Alternativas energéticas para México*

Francisco Carrillo Soberón**

 

Quiero comentar que decidí que la ponencia que trajéramos aquí a esta discusión se basara en un documento, que fue un esfuerzo colectivo muy interesante de hace ya casi año y medio, de febrero-marzo en 2004, el CEN del PRD nos encomendó a algunos compañeros la elaboración de una propuesta de lineamientos de política energética nacional para el PRD. Esta experiencia nos permitió dar algunos pasos importantes para plantear el problema general del asunto energético, porque puede constituir una de las fortalezas del planteamiento del PRD hacia el gobierno 2006-2012.

El sector energético es uno de los sectores más sedientos de cambio; se encuentra en un grave deterioro como consecuencia de la política neoliberal y urgido de una política distinta y alterna.

¿Cuál es el diagnóstico general del sector energético mexicano? Es un sector que tiene un peso mundial específico. Tanto el sector petrolero como el sector eléctrico mexicano no son sectores nacidos ayer, hay una amplia historia tecnológica y productiva y hay por lo tanto un know how mexicano muy importante en el sector energético mexicano. Sin embargo, padece ya los efectos graves de una apertura –que así se le ha llamado ahora a la política privatizadora–, que está implicando básicamente desmantelamiento de las capacidades técnicas y de las capacidades financieras, es decir, está desechándose lo mejor del capital humano creado en Pemex, en la Comisión Federal de Electricidad y en Luz y Fuerza del Centro. Si pudiéramos decir que si hay en México ingeniería para estas tres empresas, yo diría que hay hasta de sobra; hay capacidad para desarrollar nuestras empresas energéticas.

¿De qué se carece? Básicamente, de una visión de largo plazo. Desde que Luis Téllez nos impuso hace diez años ya que el gas sería el eje del desarrollo energético nacional, se han generado una serie de deformaciones y de distorsiones en el desarrollo energético nacional, que van en contra de la diversificación de las fuentes de generación de energía y contra el desarrollo propio en ciencia y en tecnología. En el camino actual, vamos hacia una crisis energética.

Somos un país con importantes recursos en petróleo, con recursos hidrológicos todavía potenciales; con recursos eólicos únicos en el mundo, los especialistas calculan un recurso eólico de casi 40 mil megawatts, casi otro tanto de la capacidad instalada actual del sistema eléctrico nacional; un territorio de asoleamiento muy alto; tenemos una experiencia nuclear exitosa, inclusive, con un alto grado de seguridad y de operación del asunto y tenemos poco gas, pocas reservas de gas y en ellas está sustentada nuestra política energética, es decir, está “patas pa´arriba”. La política energética está sustentada en lo que no tenemos y no en lo que sí tenemos. De ahí partimos para explicar por qué está desmantelándose la capacidad energética y estamos deformando la política energética, llenándonos de plantas de tratamiento de gas natural licuado como las de Altamira, Michoacán y en las Islas Coronado, para poder satisfacer la demanda de gas natural y poder atender a un sistema energético mal planificado.

¿Cuáles serían entonces los lineamientos objetivos de una política energética alterna por parte del PRD?

Establecer una visión de largo plazo en la cual podamos organizar una transición energética. ¿Qué significa esto? Hoy los recursos petroleros están garantizados por diez años, pero quizá en siete años tendríamos que comenzar a importarlo, es decir, no sólo comenzaríamos a carecer de ingresos petroleros, sino a contar con otros ingresos para poder comprar petróleo. Por eso decimos que estamos en el umbral de una crisis que debe ser remontada urgentemente por un gobierno con una visión de largo plazo, que ubique la necesidad de la diversificación energética sobre nuestra canasta nacional energética, que es muy importante, vinculando al sector en una planeación integral y soberana.

La discusión que normalmente establecemos con los neoliberales en el terreno energético, es que ellos hablan de que el problema energético es un problema de mercados e ignoran el asunto geopolítico, esto es, que el control de los recursos energéticos es una estrategia geopolítica de las grandes potencias para controlar las grandes fuentes de recursos energéticos en el nivel internacional.

Estados Unidos ha planteado su visión de largo plazo de desarrollo nacional sobre una visión geopolítica de control de los recursos energéticos. Más claro no puede ser; son hasta cínicos en su planteamiento hacia Venezuela, Irán y hacia aquellos que tienen las reservas de hidrocarburos. México no les interesa tanto porque nuestras reservas ya no son tan importantes, ellos se las están acabando, y les preocupan ahora las de otros países.

Necesitamos fortalecer nuestras empresas públicas. Hay posibilidades de petróleo en aguas profundas, pero a un grupo de 30 investigadores que están trabajando el asunto de exploración en aguas profundas en el Golfo de México, se les canceló un programa de preparación de alto grado académico, porque les faltaba un millón de pesos que Pemex ni la Secretaría de Hacienda les quiso dar. Hoy tampoco quiere autorizarse un programa de 300 millones de pesos para establecer en Veracruz un Centro de Estudios de Aguas Profundas, donde tenemos ya un pie de playa con 30 científicos y tecnólogos mexicanos, pero que Hacienda no admite porque ese es un gasto productivo, lo que es pecado en este mundo de parte del Estado.

Nuestros institutos de investigación energética padecen una situación de desmantelamiento, particularmente el de investigaciones nucleares que se encuentra en estado de liquidación. Esto revela la verdadera visión que actual gobierno tiene. El Instituto Mexicano del Petróleo sobrevive porque ofrece servicios tecnológicos a Pemex, pero está muy diezmado en su capacidad de desarrollo científico y tecnológico. El Instituto de Investigaciones Eléctricas ha padecido restricciones presupuestales paulatinas año con año. Se les da un presupuesto de supervivencia, pero sin visión acerca de que el recurso humano debe o debiera ser el principal recurso en el desarrollo de nuestro sector económico, en este caso el energético.

El objetivo debe ser mejorar la calidad de los servicios con precios y tarifas competitivos, hay que ofrecer precios competitivos de los energéticos mexicanos, pero con la actual estrategia de crecer con base en el gas y, por lo tanto, de su importación y no desarrollo de la planta productiva nacional, no estamos en la perspectiva de servicios con precios y tarifas competitivos. Las tarifas eléctricas se han elevado en los últimos meses hasta en un 40 por ciento, porque el incremento en el precio del gas está impactando severamente en el incremento de las tarifas eléctricas. Necesitamos crear una relación entre las empresas públicas con la industria nacional y las instituciones educativas y científicas.

Existen experiencias, como la de Noruega, por ejemplo, donde Estatoil junto con el paralelo Ministerio de Industria y el Ministerio de Energía, establecen una planeación de largo plazo para el desarrollo de la industria y de la investigación científica y tecnológica, para priorizar el abasto noruego a la empresa noruega del petróleo.

¿Qué han logrado? Que el 70 por ciento del componente de la industria noruega sea componente nacional. Nosotros tenemos un componente nacional de la industria petrolera y eléctrica que no llega al 15 por ciento, es decir, el 85 por ciento está constituido por importaciones, no hay una política de desarrollo y de vinculación de la industria nacional y las instituciones educativas y científicas con nuestras empresas públicas de la energía.

Se ha hablado mucho de la revisión del trato fiscal de las empresas públicas al que Hacienda se niega a renunciar porque no está en aptitud de asumir su responsabilidad de recaudación. Está claro que sin salud financiera no es posible ningún otro tipo de salud en las empresas energéticas mexicanas.

Es necesario incluir el desarrollo de los recursos renovables por parte de nuestras empresas públicas. Necesitamos disminuir la demanda de gas y diversificar en otro tipo de oferta energética renovable. Y lo subrayo, ¿por qué lo queremos poner así?

Está en el debate una Ley de Energías Renovables, promovida particularmente por el gobierno del estado de Oaxaca, a quien apura mucho que sea autorizada porque ya ha reservado el 90 por ciento de los terrenos de recursos eólicos, del corredor eólico del Istmo, que están ya pactados por empresas españolas y norteamericanas con los campesinos mexicanos; sólo un diez por ciento de la producción está pensada para que la desarrolle la Comisión Federal de Electricidad, es decir, que de un potencial muy conservador de cuatro mil megawatts que tiene el corredor eólico del istmo, hoy, la CFE sólo piensa producir 400 megawatts y el resto se lo dejará al desarrollo de los privados, diciendo y alegando que el viento no está incluido en el artículo 27 constitucional; como bienes de la nación están todos los recursos naturales: el suelo, el agua, el mar, pero en ningún lado se habla del viento, entonces el viento es optativo de ser privatizado.

Existe un plan y una presión real por parte de las empresas españolas y algunas norteamericanas, como General Electric, muy interesadas en que salga esta ley de recursos renovables, autorizando a que los productores independientes de energía, que es la figura privada de generación de electricidad, se expanda ampliamente en la generación de recursos renovables.

El objetivo es llegar a un sistema de planeación nacional integral sustentable y óptima. ¿Qué queremos decir con el tema de conseguir el óptimo nacional? Un ejemplo es la cogeneración de energía eléctrica en Pemex.

A pesar de muchas dificultades, el Congreso aprobó una ley de cogeneración de energía eléctrica en Pemex, que establece la posibilidad de que Pemex, en concordancia con el 27 constitucional, sea también generador de energía eléctrica, y que se aprovechen las sinergias que se generan entre las empresas energéticas mexicanas, para aprovechar su capacidad de generación de electricidad y mejorar la oferta.

La planeación debe ser integral, porque las decisiones que se tomen en el sector de hidrocarburos afectan seriamente al sector eléctrico y viceversa. Si la CFE continúa sigue licitando toda sus plantas con base en gas, Pemex tiene que hacer lo imposible por sacar el gas, pero si la CFE y Luz y Fuerza desarrollan una política de diversificación de fuentes de energía, obviamente, liberan a Pemex para que pueda invertir más en su política de desarrollo industrial, que además es el que más nos interesa, que nuestra riqueza petrolera sirviera para generar mayor valor agregado en petroquímica y en refinación.

Es preciso lograr autonomía presupuestal, de gestión, direcciones profesionales, transparencia y autofinanciamiento. Este es un esquema de administración nuevo, para que las empresas puedan plantear directamente al Congreso el presupuesto que necesitan, brincándose a la Secretaría de Hacienda; que sea directamente el Congreso y empresas energéticas quienes debatan sus necesidades presupuestales. No es autonomía del Congreso, es prácticamente de Hacienda.

La autonomía de gestión es necesaria, porque todos los cambios administrativos en la estructura de Pemex, de CFE o de Luz y Fuerza, así sea del área de Operación, de Petroquímica o del Control de Energía; toda autorización, desde un peón hasta un jefe o un ingeniero, tiene que pasar por la Secretaría de Hacienda, es decir, necesitamos que nuestras empresas públicas tengan autonomía para decidir sus estructuras administrativas y que cuenten con direcciones profesionales. Hemos insistido en que los directores de las empresas energéticas mexicanas deben cubrir un mínimo de perfil profesional, no venir de dirigir Conasupo, echarse un año de capacitación, seis de “medio entenderle” y luego retirarse para buscar otros rumbos y con esto deteriorar gravemente la profesionalidad de nuestras empresas públicas.

En el asunto del autofinanciamiento, existe consenso en que la parte a resolver es la eléctrica; sobre la industria petrolera no hay duda de que es una empresa autofinanciable. Se han querido sembrar dudas sobre que las industrias eléctricas no son autofinanciables, que no tienen capacidad de inversión, por lo cual se requiere la inversión privada. Esto es una verdadera mentira.

El ingreso de CFE y de Luz y Fuerza este año de manera conjunta llegó cerca de los 170 mil millones de pesos. El presupuesto de ambas empresas sumado no llega a los 160 mil millones de pesos, es decir, hay un excedente en las empresas eléctricas, resolviendo sus problemas de inversión. Este presupuesto atiende al pago a los productores independientes de energía, a los Pidiregas y las nuevas obras de inversión que están comenzando en el sector eléctrico nacional.

Hay que reestructurar las tarifas, hay que buscar que sean más eficientes. No se pensaría en reducir el ingreso global de la industria, sino reestructurar las tarifas que, a pesar de todo el grado de evasión de pago que hay, que es alto, son autosuficientes para que el sector eléctrico pueda caminar en manos de los mexicanos.

En el sentido de los trabajadores, este es un tema que es muy particular del PRD, porque tenemos graves problemas en el terreno de la transparencia de los derechos humanos laborales, particularmente en Pemex y en CFE.

Entonces, el PRD tiene que reivindicar que el asunto del régimen laboral en las empresas energéticas debe buscar la corresponsabilidad de los trabajadores, no cobijar burocracias que estén verdaderamente jineteando los recursos nacionales; buscar un régimen laboral democrático y transparente, productivo y equitativo. Estamos planteando un escenario muy distinto al que hoy se plantea de simple utilización del movimiento, como hizo el régimen de Fox, con el charrismo de Rodríguez Alcaine y de Carlos Romero Deschamps, dos de los mejores representantes de ese régimen en nuestro país, con el asunto del Pemexgate y con la Güera Rodríguez apoyando abiertamente la privatización en 1999 y callándose la boca.

Se requiere recuperar las reservas petroleras y mantener nuestro margen de reserva eléctrico como asunto estratégico y atendibles por el Congreso. No podemos permitir que se siga extrayendo tan ciegamente nuestro petróleo, sin que el Congreso pueda meter las manos. Por eso es que hemos planteado que debe discutirse el asunto de las plataformas y políticas de largo plazo de extracción del petróleo por parte del Congreso, así como el asunto del margen de reserva eléctrico.

Hoy tenemos una sobreoferta de electricidad; un 40 por ciento sobrante en el sistema eléctrico nacional, como consecuencia del exceso de licitaciones de la CFE a las plantas privadas de generación de energía.

Necesitamos también una cultura y política pública de eficiencia y ahorro de energía. El asunto del ahorro de la energía es un asunto de racionalidad con el medio ambiente y con nuestros propios recursos energéticos. Alguien decía que si cada uno de los cerca de 28 millones de usuarios del sector eléctrico nacional pusiera un foco ahorrador de energía, estaríamos ahorrando alrededor de dos mil millones de dólares de inversión en nuevas plantas de generación de electricidad. Si no vemos el servicio de electricidad como una mercancía, sino como un servicio público atendible por el Estado, la lógica de la eficiencia y el ahorro de energía toma un gran sentido para formar una cultura.

Estamos muy contaminados por la cultura del norte, que son, como dicen los medio ambientalistas, los “energívoros” más graves que hay en el planeta; devoran la energía de la manera más dilapidadora que podamos todos imaginarnos; hay una gran ineficiencia en el ahorro de la energía. En nuestro país también hay grados de ineficiencia en el ahorro de la energía y considero muy importante que los lineamientos del partido los incluyan.

El PRD puede hacer un planteamiento muy importante de retomar el rumbo del sector energético mexicano, de una manera congruente, inclusive con el tema laboral, administrativo y financiero, y esto puede constituir una de las fortalezas del propio PRD en su plataforma 2006, si sabemos atender al gran conocimiento que hay en la sociedad mexicana sobre el tema energético y sabe asumirlo y sabe conducirlo.

 

* Ponencia presentada en el foro temático “Desarrollo sustentable, crecimiento, empleo y política laboral”, dentro del programa “Hacia un proyecto de nación rumbo al 2006. Debate de la Plataforma Electoral”, organizado por la Comisión para elaborar la Plataforma Electoral 2006 del PRD, realizado el 10 de septiembre de 2005 en Acapulco, Guerrero.

* El autor es arquitecto por la UNAM. Ha sido militante de la izquierda social y política desde 1970. En la actualidad es diputado federal, secretario de la Comisión de Energía e integrante de las de Trabajo y Seguridad Social.