PRD: X Congreso. Tiempo de retos y definiciones

 

El PRD llevará a cabo su X Congreso Nacional Extraordinario en un contexto en el que la derecha reafirma su apoyo a los privilegiados de siempre, endurece sus ataques contra la izquierda y profundiza el modelo neoliberal, soñando con enraizarse en el poder más allá del 2012.

Frente a lo anterior, el país necesita un PRD unido que sea la columna vertebral de la resistencia civil con instrumentos legales y pacíficos para enfrentar los embates del Partido Acción Nacional y de los poderes fácticos.

Como lo han demostrado los recientes resultados electorales en Zacatecas, especialmente en la capital del estado y Fresnillo, la división fortalece a nuestros adversarios, quienes además de contar con el ilegal apoyo del aparato del gobierno federal y de los principales grupos empresariales, cuentan con la desarticulación y desorganización de nuestro partido.

Si las rupturas y enfrentamientos internos continúan, se corre el riesgo de retrocesos en espacios históricamente perredistas, como Michoacán. Por lo tanto, resulta indispensable que las diferentes expresiones y liderazgos que conviven en el PRD logren un acuerdo para la unidad, cuyo eje fundamental sea un programa para los próximos tres años, que recupere las propuestas de la plataforma electoral de la Coalición por el Bien de Todos, el Frente Amplio Progresista y la Convención Nacional Democrática.

Numerosas movilizaciones de diversos organizaciones sociales en todo el país han demostrado que el movimiento popular mantiene una gran vitalidad; sigue vivo y creciendo y ha consolidado su lucha en contra del proyecto autoritario y conservador que representa el gobierno federal.

Nuestro instituto político definirá en agosto próximo su línea política, realizará importantes reformas a su programa, estatutos y declaración de principios y establecerá su plan de acción para los siguientes años.

Este congreso está obligado a repensar el presente y el futuro de México, a hacer un diagnóstico de los tiempos que vivimos y definir los retos de la izquierda en el mundo contemporáneo. Se requiere evaluar las consecuencias de casi tres decenios de neoliberalismo económico que se reflejan en el incremento de la pobreza, pérdida de confianza del ciudadano en el Estado y en sus instituciones, expulsión de millones de mexicanos del país y severa caída en los niveles de empleo y bienestar. Se requieren nuevas formas de desarrollo económico que permitan una apropiada distribución de la riqueza. Al mismo tiempo, la promoción y defensa de las libertades democráticas.

Es responsabilidad del PRD enriquecer su programa con nuevas definiciones sobre reforma del Estado, política económica, desarrollo sustentable, cultura, educación, derechos humanos y bienestar social.

Somos la primera fuerza política del país y, por ello, debemos presentar un proyecto de nación que represente las aspiraciones mayoritarias del pueblo de México. Nuestro punto de partida y nuestra base programática debe ser, como nos lo enseñó Don José María Morelos en los “Sentimientos de la Nación”: recoger las demandas sociales y las aspiraciones populares.

Es necesario extender el debate sobre el futuro de la izquierda y dar respuestas a las problemáticas más urgentes y más sentidas de la sociedad: la inseguridad pública, la miseria, el desempleo, la desprotección y, sobretodo, la desigualdad. Es ineludible tomarlos de frente y establecer los compromisos con las poblaciones a través de una agenda para los años venideros.

El resolutivo de línea política debe exponer, de manera clara, las alternativas de transformación política y las nuevas y diversas formas de identidad social que van emergiendo en la lucha democrática.

En lo organizativo, nuestro reto es fortalecer la acción colectiva e institucional, buscando un consenso interno y una nueva gobernabilidad partidaria con base en la unidad en torno a principios democráticos y de izquierda. Esto requiere adoptar acuerdos viables y estrategias que edifiquen una plataforma de transformación profunda de las instituciones.

En nuestro partido no hay ni debe haber contradicción entre luchar por la revolución democrática y el deber de impulsar cambios favorables a los intereses populares en el ámbito de los gobiernos locales que encabezamos.

Nuestras aspiraciones deben girar en torno a lo que podemos cambiar y en la manera en que lo podemos hacer. Tal vez, será necesario visualizar lo que otros realizan en diversos lugares del mundo, no para reproducirlos, sino para reconocer y valorar su experiencia. Definirnos a partir de las condiciones nacionales para edificar lo que queremos ser como partido político y como opción ética garante de la soberanía popular.

Sin duda, el trabajo es arduo, lo ha sido en el pasado y lo será con la derecha política que ha llegado al poder en nuestro país desde el año 2000. Lo es también por los compromisos que han adquirido con el capital trasnacional y con los poderes fácticos.

El futuro de la izquierda, de nuestros ideales y de una mejor condición de vida sólo es posible a partir de articular las diversas posturas en el principio político de construir una auténtica revolución democrática. Esta debe ser la base del pacto que construyamos con los resolutivos del X Congreso Nacional. En ello va nuestra aspiración a conducir los destinos de la nación.