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PRD, reflexión y cambio Parteaguas en la historia de México, las elecciones del 2 de julio marcaron el cambio más radical registrado hasta ahora en el sistema político nacional. Por primera vez, el voto ciudadano llevará a la Presidencia de la República a un candidato de un partido distinto al Revolucionario Institucional, el partido que controló desde su creación en 1929, por obra y gracia del poder mismo, los destinos del país. Pero el fin del PRI como eterno detentor del Poder Ejecutivo trajo consigo la exigencia implícita de una reestructuración total que alcanza, antes que a nadie, a los propios partidos, desde el Revolucionario Institucional —que con la Presidencia de la República perdió su principal sostén— hasta los que todavía, de aquí al primero de diciembre, tendrán que moverse en las aguas de la oposición. En esta transición, el Partido de la Revolución Democrática está, también, y quizá más que ninguno, obligado a la reflexión y el cambio porque, a diferencia del PRI, que se mantuvo en el poder gracias a prácticas repudiadas desde siempre por la mayoría de los mexicanos; y del PAN, que pese a su triunfo del pasado 2 de julio, en sesenta años de vida no generó nunca las expectativas de un verdadero partido de oposición al régimen, el PRD es la única fuerza política capaz de retomar y enarbolar las más auténticas causas populares. Responder a ello es el compromiso. Pero hacerlo, requiere ahora de nuevos métodos que se definan, como llama Cuauhtémoc Cárdenas, a partir de "revisar con objetividad y responsabilidad cuales han sido nuestras fallas para no haber captado la confianza y el voto de la mayoría del electorado", y que aporten "las medidas y decisiones que debemos tomar en la nueva situación del país al iniciarse el desmantelamiento del régimen de partido de Estado". Se trata, también, como lo asume en este número de Coyuntura la presidenta del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, Amalia García Medina, de encarar la "reflexión que tendrá que hacerse en el Partido de la Revolución Democrática y en la sociedad como parte de un amplio y profundo proceso para repensar a la izquierda y a nuestro proyecto de Nación" a fin de "configurar la mejor propuesta que habremos de ofrecer a la sociedad en el siglo XXI". Pero no se trata, como apunta también aquí la senadora Rosa Albina Garavito, solamente de abordar lo referente a la caída electoral. Se trata de ir más fondo, a las causas que amenazan con "desdibujar las características de proyecto nacional con que nació el PRD (...) dentro de un fenómeno muy complejo que involucra a su proyecto; su propuesta programática; su estrategia y línea política; su estructura organizativa; cultura; principios y liderazgos". A esta reflexión es que pretende contribuir Coyuntura con la inclusión aquí de la opinión de analistas e investigadores como José Antonio Crespo, Silvia Gómez Tagle e Iván García Sandoval; así como de los documentos de mayor relevancia que se presentaron al Octavo Pleno del IV Consejo Nacional del PRD de cuya lectura se desprende el ánimo de las primeras discusiones al interior del partido en busca del cambio. Otro tema, el de las elecciones en Chiapas este 20 de agosto ocupa también las páginas de Coyuntura. Es de sobra conocido el carácter estratégico de esa entidad y lo que significaría para la paz una reconstitución del PRI en ese estado. De ahí la importancia del papel que jugara la Alianza por Chiapas, la primera coalición total de la oposición en busca de una primera magistratura, cuyo candidato, Pablo Salazar Mendiguchía, advierte en este espacio sobre los grandes riesgos de un fraude por parte del PRI para retener el poder, aunque con ello conduzca a ese estado de la República a una situación mucho más delicada que la actual. |