El PRD en el nuevo escenario*

Imaonol Ordorika Sacristán**

El 2 de julio la sociedad mexicana derrotó en las urnas al régimen político del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Millones de mexicanos votaron a favor de acabar con el sistema de partido de Estado. De manera pacífica y civilizada, la mayoría de los ciudadanos expresaron su descontento y su hartazgo contra un régimen que se ha sustentado en la antidemocracia, la impunidad, la corrupción, la narcopolítica, el abuso del poder, la violación sistemática a los derechos humanos, el corporativismo, los cacicazgos, la injusticia y la inseguridad.

Los resultados de las elecciones del 2 de julio muestran que muchos ciudadanos entendieron la candidatura de Vicente Fox como el instrumento más útil para sacar al PRI del gobierno. La mayoría que optó por Vicente Fox lo hizo a favor de la alternancia en el poder. La derrota del PRI es un logro compartido por las fuerzas democráticas en las que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el cardenismo en su conjunto jugaron un papel fundamental a partir de 1988.

Cuauhtémoc Cárdenas y quienes participamos en la Alianza por México no logramos convencer a esa mayoría de que la alternancia no era suficiente y que lo fundamental era cambiar a fondo el rumbo económico, político y social de la nación. El fenómeno Fox canalizó gran parte de la energía social de cambio, la sociedad decidió quitarse de encima al PRI y por esa vía lo logró. Por este hecho histórico existe una satisfacción general, a pesar de que para las fuerzas democráticas y progresistas debe quedar claro que sufrimos una derrota política en nuestra propuesta programática.

La reconstitución del PRD como polo político de la izquierda mexicana, capaz de disputar la conducción y el rumbo de la nación depende, en primer lugar, de reconocer y comprender a fondo la naturaleza de esta derrota política y de construir, a partir de una caracterización certera del proyecto de gobierno de Vicente Fox, una estrategia política correcta de cara a la sociedad mexicana.

El impulso democrático de la sociedad tendrá que enfrentar una realidad: el cambio de gobierno ha sido también una renovación exitosa de un régimen que se deshizo de un aparato que resultaba costoso y representaba un lastre para las fuerzas que impulsan la globalización. Se garantizó la continuidad y la consolidación del proyecto económico que se inició con Miguel de la Madrid (1982-1988) y que Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) y Ernesto Zedillo (1994-2000) profundizaron.

A pesar de que el proyecto de Vicente Fox representa la continuidad del proyecto y los grupos de poder económico, el triunfo de la sociedad mexicana el 2 de julio pasado es de una magnitud tan trascendente que abre un amplio espacio de posibilidad de disputar el rumbo de la nación, la naturaleza de la transición a la democracia y la construcción de una sociedad abierta y libre.

El nuevo gobierno

Las propuestas económicas sostenidas por Fox, sus declaraciones sobre el éxito de las políticas económicas del gobierno de Zedillo, los planes de sus asesores económicos y los acuerdos con los grupos de poder económico y político, confirman que Fox está definiendo su próximo gobierno como la continuidad de un proyecto económico que privilegia el libre mercado y la apertura a los mercados internacionales.

Como se ha visto hasta ahora, con Fox se beneficiarán los sectores que empujan a la globalización total, particularmente desde Estados Unidos. Se puede decir que ganaron los tecnócratas, los empresarios y banqueros que se beneficiaron con las políticas salinistas y con el Fobaproa. El régimen, es decir, la oligarquía nacional, apoyada por el capital financiero internacional ha tenido éxito en organizar su propia sucesión.

En los últimos días se ha hecho evidente que el gobierno de Fox pretende avanzar en la privatización de sectores y recursos estratégicos, como la electricidad y el petróleo. Que se propone mantener programas de inversiones focalizadas para paliar los costos sociales de la apertura comercial. Que busca una flexibilización en las condiciones de trabajo a través de cambios en la Ley Federal del Trabajo. Se propone una reforma fiscal regresiva. Además de lo anterior, es previsible que responda favorablemente al interés norteamericano de controlar zonas estratégicas del país, como las fronteras norte y sur y el Istmo de Tehuantepec.

En la profundización de esta reestructuración económica continuarán deteriorándose las condiciones de vida de amplios sectores de la población y se lesionarán aún más derechos sociales de los mexicanos, como el acceso a la educación, la salud, las pensiones, las jubilaciones, el derecho a la tierra. El objetivo de esta política es imponer la lógica del mercado a todos los espacios de la vida social.

En materia cultural y de libertades, el nuevo gobierno pretenderá limitar las manifestaciones de la diversidad sexual, cultural y social. Los sectores conservadores y la jerarquía de la iglesia católica aumentarán su influencia en el país en un intento por imponer sus valores al resto de la sociedad.

Sin embargo, el futuro del país está en disputa. En este momento hay un espacio donde la sociedad puede influir en el destino de la nación.

Balance

Históricamente, el PRD se constituyó con base en dos grandes ejes programáticos que pueden resumirse en la lucha por la democratización del país y el fin del régimen de partido de Estado, por un lado, y en el intento de construir un proyecto de nación basado en la justicia social que beneficie a las grandes mayorías marginadas y empobrecidas del país, por el otro.

En los años previos a la elección del año 2000, el PRD concentró su atención en las acciones orientadas al recambio político y la alternancia, y debilitó sus esfuerzos por impulsar y acompañar las demandas ciudadanas por mejores condiciones de vida; los movimientos sociales que defienden conquistas y derechos ganados. De esta manera, el PRD se distanció de su base social natural, al tiempo que contribuyó a generar un escenario electoral que se definió como un referéndum en contra del PRI.

En este contexto tuvo sentido para muchos sectores plantear la necesidad de que las fuerzas de la oposición hicieran a un lado sus diferencias programáticas para favorecer al candidato con más posibilidades de vencer al PRI. La ausencia de reflexión estratégica en el PRD sobre el proceso electoral, el debilitamiento de la credibilidad del partido producto de sus conflictos internos y la consolidación entre la ciudadanía de este escenario de referéndum antipriista para las elecciones del año 2000, nos colocaron en una posición de debilidad en el proceso electoral que no fuimos capaces de remontar.

Nuestro intento tardío de construir un escenario electoral diferente, que pusiera en el centro de la atención de los ciudadanos la necesidad de cambiar las condiciones de vida de los mexicanos, no logró convencer a amplios sectores del electorado, quienes prefirieron otorgar el voto útil a un proyecto de alternancia, sin tomar en consideración las propuestas de fondo que planteamos durante los meses de mayo y junio.

Vicente Fox pudo así coaligar a su alrededor una franja de votantes conservadores que históricamente habían acompañado al PAN y otra franja equivalente en magnitud de votantes que le dieron la mayoría para derrotar al PRI.

El futuro de las fuerzas democráticas

Más de seis millones de mexicanos votaron a favor de la Alianza por México, ante ellos y ante el resto de la sociedad, el PRD está obligado a dar una respuesta definiendo las perspectivas y las tareas que vienen, para constituirse como una opción política capaz de disputar la conducción de la nación.

En esta perspectiva, el reto del PRD es tener la capacidad para vincularse y representar a la sociedad organizada. Hay que construir un movimiento nacional con un programa que represente y encabece las aspiraciones populares.

Frente a esta situación, hoy es más urgente el planteamiento de un proyecto democrático de nación sobre los siguientes ejes:

* La construcción de un proyecto económico alternativo orientado al mejoramiento de las condiciones de vida de la mayoría de la población.

* Profundizar la democratización de la sociedad y del Estado. Hacer realidad la transición democrática desde una perspectiva progresista y nacionalista.

* La defensa de la soberanía nacional.

* Defender las libertades ganadas y garantizar el respeto de los derechos sociales y humanos de la población.

* Profundización de las libertades democráticas, de la libre expresión de las ideas, de las manifestaciones culturales y las preferencias sexuales.

El futuro de las fuerzas democráticas depende de una definición correcta de la situación nacional. A partir de la caracterización política del gobierno de Fox, el PRD deberá definir sus objetivos y propuestas. La transición está en juego. Desde nuestra perspectiva, tenemos que empujar a un cambio de fondo con base en los siguientes temas:

1. En el ámbito de la política económica hemos esbozado un proyecto alternativo que pone en el centro la construcción de un mercado interno, el impulso del desarrollo regional, la elevación de la capacidad adquisitiva de los trabajadores mexicanos y el fortalecimiento de la economía para mejorar las condiciones de inserción en los procesos de globalización. Frente al proyecto continuista que plantea Vicente Fox, nosotros debemos de sostener nuestro proyecto económico precisando sus ejes y alternativas.

2. La transición democrática sólo será posible con el desmantelamiento total del partido de Estado. Romper los vínculos ilegales aún existentes entre el PRI y gobiernos estatales e instancias federales, sobre todo propiciar la ruptura del control corporativo sobre los sindicatos y organizaciones sociales y campesinas, para dar paso a la creación de múltiples organizaciones independientes en el terreno político y social.

3. Continuar el proceso de transformación democrática de la estructura y las reglas electorales para erradicar de raíz la inequidad de la contienda electoral, los procesos de inducción y manipulación del voto, como las que se dieron en los estados de Chiapas, Estado de México, Tabasco, Guerrero y Oaxaca en las últimas elecciones.

4. Es necesario promover la creación de instituciones intermedias para ampliar la participación de la sociedad en la toma de decisiones y la conducción de los procesos nacionales y estatales. Al mismo tiempo, impulsar reformas legislativas para introducir figuras de participación ciudadana como el referéndum, el plebiscito y la iniciativa popular.

5. Hay que garantizar el respeto absoluto a la libertad de expresión en los medios de comunicación. Se tiene que acabar con la discrecionalidad del gobierno federal para otorgar concesiones y se tienen que otorgar permisos sin restricciones para proyectos de radio y televisión comunitarias. Par este propósito se tiene que crear un órgano ciudadano que, junto con el Poder Legislativo, regule la concesión de los medios de comunicación.

6. Poner fin al régimen presidencialista autoritario haciendo efectiva la división de los Poderes de la República y garantizando su independencia y contrapeso entre los mismos, así como el fortalecimiento del federalismo para una efectiva articulación entre los tres niveles de gobierno.

7. La democracia no existirá en nuestro país en tanto no se dé una real y profunda reforma al sistema judicial que garantice el respeto a la Constitución y las leyes que de ésta emanan. Es fundamental acabar con la impunidad y garantizar el acceso a la justicia para todos los mexicanos.

8. Garantizar el respeto de los derechos humanos de toda la población y luchar por la desmilitarización del país. Impulsar la paz digna en Chiapas creando las condiciones mínimas para la reanudación del diálogo de paz; regreso del Ejército a las posiciones que ocupaba antes de enero de 1994; cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés, el desarme de los grupos paramilitares, la liberación de los presos políticos y garantizar el regreso de los desplazados por el conflicto.

Un PRD abierto y democrático

En este momento crucial para su futuro, el PRD no debe volcarse hacia su interior y reducir el esfuerzo de transformación a un pacto entre corrientes. Queremos, demandamos, que el partido se abra, discuta con su electorado, con la gente que lucha, con el ciudadano común. A este debate tienen que llegar ciudadanos e ideas nuevas. La reorganización del partido debe entenderse como un proceso de conexión con los movimientos ciudadanos.

Los cambios internos del partido deberán reflejar la discusión de la sociedad y sus militantes. Este debate abierto tiene que organizarse a través de un diálogo nacional y no reducirlo a las instancias tradicionales del partido.

El debate no debe ser cerrado, debe ventilarse ante los medios de comunicación. Tiene que incluir a las organizaciones no gubernamentales, a las organizaciones sociales en el campo, los sindicatos, los movimientos estudiantiles, entre muchas experiencias políticas y sociales que deben ser incluidas.

En la manera en el que PRD encare y organice la discusión sobre las perspectivas de su proyecto, demostrará su capacidad de renovación y de cambio. Los mecanismos y organismos que conforme el Consejo Nacional para impulsar este proceso deberán demostrar que se ha superado la dinámica interna de los grupos y corrientes, que se han incluido nuevas ideas, expresiones e individuos. El procedimiento que se determine para coordinar e impulsar la discusión en todo el país debe fundarse en formas e instancias emergentes e innovadoras, a través de asambleas, conferencias y reuniones municipales, regionales, estatales, barriales, abriendo espacios en los centros educativos y de trabajo, así como otras esferas de la sociedad a las que el PRD ha dejado de atender hace mucho tiempo. La discusión deberá abrirse a la sociedad en su conjunto a través de los medios de comunicación. Esta reflexión colectiva alimentará las propuestas hacia el Congreso Nacional que habrá de definir las transformaciones del PRD.

A partir de la redefinición del proyecto político del Partido de la Revolución Democrática en sus definiciones programáticas y sus líneas estratégicas, deberán producirse los cambios estatutarios, la transformación de estructuras organizativas y la renovación de la dirección nacional y las directivas locales. El proceso entero deberá ir en este orden y no en sentido inverso. La reconstrucción del partido y los cambios que éste requiere deben ser producto de la discusión general sobre el proyecto del PRD, el futuro de la izquierda y no el resultado de un pacto interno entre corrientes que pretenda producir un cambio cosmético para que, a final de cuentas, todo siga igual.

Nuestras tareas inmediatas

1. Hemos dicho que la reorganización de nuestro partido debe ser resultado de su estrecha vinculación con la sociedad, por ello no podemos dejar de llamar la atención sobre la necesidad de responder sin dilación a tareas urgentes como lo es el fortalecimiento de las campañas electorales en curso en los estados de Chiapas y Tabasco y el apoyo decidido al gobierno del Distrito Federal.

Chiapas y Tabasco son escenario de una intensa batalla entre las fuerzas democráticas y el declinante priismo. En este contexto el futuro del PRI se define en los procesos electorales de estos estados. En las recientes elecciones en ambas entidades el fraude fue descomunal. Chiapas es clave por su carácter estratégico porque es escenario de la lucha social más importante de los últimos años y porque hasta el momento ha sido una región controlada por el Ejército Mexicano. La victoria de nuestro candidato, Pablo Salazar Mendiguchía, en este estado será una contribución determinante en el proceso de paz.

En el caso de Tabasco, el triunfo perredista será la culminación de la lucha democrática que la ciudadanía de esa entidad ha librado con tenacidad ejemplar contra el despotismo madracista.

En el Distrito Federal, el PRD tiene la obligación de apoyar con todos sus esfuerzos y recursos la continuidad y profundización del proyecto democratizador que encabezaron Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Robles y que hoy habrá de continuar con éxito Andrés Manuel López Obrador. El Distrito Federal es el escaparate de formas de gobierno, mecanismos de gestión y políticas públicas alternativas que podemos contraponer al proyecto conservador que a nivel nacional encabezará Vicente Fox.

Todos los recursos que estén a nuestro alcance deben ser destinados de inmediato a fortalecer el esfuerzo de nuestros compañeros en estas tres entidades. La dirección nacional del partido debe tomar medidas concretas y urgentes en este sentido.

2. Un esfuerzo imprescindible de nuestro quehacer debe estar orientado a la construcción de una amplia alianza política y social que aglutine a los sectores organizados de la sociedad y convoque a los ciudadanos libres en la defensa de un proyecto de nación incluyente, a la reorientación del rumbo económico, y a la construcción de una profunda transición democrática.

3. Ante el inminente inicio de los trabajos de la nueva Legislatura, también es urgente definir la agenda legislativa que la representación perredista debe proponer, y la postura política de nuestros parlamentarios frente a las reformas anunciadas por el nuevo gobierno.

Nuestras propuestas legislativas deben ser resultado de un debate serio, informado y abierto en consonancia con el proceso de reflexión que ahora inicia.

Hemos perdido el 60 por ciento de los escaños con que contábamos. Frente a la debilidad numérica en que nos han colocado los resultados electorales, la primera reacción de algunos compañeros ha sido afirmar que avanzaremos fluctuando entre las posturas del PAN y del PRI dependiendo de los asuntos a tratar. Aseguran que seremos el fiel de la balanza. Imaginan que con unos formaremos mayoría en la defensa de los intereses populares y de la soberanía nacional y con otros concretaremos los cambios democráticos que la sociedad exige. Nada nos dice que pueda ser así, pues ambos partidos comparten compromisos con el capital financiero internacional y ambos lo han honrado en detrimento de la nación y de los trabajadores mexicanos. En el Congreso ciertamente ninguno ha acreditado su vocación democrática.

En nuestra opinión, los diputados y senadores perredistas deben conducirse como genuinos representantes populares, deben asumir que sus primeros aliados no están en los recintos parlamentarios, sino en los movimientos sociales y las organizaciones ciudadanas. El reto de la fracción parlamentaria del PRD será darle voz a las causas y demandas de la población.

En la inteligencia de nuestras propuestas y su concordancia con el interés mayoritario de la sociedad, podemos basar firmemente nuestra participación parlamentaria. Con este sustento, nuestra política de alianzas con otras fuerzas podrá determinarse en función de coincidencias concretas sin comprometer la coherencia de nuestros propósitos.

4. Impulsar el amplio proceso de discusión al que hemos hecho referencia antes para actualizar nuestro programa y definir las líneas políticas estratégicas a partir del entrelazamiento del Partido de la Revolución Democrática con las luchas y esfuerzos que se realizan en todos los ámbitos de la sociedad.

Consideraciones finales

El proyecto que encabeza Vicente Fox tiene rumbo y contenidos bien definidos. Es iluso pensar que quienes triunfaron en el último proceso electoral carecen de proyecto y representan tan sólo un espacio que puede llenarse a través de presiones o colaboraciones desde el interior de la alianza foxista, argumentando que así podrá producirse el cambio profundo o la humanización de los proyectos económicos neoliberales. Seguir una política de esta naturaleza significa paralizar al PRD y a su gente, perder un tiempo precioso.

De la caracterización que hemos hecho del proyecto que encabeza Vicente Fox se desprenden líneas de acción política que plantean como eje central la lucha por nuestras propuestas alternativas, así como la necesaria defensa de los derechos, del patrimonio y las libertades de los mexicanos a partir de la organización con la sociedad impulsando y acompañando sus luchas y movilizaciones. Nos plantea la tarea de actuar en el Congreso impulsando propuestas propias en representación de estos sectores de la sociedad y como opositores a las medidas regresivas del nuevo gobierno. Exige que en el nivel local gobernemos con propuestas y políticas diferentes. Demanda que impulsemos la organización en todos los ámbitos de la sociedad bajo todas las formas democráticas para la elaboración de una nueva política social, económica, educativa y cultural alternativa. Esta política se construirá en la lucha con el esfuerzo y la organización de la sociedad en un sentido amplio.

Estas reflexiones están dirigidas a los militantes del PRD y a los ciudadanos que sin serlo, están comprometidos con la lucha democrática. No pretendemos dar respuesta a todas las cuestiones que se nos plantean en esta hora. Nuestro propósito es invitar a la reflexión y al debate abierto sobre nuestros objetivos y perspectivas en estos nuevos tiempos: Esta discusión tiene que culminar en la renovación y reforma del partido. El PRD tiene que abrirse a la sociedad para sumar su voz, para hacer suyas las causas de la mayoría de los mexicanos.

 

* Documento presentado en el Octavo Pleno del Consejo Nacional del PRD, suscrito también por: Aarón Santamaría, Abril Alzaga, Alberto Carranza, Alfonso Bautista, Ana González, Andrés López, Antonio Santos, Azul Alzaga, Beatriz García, Camila Carrión, Carlos Cervantes, Celia Sánchez, César Gómez, Claudio Ruz, Cristóbal Aburto, Emiliano Monge, Francisco Santamaría, Gustavo Santamaría, Hugo Gómez, Inti Muñoz, Iñaki Perujo, Jesús Nava, Jesús Ramírez, Jorge Medina, Jorge Mercado, Juan Carlos López, Kim Ley, Leobardo Ordáz, León Muñoz, Luis Alvaro López, Manuel Flores, Mariel Ordóñez, Marjorie González, Nicasio Ortíz, Olga Martínez, Óscar Moreno, Pilar López, Rebeca Consejo, Ricardo Bautista, Roberto Victoria, Rocío Bárcena, Rodrigo Figueroa, Ruth Orozco, Sayri Karp. Sergio Valero, Sheila Arzate, Tania Carranza, Tania Rodríguez, Yusén Ley.

** Ex vocero del Comité de Campaña de Cuauhtémoc Cárdenas.

 

Revisando saldos, pidiendo cambios

Crónica de un Consejo

Flor Isela Rosales Marín*

Primera llamada

La cita era a las 16:30 horas del 21 de julio. Esta vez, la sede sería un hotel del sur de la ciudad. Por primera ocasión, el Consejo Nacional del Partido de la Revolución Democrática sesionaría en un lugar que los perredistas llamaron "sofisticado". Al primero de tres días de trabajo, asistieron los 300 consejeros nacionales con la finalidad de analizar la situación del PRD trás su caída al tercer lugar de las preferencias electorales en los comicios del 2 de julio.

Un acontecimiento previo a la sesión, que inició a las 19:00 horas, dio mucho de qué hablar: el recibimiento de las bases perredistas al gobernador de Zacatecas, Ricardo Monreal Ávila, quien dispuesto a presentar ante el Consejo su propuesta de reformas o refundación del PRD Hacia una nueva formación política de centro izquierda se encontró con gritos de ˇfuera!, ˇfuera!, ˇtraidor!, entre acusaciones de que fomentó el voto útil a favor del candidato panista Vicente Fox. Ante esa situación, Monreal no tuvo otra alternativa más que abandonar el lugar.

Esto, apenas unos minutos antes de que arribaran connotadas personalidades del perredismo, el ex candidato presidencial Cuauhtémoc Cárdenas; la Jefa de Gobierno del Distrito Federal, Rosario Robles; la presidenta del Comité Ejecutivo Nacional, Amalia García Medina; el Jefe electo del gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador; el coordinador de los diputados federales, Pablo Gómez Alvarez, así como diputados federales y locales que integran el Consejo.

Alrededor de las 17:45, llegó Cárdenas Solórzano en compañía de sus hijos Cuauhtémoc y Lázaro, a quienes de inmediato rodearon reporteros y fotógrafos y a quienes, sin embargo, dejaron sin declaraciones ni poses para la foto. A la entrada del salón donde se realizaría la sesión, una manta fue la primera muestra de inconformidad: El PRD se ha convertido en el Fobaproa de Chuchos, Amalios y Cívicos, la aparente indiferencia de las corrientes mencionadas fue la respuesta.

El ambiente era de expectación, diversos grupos de perredistas intercambiaban puntos de vista sobre la situación actual del partido. En un extremo, Cárdenas con el senador Mario Saucedo; en otro, Rosario Robles con Ricardo Pascoe, y en uno más, Raúl Alvarez Garín y Gerardo Fernández Noroña exigiendo la renuncia de Amalia García. Así estaba todo el lugar, saturado de perredistas y reporteros, los primeros a la espera de la presidenta de su partido; los segundos a la caza de una respuesta de García Medina a la demanda de algunos de sus compañeros. Pero también, a su llegada a las 18:45 horas, Amalia García dejó a los reporteros sin materia de trabajo.

La sesión del Octavo Pleno del IV Consejo Nacional se inauguró, por fin, a las 19:00 horas. Ufano, Javier Hidalgo, integrante del CEN y presidente del Consejo hizo la declaratoria respectiva y dio lectura al Orden del Día, pero a cinco minutos de iniciado los trabajos, Fernández Noroña interrumpió la sesión con la exigencia de que se votara la agenda: Intervención y análisis del CEN a cargo de Amalia García, II) Discusión del análisis del CEN, III) Agenda Legislativa, IV) Propuesta para realizar el VI Congreso Nacional y V) Conclusiones.

En su Informe y Análisis de la Situación Nacional y las elecciones del 2 de julio, un extenso documento que abarcó 19 cuartillas, Amalia García reconoció algunas de las omisiones del CEN, la dirección –dijo- no asumió el papel de dirección política sobre el conjunto de las campañas electorales y ello se tradujo en que el PRD no se incorporó con una visión común en todo el país. En lo referente al papel de la dirección del PRD, argumentó: "creímos que con poner en marcha un programa de promoción del voto y vigilancia en miles de casillas, el crecimiento hasta poder contar con un tercio del electorado estaba garantizado. Pero lamentablemente, el CEN del PRD se dejó llevar por una visión voluntarista y sosloyamos el diseño de una campaña moderna que privilegiara una política de medios profesional.

"Mantuvimos el contacto directo con la gente, y fueron miles y miles los que salieron a las plazas; esto fue esencial por que ahí Cuauhtémoc Cárdenas y la militancia consolidaron el voto duro de siete millones de ciudadanos que se mantuvieron en condiciones por lo demás adversas. Sin embargo, fue en otra parte en donde se dió la principal batalla por la Presidencia de la República y el Congreso de la Unión, y no le dimos a los medios modernos la relevancia que requerían para revertir, con decisiones políticas oportunas, las descalificaciones provenientes desde el partido oficial y la estrategia foxista que llamaba al ‘voto útil’ para desfondarnos".

Abucheos tímidos de Carlota Botey intentaron sin conseguirlo interrumpir el discurso de la dirigente perredista para quien "la nueva realidad nos exige replantear casi todo. Nuestros documentos básicos estuvieron diseñados para acabar con el sistema de partido de Estado; la consigna que cruzó todas las plazas del país de "muera el PRI y su Declaración de Principios deben reelaborarse para definir una estrategia global de cara al siglo XXI".

Además, añadió, el partido a pesar de llamarse de izquierda tiene una identidad poco clara; la participación de los afiliados en la elaboración de las políticas es prácticamente nula, y su situación está dirigida hoy, casi exclusivamente a las elecciones. "En el PRD, en aras de crecer, ha predominado el pragmatismo electoral. No cabe duda que ya tocamos fondo y las dificultades del partido no son responsabilidad de una u otra persona, sino resultado de una deformación estructural que debe ser corregida integralmente".

Al final, una justificación: "aquí reconocemos nuestras responsabilidades; esperamos que todos los dirigentes del PRD hagan lo correspondiente. Estamos convencidos de que no será generando un clima de linchamiento —como se advierte en la actitud pública de algunos compañeros— la manera en que enfrentaremos exitosamente los enorme retos que ahora tenemos".

Al concluir la participación de García Medina, alrededor de las 19:25, Raúl Alvarez Garín exigió el uso de la palabra; a gritos pedía subir a tribuna, pero también impugnaba lo dicho por la presidenta del CEN y, finalmente, al frente de pequeño grupo de perredistas salió del salón, no sin antes acusar a la Mesa de intolerante y excluyente y anunciar su regreso posterior a los trabajos.

La salida causó expectación entre los medios de comunicación, los reporteros preguntaban su opinión respecto al análisis de García Medina y si exigirían la renuncia de ésta. Alvarez Garín contestó tajante que "esperábamos un buen análisis, fue un discurso amplio pero poco reflexivo ya que dice que el problema está fuera de casa, sin embargo, está adentro" y continuó, "hay falta de seriedad, ya que no informó sobre el problema de dinero que el PRD tiene con el Partido del Trabajo, no explicó por qué sólo se cubrió el 60% de las casillas y no dijo porqué se niega el acceso de consejeros a determinadas reuniones.

"Por dignidad tendría que renunciar, ya que no todos los integrantes del PRD tenemos la culpa del retroceso del partido", afirmó.

Segunda llamada

El segundo día de trabajo inició a las 12:00 horas. A las 12:55, bases perredistas de Zacatecas y Estado de México irrumpieron para exigir con gritos y mantas –tras una ruidosa insistencia en ingresar al salón- que se les permitiera dar a conocer sus demandas y propuestas. Alrededor de 50 personas, encabezados por Julio César García y Edith Ortega González, diputada expulsada del PRD zacatecano, exigían a todo el Consejo Nacional la renuncia de Amalia García y de todos los integrantes del CEN "por los errores que cometieron" entre los que consideraron "la alianza para que Ricardo Monreal fuera gobernador de Zacatecas" y que ahora "apoyó públicamente a Vicente Fox".

Los zacatecanos y mexiquenses pedían que saliera el presidente de la mesa directiva del Consejo, Javier Hidalgo, para que les permitiera la entrada y dieran lectura a su propuesta, sin embargo, su petición fue omitida. Al no obtener respuesta, después de casi 30 minutos se calentaron los ánimos y a empujones casi logran entrar. Fue entonces cuando Javier Hidalgo por fin se decidió a salir del salón para dialogar con ellos y aceptar su propuesta de leer su documento.

La sesión del domingo se prolongó aproximadamente diez horas en las que se discutió el análisis del Comité Ejecutivo Nacional, la renuncia voluntaria del secretario general del CEN, Jesús Zambrano Grijalva, y de otros seis integrantes del CEN: Eduardo Espinoza, Lorena Villavicencio, Carlos Navarrete, Carlos Sotelo y Pedro Centeno. Sin embargo, el Consejo Nacional rechazaría más tarde la dimisión de los dirigentes.

En ese sentido, Rosario Robles advirtió que "nuestra solución no está hoy en la renuncia del CEN" pero llamó a "un profundo ejercicio autocrítico. Creo –dijo- que tenemos que apoyar a nuestra dirección, pero creo también que tiene que enriquecerse, reforzarse, ampliarse, que nuestro actual Comité tiene que convocar a nuevas caras, caras frescas, no las que estamos aquí, que nos permitan reconstruir esos puentes que nosotros hemos roto con la sociedad y con sus actores más activos y participativos".

Acto seguido, Amalia García pidió a sus compañeros un voto de confianza para la presidenta del Comité Ejecutivo que, finalmente, le fue otorgado, aunque también recibió, como presidenta del CEN, el mandato de convocar e integrar al Consejo Consultivo a personalidades de distintos sectores para que, junto con el Comité Ejecutivo Nacional, participen en la organización y conducción del VI Congreso Nacional en el que habrán de definirse los cambios más importantes en el PRD.

Para entonces, Zambrano había advertido ya del riesgo de que en el futuro se niegue a los perredistas el uso de instalaciones "tan sofisticadas" por considerarlos intolerantes, en alusión al acto del medio día. Hacia las 19:30 horas el semblante de los perredistas era de enfado y desesperación al ver cómo transcurrían las horas y no llegaban a ningún acuerdo.

Tras el voto de confianza a Amalia García y a todo el Comité Ejecutivo Nacional se decretó un receso de 45 minutos, el Consejo se reanudó a las 20:15 y a partir de esa hora inició el debate de la agenda legislativa.

El anteproyecto del CEN propuso para el primer periodo ordinario del Congreso temas como: Aprobación del Plan Nacional de Desarrollo por el Congreso, ratificación por el senado de los miembros del gabinete: Secretarios de Hacienda, de Comercio, Energía, Semarnap y Relaciones Exteriores; la posibilidad de someter al Presidente de la República a juicio político, dar seguimiento a los juicios políticos pendientes, dar cumplimiento a los Acuerdos de San Andrés Larrainzar, hacer públicos los créditos que están amparados por el Fobaproa e Ipab, entre otros. Al término de la discusión, 22:00 horas, y con sólo 200 consejeros el anteproyecto fue aprobado por unanimidad.

Tercera y última llamada

El último día de trabajos, el Consejo Nacional perredista dio inicio a las 13:00 horas, los puntos pendientes a tratar eran la preparación de la convocatoria para el VI Congreso Nacional y las conclusiones de lo discutido.

La jornada parecía tranquila, sin embargo, se vió interrumpida a las 15:00 por una militante de Cuautepec que protestaba porque "no toman en cuenta a los militantes", "negocian en lo oscurito", y pedía "un partido que tome en cuenta a sus bases", pero sus reclamos no tuvieron efecto. La mujer, de tez morena y robusta, al sentirse ignorada salió de aquel salón semi vacío en el que sesionaba apenas la mitad de los consejeros.

Después del pequeño incidente inadvertido, por cierto, el Consejo siguió su curso. Por mayoría se aprobó que el VI Congreso Nacional se realice en la primera quincena del mes de marzo del 2001. Que para la reforma del partido, el CEN y el Consejo Político Consultivo organicen la discusión para la reforma del Estatuto, Programa, Declaración de Principios y Línea Política, dentro y fuera del partido, preparen los anteproyectos de documentos básicos y de línea política para ser considerados por el Consejo Nacional, presenten al Congreso Nacional un informe sobre la discusión y hagan, en su caso, propuestas de modificación de los proyectos.

Ambas instancias deberán también, proponer al Congreso, previa sanción del Consejo Nacional, el mecanismo para el debate y votación de los proyectos, así como editar una publicación periódica en la que se refleje la discusión nacional de la reforma del partido.

Por otro lado, también se aprobó que en el pleno del Consejo Nacional, a realizar en el mes de septiembre, donde se apruebe la convocatoria, será integrada una comisión para hacerse cargo de los preparativos técnicos del Congreso Nacional, a efecto de garantizar la realización del mismo.

Además, el Comité Ejecutivo Nacional brindará la colaboración necesaria, así como los medios materiales y personal de apoyo para el desempeño de sus funciones. Los comités estatales y municipales del partido, colaborarán con la Comisión en el desarrollo de las actividades de discusión dentro del partido.

A las 20:30 horas del domingo 23 de julio y con tan sólo 50 consejeros nacionales Javier Hidalgo clausuró los trabajos del Octavo Pleno del IV Consejo Nacional.

 

* Periodista.