Economía para un proyecto de nación* Gregorio Vidal** El problema de la economía y su sustentabilidad obliga
a considerar tres planes en este momento: a) Definir los contenidos económicos mínimos del
proyecto de nación, lo que implica discutir la idea misma de nación. b) Establecer una estrategia económica para el crecimiento;
no se trata de cualquier tipo de dinámica económica, sino de una que nos
permita el desarrollo. c) Los elementos que constituyen esta estrategia
contribuirán a la profundización de la democracia. Nos pronunciamos
por un crecimiento sostenido de 6 por ciento con empleo para todos, en
el entendido de que eso incluye la formalización del trabajo informal
como un objetivo en el mediano plazo. Presentaré las propuestas de política
económica y los requisitos mínimos del Proyecto Nacional de Desarrollo
de aquello que es no negociable en el terreno de la política económica.
Puede haber márgenes de negociación, puede haber tránsitos modernos pero
nunca que limiten o supriman los contenidos mínimos de Proyecto Nacional
de Desarrollo: Estrictamente,
en el terreno de la economía sostengo que el actual modelo no sólo revela
una debilidad económica, sino que nos envía señales que permiten concluir
que existe un agotamiento de las fuerzas que generaron el crecimiento
económico y, en ese sentido, está imponiéndose una tendencia al estancamiento.
Una parte del crecimiento estaba asociada a la dinámica exportadora de
manufacturas que se está agotando; en la maquila se observa un proceso
de desfocalización hacia otros países, de modo tal que no podemos seguir
descansando y suponer que volverán con otras actividades que estarán implantándose
en el país. Además,
dado que la exportación manufacturera presenta un alto contenido de insumos
importados, ahora se ha presentado una tendencia en la que las ampliaciones
de las exportaciones reclaman un componente mucho mayor de importaciones,
de suerte tal que iba a llegar el momento en el que el modelo era no financiable;
los incrementos en las exportaciones; reclamaban más importaciones si
agregamos el contenido de consumo nacional de bienes finales, se nos presenta
el desequilibrio de cuenta corriente. También
está el asunto de la fragilidad financiera que puede presentarse de muy
diversas formas, principalmente, debido a la conversión de las deudas
internas en externas, meccanismo que sigue estando presente. Problema
sustantivo es el de la formación de capital, porque internamente se controla
el crédito interno y se restringe el gasto público, pero esta idea de
crecimiento sobre la base de un superávit fiscal es una falacia, porque
el mecanismo de contracción monetaria está dado por los circuitos financieros. Por último,
hay una profundización de la desigualdad. Según el Banco Mundial, en 2002,
el 2 por ciento de la población concentró el 50 por ciento del ingreso
nacional. Existe un
proyecto que busca insistir en la misma dirección sin que nadie intente
rectificar, sino profundizar en las medidas que se han estado tomando;
eso hay que advertirlo con fuerza. También, tenemos que reconocer una
gran dispersión de fuerzas sociales sin capacidad de sumar fuerzas y un
serio desprestigio del sistema de partidos. Los movimientos sociales continuan
jalando hacia muy diversos sitios con dinámicas propias, con planteamientos
específicos, a veces muy racionales, pero que no dejan sumarse a un proceso
de acuerdos nacionales. Creo que aquí hay una responsabilidad ante lo
que se plantea ser la mejor alternativa de gobierno y de país para los
próximos años. Hay que
ser sumamente claros en los planteamientos de política económica que se
planteen, porque estoy convencido de que ellos por sí mismos, son un elemento
de organización de los movimientos sociales que aportan claridad de la
situación que estamos viviendo y que nos separa de otros procesos. Lo que planteo
es buscar identificar una suerte de tres actores sociales que me permitan
modificar la señales macroeconómicas que hay en el país para el efecto
de que sea posible que dominen las señales que privilegien la inversión
productiva. Me pregunto, quiénes pueden mandar estas señales, cuáles son
los actores sociales que tienen esa capacidad: uno es el Estado. El gasto
público genera expectativas macroeconómicas generales, y planear bien
la orientación del gasto público fortalecería la producción interna. Más ampliamente,
podemos englobar algunos otros elementos y contenidos de los servicios
públicos y del gasto en educación que deben también ser un gasto estratégico.
Otro elemento central es el manejo de las compras gubernamentales, en
donde hay que dar prioridad a los productores nacionales. El segundo
actor está en el terreno del crédito, en el que la labor del Banco Central
debe mandar señales para ampliar la capacidad de producción, para lograr
el crecimiento productivo. Debe recuperar esta parte y, en efecto, redimensionar
en todo el sistema financiero la idea de la banca de desarrollo y la cuestión
de la banca comercial. Me parece
que la generación de expectativas para promover un ambiente donde lo notable
sea el crecimiento productivo y la ganancia que resulta de éste, es clave.
A partir de ahí, hacen su aparición todas las posibilidades que da la
banca y hay recursos para el crédito interno, comenzando con el crédito
bancario que sigue siendo clave en cualquier país desarrollado. Si no
se avanza en esa dirección, seguirá existiendo un problema en términos
de la conversión de los ahorros en inversión productiva y no bastará con
incrementos de ahorro para lograr aumentar las tasas de formación de capital. El tercer
elemento concierne al sector productivo nacional, a la diversidad de empresas
pequeñas y medianas a las que hay que mandarles señales claras, que reconozcan
los espacios regionales y locales. En el momento
en el que hablamos de sectores productivos con base nacional, medianas
y pequeñas empresas, tenemos que reconocer que la diversidad nacional,
local y la instrumentación de mecanismos que las apoyen y fortalezcan
en el uso de una gran diversidad de posibilidades, como lo usan los países
desarrollados para lograr propiciar esa condiciones positivas que fortalezcan
ese sector. El fortalecimiento
de este sector es clave en cualquier esfuerzo de ampliación del empleo
formal, pues van a ser creadores de estos empleos, de la transformación
de empleos informales a formales y de ampliación de la demanda interna
de manera importante. Debe reconocerse
que el gasto social en educación y salud debe generar la capacidad de
producción de los mexicanos. No es simplemente educar por educar o que
estén sanos por estarlo. La productividad y la competitividad de un país
pasa por los seres humanos. Las teorías más modernas consideran estas
capacidades como un requisito. Nosotros tenemos que postular que para
mantener un proyecto de desarrollo a mediano plazo tiene que haber constancia,
porque si hay inflexiones se pierde el esfuerzo y se dilapidan las capacidades
de producción; las habilidades que se van generando desaparecen y como
no son tareas que se logran en corto plazo, son un elemento que no debe
descuidarse. Tenemos
que plantearnos el hecho de contar con los recursos naturales para el
desarrollo; de manera destacada, los energéticos y el agua, como algo
a defender, algo que es patrimonio de la nación, pues si los perdemos
se nos va la posibilidad del producto nacional. Considero que la idea
de que los recursos que son del patrimonio hay que replantearla como un
movimiento de carácter estratégico. En esa misma
dirección, tenemos que replantearnos todo el problema de las características
y el peso que tiene la deuda, por ejemplo, la deuda de los rescates bancarios.
La situación de excepción que justificó ese rescate ha desaparecido; además,
ya los bancos fueron comprados por los supuestos gigantes que tienen liquidez
y no se cuantas historias. Otro elemento
clave, es la necesidad de plantear con fuerza que, mediano plazo, no es
posible administrar las finanzas públicas con déficit cero; no se trata
de postular déficit a la buena de Dios, pero si insistir en que es un
recurso clave que permite a los empresarios generar las ganancias del
ciclo siguiente. Creo que hay que ponerlo en la mesa y enfrentarlo, porque
no nos es ajeno. Estos son
algunos elementos mínimos que tenemos que sostener en el mediano plazo.
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