Reanudar el crecimiento, no más desigualdad*

Andrés Manuel Lopez Obrador

 

Antes que nada agradecer a los asistentes por su paciencia y su participación y agradecer mucho a los ponentes, mujeres y hombres con profesionalismo, con visión.

Yo creo que todo lo que se ha tratado en esta mesa es de sumo interés, quisiera pedir, de manera particular a los ponentes, que se siguiera el ejercicio, que siguiéramos tratando, analizando, reflexionando sobre estos temas, para ir conformando la propuesta de política económica que se aplicaría en el caso de que llegáramos a la Presidencia de la República.

Que nos sigan ayudando, que podamos precisar más y diseñar la política que se necesita para el país, para los nuevos tiempos.

Lo que decía la maestra de que cuatro economistas tienen seis opiniones distintas, yo creo que aquí hay una coincidencia y esto es ya de dominio público, para no ser tan radicales, es ya una opinión generalizada el hecho de que no funciona la actual política económica.

Creo que podemos llegar a esa conclusión y que hay que cambiar la actual política económica o el actual modelo económico o como se le llame.

¿Por qué no ha funcionado? Porque ni siquiera en términos cuantitativos hay resultados, ya no hablemos de distribución del ingreso, no hablemos de desarrollo,  no ha habido crecimiento de la economía y, aquí se ha expresado, si no hay crecimiento de la economía, no hay empleos y no hay bienestar.

Un dato que se mencionó en dos ocasiones, lo mencionó la licenciada Norma y otro ponente, es que en los últimos cinco años, en vez de crearse empleos, se han perdido los empleos que se tenían a finales del 2000.

Estaban inscritos en el Seguro Social 11 millones 160 mil trabajadores un mes antes de que tomara posesión el Presidente Fox y, de acuerdo con el último informe del Seguro Social, tenemos 150 mil empleos menos en cinco años.

Y aquí podríamos estar hablando de todas estas tragedias, lo que significa por ejemplo el flujo migratorio o el éxodo o la desesperación de miles de mexicanos que van en busca de asilo, por necesidad, a Estados Unidos, arriesgándolo todo, y muchas otras cosas.

Yo creo que tenemos que pensar en cambiar la política económica y también pensar en cambiar a los que han conducido la política económica en los últimos 23, 24 años, que han resultado un rotundo fracaso. Si trabajaran en la iniciativa privada, si trabajaran en las empresas, ya los hubiesen corrido desde hace mucho tiempo.

No tengamos miedo por eso. Por eso quiero decirlo con toda claridad: Lo peor que nos pasa es que esta gente que ha conducido la política económica no ha dado resultados, porque esto no es un asunto ideológico, esto tiene que ver con resultados, es de juicio práctico, ni siquiera han perdido su respetabilidad, se les sigue considerando como gente extraordinaria, brillante.

Entonces, tenemos que cambiar la política económica y tenemos que cambiar a quienes han llevado al fracaso al país. Yo antes pensaba, lo digo así en lo general, que hacer un buen gobierno dependía de tener un buen programa y de tener un buen equipo y pensaba yo antes que el 50 por ciento era el proyecto y el 50 por ciento restante era el equipo.

Ahora pienso distinto, el 20 por ciento es el proyecto y el 80 por ciento es el equipo. No voy aquí a detallar, pero creo que es fundamental el equipo de trabajo.

Por algo los liberales, en condiciones tan adversas, lograron la segunda Independencia de México y lograron sentar las bases del Estado nacional, porque estamos hablando del mejor gabinete que haya existido en la historia de México: los que acompañaron al Presidente Juárez. Entonces, es fundamental tener un buen equipo.

No voy a hacer las cosas, si llego a la Presidencia, a tabla rasa, no es decir: no sirve nada. Hay que evaluar, pero precisamente hay que apoyarnos objetivamente en resultados y hay que tomar en cuenta la verdadera capacidad y el verdadero compromiso con el interés público, con el interés general, con el interés nacional.

Así, de manera muy general, yo sostengo los siguientes compromisos.

Es obvio que me comprometo a impulsar el crecimiento de la economía, sacar al país del estancamiento económico en que se encuentra.

Esto no significa, desde mi particular punto de vista, aunque respeto las opiniones de los especialistas, esto no significa desatender los equilibrios macroeconómicos. Creo que es importante mantener bajas tasas de inflación, control del déficit fiscal. Cuidaremos también nuestra balanza con el exterior. No nos someteremos, sin embargo, a ningún dogma económico impuesto desde afuera. Cambiaremos el rumbo de la economía mediante el desarrollo de nuestro mercado interno, aquí se ha expuesto sobre eso, y de nuestra enorme capacidad productiva. Se trata de atender los fundamentos actuales de la economía mundial, pero ejerciendo nuestra libertad para aplicar los puntos de vista y la política que más convengan al interés nacional. Porque hay una realidad, llevamos más de 20 años sin un programa económico propio, más de 20 años aplicando recetas o recomendaciones de organismos financieros internacionales.

Combatiremos la desigualdad social mediante la educación, la elevación y la distribución del conocimiento y el fomento del empleo digno y del salario justo. Esos serán los principales detonadores de un crecimiento sustentable.

Buscaremos nuevos equilibrios entre las responsabilidades del Estado, las del mercado y las de la sociedad. El gobierno habrá de ser más fuerte y democrático, los mercados más amplios, las empresas más dinámicas y los ciudadanos más participativos.

Aumentaremos la recaudación mediante mecanismos sencillos y modernos. Yo creo que si llevamos a cabo una simplificación en serio, en donde bajo protesta de decir verdad el contribuyente manifieste cuánto obtuvo de ingresos y de acuerdo con la tasa correspondiente pague lo que le corresponde en cualquier banco, en cualquier centro comercial, vamos a recaudar más de lo que actualmente se está recaudando. Esto, desde luego, va a significar terminar con privilegios fiscales, vamos a combatir la evasión fiscal. Se escucha mucho a los economistas del gobierno decir que es muy poco lo que se obtiene por contribuciones con relación a otros países, pero se pasa por alto que nosotros tenemos una evasión fiscal del 50 por ciento, que no se tiene en otros países. Hay que combatir la evasión fiscal, el dispendio del presupuesto, la ineficiencia administrativa. Se habló mucho aquí de los excedentes por los precios del petróleo, la mayor parte de esos excedentes se han ido a gasto corriente, a gasto improductivo, en los últimos cinco años ha crecido como nunca el gasto corriente, en la actual administración. Desde luego hay que combatir la corrupción política, que sigue imperando. Gastaremos menos e invertiremos más. Un gobierno honesto y eficaz será garante del desarrollo.

La inversión pública es instrumento imprescindible para desatar la actividad productiva. También, el respeto a los intereses legítimos de los empresarios, de los trabajadores y de los consumidores. Estableceremos un marco de seguridad jurídica para todos y promoveremos la convergencia de la inversión pública, de la inversión privada y de la inversión del sector social.

México necesita multiplicar su infraestructura: carreteras, trenes, puentes, puertos, aeropuertos, presas, sistemas hidráulicos, parques industriales, nuevas fuentes de energía, viviendas, universidades, escuelas y hospitales. Esa será la fuente primordial del empleo, del bienestar y del desarrollo regional. Nosotros estamos proponiendo, en una primera etapa, impulsar mucho la industria de la construcción, no sólo por la necesidad de las obras públicas y de la infraestructura, sino para reactivar pronto la economía y generar muchos empleos.

Para el mediano plazo lo que nosotros proponemos es modernizar, empezar desde el inicio del gobierno pero obtener resultados al mediano plazo en la modernización del sector energético. Es nuestra ventaja comparativa, tenemos que desarrollar muy bien todo el sector energético y, como aquí se dijo, utilizar toda la cadena de valor, desde la producción del crudo, pasando por la refinación, la petroquímica, la integración del gas y consolidar todo el sector energético y convertirlo en la palanca del desarrollo nacional. Daremos valor agregado al petróleo, llevamos 24 años que no construimos una refinería en nuestro país, esto es criminal y todo se ha hecho porque había la intención de desatender a PEMEX para justificar la privatización del petróleo. En tres años, y es nuestro compromiso y nuestra meta, dejaremos de importar gas y gasolina, y estos productos, junto con la energía eléctrica, se venderán a consumidores e industriales a menor precio. No podemos, ahora, competir en una economía globalizada con los precios actuales de la energía eléctrica y del gas. Nadie resiste, están quebrando empresas por estos altos costos de insumos y de estas materias primas. Seremos competitivos en el mercado internacional si bajamos estos costos.

Devolveremos al factor trabajo el papel que le corresponde en el desarrollo económico. Buscaremos reestablecer el poder adquisitivo del salario, poco a poco, porque es mucho lo que ha perdido el salario y sería demagógico pensar que vamos a recuperar en poco tiempo todo lo que ha perdido en poder adquisitivo el salario, pero sí tenemos que fijarnos como política que los incrementos salariales siempre deben estar por encima de la inflación, eso vamos a tratar de mantenerlo. Velaremos por la dignidad y la salud de los trabajadores. No más tragedias causadas por el descuido de la autoridad y el incumplimiento de la ley.

Seremos más competitivos por el progreso tecnológico y la capacidad de la mano de obra. No nos volveremos a estancar en una estabilidad improductiva. No confundiremos los medios con los objetivos de la economía que son: el crecimiento, la redistribución del ingreso y el abatimiento de la pobreza.

Muchas gracias.

* Palabras del candidato de la Coalición “Por el bien de todos” a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, en el foro “Reanudar el crecimiento”, organizado por el Consejo consultivo para un proyecto alternativo de nación, el 28 de febrero de 2006, en la sede del Club de Industriales de la Ciudad de México.