Estrategias electorales en 2007 Silvia Gómez Tagle* En el largo y complejo proceso electoral del 2006 en México, se mostraron los límites y las posibilidades de la democracia en este país, en un contexto en el que se escenificó una intensa competencia electoral que expresaba posiciones políticas distintas y no solamente membretes de partidos diferentes, pero que en principio han demostrado ser muy similares en muchos aspectos, como ocurrió en las elecciones de 2000. En el último sexenio, las demandas ciudadanas que han recogido algunos líderes partidarios de izquierda, sintetizándolas y dándoles visibilidad, se han desplazado de los derechos políticos que fue el centro de las acciones colectivas en contra del fraude electoral en los años noventa, hasta los derechos “integrales” que consideran derechos económicos, sociales y culturales. Es por esto que la confrontación en el 2006 no fue entre el PAN y el PRD, sino entre coaliciones más amplias de derecha y de izquierda, pero también mucho más complejas. La izquierda que votó por Andrés Manuel López Obrador y que apoyó al PRD y a la Coalición por el Bien de Todos (CPBT) fue mucho más allá que las filas del PRD tradicional; incluyó a sectores populares en extrema exclusión, urbanos y rurales, tanto como a sectores de clase media y alta. Por ello, es necesario partir de un análisis de contexto y del proceso electoral con el fin de aquilatar en verdad cuáles son las alternativas que se abren al PRD. después de que casi gana la Presidencia de la República porque para ser competitivos, los partidos deben aprovechar todas las oportunidades disponibles, así como renovar constantemente sus estrategias. Finalmente, en la elección presidencial de 2006, no ganó el mejor candidato, pero si el equipo de campaña capaz de medir constantemente su posicionamiento y de modificar su estrategia, según lo indicaron las circunstancias que fueron rodeando al proceso electoral de diferente manera. El primer paso tiene que ser reconocer que perdimos por unos cuantos votos. Lo importante es preguntarnos ¿Por qué? Es necesario partir de una reflexión sobre el desarrollo del partido y de la izquierda en México, lo que nos demuestra que la derrota de 2006 también puede verse como triunfo o lo que es lo mismo, asumir que ese “casi triunfo” para la izquierda representa un enorme logro histórico del cual debe partir para ganar espacios y prepararse para el 2007. Analizar con mucho cuidado hacia donde vamos, porque en la democracia no hay triunfadores o derrotados para siempre, ya que persiste la posibilidad de ganar posiciones nuevas en la siguiente oportunidad. Para contribuir a ese esfuerzo presentaré un análisis histórico desde 1979 del desempeño del Partido de la Revolución Democrática en las elecciones, con atención especial a los estados que tendrán elecciones locales en 2007. Hay varias cuestiones importantes que no debemos perder de vista para no dejar pasar las oportunidades de la democracia: 1. Se requiere evaluar nuestra posición y nuestros errores (también los de nuestros dirigentes). 2. Cuidar que la democracia mexicana siga dando oportunidades para el cambio político y la alternancia, aún cuando sean limitadas. Vigilar los límites a la acción colectiva que impone el diseño institucional y la presencia de poderes extra institucionales, como los medios de comunicación, los intereses del narco, etcétera. En las contiendas electorales del año pasado (2006) ha quedado claro que el PRD y sus aliados (PT y Convergencia) representan una izquierda en este país y por eso se contraponen y confrontan con el PAN, pero también con el PRI, con el PVEM, con Nueva Alianza y hasta con el CSDC (a pesar de que el discurso de este último es de izquierda). Pero como decimos los antropólogos, en política la definición se da principalmente en la acción no en el discurso. En realidad, la izquierda mexicana va mucho más allá que el PRD, de hecho hay muchas izquierdas. Crecer para este partido implica ser capaz de convocar a nuevos sectores en nuevas regiones del país. Estrategias para el diseño de campañas electorales Los ciudadanos no sólo responden a la información de los medios, también están sometidos a presiones e influencias que se derivan de su inserción en la estructura social, la cual ejerce presiones sociales y políticas e impone una manera de interpretar la realidad desde una cultura particular. La cultura política no está en el “discurso”, sino en la práctica de la política, en el ejercicio del poder. Por eso, una pregunta fundamental para una estrategia de crecimiento es ¿Cómo gobiernan los dirigentes de izquierda y que hacen sus legisladores (locales y federales)? Reflexiones sobre los contextos electorales de las entidades donde habrá elecciones en 2007 Se hará un análisis muy sencillo, que toma en cuenta el porcentaje de votos por partido para cada elección de diputados federales, desde 1979 hasta 2006. Esa fecha se toma como arranque de la participación de la izquierda en las elecciones mexicanas, pues antes el Partido Comunista (el más antiguo en México) y otras organizaciones de tendencias similares surgidas en años recientes habían encontrado cerrada la vía de participación electoral. En 2007 habrá elecciones en 14 entidades (tres de gobernadores, 13 entidades renovarán sus congresos y en las 14 entidades se elegirán ayuntamientos).
Los datos para el presente análisis solamente son de elecciones de diputados federales, porque existen las series estadísticas que permiten replicar la historia en un periodo largo (los últimos 28 años), se celebran cada tres años, lo que proporciona un registro continuo del comportamiento de los electores y porque en este tipo de elecciones ha contado más el partido que el candidato. La gráfica de la votación nacional de los dos principales partidos y de eso que llamé “partidos de izquierda”, que reúne a diversos partidos que finalmente han llegado a la convergencia con el PRD, ofrece una visión interesante sobre los cambios políticos en México. En primer lugar, cabe destacar la tendencia descendente del que fuera partido hegemónico de 1979 en adelante. Vale la pena subrayar este hecho porque se ha dicho que la reforma política que promovió Jesús Reyes Heroles en 1977 fue ficticia, una especie de engaño para atraer a las fuerzas sociales a la arena electoral, donde a fin de cuentas no ganaban nada. Sin embargo lo que demuestra esta gráfica es que efectivamente, el cambio ha sido lento, pero la pérdida de hegemonía del PRI ha sido inexorable y sin esa reforma el único partido que existiría sería el PAN.
Otra observación importante es que más que el PAN, la votación para la izquierda se contrapone con la del PRI, cuando una sube la otra baja en un efecto como de espejo. La tendencia ascendente de la votación para el PAN es mucho más estable, pero a fin de cuentas la del PRD y sus aliados muestra una tendencia similar que nos coloca en un sistema de tres grandes agrupamientos políticos significativos. La suerte del PRI y las características de los desprendimientos que sufra en próximas elecciones decidirá, en buena medida, el fortalecimiento del PAN o del PRD. Al pasar de un análisis nacional al comportamiento de los estados, se observa que el promedio nacional esconde en realidad un desempeño muy irregular para las entidades donde habrá elecciones locales en 2007. Por ello, se dividió la información en aquellas entidades con perspectivas de crecimiento positivas y las que históricamente muestran pocas posibilidades de éxito.
Se consideraron estados con posibilidades de éxito aquellos donde las tendencias son ascendentes, aún cuando en algunos casos el porcentaje de votación ha estado por abajo del promedio nacional. Cuatro de los estados con mejores perspectivas para el PRD están o han sido gobernados por ese partido, pero la entidad donde podrían tenerse mejores expectativas es Oaxaca, que subió de poco menos de 20 a más de 40 por ciento en 2006. También llama la atención el hecho de que en Michoacán y en Zacatecas el comportamiento electoral favorable al PRD haya seguido ciclos diferentes a los demás estados analizados, sobre todo, en 2006, Zacatecas es la única entidad donde disminuye la votación para la CPBT. Hay otras entidades con porcentajes inferiores al promedio nacional de la CPBT en 2006 que, sin embargo, tienen perspectivas de crecimiento entre 2003 y 2006 interesantes: Puebla, Veracruz y Tamaulipas. Además, son entidades donde hay antecedentes de elecciones en que el PRD y las fuerzas de izquierda fueron bastante exitosos: como 1988 y 1997. Es por esto que los antecedentes históricos cobran especial importancia, ya que a pesar de la derrota de 1991 (que fue terrible en todo el país) y de la de 2003, existe en la memoria colectiva la posibilidad de volver a reconocer en la izquierda (FDN o CBT) una opción electoral viable. En cambio, hay otras entidades en las que la izquierda electoral han sido vista como una opción importante y los votos a su favor han sido pocos. El caso más destacado es Yucatán donde no ha pasado del 15 por ciento, pero también en Aguascalientes, Chihuahua, Durango y Sinaloa la votación a favor de la Coalición PBT no ha llegado ni a 20 por ciento, aún en las elecciones de 2006. Hay varias excepciones: Baja California, en donde el FDN fue muy exitoso en 1988, Durango y Aguascalientes, donde casi alcanza el 20 por ciento en la votación en 1988 y que en Sinaloa en 1997 llegó casi al 25 por ciento. A pesar de sus antecedentes, todos estos estados llegan al 2007 con un incremento importante con respecto al año 2006 que, cuando menos, les ofrece la posibilidad de recuperar sus votaciones históricas más altas, y en algunos casos como Yucatán, Durango y Aguascalientes superan las votaciones anteriores. En estas seis entidades la votación aumenta, en 2003, cuando el PRD contendió sólo y 2006 con la CPBT, aún cuando, probablemente, esto se debió en gran medida a la concurrencia de la elección presidencial, donde el candidato de la coalición quedó prácticamente empatado con el candidato del PAN, lo que debe haber tenido una influencia positiva en la elección de diputados federales; también hay que tomar en cuenta la importancia de la coalición con el PT y Convergencia.
Reflexiones sobre los contextos electorales de las entidades donde habrá elecciones en 2007 Se hará un análisis muy sencillo, que toma en cuenta el porcentaje de votos por partido para cada elección de diputados federales, desde 1979 hasta 2006. Esa fecha se toma como arranque de la participación de la izquierda en las elecciones mexicanas, porque antes el Partido Comunista (el más antiguo en México) y otras organizaciones de tendencias similares surgidas en años recientes habían encontrado cerrada la vía de participación electoral. En 2007 habrá elecciones en 14 entidades, tres de gobernadores 13 entidades renovarán sus congresos locales y en las 14 entidades se elegirán ayuntamientos. Cabe destacar la importancia de estas últimas en virtud de que, siendo espacios de poder más próximos a los ciudadanos, tienen gran significación política para la mayoría y la izquierda electoral (PRD y sus aliados) tendrán algunas posibilidades de triunfo en casi todas las entidades. En cambio de las tres gubernaturas que están en juego, solamente la de Michoacán podría ofrecer perspectivas de triunfo al PRD. En esta entidad, la competencia con el PAN podría ser especialmente dura, dado que Felipe Calderón es originario de esa entidad. Escenarios de competencia en las entidades con elecciones locales Para valorar las oportunidades de triunfo de un partido es necesario considerar a sus adversarios. En este caso se hace un ejercicio de evaluación limitado a las tres grandes fuerzas políticas: PAN, PRI (y sus aliados) y PRD (y sus aliados). No se considera a todos los actores posibles, los partidos menores como el PVEM, NA o la CSDC ni a los partidos locales, los cuales han ido adquiriendo recientemente una mayor significación. La ventaja de este análisis está en su profundidad histórica, porque nos permite observar el comportamiento de las elecciones desde 1979 a la fecha.
Oaxaca y Chiapas son las dos entidades que ofrecen mejores perspectivas en las elecciones locales de 2007, teniendo en cuenta los resultados de la votación en 2006 en elecciones de diputados federales. Esto se debe a que nos muestran una zquierda en ascenso desde 1994, frente a un PRI en decadencia. En estas entidades es muy claro el efecto de contrapunto entre el PRD y sus aliados y el PRI, ya que el crecimiento de uno representa la pérdida del otro. En las dos entidades hay un PAN “fracasado” que no pudo aprovechar la ola de la elección presidencial, sino al contrario, perdió votación quedando con alrededor del 20 por ciento de la votación. En estas dos entidades, el PRD tendría que ser particularmente sensible a sentir las diferencias étnicas y a las formas de organización propias de los diversos grupos de la sociedad civil “de izquierda” que han estado lejos de los partidos y de la lucha electoral, pero que en 2006 debe haber decidido involucrarse más activamente en lo electoral. El fututo de la izquierda partidaria que podría encabezar el PRD está condicionado a la capacidad de diálogo respetuoso con una izquierda social muy diversa que se ha mantenido al margen de lo electoral, por ello el partido debería procurar alianzas y generar mecanismos nuevos y transparentes para procesar la relación con esas organizaciones y procesar las candidaturas.
En Michoacán y en Zacatecas el PRD (y la CPBT) es más fuerte que los otros partidos, pero se advierte el riesgo de un PAN con un desarrollo ascendente significativo. El peligro se advierte, sobre todo, en el caso de Zacatecas porque la competencia del PRD ha sido el PAN desde el 2000 y su crecimiento se vio reflejado directamente en un deterioro de la votación a favor de la CPBT. Además, es la única entidad donde en 2006 la CPBT perdió en porcentaje de votos, respecto de 2003. Tlaxcala fue un estado que gobernó el PRD y perdió precisamente en la competencia con el PAN. En 2006 la votación de la CPBT no cayó pero el crecimiento del PAN es muy importante y será difícil de remontar. Probablemente, en este caso, mantener las alianzas de la CPBT y buscar muevas alianzas será necesario.
En Puebla, Tamaulipas y Veracruz ocurre lo contrario, porque a pesar de que la votación para el PRD y en general para la izquierda no ha sido muy alta, y la competencia se ha producido entre el PRI en declive y un PAN en ascenso, en los últimos años se ha producido una especie de empate PRI-PAN que los ha dejado estancados a ambos a la mitad. Esta situación abre la posibilidad para que el PRD y otros partidos cercanos, si mantienen sus alianzas, obtengan triunfos importantes, porque la votación se divide en tres, lo que implica que puede ganar sin llegar al 50 por ciento. Además, en 2006, en las tres entidades el desempeño de la CPBT mostró gran dinamismo.
En los estados de Puebla, Tamaulipas y Veracruz ocurre lo contrario a lo que se observa en Zacatecas, la votación histórica para la izquierda (PRD y sus aliados) ha sido relativamente baja, pero el PRI muestra signos de un desgaste irreversible, y el PAN, que había sido su adversario más peligroso, está perdiendo dinamismo. De tal suerte que el crecimiento de la CPBT en 2006 ofrece la posibilidad de obtener conquistas locales importantes. Estados con pocas perspectivas de desarrollo para el PRD Por último, se presentan los escenarios de competencia con otros partidos donde el desarrollo de la izquierda electoral ha sido menos exitoso.
En el estado de Yucatán, la izquierda electoral ha estado ausente desde 1979; tradicionalmente, la competencia se ha dado exclusivamente entre el PRI y el PAN en un claro esquema bipartidista. Desde 1997, se advierte un ligero crecimiento del PRD pero la CPBT apenas alcanzó 10 por ciento de la votación en 2006. Pensar en un crecimiento del partido en esta entidad requiere una revisión profunda de las estrategias de organización y comunicación del partido, lo que podría ser más factible si se realizara una investigación profunda (antropológica) de la cultura política en la entidad. Hay que tener presente en todas las consideraciones de desarrollo del la izquierda partidaria PRD y aliados diversos, que hay otras izquierdas. En el caso de Chiapas, es evidente que fue el movimiento indígena el que sacó a la lucha abierta una izquierda soterrada en la clandestinidad por muchos años y eso le abrió oportunidades a la izquierda electoral, sin que esto signifique que la “otra izquierda” haya desaparecido.
Conclusiones tentativas La eficacia comunicativa de los partidos políticos y sus candidatos depende de la sintonía entre los emisores de los mensajes y su público. Una campaña política no va a cambiar el imaginario político de la población; puede ejercer influencia en la opinión pública en la medida en que se tenga la capacidad de conectarse con la población. Esta conexión entre los políticos y los ciudadanos tiene mucho de cultural y de histórico, por eso una mirada a la trayectoria electoral de los partidos es de gran importancia. También tiene que ver con las experiencias que la población haya tenido y el papel que los políticos de un partido han jugado en la región. Pero los espacios de poder menos importantes y más al alcance de un partido en desarrollo, como son los municipios, son también muy significativos. De hecho, el PAN creció en los años noventa con una estrategia dirigida a municipios urbanos. Los legisladores, por razones que no se han explicado suficientemente, gozan de un pésimo prestigio, sin importar el partido; aún así, ganar elecciones permite adquirir prestigio, a menos que el desempeño de los políticos sea muy negativo. El PRD tendrá oportunidades de desarrollo como el partido más grande de la izquierda electoral en 2007 si es capaz de aprender de su historia. Una historia de la izquierda electoral que nos demuestra que las fuerzas que se identifican con esta corriente de pensamiento son diversas y sus momentos de éxito se han producido cuando se ha logrado conjugar a esas diversas organizaciones y encontrar una empatía adecuada con la sociedad. La política hoy se hace en una comunicación política que pasa por los medios y eso obliga a pensar nuevas estrategias de comunicación. Hay grandes diferencias entre las regiones y entre unas entidades y otras. Las estrategias exitosas deberán tomar en cuenta esas diferencias y el partido deberá adecuar sus campañas y sus alianzas a cada escenario. Será muy difícil cambiar una historia de más de veinte años en una elección, por eso en alguna entidades hay que competir para ganar en la elección, quizás con decisiones pragmáticas que, desde lejos, se ven como poco congruentes con los principios y la línea del partido, pero nunca hay que descuidar el sentir de la gente de cada región y de cada entidad. Hay otras entidades donde hay que reconocer que el partido casi no existe y la estrategia de campaña no debería ser ganar a toda costa, sino “construir el partido”, darle credibilidad al PRD y a la CPBT (si se mantiene), a través de un diálogo social muy amplio. Eso significa renunciar a las pequeñas batallas entre dirigentes que quieren puestos en una estructura partidaria que no tiene bases y candidaturas que seguramente van a perder. Pero la dirección del partido tendría que reflexionar sobre los más de veinte años transcurridos desde que la izquierda comenzó a participar electoralmente y en el pobre desempeño de esas direcciones partidarias… Más importante sería cambiar el rumbo que preservar esos liderazgos. Por todo esto, es muy importante tener un diagnóstico del contexto electoral en los espacios geopolíticos donde se desarrollarán las campañas electorales. El diseño de una estrategia electoral eficaz requiere conjugar el conocimiento sobre el conjunto de situaciones que rodean una elección y que influyen en el electorado como son: -Identificar los elementos que intervienen en la conformación del imaginario político de los ciudadanos. Cómo definen sus expectativas de la política, en el contexto de sus experiencias, en muy diversos ámbitos de su vida personal, desde su religión y situación laboral, hasta la actuación de los gobiernos locales del lugar donde viven. -La valoración que hacen los ciudadanos del partido y del candidato. -El acceso de los ciudadanos a los mensajes de los medios masivos de comunicación. -Los intermediarios políticos que forman la red de contactos personales o institucionales de los ciudadanos, a partir de la cual reinterpreta la información de los medios. -La relación de los ciudadanos y los partidos con instituciones que ejercen fuerte influencia en la sociedad, como las iglesias o las organizaciones sindicales. -Diagnóstico del contexto electoral y su historia. *
Investigadora del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México
y participante de la Fundación para la Cultura Política, México. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||