PROYECTO DE RESOLUCIÓN DE LA CONVENCIÓN NACIONAL DEMOCRÁTICA

Gerardo Unzueta Lorenzana*

 

De acuerdo con los documentos preparatorios de la Convención Nacional Democrática, me permito, en mi calidad de consejero nacional del Partido de la Revolución Democrática, presentar a consideración de la Comisión Nacional Organizadora de la Convención Nacional Democrática un proyecto de definición de los elementos generales de la construcción de Estado social democrático, a partir del contenido del artículo 39 de la Constitución Política de nuestro país.

México, D. F., 4 de septiembre de 2006

 

1

Reunidos en la Convención Nacional Democrática, hombres y mujeres libres, conscientes y preocupados por el destino de la nación mexicana, resueltos a poner fin a la república simulada, empeñarán sus esfuerzos en la conformación de una sociedad plenamente democrática, cuyo eje y principio fundamental será la soberanía popular, en la que el pueblo represente la autoridad suprema, en la que el poder emane del pueblo y las decisiones internas y externas básicas surjan de la voluntad de los ciudadanos. Con la representación de organizaciones sociales y políticas, de municipios y poblados de distintas regiones, proponen un proyecto de nación en el que las luchas históricas de los mexicanos por su libertad encarnen en un sistema político que rescate el contenido democrático profundo de la concepción de soberanía popular que se estableció constitucionalmente a partir de las revoluciones de 1810, 1855 y 1910, eventos fundacionales de la comunidad mexicana.

 

2

La soberanía reside en el pueblo; él emite o renueva su constitución en un acto soberano, de autodeterminación. Ya que la soberanía es imprescriptible, inenajenable e indivisible, el pueblo establece sus mandatos al poder público –el Estado creado constitucionalmente, con sus poderes e instituciones–, para que éste los cumpla; estampa en leyes sus derechos soberanos y ordena a los funcionarios cumplirlos y hacerlos cumplir. El pueblo es el titular de la soberanía; los funcionarios de los tres poderes son mandatarios, cuyo deber es garantizar la soberanía en lo interno y en lo externo.

 

3

La lucha por hacer de la soberanía popular el eje y principio de la democratización plena de la sociedad mexicana tropezó en el pasado y tropieza hoy, con grandes obstáculos, pues la voluntad colectiva del pueblo ha sido reemplazada por un sistema político que transfiere la soberanía del pueblo a gobernantes y falsos representantes, y le deja, en el mejor de los casos, un inconsistente poder de sufragar, siempre en peligro de ser alterado en favor de los dueños del dinero y del poder. Es una minoría de funcionarios la que realmente ejerce el poder público en nombre del pueblo y de la nación. Los mexicanos libres reunidos en la Convención Nacional Democrática se comprometen a emprender una acción política permanente que conduzca a la modificación de esos mecanismos institucionales presentes en todas las esferas ejecutivas, legislativas y judiciales. Una nueva constitucionalidad debe garantizar a los ciudadanos libertad y autonomía, el ejercicio de sus potencialidades y la conducción de sus destinos, la creación de un sistema institucional que abra paso al autogobierno personal, social y colectivo.

 

4

La nueva constitucionalidad debe propiciar que el pueblo ejercite su soberanía democráticamente y en todo momento, sin limitación alguna, para decidir sus destinos como tal y los de la nación; debe establecer que los órganos del Estado tienen el deber de escuchar al pueblo en todas las formas en que éste desee expresarse y dondequiera que esté. Es sobre esa base que el poder público y los funcionarios que lo integran están obligados a promover un bienestar creciente, la expansión de la economía, la garantía del medio ambiente sano, el respeto a los derechos humanos y el establecimiento de un orden internacional justo, equitativo, de cooperación y de paz. La legitimidad del Estado mexicano y de cada uno de sus órganos deberá juzgarse por su apego a la soberanía popular. Es hoy, ante los fenómenos desatados por una globalización conducida por el capital financiero, que la soberanía cobra mayor relevancia. Los pueblos, en ejercicio de su soberanía, han de determinar la actitud de sus gobiernos. La defensa de la autodeterminación colectiva ha de permitir que sean los pueblos los que decidan y controlen el contenido y las formas de las relaciones internacionales.

 

5

Las normas de la nueva constitucionalidad en que se exprese la soberanía popular, deben reunir en sí mismas carácter legal y legítimo, deben ser sencillas y asequibles a toda la población y a sus órganos de convivencia. Sin pretender agotarlas, han de contener, por lo menos, las siguientes garantías: a) revocación del mandato de todos los puestos de representación; b) institución del referéndum para todo tipo de reformas constitucionales; c) anular los fueros y tribunales especiales; d) establecer el principio de que los representantes populares tendrán carácter de comisionados sujetos a rendición de cuentas; e) establecimiento de un consejo de participación ciudadana para el control de los medios de comunicación; f) ciudadanización plena de los órganos electorales, mediante la designación por insaculación de un consejo electoral temporal; g) designación de los altos funcionarios de la administración pública federal por el Congreso de la Unión a propuesta del Poder Ejecutivo; h) refundación del sistema de justicia en el que se introduzca la formación de la Suprema Corte por Colegio Electoral del Congreso de la Unión de entre los funcionarios propuestos por los congresos locales con intervención de la sociedad civil, así como elección del procurador general de justicia de la república y de los procuradores de justicia de los estados; i) aprobación de los tratados internacionales por parte del Congreso de la Unión; j) definir el acceso rápido y expedito a la información desterrando los conceptos de información estratégica y restringida; k) establecimiento de un catálogo de sueldos para servidores públicos regido por los principios de transparencia, austeridad y racionalidad; l) publicar anualmente un registro de bienes de funcionarios y servidores públicos.

En espera de que esta proposición se admitida, estudiada y resuelta, quedo de ustedes.

 

* Analista político y miembro fundador del Partido de la Revolución Democrática.