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En cinco días, los delegados propusieron y resolvieron La redacción de Coyuntura Del 24 al 28 de febrero, cinco días de intensa actividad, de exposición de opiniones, de resoluciones adoptadas responsablemente, de esfuerzos por culminar un trabajo iniciado ocho meses antes, de elaboración colectiva de los documentos básicos del partido —"no hay un documento de nadie", dijo en sus palabras finales Pablo Gómez, presidente de la Comisión de Reforma del PRD—, días que transcurrieron bajo la gran carpa de las instalaciones de la Feria de Zacatecas, en la capital de aquel estado. Hemos querido traer a nuestros lectores una imagen, desde luego reducida, de lo que fueron las propuestas, las intervenciones de los delegados, las tesis sostenidas por dirigentes y personalidades del Partido de la Revolución Democrática. No se trata de una reseña, sino de la compilación de algunos fragmentos de intervenciones que pueden mostrar lo que se discutió y cómo se discutió en el seno de la reunión del más alto órgano de dirección del PRD, el VI Congreso Nacional, integrado por más de 1,800 delegados de todo el país. Hemos decidido no insertar comentario alguno en los discursos pronunciados, sino dejar fluir la palabra de algunos de los oradores que participaron en cada uno de los puntos del orden del día; solamente lamentamos no disponer de más espacio para insertar más y más completas intervenciones. LA SESIÓN DE APERTURA AMALIA GARCÍA La agenda de este VI Congreso pone sobre la mesa los temas sustanciales de la izquierda y también del país y del mundo, los cuales habrán de definir a nuestro partido ante la sociedad. Por ello, llegó la hora de toma de decisiones claras y de gran aliento que nos transforme en una fuerza del progreso, coherente y responsable, en suma, confiable para las mujeres y los hombres de nuestra nación, competente y capaz de construir una nueva mayoría en el país. Este Congreso, hemos dicho, ha de ser el Congreso de las ideas, del debate profundo y reflexivo que enmarque una nueva etapa en la vida de nuestra organización política. Hemos venido a deliberar, no a disputar, no habrá pugnas fratricidas. Venimos a discutir lo fundamental y probar, con hechos, que entre nosotras y nosotros no hay fracturas sino divergencias y debate democrático. Venimos a demostrar que somos capaces de incorporarnos con entusiasmo y buena fe a las resoluciones de este soberano Congreso, a favor de la unidad del partido. Queremos convencer y consensar, no derrotar a quienes piensan distinto. Han sido 12 años de cambios intensos. En el periodo de vida de nuestro partido, el mundo se ha transformado también profundamente. Los temores de la guerra fría, que definieron el escenario mundial durante décadas, se extinguieron con la caída del bloque soviético, dando origen a la hegemonía unipolar de los Estados Unidos y a nuevos problemas y nuevos retos. Asimismo, el proceso de mundialización presenta nuevos desafíos. Tenemos que definir el concepto de soberanía cuando, por ejemplo, las fronteras de las soberanías nacionales adoptan formas inusitadas, sobre todo, cuando la democracia, la justicia y los derechos humanos se convierten en valores universales. Por eso es indispensable una nueva reflexión. Detrás de la pobreza hay una aguda desigualdad que la genera, la reproduce y la amplía. ¿Cómo entenderlo de otra forma ante el abrumador hecho que registra la Organización de Naciones Unidas, de que 358 personas en el mundo son poseedores de una riqueza superior al 45 por ciento de la población mundial? Esta impactante realidad sólo revela la incapacidad del neoliberalismo para dar respuestas a los graves problemas de la humanidad y que, por el contrario, sólo han sido agravados. Por eso, no sólo la izquierda en el mundo sino también gobernantes y organismos internacionales reconocen la urgencia de encontrar otro modelo económico. En el terreno político México ha cambiado. Lo que hace 12 años era improbable, ahora es realidad cotidiana: los tres poderes de la Unión están integrados de tal manera que el diálogo y el acuerdo son los recursos obligados para garantizar la gobernabilidad del país. El partido en el gobierno no tiene mayoría en las cámaras del Congreso de la Unión. Los gobernadores han dejado de ser empleados del Presidente y han comenzado a asumir plenamente sus funciones constitucionales. Cada vez es más claro que la alternancia en el poder, aunque importante no es suficiente. Hasta ahora, independientemente de la alternancia, son los intereses de los poderes fácticos los que predominan. Ahí están los dueños de la riqueza, los favorecidos de siempre aún a costa de los excluidos, de las clases medias y de los pequeños y medianos productores de la ciudad y del campo; ahí están los grupos delictivos encabezados por el narcotráfico determinando condiciones para seguir desplegándose en el país, lo cual constituye un problema de seguridad gravísimo; ahí están también las iglesias donde deberían estar la sociedad y el Estado y la ratificación del carácter laico de nuestra nación. Reiteramos una vez más, proponemos un pacto para la transición integrado por cuatro grandes rubros: Primero.- La construcción de una nueva institucionalidad democrática que sustituya al régimen presidencialista, que incluya una profunda reforma del Estado y que garantice una nueva relación entre los poderes de la Federación y de éstos con la sociedad y que amplíe las facultades de los estados y los municipios. Segundo.- La definición de una nueva política económica y social de Estado que conduzca a un desarrollo nacional con equidad, en beneficio de la mayor parte de la población que se encuentra en condiciones de exclusión, donde la Reforma Fiscal sea parte de un nuevo pacto entre gobierno y sociedad que defina ingresos y destinos del gasto y una Reforma de la Administración Pública como parte de la Reforma del Estado. Tercero.- Un pacto que garantice el desmantelamiento del viejo régimen de partido de Estado y las redes de control que aún persisten, que promueva la democracia sindical, que acabe con los caciquismos regionales y la impunidad de quienes hoy insisten en la restauración de los privilegios de que gozaron. Y cuarto.- Una política exterior que revierta la integración subordinada a los procesos de globalización, que defina nuestra postura ante los organismos internacionales y los bloques económicos, para que nuestra participación sea beneficiosa en el sentido de garantizar desarrollo con equidad. Por eso en la acción cotidiana del partido tenemos que dejar claro ante la ciudadanía las causas que defendemos, las que deben corresponder en las palabras y en los hechos a nuestra definición como partido democrático de izquierda moderno. Urgen entonces definiciones claras. Hay que tomar partido por las causas de la humanidad, por la defensa de los derechos humanos, por la libertad, por la democracia, por la justicia, por la equidad, por el respeto a la diversidad, por la pluralidad. Por eso la búsqueda de la participación equitativa de hombres y mujeres, de mujeres y hombres, dentro y fuera del PRD, y el debate apasionado para que sea integrado en el Estatuto la reforma de 50 por ciento y 50 por ciento para mujeres y para hombres, colocándonos a la vanguardia nacional como parte de un compromiso con la equidad. Por eso nuestra convicción de que México será una nación nueva en la que ya no haya nadie que tenga que decir que sufre subordinación, discriminación y marginación por ser mujer, por ser indígena y por ser pobre. Por eso el necesario acompañamiento a los movimientos sociales en su lucha por hacer efectivos sus derechos sin subordinarlos ni corporativizarlos. Por eso nuestro compromiso con los jóvenes, con la educación laica publica y gratuita. Por eso estamos por la universalización del derecho a la salud, a la vivienda a la cultura. Por eso nuestra propuesta alternativa de Reforma Fiscal que busca que los fondos para cubrir las responsabilidades sociales del estado sean recaudados de quienes más tienen. Por eso no estamos de acuerdo con Vicente Fox. RICARDO MONREAL AVILA El Partido de la Revolución Democrática se encuentra en el punto más alto de su transformación histórica. Es una ocasión única de la izquierda mexicana que se perfila en este siglo en su inicio como una opción de gobierno democrática y progresista. Debemos reconocer, para poder cambiar, que la izquierda mexicana se ha mostrado frente a la sociedad dividida y antagónica. Es tiempo de que la izquierda forme un proyecto político definido en el cual, sin hacer a un lado la pluralidad y la intensa discusión que nos caracteriza, podamos arribar a un proyecto incluyente de todos los grupos, ámbitos y regiones que sume a todos los sectores de la sociedad mexicana en la construcción de una nación justa, soberana, democrática y equitativa. Ni el puritanismo ideológico, pero tampoco el oportunismo político deben de ser las divisas del nuevo PRD. La primera actitud nos aislaría, la segunda nos haría perder identidad y rumbo histórico. Pero tampoco debemos auspiciar, promover o permitir liquidaciones o aislamientos de las personalidades políticas del partido. Tal y como lo expuse en mi propuesta de debate previo a este Congreso, estoy convencido que el PRD requiere reformar radical e integralmente a sus bases. Al asumir la reforma de nuestra vida interna deberemos combatir con fuerza, decisión y firmeza los retos que entrañan el corporativismo, el personalismo y el clientelismo que tanto daño han hecho a nuestra organización. Debemos desplegar ahora en nuestra propia casa las acciones que permitan la institucionalización de los procesos democráticos, la amplia expresión de las corrientes, junto a la cohesión interna y la apertura hacia nuevos actores políticos y sociales. Para ello, es imprescindible ciudadanizar y territorializar nuestra estructura organizativa, así como nuestros órganos de dirección. El Partido de la Revolución Democrática debe mantener un debate abierto y respetuoso con la sociedad, abrirse a los sindicatos, científicos, intelectuales y empresarios. El proyecto político del PRD debe ser claramente contrastante del proyecto derechista que el actual gobierno quiere imponer a la sociedad. Es clara la diferencia entre un gobierno federal, cuyo secretario de Estado ve en la mujer a un mero objeto decorativo, y a la visión que dentro de nuestro partido en donde mujeres valiosas, como Amalia García y Rosario, han hecho del trabajo político un ejemplo de liderazgo. La equidad y el respeto a los derechos de las mujeres no sólo es un tema de la izquierda, es una necesidad ineludible de una sociedad que aspire a ser democrática. Para lograr el verdadero cambio, es necesario primero imaginarse una sociedad distinta y buscar luego la manera de cómo poder recorrer la distancia entre los sueños de hoy y los hechos del mañana. Por lo tanto, es imprescindible ejercer las cualidades más específicamente humanas, la solidaridad, la tolerancia, la imaginación que haga posible realizar el propósito de una vida más plena. Tenemos que propugnar por el mantenimiento de un Estado activo que garantice la satisfacción de los bienes públicos, en aquellos sectores en los cuales el mercado es manifiestamente insuficiente y no actúa. La conducción del mercado no debe ser tabú dentro de la izquierda, al contrario, es el tema central de nuestro debate con la derecha y el neoliberalismo. ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR Lo más preocupante, compañeras y compañeros, es que a pesar del 2 de julio permanece inalterable la política económica. Es la misma política económica. No nos confundamos, no hay cambio de modelo, son los mismos hombres y el mismo fundamentalismo tecnocrático. La política económica del gobierno de Fox, sigue manteniendo como principal objetivo privilegiar los intereses financieros sobre las demandas sociales y aún sobre el interés público. Ahí está como prueba la reforma fiscal regresiva que pretende cobrar impuesto al consumo de alimentos, medicinas, libros, colegiaturas y transporte, mientras se reduce el impuesto a los ingresos de los de arriba y se busca cumplir escrupulosamente los onerosos compromisos contraídos con los banqueros rescatados con el Fobaproa. Por eso tenemos que definir en este Congreso con mucha claridad el programa alternativo y la nueva estrategia política. Desde mi punto de vista, debemos concentrar más nuestros esfuerzos en la lucha por la igualdad. Esa debe ser ahora nuestra principal tarea política. Debemos reformarnos en la izquierda, posicionarnos bien en lo que somos diferentes, defender el salario, el aumento en las pensiones, la creación de empleos, el impulso al campo, el derecho a la educación pública y gratuita en todos los niveles de escolaridad. Impulsar el estado de bienestar, el pluralismo, la tolerancia, la diversidad, los derechos indígenas, la democracia participativa, y no permitir la privatización de la industria eléctrica y del petróleo en ninguna de sus modalidades. Tengamos en cuenta que sólo a partir de este posicionamiento podremos construir alianzas con otras fuerzas y articular un amplio bloque opositor al proyecto económico de la derecha. La fuerza política que puede tener este bloque se expresó por primera vez en el debate y en la votación de la Cámara de Diputados, sobre la participación en tribuna de los indígenas zapatistas, y tal vez vuelva a manifestarse en torno al asunto del IVA, y por qué no pensar que así puede ser en adelante la confrontación política en el país; La competencia definida y abierta entre dos proyectos distintos y contrapuestos de nación. Estoy seguro que los temas del programa y de la estrategia política serán bien discutidos y analizados en éste Congreso. Pero no está de más puntualizar que nada de esto puede fructificar sin la unidad interna del PRD. Hay que levantar la mira, no ensimismarnos, recordemos que aquí venimos a construir un mejor partido para México, pero no al gusto de nuestros intereses y visiones personales, por legítimas que sean. No hay que caer en la disputa estéril y en el divisionismo, que es lo que tanto desean nuestros adversarios. También es fundamental proponernos ganar las gubernaturas de Tabasco y Michoacán. Con ello el partido tomará impulso y se proyectará hacia delante. MARTÍ BATRES No nos engañemos, no hay sectores progresistas en el gobierno de Fox. Nada más tengamos el ejemplo del actual canciller, ex miembro del Partido Comunista y el más reaccionario canciller que ha tenido México, el más sumiso a los Estados Unidos. Por eso es importante de dónde venimos, pero más importante a dónde vamos. El gobierno de Fox es de derecha y es conservador. Y el conservadurismo no consiste simplemente en rechazar cambios, sino sobre todo en proteger o aumentar privilegios. Los más grandes conservadores de esta época, Reagan y Tacher, provocaron espectaculares cambios mundiales que pusieron en quiebra el estado de bienestar y generaron poderes económicos internacionales que deciden más allá del Estado nación. A esos poderes financieros les gusta Fox como les gustaba Salinas, pues su proyecto es altamente polarizante en un sentido social. Ahora es el IVA, mañana será la energía eléctrica, después la contrarreforma laboral. Los pendientes de Salinas y Zedillo, hoy Fox los hace un programa suyo. Nos esperan años de intensa lucha y está abierta, sin embargo, una enorme oportunidad para el Partido de la Revolución Democrática. El país está reclamando tener frente a un gobierno de derecha, a una oposición de izquierda. Tenemos que hacer del PRD el partido amplio de la izquierda, donde que quepan todos los que tienen un pensamiento progresista, lo que luchan por las causas sociales y por la soberanía nacional. Si hay algo que reconocerle a Cuauhtémoc Cárdenas es que sacó a la izquierda de la marginalidad, la unificó y la colocó en la pelea real por el poder político a la izquierda. Requerimos muchos dirigentes en la pelea diaria, y así lo reconocemos cuando el gobernador de Zacatecas marchó a la Ciudad de México para reclamar los recursos para las carreteras de este estado y reconocemos también al Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, que encabeza la lucha contra el IVA y por una reforma fiscal diferente. No se trata de copiar recetas, menos aún de una parte de la socialdemocracia, la más conservadora que hizo suyo el proyecto neoliberal y gobernó con él. Tenemos que construir un perfil propio, el de una izquierda democrática y patriótica de acuerdo a la historia y realidad de México, una izquierda que se modernice, pero que siga siendo izquierda. En la nueva era política el PRD tiene que competir, ganar el voto y lograr la alternancia. Para ello se requiere un programa centrado en las causas sociales, un discurso lleno de propuestas, un partido unido y ordenado que termine con los conflictos internos y que ponga a las corrientes al servicio de la institucionalidad partidaria. La base del partido requiere que los dirigentes de las corrientes se conviertan en dirigentes de todos, de todo el partido. JESÚS ORTEGA Así, compañeras y compañeros, este Congreso debe revisar críticamente toda nuestra experiencia para localizar ciertamente nuestros méritos y nuestras virtudes, de las cuales por cierto hay que enorgullecernos, pero también para localizar nuestros errores y nuestras fallas; para ubicar aquellas ideas y concepciones, aquellas acciones que siendo útiles y correctas en otros momentos, ya no lo son ahora y por lo tanto tenemos que guardarlas en el maletín de la historia. No se trata de renegar de nuestro pasado y menos aún de traicionar nuestros principios, y lo digo especialmente porque en terrible confusión y en terrible desvarío frecuentemente se confunde principios con métodos. Se trata, por el contrario, de revisar nuestro pasado para mantener vigentes dichos principios, pero también para lograr eficacia en nuestra acción política y hacer realidad nuestros propósitos fundamentales. A partir de este 6° Congreso Nacional el PRD debe reconstruirse como un partido en el cual sus integrantes, por ser hombres y mujeres libres, asumen y comparten identidades ideológicas y programáticas fundamentales, para que éstas sean el sustento principal de nuestra condición militante y el sustento principal de nuestra cohesión y de nuestra unidad como partido. En razón de lo anterior, el Partido de la Revolución Democrática debe cambiar para terminar con la perniciosa concepción de que el movimiento y la acción lo son todo. Eso no es verdad. Esto es necesario decirlo porque visiones de esta naturaleza siguen peligrosamente presentes en nuestro partido. Un partido que se mueve en el empirismo, sin claridad sobre los objetivos, que responde por impulsos, es decir, sin proyecto y sin programa alternativo al sistema que combate, se pierde, tarde que temprano, en un activismo estéril y en un oposicionismo testimonial. Si queremos cambiar, les pido respetuosamente su atención y seamos tolerantes, ésta es la primera condición para nuestro cambio, compañeras y compañeros. En un oposicionismo testimonial está el origen y la causa de muchas de nuestras dificultades y problemas, y también, debo decirlo con franqueza, está la causa de algunos de nuestros fracasos. ¿El movimiento para qué? ¿La acción con qué objetivos? ¿Participar en comicios y ganar elecciones con qué propósitos? En síntesis, ¿partido, movimiento y acción sustentado en qué programa, en qué pensamiento nuevo y en qué propuesta alternativa? Esa es la pregunta que necesitamos hacernos principalmente en este Congreso. Escuché al compañero Martí y no creo que frente a un gobierno de derecha, lo que se requiera sea una oposición de izquierda. Frente a un gobierno de derecha el país requiere un gobierno de izquierda. El PRD contribuyó como pocos a derrumbar el sistema de dominación priísta y ello debemos reivindicarlo. Pero naturalmente que rechazamos que ese añejo sistema pudiera ser sustituido por otro igualmente autoritario e injusto como lo es el gobierno de derecha foxista. No pugnamos ni queremos cambios cosméticos que mantienen incólumes las condiciones que generan autoritarismo y profundizan la desigualdad social y económica. CUAUHTÉMOC CÁRDENAS SOLÓRZANO Tenemos, por tanto, que ser muy objetivos y muy responsables. Tenemos que aprovechar los activos que hemos creado, el reconocimiento público que tenemos por no haber claudicado ni torcido la línea política. La autoridad moral que se tiene y se mantiene, la capacidad con que se cuenta demostrada en múltiples casos para superar situaciones difíciles, comunidad de pensamiento y de acción. Tenemos que aprovechar los liderazgos que hemos desarrollado a partir de la confianza otorgada por los compañeros, por centenares y miles en municipios, en regiones, en estados y nacionalmente para extender nuestra presencia y vigorizar nuestra acción. Me parece que es oportuno comentar en este Congreso, porque ha habido distintas expresiones tanto de compañeros nuestros como de analistas políticos, respecto a si seguiré activo en la vida del Partido de la Revolución Democrática, incluso a si debo seguir activo y si procedo correctamente al tomar posición en relación a problemas del país y a decisiones que afectan, en positivo o negativo, la vida de nuestro partido. Me preocupan estas expresiones, sobre todo cuando proceden de compañeros del partido, porque parecerían que temen a la palabra y al debate. No creo que piensen que en el PRD no deba hablarse o que sólo algunos tienen el derecho a hacerlo. Pensaría más bien que tienen dudas respecto a la justeza de sus propias actitudes o posicionamientos y que no quisieran discutirlas y prefieren acallar las voces que intranquilizan sus conciencias. Tengamos muy presente que en el Partido de la Revolución Democrática, para hablar, nadie tiene que pedir permiso a nadie. Rechazo cualquier afirmación que sostenga que he atropellado nuestra norma estatutaria o que he intervenido indebidamente en decisiones que, como dirigente o candidato en su momento o como simple militante del partido, me haya correspondido hacerlo. He discrepado públicamente con decisiones tomadas por la dirección del partido en distintos momentos. Cuando presidió Porfirio Muñoz Ledo, esto fue frecuente. Han sido más mis coincidencias y también las he manifestado franca y públicamente. Los acontecimientos que vivimos los miembros del PRD en esos días, nos dejan ver con toda claridad que EZLN y PRD no compiten ni por espacios de acción política o social ni por atraer a su seno a tales o cuales sectores de la población. Tenemos diferencias, las hemos tenido, sobre todo en momentos determinados, respecto a los procedimientos de acción de los que uno u otro hemos echado mano. Diferimos también en nuestra visión de la participación electoral que nosotros seguimos considerando como un instrumento fundamental para la promoción de nuestras causas. El EZLN hasta ahora no considera la contienda electoral como un campo de su accionar político. Tenemos coincidencias: luchamos ambos contra las injusticias y la explotación, por libertades plenas, por el ejercicio de los derechos individuales y sociales sin limitación alguna, por la igualdad y la justicia. Perseguimos en muchos casos objetivos comunes. No tenemos por qué chocar y puedo adelantar que no vamos a chocar. Nuestro adversario principal ya no es el PRI, pero sí el neoliberalismo en el que han anidado el Fobaproa, los rescates carreteros y los abusos de los poderosos, sigue entronizado en el gobierno y haciendo de las suyas. Nuestro adversario principal en la arena política es el Partido Acción Nacional, su gobierno gerencial y su régimen lleno de prejuicios con su racismo, su represión a la cultura y al arte, su elitismo, sus políticas demagógicas montadas en una mercadotecnia engañosa de ofertas irresponsables, su anacrónico machismo y sus posiciones entreguistas. Nuestros adversarios son quienes, como Zedillo y Fox, pretenden la privatización de las industrias eléctrica y petrolera, en lugar de verlas como pilares de un crecimiento económico independiente. Adversarios nuestros son también quienes pretenden entregar el gas natural de México a California, sin tomar en cuenta que México hoy está importando este recurso y este es un recurso escaso en nuestro país, y que la seguridad que primero tenemos que garantizar, desde el punto de vista energético, no es la de nuestros vecinos del norte, sino la nuestra para garantizar un desarrollo con independencia. Son dos proyectos muy diferentes, opuestos entre sí, el de la izquierda y el de la derecha, el de las libertades y el del oscurantismo, el de las mayorías populares y el de las elites financieras, el de la soberanía y el del entreguismo. LÍNEA POLÍTICA IMANOL ORDORIKA La parte medular del documento se centra en los tres siguientes apartados: las características del Estado, la caracterización del gobierno de Vicente Fox y las líneas generales de acción del PRD. Insistimos, hay profundos cambios políticos en el país, y sin embargo los rasgos esenciales del estado mexicano se mantienen: predomina el neoliberalismo económico, predomina la corrupción, predomina una estructura social fundada en la desigualdad, que se profundiza con la aplicación sostenida de un conjunto de políticas de reforma estructural y de ajuste que han venido sosteniéndose incluso después del 2 de julio. Pero hay un rasgo esencial que nosotros tenemos que reconocer, que plantea posibilidades importantes para la acción política del PRD en el futuro, independientemente de nuestra fuerza en los ámbitos legislativos: No hay mayoría absoluta de ningún partido en el Congreso de la Unión y esto abre un conjunto de espacios sobre los cuales incluso se habló el día de ayer, que han planteado posibilidades de acción política y que deben de ser revisados con cuidado en las líneas de acción del PRD. La caracterización del gobierno del Vicente Fox es central y la caracterización que se hace en este documento no deja lugar a dudas. En lo económico, nosotros reconocemos un gobierno que se ha planteado, en primer lugar, trasladar las bases de captación de recursos para el sostenimiento del estado mexicano a las grandes mayorías del país, al mismo tiempo que se restringen el uso del gasto público para beneficio de esas mayorías de la población mexicana. Reconocemos, en lo económico, la vocación del gobierno de producir profundos cambios para favorecer la expansión del sector privado y de la acumulación de capital en México. Reconocemos la orientación y la intención, quizás no suficientemente desarrollada aquí, porque cuando se escribió el documento aún no estaba afuera la propuesta de reforma fiscal, de impulsar una reforma fiscal de carácter regresivo que trasladara los costos del financiamiento público a las mayorías empobrecidas de la población. No hay duda en el debate de este partido que el PRD no tiene ninguna coincidencia con el gobierno de Vicente Fox ni con el Partido de Acción Nacional en el terreno de la política económica, y en eso el PRD tiene que ser muy claro y está claro en este documento del Consejo Nacional. El concepto mismo de educación pública, de educación laica, está en juego y lo hemos visto con la emergencia de esta coalición conservadora. Por eso, el documento es muy claro, no existe en este momento ninguna coincidencia entre el Partido de la Revolución Democrática y el gobierno de Vicente Fox, en lo que se refiere a concepciones ideológicas del país, a libertades individuales y a visiones sobre lo que es construir una sociedad plural, libre y tolerante. En lo político, el PAN ha hablado desde hace tiempo de la necesidad de producir cambios políticos y el documento dice con claridad: "No hay evidencia que sustente en este momento ni la capacidad, ni la vocación de Vicente Fox, de avanzar en la producción de cambios políticos en los ámbitos no sólo de la democracia electoral sino de la democracia sindical y otros espacios que nos digan claramente, que efectivamente están en la senda de avanzar por este camino, por lo tanto, no hay posibilidad de acuerdo al menos hasta ahora en ese terreno". Entonces, reconociendo que el gobierno de Fox tiene la legitimidad que no han tenido otros, producto de un proceso electoral que cuenta con una enorme tolerancia de parte de la población y que al mismo tiempo la población tiene grandes expectativas para recibir resultados en el corto y mediano plazo de este gobierno, el PRD define con claridad, en una de sus tesis centrales en este documento, que el PRD es un partido de oposición de izquierda que ejerce en este momento la responsabilidad de gobierno, pero que en su actuación como posición política y en su actuación como gobierno en el ámbito municipal y estatal tiene la responsabilidad de diferenciarse claramente del gobierno de Fox, como una alternativa nacional, aceptable para toda la ciudadanía que nos ponga en el camino de la disputa de la conducción del proyecto nacional en el más corto plazo. No hay titubeos, como se decía antes, el documento es muy claro y abre un debate que habrá de clarificarlo aún más. CARLOS NAVARRETE Este es un Congreso que no solamente va a evaluar lo que pasó el 2 de julio. Y aquí me detengo brevemente, compañeros. El PRI perdió. Nosotros, al derrotarlo en las urnas, somos parte de esa victoria política que hubo de parte del pueblo de México. No convirtamos ninguna victoria en derrota porque no sepamos escuchar lo que la sociedad quiso. El PRI perdió, hubo una alternancia en el gobierno, pero la alternancia en el gobierno no ha cambiado las estructuras del Estado mexicano. Pero el cambio de hombres en el gabinete, el cambio de secretarios en el gobierno, el cambio de un hombre por otro en la Presidencia, no es el cambio de régimen político por el que este partido surgió y luchó durante 12 años. No es la transformación democrática del país que nosotros impulsamos desde 1989 y 89. Falta la transformación democrática del país, faltan nuevas instituciones, falta un presidencialismo acotado, falta un elevar la capacidad de las Cámaras, falta un nueva relación con la sociedad, con los municipios y con los estados, faltan muchas cosas que no están construidas y que este partido, por lo tanto, tiene que reconocer que hay nuevas tareas, una vez que el PRI fue derrotado. La principal tarea del Partido de la Revolución Democrática en este periodo, y aquí está en el documento señalado en unos apartados, es lograr la transición democrática en el país e instaurar un nuevo régimen político plenamente democrático. Ese es nuestro compromiso. Para hacerlo, este partido tiene que escuchar a la sociedad mexicana. ¿Por qué razones nuestra tercera candidatura presidencial obtuvo 16, 17 por ciento? ¿Por qué razones nuestros diputados y senadores obtuvieron 19, 20 por ciento? ¿Por qué retrocedimos de 97 para acá cuando habíamos obtenido casi el 25 por ciento? ¿Por qué nuestra tercera derrota en esta materia que nos impidió llegar a la Presidencia de la República? ¿Por qué los jóvenes votaron por Fox, compañeras y compañeros? Preguntemos con claridad. Peor tantito, ¿por qué los pobres votaron por Fox? El PRD está obligado a voltear a la sociedad y dejar de verse el ombligo para adentro. El PRD está obligado a escuchar lo que dice la gente común y corriente. Los jóvenes a los que nuestros viejos discursos no les dicen nada absolutamente, esos que ven a Adal Ramones en la televisión, esos que quisieran ver a un PRD con otra propuesta política diferente, porque el viejo discurso, que a veces nosotros pronunciamos, ya no los convence. Las mujeres, los sectores de la clase media, de las grandes ciudades tienen que ubicar a un PRD que es capaz de renovarse, de modificar muchas cosas en las que se equivocó y de proponer cosas mejores que los hagan voltear hacia acá. Y por eso es una falsa disyuntiva, es un planteamiento equivocado, es un error pretender polarizar internamente las posiciones, en blanco y negro, diciendo: el partido está dividido en dos opiniones, quienes quieren colaborar con Vicente Fox y andan haciendo acuerdos con él, y quienes queremos la movilización popular, la lucha en las calles y la oposición de izquierda. No es verdad, es falso ese debate. El documento de línea política evalúa el nuevo comportamiento del PRD, y yo lo sintetizaría de alguna manera en la siguiente forma: El PRD debe ser un partido que llegue a acuerdos y combata simultáneamente. El PRD es un partido que tiene que movilizar a la sociedad mexicana alrededor de sus propuestas y levantar las demandas de la gente, al mismo que impulsa los cambios en las cámaras legislativas y los acuerdos incluso para empujar al gobierno hacia delante y no dejar que se quede estancado. CARLOS IMAZ Creo que la diferencia se encuentra en donde se pretende establecer la interlocución principal. Hay compañeros que piensan que la interlocución central del PRD debe ser con el gobierno de Fox; y sus razones tendrán que exponer. Y hay compañeros que pensamos que esto signifique eludir posibilidad de diálogo o acuerdos específicos. La interlocución central y, por lo tanto, la actividad del Partido, su línea política, tiene que ir dirigida a la gente, a la ciudadanía, al pueblo organizado. Creo que hay un consenso en el sentido de que ahí donde hay acuerdos puntuales hay que avanzar. ¿Por qué vamos a avergonzarnos de que otros piensen o estén de acuerdo, quienes sean, con posturas que nosotros defendemos? Pero la lógica de la necedad del no por el no y siempre el no, puede tener un resultado absolutamente irresponsable. Nosotros defendimos la participación de los zapatitas en el Congreso, nosotros defendimos y hemos defendido la aprobación de la Ley de Cultura Indígena aprobada o presentada por la Cocopa. Pero si Vicente Fox dice: "Está bien", entonces nosotros tenemos que decir que no y que los zapatistas sigan dando la pelea desigual que están dando. Sería absolutamente irresponsable. El problema aquí es exactamente ése, la Línea Política, tenemos que clarificar nuestras diferencias frente al proyecto del conservadurismo y del neoliberalismo. Parece que es cierto, además, que Fox nos quiere convencer que no hay continuidad en el proyecto económico; parece cierto, efectivamente, que es mucho peor de lo que estaba viviéndose en este país con la presidencia del PRI. Pero nosotros tenemos también que organizar y promover la resistencia, y en cada uno de los temas presentar alternativas. Así lo hicimos en el asunto del gas, así lo hicimos en el asunto del EZLN, y así lo estamos haciendo en el asunto del IVA. La política del contraste no significa de ninguna manera estridencias demagógicas, no significa no a todo, no significa ideologizar el discurso para alejarnos de la gente; significa claridad en nuestras posturas, significa a qué y por qué decimos que no, y a qué y por qué decimos que sí. Significa en cada un de los casos explicitar cuál es la alternativa. Seamos el partido de la alternativa en el Congreso, seamos el partido de la alternativa en la movilización social, seamos el partido de la alternativa en el debate público y seamos el partido de la alternativa en nuestros documentos básicos. Tenemos que organizar y movilizarnos en torno a estas alternativas. Nadie está planteando la "movilizacionitis", pero la inmovilidad puede perfilar una pérdida de identidad del propio partido. AMALIA GARCÍA Y nuestra pregunta es hoy ¿cómo reconstruirlo?, ¿cómo hacer para que el país salga adelante con una iniciativa progresista que garantice democracia, que garantice justicia y equidad, que garantice libertades, que garantice certeza? No es, compañeras y compañeros, convirtiéndonos en el fiel de la balanza o en partido bisagra. Ayer un compañero en su intervención, el compañero Martí, decía que somos el fiel de la balanza en las cámaras. Yo digo que esa apreciación no es correcta. Hemos decidido ser un partido con liderazgo, y después del 2 de julio fuimos a ganar el estado de Chiapas en una alianza. Aquí se ha dicho que con el PAN ni un paso, pero revisen ustedes el documento de Línea Política, ¿qué es lo que se propone? Y lo hemos aceptado en este partido, que en lugares como Chiapas o como Yucatán necesitamos, frente a los caciquismos feroces, intentar una política creativa; frente a Madrazo necesitamos una política creativa, y no nos sirve el dogma y no nos sirven las frases hechas. Si hay además un partido que se puso a la vanguardia para acabar con esos caciquismos ha sido el PRD y lo hicimos de manera nueva: acudimos en la disputa por la legalidad en Tabasco a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y somos un partido de izquierda decidido a utilizar también las reglas del estado de derecho y a triunfar si tenemos los argumentos, como en Tabasco y en Yucatán. Diría, además, que aquellos que hablan de que la lucha electoral es inadecuada, que es la lucha electoral, la movilización de masas, más extraordinaria del país en los últimos años. Ahí participan millones, así pudimos ganar el Distrito Federal, con millones de hombres y de mujeres; así ganamos Zacatecas, así ganamos Tlaxcala y Baja California Sur y así vamos a ganar otra vez Tabasco y vamos a ganar Michoacán, con esa movilización de masas. Y a quienes dicen que la lucha parlamentaria no sirve, déjenme decirles que la única fuerza política que en este país, desde las Cámaras, ha defendido los derechos de los mexicanos y mexicanas, ha sido el PRD. Por eso hacemos falta ahí, porque hay una combinación de defensa de los derechos de la gente con el voto nuestro, y por eso, porque representamos a la mayoría de los excluidos, es que decidimos discutir el presupuesto de egresos y logramos en esa discusión con Fox, que fue pública y transparente y de la que ustedes pueden sentirse orgullosos, que se reorientaran 30 mil millones al campo, a salud, a educación, a vivienda. Es parte de nuestra lucha cotidiana.¡ Vamos a ganar, compañeras y compañeros! DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS GABRIEL SANTOS La Comisión de Reforma del Partido conoció del proyecto del Consejo Nacional y de un proyecto alternativo y de una serie de propuestas provenientes de diversas asambleas estatales. Los dos proyectos, el del Consejo Nacional y el alternativo, venían con el respaldo también de varias asambleas estatales. Al estudiar y analizar los dos documentos, encontramos que había numerosas coincidencias en varios de los puntos y que las mayoría de las sugerencias o de los planteamientos en que no había una coincidencia explícita, en términos de palabras o de redacción, e incluso, en algún momento de orden, en cuanto al fondo y el contenido eran coincidente y mutuamente enriquecedoras. En tal virtud, la Comisión, asumiendo la propuesta de la asambleas estatal de Distrito Federal, decidió ver la integración, la complementación de las dos propuestas sobre la base del proyecto original del Consejo Nacional y del ejercicio que aprobó la asamblea del Distrito Federal. Revisado éste, nos dimos cuenta que el esfuerzo de integración había llevado en algunos momentos a juntar diferentes temas, a abreviar algunos otros, de tal manera que el resultado, en términos de redacción y de estructura, no era del todo un orden lógico. Por otro lado, la gran mayoría de las propuestas provenientes de los estados, como de Morelos, Guanajuato, Querétaro, Baja California, Tlaxcala, que fueron uno de los estados que más aportaron a la Declaración de Principios, se fueron incorporando y son las cuestiones que precisamente en el dictamen que presentamos a su consideración hoy, vienen en la propuesta presentada por si había que sustituir y entre paréntesis. Esos son cosas que la comisión recoge como propias del documento. Y entonces, naturalmente, al haber tantas manos, al haber en la base dos documentos con diferentes estilos, pero con un mismos sentido y preocupados todos por darnos una consistente y sólida identidad de izquierda, moderna, amplia y mexicana, entonces hay algunos problemas de redacción... Esto nos lleva a que si ustedes tienen a bien aprobar el dictamen de la Comisión, naturalmente que habrá que darle una revisada en términos de redacción para que quede una redacción coherente, consistente, clara, que evite duplicaciones o evite cualquier tipo de confusión. Pero sobre la base de que lo que ustedes aprueban es lo que serán de ahora en adelante, nuestros Principios, que guiará nuestra acción y que nos definirán de una manera clara y precisa, con equidad y una justicia social como bandera plenamente clara y distinta de la bandera de la derecha, del proyecto de Fox o de algunos otros elementos todavía. IFIGENIA MARTÍNEZ HERNÁNDEZ Compañeras y compañeros, tengo mucho gusto en pasar a hablar sobre el proyecto de Declaración de Principios que presenta la comisión y a pedir su voto aprobatorio, sobre la base de que esta Declaración de Principios se ha ido mejorando. Si la comparamos con la que iniciamos nuestras actividades en 1989, cuando se funda el partido, se verá que en cada Congreso se presenta una nueva, mejorada. Y aquí también me ha dado a mí mucho gusto oír las declaraciones de mi antecesor que encuentra que éste es un documento muy mejorado, y él hace algunos señalamientos que me parecieron muy pertinentes y también queda de que sí efectivamente, ojalá, se establezca una mesa permanente que esté revisando y se esté enriqueciendo con los últimos aportes, tanto de la ciencia política como de la sociología y la economía para nuestra Declaración de Principios. Entonces, es por eso, por lo que yo pido que la apoyemos como está. El compañero, nuestro compañero de París, ya hizo una aportación muy importante sobre el trabajo que me voy a permitir leer y que fue aceptada por la comisión relatora. Dice: "El empleo estable y bien remunerado debe ser una prioridad en los planes de acciones de gobierno para acabar con la pobreza y construir una sociedad justa. Debe hacerse realidad el derecho esencial de las mexicanas y mexicanos, acceder a una vida digna a través del producto de su trabajo". Compañeros, nuestro partido considera que la mejor manera de atacar la pobreza es ésta: un empleo productivo y bien remunerado, y no con programas de caridad en donde se escoge a los mas pobres de los pobres, se quedan fuera muchos que también merecían la ayuda y luego salen con que es más caro "el caldo que las albóndigas". Cuesta más manejar y administrar esos programas que lo que finalmente les llega a los compañeros. Por eso es que nosotros insistimos que lo que quieren los mexicanos es educación, acceso a una educación libre y gratuita en todos sus niveles, esquemas de salud, alimentación y nutrición y después una oportunidad de empleo bien remunerado y socialmente protegido. Y para eso, compañeros, para que en nuestro México tengamos un país con empleo pleno, tenemos que tener un plan nacional de desarrollo. IVÁN GARCÍA SOLÍS Yo advierto en esta Declaración algunas cualidades importantes. En primer lugar, pese a su brevedad, no omite aspectos fundamentales y sí incorpora, si y precisa asuntos que no estaban bien resueltos en anteriores Declaraciones de Principios, por ejemplo, el tema de la equidad de géneros está mucho mejor representado, yo creo que esta es una eminencia. El tema de la puriculturalidad, del pluralismo y respeto de los pueblos indios está también y está incluso reforzado con protestas adicionales. Creo yo entonces que sí representa este proyecto un punto de avance sobre las declaraciones anteriores. Ahora, hay objeciones de los compañeros que me han precedido del uso de la palabra. Nuestro compañero Fluvio de hecho no hace una objeción general. Yo entiendo que Fluvio esta proponiendo agregados y esta diciendo correctamente de que no debe haber confusión entre productividad y productivismo, claro, eso es correcto. La productividad es la cualidad que tiene un sistema económico para tener un rendimiento mayor; el productivismo es hacer ideología de esa cualidad para aprovecharla en función de intereses particulares. Entonces, no es lo mismo una cosa que otra. Yo creo que nuestra Declaración habla de cosas muy diferentes. Habla, por ejemplo, del trabajo como valor esencial y habla también de posiciones muy bien definidas que relacionan el incremento de la productividad con el beneficio social y mayoritario. Creo que ahí, no hay ninguna duda. Hay una diferenciación muy clara con las posiciones del PAN y del PRI. Más que posiciones del PRI, en este caso las acciones que tuvo durante 70 años y que hoy a destiempo quiere corregir, y por supuesto en el caso del PAN, sí hay una confrontación directa, conceptual y benéfica para nuestro partido. El compañero que me antecedió el uso de la palabra, no recuerdo su nombre, el habló de que se deja fuera la ética política. Bueno, compañeros, no es así, no lo deja fuera. Por ejemplo, el proyecto, en la página tres, en la primera columna, sí reclama de sus miembros, sobre todo de su dirigencia, sus representantes populares, funcionarios públicos, el ejercicio de una ética política consistente en apegarse valores como la honestidad, transparencia, sencillez en el trato con los demás, espíritu de servicio, tolerancia frente a otros puntos de vista, voluntad de diálogo, y respeto a la dignidad de las personas, sin importar, edad, raza. Compañeras y compañeros, es todo cierto que es todavía un tema por conseguir, no hemos conseguido, hay que decirlo cabalmente que esto funja en el partido. JUAN GUERRA Compañeras y compañeros, dicen que la discusión sobre principios en general no tiene mayor importancia y pasa rápido. Les comentaba que dice que los principios no son muy importantes, generalmente los Congresos son discusiones que pasan muy rápido. Yo estoy de acuerdo con el texto, pero quiero llamar la atención sobre cosas muy graves. A mí me parece que en el PRD hemos tenido un alejamiento de los principios, me parece que en el PRD muy comúnmente no hemos sido fieles a esto que nos dice el apartado II: "El PRD, instrumento de la sociedad", y hemos convertido al PRD en un instrumento de grupos, de corrientes y de personas. De manera que hay muchos ejemplos que se pueden citar, hay casos donde el Comité Ejecutivo resuelve una candidatura y hay quien va impugna en Garantías, y resulta que se modifican las cosas y hasta tiene que renunciar el presidente de Garantías porque hay presión. Resulta, así también, que de repente el partido resuelve algunas candidaturas al Senado, se va a Tribunales afuera del partido y se cambian aquí adentro, hasta en lo de género, a veces no se respeta aunque digan los Estatutos, porque no convenga a dirigentes, a grupos o a corrientes. Y esto es el problema que no puede pasar así nomás, por supuesto que yo estoy de acuerdo y me parece que con lo que se recogió de los estados, se ha enriquecido este apartado II. Pero, por esas cosas que hemos hecho en el pasado, por ese pragmatismo que incluso un dirigente llegó a decir que entre pragmatismo y principios, él se abstenía. No podemos simplemente discutir principios como si fuera un llamado a misa, no podemos simple y sencillamente decir como aquel filosofemos: "Compadre, pero primero deja llenar mi estomago". En el Partido de la Revolución Democrática hemos tenido graves desviaciones en materia de que el partido no sea un instrumento de la sociedad, sino, sea un instrumento de líderes, de grupos y de corriente y eso se tiene que acabar. Pero por eso yo creo que al aprobar este documento, que en general recoge estas inquietudes, debemos también aprobar en alguna parte de los documentos, un ejercicio autocrítico, si no, aquí estamos hablando de cosas positivas, pero a la hora de los hechos de lo concreto no nos acordamos de esos vicios de lo que incurrimos. Es necesario que se incorpore una actitud de autocrítica, de que este partido no ve el poder como un fin en sí mismo, de que lo ve como un medio para servir a la sociedad, de que este partido se concibe como un instrumento a las mejores causas, y no como un instrumento de personas, grupos y corrientes. ESTATUTO GUADALUPE ACOSTA NARANJO Lo que nosotros sí venimos a decir aquí, lo que escribimos y lo que aprobamos en las Asambleas estatales, porque en muchos lugares nuestros compañeros delegados fueron los primeros en oponerse a las facultades excesivas, centralizadoras del Comité Político que dejaban sin facultades al Consejo Nacional. No hagamos pues de eso una discusión que no tiene razón. Por eso yo digo, vamos a votar en lo general, pero en lo particular la inmensa mayoría, por no decir la totalidad, tenemos reservados los temas que nos interesa y que mejoren de manera sustancial este documento. Reservamos para desaparecer la propuesta de que la mayoría se quede con todo y no siga expresándose la pluralidad de este partido, y así podemos en su momento discutir todos estos temas y otros adicionales. Pero sí debemos votar en lo general esta propuesta porque nos propone lo que no hemos tenido y hemos venido batallando durante años en este partido: que acaben los afiliados golondrinos, los que llegan y votan el día de la elección y saliendo tiran la credencial del partido, los que van de acarreados por techos o por láminas o por cualquier cosa, con lo que se ha venido traficando con la voluntad de los compañeros; esa propuesta es una gran virtud. Podremos por fin tener un gran padrón que nos sirva para organizar al partido, saber cuántos trabajadores de la educación, cuántas mujeres, cuántos jóvenes, dónde están y, con él, poder contribuir a las luchas sociales donde tenemos que tener políticas hacía la sociedad, y ese es, uno de los grandes aportes, el día nacional de elecciones, porque cada vez, compañeros, que tenemos un problema lo resolvemos en otra elección. Compañeros, tenemos que tener un solo día para dirimir nuestras diferencias y los otros tres años para dedicarlo a hacer política, para servirle al pueblo, para tener la mejor iniciativa y con el atraer con confianza a los ciudadanos. Compañeros, porque esta propuesta le da el poder a los Comités de Base que nunca hemos tenido, porque vamos a obligar a todos a militar en un Comité de Base, porque solamente organizándolo sección por sección, territorio por territorio, para enfrentar las contiendas electorales y ganarlas, porque somos un partido que aspira a ganar las elecciones y para eso tenemos que estar organizados. Porque en este proyecto, da mayor peso a los estados, porque hoy el Consejo Nacional tendrá una composición, donde mayoritariamente estarán los estados; porque terminamos con las insuficiencias de ese que supuestamente nos iba a servir y en el todos teníamos esperanzas que se llama garantías y vigilancia, que nunca resuelve nada, que no resuelve los problemas de la gente, que se pasan de manera increíble meses y hasta años para resolver un vil expediente. Eso lo propone este proyecto. ROSENDO MARÍN A mí me parece que es una discusión falsa, compañeros, el que se diga que si aprobamos una u otra u otras de las alternativas que tiene la propuesta del Consejo Nacional o la propia del Consejo Nacional, cometeríamos un error si hacemos una cosa u otra. A mí me parece que debemos encausar la discusión en el objetivo fundamental, compañeros; no es lógico decir que si este partido se quiere mo-dernizar digamos que retomamos el viejo Estatuto. Hay quien dijo aquí que si no aprobábamos el documento que presenta el Consejo Nacional, entonces utilizáramos el viejo Estatuto y que a partir de ahí le parcháramos y le hiciéramos nuestra modernización, nuestra reorganización, nuestra refundación. Pues valiente refundación va ser esa, compañeros, donde estamos retomando lo viejo y estamos demostrando un conservadurismo de no asumir algunas cosas. Y en este sentido, el Comité Ejecutivo Estatal del Estado de México presentó ante la Asamblea Estatal de Delegados una propuesta que compartimos todos, los 180 delegados del estado para estar en contra por ejemplo de la construcción, o elaboración o presentación de lo que se denomina el Comité Político del Consejo Nacional. Desde luego, no estamos de acuerdo con la centralización que propone y determina esa situación, desde luego que no estamos de acuerdo y vamos a defender en lo particular esa circunstancia y vamos a votar en contra compañeros. Pero también hay una buena cantidad de propuestas que aparecen en la elaboración que hizo el Consejo Nacional que son importantes y que aquí se vienen a hablar de manera fariseica, que las van a defender que es el caso, por ejemplo, del asunto de la igualdad de géneros. Todos los que vienen hablar aquí, promueven que se siga conservando el 70, 30 en lo oscurito y dicen en público que debe haber igualdad entre hombres y mujeres perredistas para que ocupemos los espacios políticos y las direcciones. Y esa parte, compañeros, quiere decir o lo que quiero explicar, compañeros, es que vayamos viendo y construyendo el nuevo Estatuto que queremos. Y hay que reconocer que el único instrumento que tenemos en este momento es el que elaboró el Consejo Nacional, y no significa, compañeros, porque ahí sale nuestra vena y nuestra vocación oposicionista y no un pensamiento de tratar de lograr que este partido realmente se democratice, porque yo he escuchado aquí en esta tribuna a compañeros que vienen a decir de manera demagógica que hay que defender el partido, que hay que democratizarlo, pero cuando estuvieron en la dirección del partido en mi estado tuvieron las suficientes condiciones para destrozarlo. Yo no creo en esa demagogia, compañeros, yo lo que propongo y les propongo a ustedes que ahora tenemos un instrumento que presentó el Consejo Nacional, que es el que se ha discutido, es el que se ha desmenuzado, es el que tenemos como un método para poder discutir el nuevo partido que queremos, el aceptar como método utilizar el instrumento que elaboró el Consejo Nacional, ni es dañino compañeros, ni es perjudicial al contrario. AGUSTÍN GUERRERO Compañeros y compañeras, venimos a este Congreso a reformar el partido, venimos a este congreso a reflexionar sobre las prácticas, sobre los esquemas organizativos, sobre las políticas, sobre el ejercicio de los derechos, sobre el ejercicio de las obligaciones que todos los miembros del partido hemos tenido a lo largo de estos años bajo un esquema de estatutos que ha dado de sí todo lo que tenía. Y hoy este partido, que es el partido de la esperanza, que es el partido del futuro, que tiene la vista de la sociedad puesta en nosotros que encarnamos la posibilidad del cambio, del cambio de deveras, del cambio democrático, debemos hacer un esfuerzo de reflexión para acordar, para consensar el sentido de la reforma que el partido necesita. Por eso la guía de la reforma del partido, en lo que toca al tema estatutario, está centrado en dos grandes temas: necesitamos profundizar la democracia interna del partido y ajustar a la legalidad interna del partido a cada uno de los miembros del mismo. Profundizar la democracia significa descentralizar las decisiones; profundizar la democracia significa que la reforma del partido arranque desde abajo; profundizar la democracia significa que las decisiones se tomen desde los comités de base; profundizar la democracia significa que los órganos de dirección del partido se integren a través de procedimientos democráticos que garanticen el derecho de todos y cada uno de los miembros del partido a votar y hacer votados para integrarse a estos órganos; profundizar la democracia del partido significa que los órganos de dirección tienen que rendir cuentas permanentemente de sus acciones a los miembros del partido, a las organizaciones, a los comités de base, a los consejos, profundizar la legalidad también del partido; significa que los órganos responsables de velar porque se cumplan los derechos, porque se garanticen las obligaciones, porque se ajuste la vida de los militantes al marco estatutario, tengan plenas facultades y tengan una justicia expedita. Ciertamente hay una queja sentida por todos nosotros de que nuestros órganos jurisdiccionales no son eficientes, de que la justicia en el partido es una justicia tardada y muchas veces es una justicia que está cargada en sus resoluciones, por eso necesitamos que en esta reforma del partido acotar las facultades y sobre todo señalar al órgano jurisdiccional plazos, no necesitábamos y no queremos que la justicia del partido se vaya al infinito. Por eso en el Distrito Federal hemos propuesto que el órgano jurisdiccional tenga un plazo de 30 días para emitir sus resoluciones; que en el caso que pasados esos 30 días la Comisión de Garantías no haya resuelto a favor o en contra los alegatos que se le presentan, inmediatamente se le dará la razón a quien se haya quejado. Eso garantizará que la Comisión de Garantías no mande al infinito las resoluciones que tiene que tomar. Nosotros en el Distrito Federal hemos presentado 124 reformas a los 32 artículos que integran la propuesta del Consejo Nacional. Hemos estado atentos también a lo que ha ocurrido en los otros estados de la República; hemos conocido que en 21 estados del país se ha tomado como base de discusión y sólo eso como base de discusión para ordenar los temas, para ordenar la discusión los temas del Consejo Nacional, que ha sido en base a esta propuesta del Consejo Nacional que 21 estados del país han elaborado 468 reformas, y hemos revisado esas 468 reformas. Y nos queda claro que ninguna de ellas, que ninguna de esas 468 reformas, está pensada para que el partido vaya para atrás, para que el partido tenga un retroceso. Estas reformas, que están en la Gaceta, todas ellas están pensadas para profundizar la democracia interna del partido y para garantizar la legalidad interna de todos los afiliados del mismo. RAYMUNDO CÁRDENAS Compañeras y compañeros, ayer y hoy en la mañana votamos por más del 90 por ciento, la Línea Política y la Declaración de Principios. En el tema de Línea Política, el texto contenía 101 puntos y aquí dimos el debate sobre dos y sobre uno solo, el 28, hubo una gran polémica. Un punto de 101. En la Declaración de Principios, que lo debatimos toda la mañana, hubo unanimidad en lo general, ¿pero cuál es la imagen que refleja la prensa ayer y hoy?, ¿la de ese partido unido?, ¿la de ese partido que se puso ya de acuerdo en cuál es el objetivo principal de esta fuerza política en la nueva etapa? No es esa la imagen. La imagen es que Rosario se peleó con Amalia, que Amalia con Cuauhtémoc con otros, y que todos nos estamos peleando. Esa es la imagen que tenemos hoy en la prensa. ¿Por qué razón, compañeros? Porque nosotros hacemos todo lo posible por perder elecciones y por dar esa imagen. Aquí mismo, compañeros, estamos dando una discusión como si fuéramos los perores enemigos. Nos tratamos aquí entre nosotros, peor que tratamos a los priístas. Yo les pido por eso, compañeros, que ya no le facilitemos la tarea a quienes quieren presentar a este partido siempre como divididos. No hagamos tormentas en un vaso de agua. Vean, compañeros, las fotos, se para un compañero con una cartulina, critica y esa es la foto de mañana. En cambio la unanimidad, los acuerdos, eso no se refleja. Yo espero compañeras y compañeros que atendamos una orientación que yo escuché de Cuauhtémoc Cárdenas, cuando decía: "Lo primero que tenemos que cambiar es nuestro modo de actuar", y por eso los invito a que veamos que esta discusión, compañeros, no es de vida o muerte. Aquí se han referido básicamente a la propuesta del Comité Político, como si ahí estuviera contenida un conjunto de perversiones, peores de las que Salinas se atrevió hacer. La radio de Zacatecas, en un estado en el que vamos a elecciones el día 1º de julio y donde se están registrando nuestros candidatos, está transmitiendo un spot radiofónico en la estación Sonido Estrella aquí en Zacatecas, un Spot firmado por Edith Ortega. En resumen el texto hace un llamado urgente al pueblo de Zacatecas y a los perredistas a concentrarse aquí para no permitir que nuestros derechos sean violados por los intereses de unos cuantos. Se acusa a Amalia García y a Jesús Ortega de estar perpetrando un golpe de estado al partido aquí. ¿Ven compañeros? Eso está en el spot y esa es la imagen. Yo creo que nosotros no debemos premiar ya esas actitudes. Yo les pido, compañeras delegadas, compañeros delegados, que si ustedes no están de acuerdo en la propuesta del Comité Político, lo echamos para atrás. Ese no es problema. Yo se lo propondría a la propia Comisión. Pero creo que ese no es el problema, porque de lo que se trata, yo creo que si lo retiramos el problema es encontrar otro pretexto para seguir dando esa imagen de un partido dividido. ROSARIO ROBLES Compañeros, Compañeras, acabamos de definir que éste es un partido de izquierda, y la izquierda es un proyecto de vida y un proyecto de nación. Si nosotros estamos demandando una sociedad democrática, una sociedad incluyente, una sociedad que se reconozca en su diversidad, en su complejidad; una sociedad que sea equitativa, en la que las mujeres, los jóvenes, los indígenas tengan voz, tengan voto, tengan palabra y tengan rostro. Si estamos demandando todo eso, si estamos luchando por eso, por esa democracia en nuestro país, al interior de nuestro partido, en nuestra vida cotidiana, en nuestras formas de organización, se tiene que reflejar esta visión democrática. La única manera de recuperar la confianza, la única manera de recuperar la credibilidad de la mayoría de los mexicanos en el PRD, es con congruencia, y si luchamos por la democracia, aquí al interior tiene que haber democracia. Hemos aquí discutido que nadie debe suplantar los derechos de los militantes, de los hombres y las mujeres que militamos en el PRD, y hemos discutido y estamos discutiendo que queremos equidad, porque no queremos que al interior de nuestro partido sean norma y acción la práctica excluyente, porque queremos un partido incluyente, que le diga a las mujeres que aquí cuentan, que aquí tienen presencia, que aquí tienen posibilidades. Se argumenta mucho —lo he oído en los pasillos—, cómo vamos a darle equidad a las mujeres si no están capacitadas. Yo les digo, compañeros y compañeras, la capacitación la necesitamos todos en este partido, los hombres y las mujeres. Y también les digo, en este partido hay hombres muy valiosos que nos representan dignamente, y también hay mujeres que nos hemos sabido poner las faldas y que hemos representado dignamente al Partido de la Revolución Democrática. Se nos dice: ¿por qué quieren el 50 por ciento y la equidad si pueden tener el 70 por ciento? Y nosotros les decimos: no se confundan, compañeros, durante años hemos sido discriminadas, durante años hemos sido avasalladas. Las mujeres no queremos avasallar, sólo queremos lo que nos corresponde, que tiene que ver con nuestra presencia en la sociedad que es del 50 por ciento. En este congreso hemos discutido que tenemos que ser diferentes, diferentes a la derecha conservadora, al proyecto de Vicente Fox. Esta diferencia, compañeras y compañeros, sólo se demuestra en la práctica con hechos. Vicente Fox le prometió a las mujeres igualdad durante su campaña y Vicente Fox sólo tiene a dos mujeres en su gabinete. Andrés Manuel López Obrador tiene más de 50 por ciento de mujeres en su gabinete. Vicente Fox nos dijo que habría equidad y que habría igualdad, y en los principales espacios de decisión no hay mujeres en su gobierno. Si así hubiera pensado Cuauhtémoc Cárdenas, las mujeres no hubiéramos tenido oportunidad de gobernar la Ciudad de México. Por eso somos diferentes, por eso el PRD es diferente y es un proyecto de izquierda. La derecha nos dice que las mujeres tenemos que regresar a nuestras casas, que somos masculinas por trabajar; la izquierda, el PRD, le dice a las mujeres: Aquí están, aquí tienen espacios; queremos que junto con nosotras los hombres conduzcan el destino de este país y de este partido; queremos ir de la mano, no queremos competir con nuestros compañeros hombres, queremos compartir las decisiones, queremos compartir el destino del partido, queremos compartir nuestro talento, nuestra visión, poner nuestro corazón, la pasión, nuestra visión para que nuestro partido salga adelante. Compañeras y compañeros, concluyo, los indígenas zapatistas tuvieron que tomar las armas y ponerse y pasamontañas para decirle al país que existían. Las mujeres no tenemos que hacer eso, porque tenemos un Partido de la Revolución Democrática que nos va a dar equidad, que nos va a dar igualdad y que va a demostrar, porque es el momento, de que somos de izquierda, una izquierda más moderna, una izquierda incluyente, una izquierda auténticamente democrática. Muchas gracias, compañeros. RUTH MARTÍNEZ, DEL DISTRITO FEDERAL Compañeros, quiero decirles que desde hace 15 años soy luchadora social, que estoy de acuerdo, desde el mismo momento en que entré a la lucha social, por la igualdad de géneros, por la construcción de la democracia, por la construcción de un México mejor y constructivo para nuestros hijos. Pero creo que precisamente porque somos luchadoras sociales, porque hemos demostrado en la práctica que somos tan capaces como cualquier otro ser humano, llámese hombre o llámese mujer, precisamente por esos motivos no necesitamos graciosas concesiones. Los espacios, las mujeres y los hombres los hemos ido construyendo porque tenemos la capacidad de hacer muchísimas cosas. Creo que en el PRD las acciones afirmativas ya se dan desde el mismo momento que existe el 70-30, porque nadie encasilla a la mujer en el 30 por ciento, porque somos tan capaces que en el caso, por ejemplo, de Iztapalapa, en el Distrito Federal, hemos tenido que permitir que pase el género porque no alcanzaba la votación que las mujeres luchadoras sociales de Iztapalapa logramos alcanzar. Creo que el PRD efectivamente tendrá que seguir impulsando las políticas de equiparar a los géneros. Y yo insisto, compañeras, no requerimos graciosas concesiones, los espacios nos los hemos ganado, no por ser hombre o por ser mujer sino porque somos capaces, porque somos competentes, porque teniendo hijos en la casa, porque sabiendo cocinar, planchar y lavar, también sabemos dirigir, organizar y trabajar en las cepas del drenaje como cualquier otro hombre. Vayamos entonces a seguir impulsando esas políticas que vayan equiparando el derecho de la mujer a la participación, con CENDIs para el cuidado de sus hijos mientras las mujeres se encuentran trabajando, con mayores espacios para que la mujer se siga cultivando. Compañeras, yo no tengo más qué decirles, creo nada más que en una cuestión 70-30, si lo miramos por la cuestión de los espacios de dirección del partido y por la cuestión de los espacios de representación popular, no requerimos una cuestión de género, requerimos una cuestión de capacidades, de compromisos, de honestidad. Vayamos por eso, compañeros. AMALIA GARCÍA Estimados compañeros y compañeras, en primer lugar quiero saludar a esa tercera parte de delegadas que están presentes en este Congreso, y saludo también a las dos terceras partes de delegados que están aquí en este Congreso. Y me pregunto: ¿por qué está esa norma presente aquí, si hay muchas más mujeres con capacidad y podría estar una presencia más equitativa de hombres y de mujeres? Porque la norma hizo posible por lo menos esa presencia. Sin embargo, compañeras y compañeros, de manera fraternal quisiera hacerles un llamado a que hagamos una reflexión de fondo: a eso venimos a este Congreso. Primero, éste no es un debate de diferencias entre los hombres y las mujeres, lo hemos visto con las participaciones en esta tribuna, es un asunto de concepciones y están acá en la cabeza; tiene que ver con una visión del mundo, con la cultura predominante, tiene que ver con ideología, tiene que ver con la política. Y si pudiéramos diferenciar a la sociedad, y la vemos en su historia, podemos decir que ha habido una diferencia sustancial: la del pensamiento conservador y la del pensamiento moderno, la de la derecha y la de la izquierda. Eso es, no la diferencia entre hombres y mujeres, lo que hoy está aquí en juego. ¿Tenemos una concepción moderna y no conservadora, una concepción de izquierda y no de derecha?, y si es así tenemos que ir más al fondo. Ya lo decía aquí la compañera Rosario Robles, sin duda ha sido la derecha desde siempre, desde hace siglos y hoy en México, la que plantea una visión excluyente, subordinada, de marginación, y ha sido tradicionalmente el pensamiento de izquierda el que ha puesto en el centro la equidad, la igualdad, la visión incluyente. Aquí se decía que hay mujeres presentes en los espacios de discusión. Yo les quiero decir, compañeras y compañeros, se dice que el PRD tiene una presidenta mujer, se dice que hemos tenido una mujer gobernadora, pero si se dice eso es porque somos la excepción y no la regla, y ya es hora de que en este partido las mujeres estén presentes equitativamente. ¿Qué es lo que estamos proponiendo además? Que sea en las listas plurinominales, en las listas, en donde esté presente la igualdad. La izquierda se distingue por su compromiso con la igualdad. ¿Qué clase de reforma, compañeras y compañeros, puede hacerse aquí si no admitimos que la sociedad está compuesta por hombres y por mujeres. La igualdad, la equidad, la democracia son conceptos de izquierda y debemos actuar con congruencia. Yo digo, finalmente, lo que hoy votemos nos define ante la sociedad y ante nosotras mismas y nosotros mismos. Hagamos un voto progresista, un voto de izquierda, un voto por la igualdad y por la equidad y digamos con Rosario Castellanos: "Tiene que haber otra manera de ser, otro modo de ser humano y libre" Y eso se consigue con la igualdad y la equidad, siendo de izquierda y actuando con congruencia. Votemos 50 por ciento y 50 por ciento para las listas y hagamos de éste el partido de la reforma de México, el de la democracia y el de la igualdad. PROGRAMA PABLO GÓMEZ Un programa de un partido es un largo proceso que atraviesa toda su historia, toda su vida. Y es un proceso de análisis, es un proceso de definición de objetivos, creo que es el documento más importante de un partido. Un partido puede tener líderes muy buenos, o puede tener una gran organización, muy bien aceitada, que no es nuestro caso, o puede tener algunos otros atributos. Pero si no tiene un programa, que logre ser la guía de su acción, ese partido nunca va a llegar demasiado lejos. Dice el programa: el objetivo fundamental del Partido de la Revolución Democrática es la conquista de una sociedad democrática con igualdad social, en el marco de la independencia nacional, y el respeto a la diversidad humana a la equidad entre los géneros y a la naturaleza. Y dice algo más que se nos exige aquí: el estado democrático y social será obra de los trabajadores y trabajadoras de la ciudad y el campo, de la intelectualidad y las capas medias de la sociedad a través de la lucha política y reivindicativa. No hace este programa, una idolatría del estado sino propone un medio, un instrumento. Pero lo que planteamos hoy, no lo ha planteado hasta ahora el PRD. Es completamente nuevo en la forma en la que está hecho; nunca habíamos expresado con esta claridad y con esa sencillez y con unas cuantas palabras, que este partido tiene un objetivo fundamental: la democracia y la igualdad social, y que tiene un instrumento programático para lograr esa democracia y esa igualdad social, que es la conquista del Estado democrático y social, que en México nunca fue algo logrado en el proceso histórico... Ha habido por lapsos cierto tipo de progreso material para unos cuantos y una profundización del atraso social para la mayoría; no hubo nunca un estado social; vean a los pueblos indios, vean esa realidad que golpea verdaderamente a cualquiera que se asome ahí. Y tampoco nunca hubo estado democrático, eso es algo que hay que conquistar ahora, pero el estado democrático no se hizo el 2 de julio, no se hizo el 1º de diciembre: el estado democrático hay que construirlo. Se ha acabado el viejo régimen, pero no hay un nuevo régimen político, no hay un nuevo sistema de partidos, no hay un nuevo sistema de relación entre ramas del poder público. Las instituciones nuevas siguen siendo escasas, es acaso es IFE, el Tribunal Electoral que era controlado por el PRI, pero como ahora el PRI ya no está en el poder, del Tribunal empieza a dictar sentencias que no están orientadas desde la Presidencia de la República. Compañeras y compañeros, eso de no tener Programa, porque ningún miembro del partido puede decir, hoy, en la televisión, en la radio o en un mitin, cuál es tu propuesta programática, no me eches rollos como nos dice, en síntesis, en pocas palabras cuál es. No podemos responder porque no hemos hecho la síntesis en unas cuantas palabras de cuál es nuestro Programa. ¿Que decíamos? acabar con el sistema de partido de estado, muy bien, ese ya se acabo, aunque no hay uno nuevo... Yo diría que nosotros somos un partido cuyo objetivo fundamental es la conquista de la democracia y de la igualdad social y que nuestro instrumento es la construcción de un estado democrático social y de derecho que nunca ha existido en este país, y que nosotros también tenemos derecho a conquistarlo para llevarlo a cabo dentro de él la realización de los derechos individuales, sociales y colectivos para acercarnos al gran anhelo histórico de la humanidad, que es la igualdad social entre todos los seres humanos. Este es el tema programático fundamental y creo que estamos avanzando hacia allá, pero naturalmente que esto tiene que ir más o menos despacio. No vamos a resolver en este Congreso todos los temas y todos los temas programáticos, porque además nuestro conocimiento de la realidad va avanzando, va mejorando, vamos siendo mejores, la propia lucha nos va obligando a conocer más a pensar mejor. Por eso hemos hecho la propuesta y ha acordado ya el Congreso, que iniciemos un proceso hacia el próximo Congreso Nacional el año próximo, con el propósito de mejorar sustancialmente este Programa. JORGE CALDERÓN SALAZAR El programa sujeto a discusión, es la continuidad de la identidad de nuestro partido a partir de su congreso fundacional de 1989. Pero en el México del siglo XXI la visión de transformación sustancial de nuestro país que el PRD debe impulsar, exige algo más que la reiteración de aquello que ha sido la línea histórica. En primer término, en la parte introductoria del Programa, hay una visión que convierte al Estado democrático y social en el actor fundamental de las transformaciones del país. Considero que el actor fundamental, y esto está en una propuesta de Programa que hemos elaborado de manera integral un conjunto de compañeros, debe ser la sociedad y la organización desde las diversas vertientes de la sociedad civil. Y el Estado como una entidad surgida del pueblo al servicio de esta transformación democrática está dentro de las mejores tradiciones que surgen de la Constitución de Apatzingán, bajo la inspiración de don José María Morelos y de los Sentimientos de la Nación. Otro tema es: ¿qué clase de Nación y República queremos construir? El programa que hoy se somete a nuestra consideración se defiende una concepción muy de moda en Europa, pero que no corresponde a las tradiciones históricas del pueblo mexicano: la república parlamentaria, muy al estilo del sistema francés el Congreso elige a un Primer Ministro, y al gobierno. Estamos a favor de un nuevo equilibrio de poderes y esta es la propuesta que presentamos a su consideración, donde el Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, en una relación armónica y equilibrada, juegan un rol renovado y los Secretarios de Estado son sometidos a la ratificación del Congreso de la Unión y el Plan Nacional de Desarrollo, al igual que las orientaciones fundamentales del gobierno son aprobadas por el Congreso de la Unión. México requiere de sistema presidencial democrático, subordinado a los sentimientos del pueblo y bajo control y supervisión del Poder Legislativo. No estoy de acuerdo en la visión eurocentrista de una república parlamentaria al estilo francés. Los capítulos de Política Económica e Internacional son una continuación de los anteriores. No incluye una nueva visión de ingreso, gasto o fiscalización y control de gasto público y federalismo. Las orientaciones son buenas, pero debo decir a ustedes que el Partido de la Revolución Democrática, por mandato del Consejo Nacional, formó una comisión de Reforma Fiscal, que frente a la propuesta de Fox ha levantado una iniciativa para ampliar sustancialmente la recaudación fiscal, pero sin afectar los derechos del pueblo y los derechos de los trabajadores. Hemos demostrado que es posible elevar la recaudación fiscal en mas de 250 mil millones de pesos, sin afectar a los sectores populares, sin aplicar el IVA en alimentos y medicinas, ampliando la base de contribuyentes, combatiendo la evasión fiscal y afectando los intereses de los grandes consorcios monopólicos protegidos por el régimen de consolidación fiscal. Revisando este régimen de consolidación fiscal, creando gravámenes adecuados, equilibrados y equitativos al sector financiero y bursátil, al capital especulativo y al sector exportador, es perfectamente viable replantear la relación entre el Estado, la Federación y los municipios. La propuesta que estamos presentando y que está íntegramente en el documento alternativo de programa que sometemos a la consideración de ustedes, es en el sentido de que hay que revisar la totalidad de las facultades fiscales de los estados y de los municipios. Es inaceptable que todavía hoy, en el siglo XXI, los estados de la República apenas reciban el 20 por ciento del gasto público total y los municipios el 1 por ciento. Hay que replantear el conjunto de las relaciones entre la federación, los estados y los municipios. Otros temas que me parece relevante examinar y que el Partido de la Revolución Democrática debe opinar, porque no podemos permitir que el neoliberalismo tenga el monopolio de ellos, es que hay que definir una política alternativa en materia de política monetaria, desarrollo rural e industrialización. Mucho se nos ha criticado, al Partido de la Revolución Democrática, de que sólo estamos por la redistribución del ingreso, pero no ponemos énfasis en el crecimiento en políticas fiscales sanas. Yo estoy convencido de que la propuesta del PRD, la alternativa que estamos presentando a ustedes, es capaz de mostrar que podemos crecer a una tasa que sea del 7 al 8 por ciento anual con presupuesto equilibrado —si se realiza una forma fiscal—, con una estrategia de creación de más de un millón de empleos al año, y con un desarrollo alternativo, rural e industrial. Finalmente me quiero referir a otro tema. La propuesta política exterior que se presenta en la iniciativa del Consejo es muy limitada, se requiere una nueva visión que tenga como eje el replanteamiento en la inserción que México tiene en las grandes corrientes mundiales del comercio, la inversión y la tecnología. México ha firmado ya un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, que ha sido devastador y ha agredido intereses fundamentales de productores de maíz, trigo, fríjol y de ganaderos del país. Hay que renegociar ese tratado comercial, y nosotros, en la propuesta alternativa presentamos, una propuesta detallada de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. También una agenda de renegociación del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea porque viola derechos fundamentales del pueblo mexicano. Finalmente, nuestro programa debe mandatar a los legisladores a luchar por la renegociación de los Acuerdos de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones, porque cancelan la facultad soberana de México de controlar la inversión extranjera, prohiben imponer normas y regulaciones a las transnacionales y al capital especulativo y son anticonstitucionales. SESIÓN DE CLAUSURA AMALIA GARCÍA Compañeras, compañeros: No va a ser una intervención larga, va a ser muy corta, pero les quiero decir que me siento igual que seguramente todas y todos ustedes muy emocionada. Podemos sentirnos legítimamente muy orgullosas y orgullosos de nuestro partido. Ningún otro partido político en México y muy pocos en el mundo pueden tener una discusión tan libre, tan democrática, tan intensa, tan apasionada y al mismo tiempo con tantas ideas y tantas iniciativas como la que ha tenido este VI Congreso con cerca de 2 mil delegados en estos cinco apretados días. ¿Qué me decían, qué nos decían, algunos de nuestros invitados extranjeros, que están todavía algunos acá, y lo decían verdaderamente impresionados? Que cada vez que se debatía un tema que apasionaba, parecía que se iba a acabar el mundo porque la gente debatía con verdadera pasión. Pero les impresionó también que después de que se votaba la gente aceptaba, acataba el resultado y se iba al siguiente punto. Hemos dado, compañeras y compañeros, especialmente sin ninguna duda todos ustedes, compañeras y compañeros delegados, una gran lección de civismo y de nueva cultura política al país. No ha sido fácil que entiendan afuera nuestros observadores lo que estaba pasando aquí. En Varias entrevistas a lo largo de estos días nos preguntaban si el partido se iba a romper, que por qué había opiniones diversas, y lo que yo les he respondido es que esa visión de ver con temor el debate es porque venimos de una cultura monolítica, en donde la diversidad de opiniones era imposible. Pero aquí estamos creando la nueva cultura política democrática que se requiere para el país. Sin duda, aquí está la riqueza en la diversidad de puntos de vista; aquí está la riqueza en la pluralidad y al mismo tiempo, compañeras y compañeros, la diversidad la hemos asumido con una determinación incluyente. En este partido todas mujeres y los hombres que desean contribuir a hacer de la política no sólo la posibilidad de influir en los acontecimientos, sino también un acto libertario, ético, eso es lo que se ha visto que hemos construido aquí. Pero hay otras lecciones adicionales. Ningún otro partido político en México prepara con ocho meses de anticipación un documento sobre Línea Política, sobre Estatutos, Declaración de Principios y Programa. Y hay un elemento sustancial que yo quiero subrayar. Aquí vinieron propuestas desde las asambleas municipales, aquí no hubo improvisación, vinieron propuestas de las asambleas estatales. Como decía Pablo Gómez hace unos días, el Congreso empezó hace ocho meses. Y sin duda, compañeras y compañeros, que lo que hoy hemos acordado apenas es el inicio también porque viene el reto de aplicarlo, viene el reto de hacerlo realidad, viene el reto de hacer una nueva estructura democrática, una estructura sólida, una estructura en donde lo que cuente sea la militancia. Pero viene también la vocación de mayoría y de ser alternativa de gobierno. Y este mismo año, compañeras y compañeros, de las 15 elecciones que hay, cuatro son para gobernador. Yo les apuesto y estamos seguros que aquí todos podemos y todas podemos apostar, que ninguna de esas cuatro las va a ganar el PRI y que el PRD va a ganar Tabasco y Michoacán; que el PRD hará también en los otros 13 estados, como ya lo están haciendo nuestros compañeros, en Chihuahua, en Aguascalientes, en Durango, en Zacatecas, en Baja California, en Yucatán y a lo largo del país, un esfuerzo extraordinario. ¿Cuál es el reto a mediano plazo en el terreno electoral? Convertirnos este mismo año en la segunda fuerza política nacional, y lo vamos a lograr. Y en el terreno de los derechos y las libertades de la gente, sin duda este partido estará a la vanguardia con la defensa de los derechos de los pueblos indios, los derechos de los jóvenes, los derechos, sin duda, compañeras y compañeros —y yo lo quiero subrayar por el voto que hubo sobre 50-50— la defensa de los derechos de las mujeres, porque aquí hay convicción de todos y de todas en ese terreno, y el voto que se dio el día de ayer en ese ámbito sobre Estatutos yo no estoy de acuerdo, lo quiero decir, con quienes dicen que aquí hay "abascales". Es un debate de otra naturaleza, pero todos nuestros compañeras y compañeros están por las acciones afirmativas, votaron porque haya presencia de hombres y mujeres en las instancias de dirección. Y la igualdad, que es el otro tema planteado, es un ámbito de dimensión más compleja. Estamos haciendo camino al andar. El Partido de la Revolución Democrática es el único partido que se atreve a discutir esos temas de manera sincera, no como un asunto solamente para quedar bien. Compañeras y compañeros, podemos decir que en este Congreso ha habido debate. También nos decían algunos amigos de los medios de comunicación que parecía que había dos congresos: uno aquí y otro en las instancias electrónicas y escritas. Yo quiero decir que en esos dos congresos salimos unidos. Estamos unidas y unidos. Y quiero decir que incluso, compañeras y compañeros, en cuestiones de análisis, de debate, podemos tener matices, pero reafirmamos una idea común: la de que sirva el Partido de la Revolución Democrática a la sociedad, y en este partido, con esa visión incluyente, están presentes liderazgos como el de Cuauhtémoc Cárdenas sin ninguna duda; están presentes liderazgos como el del compañero Andrés Manuel López Obrador; liderazgos como el del compañero Ricardo Monreal; liderazgos como el de la compañeras Rosario Robles; liderazgos como el de los compañeros dirigentes estatales que están dando una batalla porque crezca el país; liderazgos como el de nuestros compañeros coordinadores parlamentarios, el compañero Jesús Ortega, el compañero Martí Batres, nuestros compañeros dirigentes del Comité Ejecutivo Nacional; Pablo Gómez, por supuesto, el "Llanero Solitito", dirigente y parlamentario por excelencia, ya lo vimos aquí. Compañeras, compañeros, han sido cinco apretados días, días que han contado por años por lo que hemos discutido, reflexionado, resuelto. Seguramente la lección que damos aquí va a tener que ser asimilada en los próximos días. Hay PRD para convertirse en opción ganadora; hay Partido de la Revolución Democrática para convertirse en gobierno. Nuestro lema en este Congreso ha sido: Nuevos tiempos. Estamos viendo de cara al siglo XXI, estamos en estos nuevos tiempos con la sociedad, con los excluidos, pero queriendo ser gobierno. Nuevas metas, nos proponemos ser mayoría, y por supuesto un nuevo sol. ¡Somos la opción de este país! ¡Vamos unidos con democracia, con libertad, con reconocimiento de la pluralidad, con una visión incluyente! Compañeras y compañeros, ¡vamos a ganar por nuestro país, por la ciudadanía, por México! Muchas gracias, felicidades y un abrazo. PABLO GÓMEZ Compañeras y compañeros, esto no se acaba hasta que se acaba. Se tiene que levantar el Congreso. Primera cosa, agradecer, en nombre del Congreso y con el permiso de la asamblea, a nuestros anfitriones, los compañeros del PRD de Zacatecas que nos han tratado muy bien. Segundo lugar, agradecer a la prensa, hayamos o no estado de acuerdo con su enfoque —ellos son libres—, que haya cubierto este evento, lo que incluye a los fotógrafos. Compañeras y compañeros, hemos aprobado la Línea Política, la Declaración de Principios, el Programa y los Estatutos de nuestro partido. Creo que hemos logrado una reforma de nosotros mismos. No será nunca la reforma que uno u otro quiso completa, porque ésta es una comunidad donde hay muchas mentes y hay muchas ideas. No es la reforma de una persona, pero yo, como muchos de ustedes que están en este partido desde hace tanto tiempo desde su fundación, les quiero decir: es la expedición de los documentos más colectiva que se ha hecho en nuestra historia. No hay ningún documento de nadie. Todos ellos son producto de un esfuerzo colectivo. Eso nos debe enorgullecer para que en el futuro nuestro partido sea cada vez más de esa manera. En la fuerza de las ideas de muchos está la creación de las grandes ideas que nos lleven a la transformación política y social de nuestro pueblo. Compañeras y compañeros, nos vemos en el VII Congreso. Se levanta hoy el VI Congreso Nacional del Partido de la Revolución Democrática. ¡Viva el Partido de la Revolución Democrática! ¡Viva México! |