Restitución del valor agregado de la petroquímica en México*

Carlos Escobar Toledo**

 

Quiero decirles cuál es el problema que realmente detectamos y a través del cual nos hemos dado cuenta que era muy importante hacer este estudio. Sabemos bien que la industria petroquímica es una de las que mayor valor agregado tiene, de las que mayor valor agregado produce. Hay que solamente darse cuenta de todas las prendas de vestir que ustedes aquí, para darse cuenta que ya ahorita la mayor parte de lo que tienen ustedes traen es “Made in China” o “Made in India”.

Antes eran mexicanas, teníamos el orgullo de tenerlas hechas en México, porque la cadena de producción era desde la petroquímica básica o desde los productos básicos de la industria de refinación y del gas natural, hasta la industria manufacturera. Esa creación de valor agregado, la agregación de capital y trabajo y, por tanto, la creación de empleos y el efecto multiplicador de una inversión, la han terminado por una sola cosa: la exportación de crudo, que no nos ha dado ningún resultado más que empobrecernos más. Considero que seguir en ese camino nos llevaría a una discusión muy grande.

Una de las hipótesis es justamente que Pemex se había concentrado y se ha concentrado en la extracción y exportación de crudo y no avanza en refinación y petroquímica. Pero sobre todo, se rezaga tecnológicamente puesto que no hay inversiones y no hay actividad, se rezaga tecnológicamente y debilita la soberanía energética del país.

A este respecto, en refinación no hemos avanzado durante más de 12 años; igual en petroquímica.

Es una vergüenza, es una pena, casi me pongo a llorar cuando voy a los grandes complejos petroquímicos del sur y me doy cuenta que están completamente abandonados. Son verdaderamente edificios de concreto en donde no existe un solo ser, donde no hay nada qué hacer ya y que da muchísima pena, después de todas las inversiones que hicimos y de todo lo que pudimos haber sacado de ahí. Un ejemplo claro de eso son los fertilizantes. Importamos ahora, entre otras muchas razones, por la equivocación que existe entre lo que es el costo de oportunidad y el precio de transferencia entre los diferentes Pemex. Ustedes ven aquí que de todas maneras en 2003 ha aumentado un poco la refinación o la cantidad de petróleo que se ha metido a la refinación, por la reconfiguración de las refinerías, que por cierto vamos a ver al final que no va a servir de mucho, pero la petroquímica ha seguido disminuyendo.

El valor de las exportaciones de petrolíferos y petroquímicos, ha estado incrementándose tremendamente, pero eso también impacta en las importaciones, por lo tanto es inminente el déficit; todo nuestro valor, el que nosotros damos con nuestro trabajo se va al extranjero para poder comprar bienes y servicios que pudimos haber manufacturado, pero que no lo hicimos.

Sólo quiero remarcar los impuestos, la cantidad de impuestos que cada vez más nos cobra el Secretario de Hacienda, el verdadero presidente de México, el que nos ha llevado al traste, el que, entre otras personas, nos ha llevado a que fracasemos como país. Y luego que las reservas probadas, que en 1999 eran de 34 mil millones de barriles, pues ahora pueden ver fácilmente cómo han disminuido y cómo han seguido disminuyendo. Claro, nos dedicamos a exportar el crudo cuando en realidad podríamos hacer algo mejor con él. Eso le daría rentabilidad a Pemex.

El valor de las exportaciones de petróleo crudo se ha ido incrementando, la rentabilidad es muy grande: cinco o seis dólares es el costo cuando ahorita está en 50 dólares el barril. Lo mismo podemos hablar del comercio exterior de petrolíferos y de gas seco. Por cierto, el gas seco va en aumento; la política energética basada en el gas natural ha fracasado. En un momento dado fue importante, ahora ha fracasado. Importamos terriblemente gas natural, y toda nuestra dizque política energética está basada en ella; lo que pasa es que no tenemos política energética, esa es la realidad.

Aquí pueden ver, para comprobar aún más lo que acabo de decir sobre la producción de petroquímicos, que la disminución de todos los derivados del metano, por ejemplo, fertilizantes, alefinas y plásticos, los aromáticos y derivados, también han decaído; el propileno del cual también se obtienen importantes plásticos ha decaído. Hemos ido cayendo en lo que se refiere a la producción petroquímica de todos estos derivados.

En 2001 y 2002, el valor agregado era negativo. ¿Cómo era posible eso? Cuando en realidad el país ha empezado a crecer un poco y tenemos todas las posibilidades reales de poner en producción todos esos recursos que tenemos para hacer una cadena de producción que llegue realmente a competir con los chinos qué sucede: ¿Los paraguas que compran en el Metro qué contienen? Nylon y varillas de acero, ¿dónde los hacen? En China. ¿Cuánto cuestan? 20 pesos o 100 pesos en Liverpool. ¿Qué hacemos nosotros? Nada, importar, ¿por qué? Porque estamos exportando crudo nada más.

Hay que darse cuenta de la gravedad del asunto; no estoy hablando forzosamente de finanzas, hablo de tecnología, de planeación estratégica, de lo que deberíamos de estar haciendo y no hacemos.

Los empresarios privados también han fracasado por la misma política del presidente Vicente Fox, que dice apoyarlos. Vean ustedes el grado de utilización de su capacidad instalada de los productos finales, de la petroquímica final, en manos de particulares, ha bajado fuertemente. Esto no es cualquier cosa; es de veras una caída terrible de nuestra industria petroquímica cuando tenemos las materias primas para ello.

La balanza comercial es para dar vergüenza. Importamos ocho millones de toneladas de petroquímicos. Es como para morirse.

¿Cuál es nuestra hipótesis para este trabajo? Que era deseable establecer para la industria petroquímica un papel estratégico, cuestión que le molesta mucho al presidente y al secretario de Hacienda, concediéndole un carácter prioritario con base en la oportunidad que representa la industria petroquímica para aprovechar nuestros recursos naturales, generar valor agregado y fortalecer la integración industrial del país.

En virtud de que los hidrocarburos son la base y el punto de partida de esto y tomando en cuenta que la elaboración de los productos que se obtienen de la primera transformación, al menos hasta hoy, sigue perteneciendo al Estado, la política energética debe entonces estar ligada directamente a la planificación de esta industria.

Al mismo tiempo, esta planificación –y cada vez que hablo de planificación a la mejor me estoy yendo al siglo pasado– es la base para las siguientes transformaciones químicas y representa la interfase entre los requerimientos de energía secundaria y obviamente las materias primas para la elaboración de productos finales que, a su vez, deben ser la fuerza motriz de diversas industrias manufactureras y que ya no lo son. Hasta que no llegue el PRD a la Presidencia de la República, hasta entonces tendremos otro país. Ahorita olvídense, estamos muy mal.

¿Qué nos proponemos y estamos terminando de hacer? Desarrollar un conjunto de modelos para evaluar, jerarquizar y seleccionar productos y tecnologías, en el marco de una planeación estratégica en un horizonte de 25 años. Este conjunto de modelos servirá para conocer la trayectoria de la dupla producto-tecnología, a lo largo de la industria petroquímica, considerando un análisis exploratorio del mercado en un horizonte de largo plazo.

Este conjunto de modelos toma en cuenta elementos claves, como que las fuerzas estratégicas para conseguir una ventaja competitiva, primero para Pemex Petroquímica, que por cierto está acabada, y para la cadena de procesos y productos que conforman la industria petroquímica. Es preciso conocer el valor de las cadenas, para de veras decir cuánto es y no hablar nada más por hablar, y meter la tecnología, que es lo importante, y las aplicaciones tecnológicas disponibles capaces de producir algún producto de la cadena construida, a costo competitivo. Queremos una rentabilidad adecuada, pero queremos también un importante valor agregado.

Para lo que sirve el modelo es para aplicar los resultados de la planeación estratégica y las finalidades de la planeación tecnológica para elegir las mejores rutas tecnológicas que debemos seguir de los básicos hasta los finales y llegar a la industria de la transformación.

Las fuerzas estratégicas que tengan por meta aumentar la competitividad y delinear una ventaja competitiva son las que van a poner en marcha esta forma de planear a la industria petroquímica y de hacer que recupere su valor agregado.

Por lo tanto, los criterios que queremos son múltiples y se trata de encontrar el máximo valor agregado de la cadena de producción; seleccionar la aplicación tecnológica que tenga el mayor valor para medir la energía en forma eficiente, es decir, conservar la energía y el desarrollo sustentable; minimizar los costos de producción y plantear la posibilidad de reactivar la producción de petroquímica y hasta los montos de inversiones.

Dije que esta serie de modelos no tiene un solo objetivo, sino cinco: trata de maximizar la disponibilidad termodinámica, es decir, hacer uso eficiente de la energía y, por tanto, tener un desarrollo sustentable; minimizar la utilización de la energía requerida real, en tanto que energía térmica y mecánica; maximizar el valor agregado de la cadena petroquímica, pero de la cadena, no de un producto. Los de Pemex- Petroquímica u otras personas piensan que pueden hacer negocio con el polietileno; dicen: “Vamos a hacer polietileno”. Pues no, señor. El problema es hacer toda la ruta tecnológica, porque si a mí el Secretario de Hacienda o el próximo que vaya a ser del PRD, me presta 50 mil barriles, yo le demuestro que de ellos puedo obtener mucha más ganancia y mucho más valor agregado que si lo exporto. Eso es lo que quiero demostrar, eso es lo importante.

Es necesario reconocer y aceptar la problemática de la industria petroquímica, para fortalecerla como un sector eminentemente nacional y promover su desarrollo definitivo sobre bases cuantitativas y no meramente especulativas como ocurre actualmente.

Para hacer crecer esta industria y desarrollarla, se requieren decisiones estratégicas por parte del Estado. No son decisiones de un grupo de inversionistas o de un grupo de capitales extranjeros. Son decisiones de Estado. Ni la tecnología, ni la ciencia tiene signos políticos. Nada más que digamos cómo se van a utilizar y veremos la gran diferencia que existe, no sólo para su planeación, también para la política nacional de ciencia y tecnología y la política energética nacional, ligadas indefectiblemente a aquella.

La estrategia para la industria petroquímica debe partir del fortalecimiento del mercado interno –yo estoy seguro que cada uno de ustedes trae al menos una vestimenta hecha en China o en la India, y podemos apostar lo que quieran–, al tiempo que debe ampliarse su competitividad con metas de exportación realistas, basadas en el comportamiento de los actores en el mercado internacional. La industria petroquímica requiere de políticas estratégicas consistentes y permanentes, con un proceso de toma de decisiones que determinen su operación y desarrollo competitivo.

Es la única manera en que, desde el punto vista nacionalista, de política de Estado, podremos reactivar la industria petroquímica, en lugar de exportar sólo crudo que no nos da un quinto de valor agregado.

 

* Ponencia presentada en el foro temático “Desarrollo sustentable, crecimiento, empleo y política laboral”, dentro del programa “Hacia un proyecto de nación rumbo al 2006. Debate de la Plataforma Electoral”, organizado por la Comisión para elaborar la Plataforma Electoral 2006 del PRD, realizado el 10 de septiembre de 2005 en Acapulco, Guerrero.

** El autor es profesor titular de tiempo completo de la Facultad de Química de la UNAM. El presente trabajo representa algunos resultados de una investigación que pronto serán publicados en un libro.