PRD: reforma a la Declaración de Principios y Programa Jorge Calderón Salazar* y Gabriel Santos Villarreal** Declaración de Principios La mayoría de las modificaciones a la Declaración de Principios del Partido de la Revolución Democrática, aprobadas por el X Congreso Nacional, estriban en precisiones, ampliaciones y reforzamientos de los principios que le han sido característicos desde su fundación: igualdad y equidad, libertad, democracia, soberanía, nacionalismo, derechos humanos, rescate de nuestra herencia histórica y recuperación de los valores de las grandes luchas del pueblo mexicano en continua construcción y reconstrucción desde sus orígenes, por su independencia, reformas liberales y sociales y los más diversos movimientos sociales de los años recientes: magisteriales, obreros, campesinos, de género, por la defensa del medio ambiente, por la justicia social y el bienestar, la defensa de los excluidos, el reconocimiento del pluralismo, la no discriminación y la inclusión de todos los mexicanos en los beneficios del desarrollo nacional. Así, al texto de la Declaración se ha añadido un epígrafe citando textualmente el artículo 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.” Con ello, se subrayan dos cuestiones nodales: el principio de la lucha pacífica, social, política y electoral, dentro de la ley, de los perredistas y el que su afán de “Democracia ya, Patria para todos” se enraíza en la tradiciones jurídica e histórica mexicana. Según ésta, es la soberanía del pueblo de donde surge todo poder político en México. Eso es lo que le permite implementar las más diversas reformas para darse la organización social, política y económica que más le convenga y desee. Se ratifica la definición perredista de izquierda amplia, plural, moderna y democrática. Se refuerza en varios párrafos y en un capítulo especial la definición de un Estado y educación laicos. Se explicita la lucha por la igualdad y equidad de géneros como una lucha contra la discriminación y la feminización de la pobreza, por los derechos de las mujeres y de los derechos sexuales, entre los que se incluyen los de diversidad y reproductivos, por una vida sin violencia y las necesarias transversalidad y paridad en las acciones afirmativas sociales, de administración y pública y gobierno y, por supuesto, en la vida interna del partido y sus candidaturas. La lucha por la vigencia, obligación y exigibilidad de los derechos humanos, que ya se incluían en la declaración anterior, se ven como consecuencia natural de nuestra visión y proyecto nacional en que el eje programático es la propuesta de una sociedad cohesionada en su tejido social y de bienestar. De ahí, la demanda de elevar a rango constitucional lo estipulado en todas las convenciones internacionales en esta materia que México ha signado y ratificado a través del Senado de la República y la necesaria implementación de reformas del sistema jurídico para hacer real y viable su exigibilidad a lo largo y ancho del país y en todos sus niveles de gobierno. Como elementos netamente novedosos podemos destacar cuatro. La definición de la izquierda con la que se identifica el PRD como socialista es el primero. El término fue aceptado en la mesa correspondiente de discusión sin mayores dificultades. Y es que al mismo tiempo que la reforma de la Declaración de Principios se pronuncia en contra de todo tipo de exclusión y por la eliminación de las desigualdades económicas, por una mejor creación y distribución de la riqueza, la reformas al programa estipulan una lucha permanente contra la explotación del hombre por el hombre y diseñan un modelo económico viable, con fuerte sentido productivo, con un desarrollo sostenido y sustentable, nacionalista sin cerrarse a la mundialización y profundamente equitativo en el que la sociedad comande al mercado, sin dejar que el mercado domine a la sociedad. Sobre este último tema, la definición de socialista, por cierto unida al concepto y compromiso democrático, se han desatado un sinnúmero de preguntas que se sintetizan en ésta: ¿De qué tipo de socialismo hablan? La respuesta es sencilla: un modelo de sociedad que proponemos a los mexicanos y por el que luchamos guiado por los derechos de todos y buscando el bienestar de todos. La definición del socialismo perredista debe considerarse en su Declaración de Principios de manera integral, pues recoge la abolición de la esclavitud instituida por Hidalgo; los principios de soberanía y moderar la pobreza y la opulencia de los Sentimientos de la Nación, de Morelos; reivindica, con Juárez, la soberanía nacional y el Estado nacional laico; recupera los derechos sociales y nacionales de la Revolución Mexicana; da cauce y satisfacción a las luchas sociales desarrolladas a lo largo del siglo XX y principios del XXI. Propone luchar por la incorporación de todos a la construcción del desarrollo nacional, incluso de los emprendedores (empresarios) comprometidos con la democracia, pero, sobre todo, de los más pobres, los históricamente excluidos, como los pueblos indígenas, los menospreciados y discriminados hasta culturalmente, y las minorías desprotegidas, como los discapacitados y los homosexuales. Se trata de un socialismo mexicano, no dogmático, nacido de nuestra historia, pero también hermanado con el socialismo internacional. No en balde, desde hace más de diez años, el PRD es miembro de pleno derecho de la Internacional Socialista, agrupación mundial de partidos que se definen como socialistas o socialdemócratas. Un segundo elemento novedoso es la inclusión de la cultura, destacando la definición y defensa de los derechos culturales. Con ello se busca incidir en su defensa, expresión y desarrollo con el sentido de izquierda humanista, con conciencia social, arraigo comunitario, solidaridad internacional, pluralismo y rica identidad nacional ubicada como unidad en la diversidad, así como defender nuestro patrimonio tangible e intangible, cultural, artístico, expresivo, culinario, etcétera. Se trata de sustituir una sociedad disgregada, egoísta, organizada por la ley del más fuerte, olvidada de la historia y creyendo que ésta acabó bajo el mando unipolar norteamericano, que renuncia a su identidad, soberanía y autonomía para entregarse en manos de los poderosos extranjeros, sus mitos y su orgullo. El tercer elemento es incorporar de manera explícita los principios del modo perredista de gobernar, eficaz, eficiente e incorruptible. En pasadas declaraciones estos no sobresalían porque no gobernábamos muchos municipios y estados. El fraude y la imposición lo impedían. Hoy, a pesar del gran fraude de 2006, gobernamos en cientos de municipios, dos de ellos, Ecatepec y Netzahualcóyotl, en el Estado de México, los más poblados del país y cinco entidades federativas, incluyendo la capital de la república. Obligación de nuestros gobernantes es guiarse por el programa del partido, y buscar construir una sociedad participativa, igualitaria y democrática en la que con el trabajo, como valor esencial, y con un gobierno controlado por la ciudadanía, con rendición de cuentas y revocable, “todas y todos los mexicanos y mexicanas tengan (tienen) derecho a realizar plenamente sus aspiraciones a una vida personal y familiar plena y feliz. A practicar en la vida individual y colectiva los valores de amor, generosidad, solidaridad, mutua comprensión, libertad, igualdad, equidad, confianza, congruencia, fraternidad, responsabilidad, diálogo, respeto, tolerancia, pluralidad, dignidad, justicia, como principios de convivencia armónica”1, pues el PRD no debe ser sino “un instrumento de lucha y organización la sociedad”. Un cuarto elemento novedoso es fortalecer los principios de la política exterior que queremos que México goce y por lo que el PRD ha de trabajar siendo oposición y siendo gobierno, como partido y como representante de la mayoría de la sociedad. Entre ellos, destacan la defensa indeclinable e inflexible de los derechos humanos, laborales y sociales y el reconocimiento al derecho a gozar de doble nacionalidad de los millones de mexicanos que han sido expulsados del territorio nacional por la política económica neoliberal. Se propugna también, por una política internacional activa que sostenga “el multilateralismo, el fortalecimiento de las instituciones de justicia internacional que sancionen los graves actos de irresponsabilidad, represión, autoritarismo y crímenes contra la humanidad”, la solidaridad con los movimientos libertarios de los pueblos de América Latina; igualmente, se pronuncia por la asociación de países a nivel regional y mundial, especialmente con nuestros hermanos de América Latina, por el rechazo contundente a la guerra, particularmente a la llamada “preventiva”, por la democratización de los organismos políticos y financieros internacionales como la ONU, OEA, la OCDE, FMI y BM y rechaza su utilización por parte de las naciones hegemónicas para enjuiciar e intervenir unilateralmente en otros países. Sin duda, las enmiendas aprobadas por el X Congreso Nacional del PRD a su Declaración de Principios, la hacen más clara, contundente y actualizada, de acuerdo con los avances que su lucha democrática ha logrado. Nuestros principios son la guía ideológica, visión y concepción del mundo y del México que vivimos y del México y mundo a los que aspiramos. Representa el conjunto de principios y valores que deben normar la actuación de sus miembros y simpatizantes, de sus gobernantes y representantes populares. Son punto de referencia para su evaluación ética y el ejercicio de su línea política, sobre la implementación de su programa y el cumplimiento de su normatividad interna. Programa Por lo que respecta al Programa del PRD, el eje fundamental de la reforma programática gira en torno a los derechos humanos. Se incluye el concepto de exigibilidad para que Estado utilice al máximo de recursos de que dispone para lograr, progresivamente y por todos los medios apropiados, la plena efectividad de los derechos sociales. Se incluyen nuevos derechos humanos: • Derecho a un nivel de vida digna. • Derecho al agua. • Derecho a la cultura. Se amplía la concepción y los alcances de derechos como: • Paridad de género. • Diversidad sexual. • Derecho a la educación. • Derechos de los niños y las niñas. • Derechos de los adultos mayores. • Derechos de personas con capacidades diferentes. • Derechos de los pueblos indios. • Derechos de los trabajadores. • Derecho a la libertad de expresión y derecho a la información. • Plena equidad entre las y los hombres. En el ámbito económico, el capítulo II refuerza y amplía los conceptos de desarrollo sostenible y sustentable, redefiniendo el papel del Estado, el cual impulsará la creación de una nueva economía plural y diversificada, el fomento de la inversión productiva y el empleo, así como la regulación eficaz de los agentes económicos. Se adiciona un punto específico sobre austeridad y combate a la corrupción, para establecer las condiciones que permitan construir una administración pública menos costosa, más eficiente y transparente. Respecto a la inserción de México en la economía global, se propone transformar nuestra desastrosa inserción mediante el reconocimiento de las profundas asimetrías existentes entre las naciones, una articulación interna y externa en beneficio del pueblo mexicano y la reforma democrática de las instituciones financieras y comerciales mundiales. Acerca de la agricultura, se reconoce que la crisis del campo mexicano pone en riesgo los principios de soberanía, democracia, equidad, crecimiento y sustentabilidad de nuestra nación, por lo que se amplían nuestras líneas de acción (plan de emergencia, esquema puntual de política de subsidios, ordenamiento de la propiedad rural, garantizar el acceso al crédito, acudir a los recursos de defensa contra prácticas desleales de comercio, la imposición de salvaguardas, la no extralimitación de los cupos aprobados de importación y la aplicación de cuotas antidumping, utilización de ingresos fiscales extraordinarios en favor del campo, reconocimiento de la naturaleza multianual de los presupuestos, entre otras). Por lo que toca al sector energético, se enfatiza que su gestión nacional debe ser democrática, en el interés del pueblo, manteniéndose como propiedad de la nación, proponiéndose entre otras medidas: elaboración de un plan de desarrollo energético, integración de la industria energética nacional, determinación los precios y tarifas en función de costos reales que sean equitativos, autonomía administrativa y operativa a las empresas públicas de energía e impulso la alta investigación científica, entre otras. Se amplía sustancialmente el capítulo sobre reforma fiscal incorporando las propuestas de la reforma elaborada por el Frente Amplio Progresista. Se agregaron las propuestas específicas de la CND sobre la defensa de los recursos naturales y del patrimonio energético de la nación. De igual manera, se integraron los 15 puntos propuestos por Andrés Manuel López Obrador, presidente legítimo de México, en la inauguración del X Congreso. Adicionando las demás propuestas de modificación y adiciones aprobadas, prácticamente por unanimidad de los congresistas, se va configurando el modelo de nación y la nueva república a la que aspiramos, una nación que mira por el bienestar de sus ciudadanos y sus hijos, alejada del proyecto neoliberal de la derecha, entregada a los brazos de los intereses extranjeros. En el capítulo sobre reforma del Estado se adicionan, entre otras, las siguientes propuestas: • Nueva forma de gobierno (semipresidencial). • Revocabilidad de mandato como mecanismo de participación ciudadana. • Federalismo auténtico (ampliación de los márgenes constitucionales de concurrencia, garantía constitucional de fondos federales compensatorios, equidad entre federación, estados y municipios en la distribución de los ingresos fiscales, autonomía de los poderes de cada una de ellas respecto del poder central, diversas modalidades de asociación entre los estados, etcétera). • Reforma al sistema de justicia (carrera judicial, dotar a los poderes judiciales de los estados de atribuciones para interpretar la constitucionalidad en el nivel local, transformación del Ministerio Público en un órgano constitucional autónomo, juicios orales, entre otras medidas). En el ámbito internacional, nuestro programa parte de la concepción de una política exterior de Estado que comprenda la creación de un Consejo Nacional de Política Exterior y la redefinición de las facultades del Congreso de la Unión en esta materia, otorgándole atribuciones de definición en materia internacional, previa a la toma de cualquier decisión que implique obligaciones para nuestro país. Se incluye también el impulso a la vigencia de los derechos humanos en todo el mundo, por lo que el PRD se compromete a trabajar en el ámbito internacional para hacer realidad su plena vigencia. Para ello, tendrá como propósitos los siguientes: impedir y sancionar el genocidio, las acciones militares “preventivas” y el terrorismo de Estado; apoyar los esfuerzos internacionales para la total abolición de la pena de muerte en todo el mundo; pugnar por la defensa y disfrute de todos los derechos humanos, económicos, civiles, culturales, medioambientales y sociales; persistir en la lucha contra toda forma de racismo y discriminación; exigir la vigencia y aplicación de la Doctrina Estrada como marco normativo de relación entre las naciones y, condenar el terrorismo en todas sus modalidades. Adicionalmente, se enfatiza en la defensa de la paz, el multilateralismo y la soberanía de los Estados. Se propone que el PRD convoque a gobiernos, partidos políticos y movimientos sociales, particularmente latinoamericanos, a la discusión de una agenda mundial que unifique esfuerzos mundiales y regionales para luchar juntos por un nuevo orden mundial. La solidaridad y la cooperación son la clave de estos esfuerzos por conformar una sociedad democrática y justa en el nivel mundial. Como parte de esta agenda, se propone cuatro ejes centrales: -Vigencia mundial de todos los derechos humanos. -La construcción de un nuevo sistema económico y financiero mundial. -Un desarrollo sustentable a escala planetaria. -La conquista de la paz, el multilateralismo y el respeto a la soberanía de los Estados nacionales. En las reformas al Programa del PRD se propone la construcción de un nuevo sistema económico financiero mundial. Se parte del principio de que en una economía mundial la respuesta al neoliberalismo sólo puede consistir en la globalización de la propia regulación. Para que la globalización constituya un elemento de progreso deberá estar regulada. A la globalización de la actividad económica deben corresponder nuevas instituciones internacionales que regulen a las corporaciones multinacionales y defiendan los derechos humanos. Se parte también de que cualquier alternativa al modelo neoliberal incluye como un aspecto sustancial una reorientación de la política económica y una expansión del mercado interno, del empleo, del ingreso y de la planta productiva; el fomento a sistemas agrícolas e industriales adaptados a nuestras condiciones nacionales y en equilibrio con el medio ambiente; en suma, una forma distinta de articulación de nuestra economía con la economía mundial. En esta dirección, se propone centrar nuestros esfuerzos en el nivel internacional alrededor de las siguientes tareas: -La creación de un Consejo de Seguridad Económica dentro del marco de la Organización de las Naciones Unidas. -La refundación de los organismos financieros internacionales. -Alentar la inversión productiva y desalentar la especulación. -Inclusión de cláusulas sociales, de observancia obligatoria, en los tratados y negociaciones comerciales. -Adopción de códigos de conducta, de observancia obligatoria, en materia de respeto a las normas laborales aplicables a las empresas trasnacionales. -Cancelación definitiva de la deuda externa, de carácter bilateral y multilateral, de los países más pobres y el refinanciamiento o reestructuración de la de los países en desarrollo. -Adaptación de criterios y normas de cooperación internacional y regional que apoyen el desarrollo tecnológico, productivo y financiero. -Adopción, por parte de la OMC de una cláusula social que favorezca a los países menos desarrollados. -Establecer un código de conducta y de responsabilidad social para las empresas multinacionales. -Construcción de la Comunidad Latinoamericana de Naciones. Se trata de un programa de izquierda avanzado y con fuerte contenido social, que clarifica el tipo de Estado democrático y social de derecho que nos esforzamos por construir. La nueva economía que diseñamos, fuera de entreguismos e ilusiones, postula el crecimiento productivo, el empleo y la derrota de la exclusión y la pobreza, es viable y consistente con una inserción soberana en los procesos de mundialización que vive el mundo de hoy: una nueva república que haga realidad, con el concurso de todos, una sociedad de bienestar, cohesionada, solidaria, libre y soberana, es decir, “una sociedad democrática con igualdad social, en el marco de la independencia nacional y el respeto a la diversidad humana, a la equidad entre los géneros y con la naturaleza”. * Director del Instituto de Estudios de la Revolución Democrática. ** Investigador del Instituto de Estudios de la Revolución Democrática. 1 Declaración de Principios del PRD, final del Capítulo II. |