Certeza no simulación, responsabilidad del tribunal*

 

Compañeras y compañeros. Estamos aquí reunidos otra vez para ratificar la voluntad profunda de la nación. Pero estamos también como una protesta ciudadana, como un alegato jurídico y como una defensa de la soberanía nacional frente al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Ellos han desechado la extendida demanda popular de voto por voto, casilla por casilla. Con el mayor respeto para los magistrados, creo que han perdido de vista la dimensión histórica del problema. Creo que han olvidado su mandato constitucional y pienso que han eludido la lógica social de este conflicto.

Ellos son depositarios de la última palabra legal en materia de calificación de las elecciones. En actos anteriores se han pronunciado por la plena garantía de los derechos ciudadanos y han desechado toda actitud formalista. Han dicho, incluso, si la demanda estuviese mal planteada a ellos les corresponde ir al fondo del asunto, porque su deber es garantizar la certeza y la legalidad de las acciones.

Han escogido un camino pequeño y limitado para conocer la verdad. Han reducido a menos de 10 por ciento el universo de casillas a investigar. La verdad es completa o no es verdad, o la certeza es absoluta o no es certeza.

Amigos, dice el diccionario que la certeza es el conocimiento seguro y claro de la verdad. ¿Con 11 mil casillas lo van a saber, señores magistrados? Están obligados a asegurar la plena legalidad de la elección, porque sólo de la legalidad se desprenderá la legitimidad de los gobernantes elegidos.

No habrá un gobierno legítimo si no hay plena certidumbre constitucional, legal y social. Olvidan, nuestros amigos magistrados, lo digo de nuevo, con todo respeto a su investidura, que están obligados no solamente a aplicar la ley del sistema de medios de impugnación, que se refiere a las inconsistencias e inexactitudes y trampas que ocurrieron durante la jornada electoral, que fueron muchas.

Dicen, en su resolución, que les interesa la certeza aritmética. No estamos buscando contadores, estamos buscando jueces. Tienen que aplicar también el Código Electoral, el capítulo de delitos electorales del Código Penal, la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, la Jurisprudencia del Tribunal y la Jurisprudencia Internacional.

Deben acatar, sobre todo, el mandato de la Constitución que los obliga a verificar la certeza, la legalidad, la imparcialidad y la objetividad de todo el proceso electoral.

Compañeros, estamos cansados en México de autoridades con prerrogativas pero sin obligaciones, de leyes sin intención y de un falso Estado de derecho donde la ley sirve sólo para justificar y legitimar la arbitrariedad de las autoridades en vez de defender los derechos de los ciudadanos, eso es con lo que tenemos que acabar de una vez por todas.

Señores magistrados, el pueblo lo sabe, la prensa lo ha recogido, la comunidad internacional lo sabe: hubo violaciones desde antes del comienzo del proceso electoral. La voluntad caprichosa y antidemocrática de Vicente Fox para eliminar a un candidato de la contienda por medio del desafuero. No lo logró.

Hubo después el uso y el abuso de los recursos públicos, el empleo de los programas sociales en favor de un candidato, el contubernio con empresas emparentadas con el candidato del PAN para utilizar la información del IFE en favor de ese partido.

Hubo compra y cohesión del voto. ¿Ya se les olvidó a los magistrados los mil 850 millones de pesos que gastó el gobierno de Vicente Fox ilegalmente y con recomendaciones de las autoridades para apoyar al candidato de su partido? ¿Ya se les olvidó que hay regiones del país donde más de 50 por ciento de los dirigentes de las casillas son miembros del sindicato de maestros? ¿Ya se les olvidó que durante la jornada electoral hubo un manipuleo por parte del Instituto Federal Electoral, que ellos mismos están reconociendo?

El tribunal ha dicho que ni ordenó ni acepta ni convalida la apertura de los paquetes después de la jornada electoral. Mi censura al IFE por no haber corregido las cifras a tiempo.

Compañeras y compañeros, si no hay sanción para los que violan las leyes estamos en el reino de la impunidad, reino que quieren prolongar a través de esa elección espuria.

Hago un llamado a los magistrados del Tribunal para que valoren su responsabilidad histórica, para que entiendan que son el último hilo conductor de la legalidad, para que hagan a un lado actitudes legaloides y acaben para siempre con la incertidumbre.

¿Hay certidumbre en la nación mexicana sobre el resultado de la elección? ¿A quién corresponde disipar la duda?

Señores del tribunal, la verdad es irrefutable o no hay verdad. A ustedes les corresponde establecerla. La demanda casilla por casilla, voto por voto, no es un capricho, es una demanda profunda de la sociedad y el mejor método, si lo hay, para establecer esta certidumbre.

Señores magistrados tienen hoy la palabra, mañana y siempre la tendrá el pueblo de México.

Muchas gracias.

 

* Palabras de Porfirio Muñoz Ledo en la asamblea realizada frente al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en la Ciudad de México el 7 de agosto de 2006.