox pagaría un costo muy alto no resolver el conflicto en Chiapas.

GLR: Indudablemente que va a tener un costo político muy alto si en lugar de resolver el problema lo profundiza. Yo no tengo ninguna confianza en el PAN, ni en su dirigencia ni en su presidente.

Coyuntura: Y cómo interpreta las recientes declaraciones de altos oficiales del Ejército según las cuales su presencia en Chiapas les ha sido "muy dolorosa".

GLR: Ellos siempre tienen que lavar la cara al Ejército, el régimen siempre ha puesto un interés especial en defender la imagen del Ejército, de ahí su participación en casos de emergencia.

Por eso, no me extraña que del Ejército surjan declaraciones acerca del gran sacrificio que ha sido para él estar en Chiapas, ¿y las violaciones que han cometido a los derechos humanos? ¿a mujeres indígenas? ¿y las violaciones a las leyes ocupando tierras ejidales y comunales? ¿y la tala de árboles? ¿la prostitución que han provocado las rupturas de las comunidades y de las culturas? ¿eso qué? ¿también les ha costado mucho trabajo y mucha conciencia hacerlo?

Los pasos de la paz

Coyuntura: ¿Qué pasos recomendaría para reanudar el diálogo con el EZLN?

GLR: El retiro inmediato del Ejército de todas las comunidades de Chiapas, concentrarlo en dos o tres puntos estratégicos para garantizar la seguridad de sus habitantes frente a cualquier acción de los paramilitares.

El desmantelamiento a fondo de los grupos paramilitares cuya integración el Ejército conoce muy bien porque los ha formado; la liberación de todos los presos políticos zapatistas, y la solución al problema de los desplazados que viven en Polhó. Asimismo, el envío al Congreso de una iniciativa de reformas constitucionales con carácter vinculatorio que cumpla con los Acuerdos de San Andrés con el compromiso expreso de todos los partidos políticos y, finalmente, convocar al EZLN a un diálogo con todas las medidas de seguridad necesarias. Esto es lo que yo haría.

Coyuntura: ¿Cree que Fox va a poder afrontar los problemas?

GLR: Precisamente por todo lo que dije antes me parece muy difícil que lo haga porque surge de núcleos de interés cuya prioridad no es la solución de la problemática de los indígenas, ni de Chiapas.

Coyuntura: Y del gobierno estatal

GLR: El problema es nacional, con derivaciones estatales es cierto, pero aquí importa más la posición que asumirá Vicente Fox. Pablo Salazar Mendiguchía puede ser un elemento o factor coadyuvante importantísimo, pero no el factor determinante.

 

* Entrevista: Teresa Rojas e Isela Rosales.

** Expresidente de la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa).

 

Sociedad y economía

* Según el último Censo de Población y Vivienda, en Chiapas residen 3 millones 920 mil 515 habitantes.

* Su densidad, 53.1 habitantes por kilómetro cuadrado, es mayor a la nacional.

* De 1990 a 1995, la población había crecido 2% promedio anual, pero en los últimos cinco años este crecimiento se detuvo; la población actual es menor a la de hace cinco años en un millar de habitantes.

* El municipio más poblado es la capital, Tuxtla Gutiérrez, que concentra el 11.1% de los habitantes del estado.

* Su participación a la economía nacional es poco menos de 2%.

* El sector servicios (servicios comunales, sociales y personales y comercio, restaurantes y hoteles, principalmente) aporta 61.3% del Producto Interno Bruto (PIB) estatal.

* A pesar de que casi la mitad de la población es rural, las actividades agropecuarias sólo contribuyen con 14.8% del PIB estatal, y las manufacturas, con 5.5%, predominando, en este sector, la producción de alimentos, bebidas y tabaco.

* De los 7.4 millones de hectáreas de su territorio, 41.3% son selvas y 18.1% son tierras de cultivo, principalmente de temporal.

* El 42.2% del suelo es ejidal.

* El 49.5% de la población ocupada se dedica a actividades agropecuarias, 36.3% a los servicios y 14% a la industria.

 

Elaboración: Alberto García. Asesor de Política Social del Grupo Parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados.