¿Qué pasa con el maís y la tortilla en México? Benjamín Carrera Chávez* Un tema que ha cobrado especial interés en México ha sido el aumento generalizado del costo de la canasta básica, pero debido a su sensibilidad social, el precio actual de la tortilla se encuentra en el centro de los debates, y esto se debe a que la tortilla es un producto que es parte esencial de la canasta básica y de la dieta del mexicano y que, paradójicamente, se elabora con maíz1. Al respecto, se han señalado, por parte del recién estrenado “gobierno” federal, una serie de medidas que, según ellos, detendrá la escalada de precios entre las cuales destacan las “grandes” ideas de consentir un aumento en el precio de dicho producto en 41 por ciento y autorizar importar 650 mil toneladas de maíz más, es decir, menos del 7 por ciento de lo que actualmente ya se importa, por lo que consideramos que dicha medida no resolverá el problema de fondo, ya que es falso que la solución sea comprar o importar más maíz, ya que el origen del aumento del precio mundial del maíz se debe, entre otras cosas, a que debido a la inestabilidad del precio del petróleo, este año, en EU se pondrán en marcha 10 plantas más para fabricar etanol a partir del maíz, con lo que estarán funcionando 183 plantas de este tipo2, lo que implica que, para el ciclo 2006/2007, dicha industria demandará 48 millones de toneladas, algo así como el 88 por ciento de lo que el país exportó en el ciclo 2005/2006 y se estima que para el ciclo 2012/2013 dicho volumen se eleve a 70 millones de toneladas3, un 28 por ciento más de todo lo que exporta dicho país4, es decir, ya en este año, el consumo norteamericano para producir etanol crecerá en un 40 por ciento, este aumento en la demanda impactará en todo el mundo, ya que Estados Unidos aporta casi el 40 por ciento del volumen mundial del maíz y representa por si solo el 68 por ciento de las exportaciones mundiales. Esta situación causa un gran impacto en México, ya que en el marco de la apertura comercial, en los años noventa, la política de precios agrícolas internos cambia, de un esquema de precios de garantía a otro con una referencia internacional, de tal manera que en 1995 se adoptó el precio internacional como referencia para las operaciones. En 1996, se instrumentó a través de Aserca, un esquema de precios de indiferencia del maíz formulado según el precio internacional del maíz amarillo No. 2 y el costo de internación a la zona de consumo. Así entonces, el precio nacional es fijado, en la práctica, por los precios internacionales del maíz y los precios internacionales de los principales granos se han caracterizado por reflejar la volatilidad de la oferta y demanda mundial, en donde influyen las políticas de apoyo gubernamental (subsidios) de los países desarrollados para estabilizar sus propios inventarios, niveles de producción y de precios, buscando que sus productores no resientan la variabilidad en los mercados mundiales. Por tanto, el
escenario de una alta demanda de maíz para uso industrial, ha propiciado
una tendencia hacia mayores niveles de precios en mercados mundiales;
por ejemplo, el precio físico del maíz amarrillo No. 2 en la bolsa de
granos de Chicago, en julio de 2000, se ubicaba en 63.4 dólares por tonelada,
para agosto de 2006 ascendió a 81.5 dólares por tonelada, pero los precios
en el mercado de futuros son de 148 dólares por tonelada para el contrato
de marzo de 2007 y 148.7 dólares por tonelada para julio de 20085. Así las cosas, es fácil entender que país es el que determina el precio mundial de este grano básico, pero no es razón suficiente para deducir que lo que pasa en México es culpa de otra nación; el problema es mas bien estructural, ya que los últimos gobiernos han dejado de lado la importancia estratégica de mantener la soberanía alimentaría en este y otros productos cuando es sabido que un país no puede importar todo lo que come su pueblo ya que se convierte en rehén de los caprichos del mercado; es por eso que países como Japón, en el caso del arroz, prohíben su importación y apoyan del tal manera a sus productores que casi el 80 por ciento de su costo es cubierto por subsidios, o la Unión Europea para el trigo, Canadá para la leche, entre otros. Se han vertido diversas opiniones para ubicar el origen del problema, como la de Alejandro Nadal en un reciente articulo periodístico donde señala que “la escalada de precios del maíz y la tortilla es consecuencia directa de un entramado de incompetencia oficial, especulación, corrupción y codicia, ya que aunque las señales sobre el incremento de los precios internacionales eran claras, el gobierno mexicano hizo todo para promover la especulación y la insuficiencia en el abastecimiento del grano, por ejemplo, permitieron a Cargill, la más grande comercializadora de granos del mundo, comprar 600 mil toneladas a mil 650 pesos la tonelada, mismas que hoy vende a 3 mil 500 pesos por tonelada en el valle de México”6. Otro aspecto del problema que olvida mencionar el “gobierno” es que México es autosuficiente en la producción de maíz blanco, azul y criollo, que son los que se utilizan para elaborar tortillas y que el mercado de la harina de maíz, que asciende a casi 9 mil millones de dólares, es controlado en un 70 por ciento por una sola empresa, Maseca, es decir, se tiene una competencia monopólica en el ámbito de la tortilla, y es bueno recordar que Don Maseco, como se le conoce al dueño de dicha empresa, ayudo a financiar la campaña de Felipe Calderón, ¿estaremos acaso otra vez ante un pago de favores? Para comprender mejor la situación del maíz en México es importante considerar una serie de datos duros que nos ayudan a comprender por qué el problema es más bien de carácter estructural y no coyuntural como se nos ha querido vender. En el ciclo 2005/2006, en el ámbito mundial, se tuvo una producción de 695.22 millones de toneladas de maíz amarillo, de las cuales 282.26, es decir, un 40 por ciento fueron producidas por EU. De este maíz, 474.63 millones de toneladas se demandaron para alimentación animal, 700.92 para otros usos y 80.01 millones de toneladas se exportaron; de estas últimas 54.54 millones de toneladas (el 68 por ciento) fueron exportadas por Estados Unidos7. México ocupa el cuarto lugar mundial en la producción de maíz, después de EU, China, y Brasil, pero solamente aporta el 2.1 por ciento del total mundial producido. Es el principal cultivo en cuanto a superficie sembrada con el 52.8 por ciento de la superficie, poco más de 8.5 millones de hectáreas. De las cuales 70 por ciento son de temporal y 30 por ciento de riego con aproximadamente 2.5 millones de productores de maíz, de los cuales sólo alrededor de 100 mil producen a costos menores a su precio de venta, para 2005, la cadena agroalimentaria del maíz, aportó un 26.2 por ciento del PIB del rubro de alimentos, bebidas y tabaco, el 15 por ciento del PIB agroalimentario y el 1.2 por ciento del PIB total nacional8. Para 2005, el consumo per cápita del grano fue de 229 kg/habitante, pero del total de maíz ofertado, de acuerdo con el cuadro 1, el 37.8 por ciento es para consumo humano, el 51 por ciento es para consumo animal, de los cuales el 15 por ciento corresponde a maíz blanco (1.9 millones de toneladas) y el 85 por ciento a maíz amarrillo (10.8 millones de toneladas) (cuadro 1).
Fuente: La industria del maíz, Grupo industrial
MASECA.
Dentro de la industria de alimentos balanceados para animales debemos distinguir entre la industria integrada y la independiente o comercial, así, el primer tipo de industria produce alimento para ser usado dentro de una misma empresa, como es el caso de los grandes productores de pollo y huevo, Bachoco y Pilgrim´s Pride, mientras que la otra produce para su venta a otras industrias. México realiza importaciones importantes de maíz que representan alrededor del tercio del consumo nacional, además en todos los años que tiene de vigencia el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) las importaciones totales han superado los cupos establecidos y por tanto se debió de haber comprado la tasa de arancel pactado, pero las autoridades responsables de esto no han realizado este cobro con lo que el país tiene una perdida fiscal importante, en 2006 se importó un récord histórico de 10.7 millones de toneladas, lo que representó el 42.97 por ciento del consumo aparente de 2005 (ver cuadros 2 y 3).
Los defensores a ultranza del libre comercio argumentan que un país que abre sus fronteras a la libre importación de productos obtiene a cambio mejores precios al consumidor, pero la realidad es otra, de acuerdo con la evolución del Índice Nacional de Precios al Consumidor general y de productos derivados del maíz de 1996 a 2006, es decir, ya antes del aumento que nos trajo como regalo el “gobierno de Calderón” la tortilla de maíz registró una tasa media de crecimiento anual (TMAC) de 18 por ciento, mientras que el maíz observó una TMAC de 7 por ciento, en 2006, los 42 productos que componen la canasta básica aumentaron un 10.5 por ciento, ante esto, es prudente preguntarnos, ¿dónde quedan, pues, las virtudes del TLCAN? De las importaciones de maíz, que es básicamente el amarrillo, 45 por ciento va para el sector pecuario, 32 por ciento para la industria almidonera y 12 por ciento para las harineras. Es claro que el actual problema alcista del precio del maíz amarrillo, más bien, impactará en un aumento en el precio de las carnes, pero ya nos ocuparemos de eso en posteriores entregas. Una característica distintiva de la cadena agroindustrial del maíz es su alto grado de concentración en cuanto a la fabricación de harina de maíz, que sólo 4 empresas dominan el mercado, destacando el grupo industrial Maseca (Gimsa) con un 71 por ciento del mismo, mientras que Minsa, Agroinsa y Harimasa se dividen el resto. Gimsa posee la mas fuerte cadena de distribución, con 18 molinos que le permiten una capacidad anual de manufactura de harina de maíz de 2.3 millones de toneladas9. Los industriales del maíz aseguran que si los productores reconvirtieran más hectáreas de maíz blanco en amarillo, se frenaría la importación de maíz, lo cual no es tan cierto ya que si es que se diera la reconversión, misma que no es tan sencilla de dar, pues se requiere de climas y suelos apropiados, no se dejaría de comprar maíz amarrillo que, como se dijo, a nivel mundial es el más demandado por sus características especiales, por ejemplo, aporta un 5 por ciento más de proteína que el maíz blanco, los fabricantes de alimentos balanceados se interesan también en el contenido de aceite y de ácidos grasos, así como en el perfil aminoacídico del maíz, prefiriendo el maíz amarillo, que es el que agrega calorías a sus productos finales. Del volumen total de maíz procesado en México, la industria de alimentos absorbe cerca del 40 por ciento, la textil el 20 por ciento y la farmacéutica y de pegamentos el 40 por ciento restante. En la industria farmacéutica, el 95 por ciento del contenido de las aspirinas, cápsulas o comprimidos es almidón derivado del maíz; en la industria textil se emplea este producto en las camisas y telas; en la de alimentos, se utiliza en la fabricación de pastelitos y margarinas, entre otros. Con la implementación de políticas de corte neoliberal, a partir de 1982, el Estado mexicano obliga a los productores maiceros mexicanos a competir en condiciones desiguales con la competencia internacional, como? Pues con una apertura comercial a ultranza, desaparición de los precios de garantía, reducción del gasto público para el desarrollo rural, privatización de empresas publicas estratégicas, desaparición de Conasupo, disminución y encarecimiento del crédito. El problema real de las importaciones es que entran al país, miles de toneladas de maíz a un precio artificialmente más barato (por los subsidios) que el precio interno, algunos estudios hablan de que en 2001, el maíz estadounidense tuvo un margen de dumping del 33 por ciento, en pocas palabras ese maíz tenía que haber entrado a México un 33 por ciento más caro de lo que en realidad se vendió. Con lo que los productores mexicanos entran en una competencia desleal que provoca la desaparición cada año de miles de unidades de producción y la perdida de empleos e ingresos en el sector primario mexicano, en todo el sector primario, según datos de la Secretaria de Trabajo y Previsión Social, en el periodo 1993-2003, se perdieron 2,029,130 empleos10. Para darnos una idea, de 1981 a 2005, el deterioro en el precio real al productor por tonelada de maíz, es de casi un 150 por ciento y, en cuanto a márgenes de comercialización, en 2006, la participación promedio anual del productor en el precio final fue de tan solo un 32 por ciento11. La trampa de la tortilla Hasta aquí un rápido análisis de la situación actual de la cadena agroalimentaria del maíz, que como se demostró presenta un panorama devastador, pero pasemos a analizar que está pasando con la tortilla. Por parte del gobierno federal se ha argumentado, errónea y tendenciosamente, que el alza en el precio de la tortilla se debe, básicamente, al aumento en el precio internacional del maíz amarillo, pero esto es falso, ya que sabemos que la tortilla se elabora con base en el matiz blanco y de acuerdo con el cuadro 2, en 2006 del total de maíz que México importó, tan sólo el 2.36 por ciento fue maíz blanco, lo que representa apenas el 2.24 por ciento del consumo anual de maíz blanco en 2005 (ver cuadro 1) y como si no fuera suficiente, aceptando sin conceder, que el aumento en la tortilla se debe al incremento en el precio del maíz, dicho aumento no debería ser de la magnitud que presenta ya que si tomamos en cuenta que el precio del maíz pactado en enero de 2007 fue de 3 500 pesos por tonelada y que el precio del maíz en junio de 2006 fue de 1 800 pesos por tonelada, nos da una diferencia de 1 700 pesos por tonelada. En este orden de ideas, de un kilogramo de maíz se obtiene 1.2 kilogramos de harina lo que nos da finalmente, una vez terminado el proceso 2.0 kg de tortilla, por tanto, un kilogramo de maíz se transforma en 2 kilos de tortillas y si dividimos el aumento del maíz que fue de 1.70 por kilogramos entre los dos kilogramos de tortilla, el impacto final del aumento del maíz fue de 0.85 pesos por kilo de tortilla, por lo que la tortilla, aceptando que el aumento del precio del maíz sea el culpable del aumento, debería costar sólo 6.85 pesos por kilogramo, apenas un 14.4 por ciento más, pero el precio de la tortilla aumento de 6 a 8.50 pesos por kilogramo; por cierto, a propuesta del mismo gobierno federal, es decir, 2.50 pesos por kilo más, un 41.7 por ciento de incremento, aunque en varias partes de México, este producto se vende a más de 10 pesos por kilogramo. Gasto de las familias en tortillas Decíamos al inicio que el tema del aumento del precio de la tortilla era un asunto sumamente sensible ya que dicho producto es consumido en prácticamente todas las mesas del país y de acuerdo con los datos de la encuesta nacional de ingresos y gastos de las familias en 2005, en promedio, los hogares más pobres (deciles I a IV) destinan el 9.05 por ciento de su gasto en alimentos y bebidas al consumo de tortillas de maíz, mientras que para comprar leche destinaron el 6.23 por ciento de dicho gasto. Para ilustrar más esta idea, consideremos lo siguiente, en enero de 2006, un obrero que percibe el salario mínimo requería de 0.82 horas de trabajo para adquirir un kilogramo de tortilla, para enero de 2007 requería ya 1.35 horas de trabajo para comprar ese mismo kilogramo de tortilla12, es decir, un 18.75 por ciento de su jornada laboral, y esto tan solo, para poder comprar un kilogramo de tortilla. La cereza del pastel, de acuerdo con Greenpeace, es que tanto Maseca como Minsa elaboran su harina de maíz con semilla genéticamente modificada, o sea, maíz transgénico, aun y cuando dicha practica no ha sido autorizada en México. En su boletín 702 del 30 de enero de 2007, Greenpeace informa que compró 11 muestras de nueve harinas de Maseca y dos de Minsa a la venta al publico elaboradas en distintos estados de la republica y las sometió a la prueba de reacción en cadena de polimerasa, mejor conocida como PCR, que es la prueba más rigurosa y precisa para detectar organismos genéticamente modificados (OGM). En 4 de 9 muestras de harina de Maseca y en 1 de 2 muestras de harina de Minsa se detectó el promotor 35S y terminador NOS en harinas elaboradas en Tamaulipas y Yucatán, lo que confirma la presencia de maíz transgenico en dichas harinas. Algunas reflexiones finales Como conclusión inicial puede afirmarse que el problema del alza en la tortilla no se debe a la inestabilidad del precio mundial del maíz amarillo ni se corregirá con mas importación de maíz amarillo o blanco, el problema se debe, más bien, a las practicas monopolicas que aún existen y de las que se están aprovechando el gobierno federal y grandes empresas en esta coyuntura para que no haya resistencia el próximo año, cuando se abran totalmente las fronteras a la libre importación de maíz y fríjol, así como para justificar la autorización de sembrar transgénicos en el campo mexicano. La solución de fondo al problema de los altos precios internacionales del maíz es aumentar la producción nacional de dicho grano para lo cual las acciones inmediatas para una reactivación de la producción de maíz en México serian una renegociación del capitulo VII del TLCAN, implementar acciones urgentes para ubicar al maíz como un producto clave y estratégico para el desarrollo del país, acciones que pueden traducirse en precios de garantía o objetivo, un financiamiento oportuno y barato, insumos de buena calidad y buen precio, investigación y extensión, inversión en infraestructura productiva, control en las fronteras; en suma, una estrategia de largo plazo para recuperar el millón y medio de hectáreas que se han dejado de sembrar con maíz en los últimos años, además, desde luego, de un programa emergente de protección al salario y de estabilización de precios, aunado a un programa temporal de subsidio a la tortilla, mediante la distribución de vales que cubran la diferencia entre el precio alto del mercado y el precio subsidiado. Como colofón, Ricardo Rocha, reconocido periodista, en su columna “Detrás de la Noticia” del 15 de enero de 2007, nos señala: “A propósito de historia, habría que recordar que por ahí de 1808 hubo una crisis de maíz en la todavía Nueva España y ya ven lo que pasó. Y que en 1907 hubo una crisis de maíz y ya ven lo que pasó”. * Doctorado del Centro de Investigaciones Económicas, Sociales y Tecnológicas de la Agroindustria y la Agricultura Mundial (CIESTAAM), Chapingo, México. 1 México es el centro geográfico de origen y diversificación de dicho grano y cuenta con el banco de germoplasma de razas criollas de maíz mas grande del mundo, con 24 mil muestras, lo que representa alrededor del 90 por ciento de la diversidad del maíz en toda América. 2 También en México se intenta producir etanol, en Sinaloa existe el proyecto de construcción de 10 plantas: una ya en producción, dos en proceso de ingeniería y 7 en fase de promoción que, en conjunto, demandarían 2 millones de toneladas de maíz que significarían 200 millones de litros de etanol. 3 Sagarpa, Problemática en los precios de maíz blanco y el impacto en el precio de la tortilla, 2007. 4 Otras estimaciones ubican que para 2012 EU producirá 15 mil millones de galones de etanol para lo cual requiere 113.4 millones de toneladas de maíz. 5 USDA, Departamento de Agricultura de Estados Unidos. 6 Alejandro Nadal, “Maíz: cosechar tempestades”, en La Jornada, enero de 2007. 7 USDA/WASDE, reporte 441 del mes de diciembre de 2006. 8 Sagarpa, Valorización nacional del sistema producto maíz. 9 La industria del maíz. Grupo industrial Maseca. 10 Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), Encuesta Nacional de Empleo, Población ocupada por sexo y rama de actividad económica, 1993-2000 (http://www.stps.gob.mx/01_ oficina/ 05_ cg peet/302_0055a.htm), 9 de noviembre de 2002; (http://www.stps.gob.mx/01_oficina/05_ cgpeet/ 302_0156.htm), 14 de febrero de 2003. 11 Siap, Sagarpa. 12 Andrés Manuel López Obrador. El cuidado de la economía nacional y la defensa de la economía popular frente a la carestía, febrero de 2007. |
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