Pasta de Conchos: la muerte de 65 mineros* Alejandro Valle Baeza**
Los trabajadores habían decidido abandonar sus labores
a las cuatro de la mañana, porque la presencia excesiva de gas grisú amenazaba
con una explosión. La temida explosión ocurrió dos horas antes de que
ellos actuaran. El 19 de febrero de 2006 se dio la explosión que mató
a sesenta y cinco trabajadores de la mina carbonífera de Pasta de Conchos
en San Juan Sabina, Coahuila. A casi dos meses de su muerte, sus cadáveres
permanecen en el tiro de la mina sin que la empresa ni el gobierno foxista
hayan hecho algo para delimitar sus responsabilidades; en cambio, han
tratado de culpar sólo al sindicato minero por malas razones que veremos
adelante. La tragedia tiene como muy probables causantes a: la empresa
Grupo México quien, con implacable lógica capitalista, antepone la ganancia
a cualquier cosa; al gobierno panista, que está por concluir su mandato
y al sindicalismo propatronal. Hay suficientes razones para sospechar
que las sesenta y cinco muertes fueron asesinatos por negligencia y no
un accidente. Por ello se
exige1: 1. La creación de una comisión independiente que
investigue y dictamine sobre las causas y responsables de la explosión
y sus consecuencias. 2. Que de ninguna manera, por ninguna razón, la mina
sea colapsada o “sellada” para evitar que se sepulten todas las evidencias
físicas. 3. Que el Ministerio Público, a través del aparato
de justicia en el estado de Coahuila, haga una exhaustiva investigación
que deslinde responsabilidades sobre un probable homicidio por negligencia,
ya que la mina no estaba en condiciones seguras para trabajar. 4. Que tanto autoridades laborales como empresa y
sindicato, exhiban públicamente, cada cual, el Acta de Inspección del
año 2004; la respuesta que dieron a través de la Comisión Mixta de Higiene
y Seguridad a las recomendaciones y el documento resultado de la verificación
que hizo la Secretaría del Trabajo. 5. Que la empresa haga públicas: a) las pruebas de
incombustibilidad con soporte de laboratorio de los últimos 6 meses; b)
el “paquete de planos de contingencia”, de modo que los trabajadores de
la mina y las cuadrillas de rescate puedan verificarlo, y c) las pruebas
de que la mina era “polveada” sistemáticamente. 6. Una inspección inmediata de las minas “La Escondida”
y “La Rosita”, ya que representan un peligro inminente de un
nuevo siniestro. 7. Que el Senado de la República apruebe los Convenios
de la OIT sobre seguridad e higiene, pendientes de ratificación. Carlos Rodríguez
resume en estos puntos los resultados de la investigación del CEREAL sobre
la negligencia criminal detrás de
la explosión: 1. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS)
realizó la última supervisión en Pasta de Conchos en julio de 2004, pero
entregó su informe un año después. Esa es la premura con la que trata
la burocracia los asuntos de vida y muerte de los trabajadores que dice
servir. El informe no se ha difundido oficialmente y sólo hasta después
del accidente El Zócalo, diario de Monclava, lo dio a conocer.
El Zócalo resumió las numerosas carencias en la seguridad de la
mina de Pasta de Conchos y destacó entre otras cosas que “no había evidencia
de que la empresa revisara y mantuviera los sistemas de seguridad contra
incendios y derrumbes”. La minera respondió el tardío informe de la STPS
siete meses después. El 2 de febrero de 2006, poco más de dos semanas
antes del “accidente” la empresa contestó al informe y adjuntó el Acta
de la Comisión de Higiene y Seguridad del Sindicato Minero. Se desconoce
el contenido de ambos documentos. El 7 de febrero, doce días antes del
accidente, la STPS analizó las acciones de la empresa y concluyó: 2. Era indispensable de manera inmediata: a) “polvear”
la mina, es decir, espolvorear material inerte para que mezclado con el
carbón en polvo disminuyera el riesgo de
incendio. 3. Era indispensable que funcionara correctamente
el sistema que desconectaba los transformadores eléctricos ante concentraciones
elevadas de grisú previniendo así explosiones. Es muy posible –ya que
algunos de los transformadores eran de los años ochenta– que esto no hubiera
sido resuelto por la empresa y eso ocasionara
la explosión. 4. La empresa puso a trabajar a los mineros sin construir
el indispensable tiro de ventilación que mantiene la concentración a niveles
tolerables para el ser humano y reduce el peligro de explosiones. 5. Faltaban cosas básicas en la mina como hidrantes,
camillas, pero, sobre todo, la “correa de vida”, una cinta metálica con
pintura fluorescente indispensable para guiar a los mineros en caso
de falta de
luz. Rodríguez
enfatizó que todo apunta “a un verdadero caso de homicidio por negligencia
más que a un mero accidente”. Las culpas caen en la empresa Minera México,
el gobierno y la Sección 3 del Sindicato Minero presidido por Napoleón
Gómez Urrutia. Las culpas de la empresa y el gobierno foxista se presumen
con lo dicho antes. El Sindicato Minero parece culpable de no haber exigido
las medidas de seguridad necesarias y su complicidad con la empresa se
evidenció, porque de los 65 muertos, 36 no pertenecían a él. La mayoría
de los mineros muertos trabajaban para la empresa General de Hulla, contratista
de Minera México; hacían el mismo trabajo que los mineros de la Sección
3, pero ganaban menos, pues obtenían 56 pesos diarios (mientras que los
sindicalizados ganaban entre 120 y 150 pesos) y tenían menores prestaciones.
El gobierno foxista, en una de sus maniobras típicas por lo perverso y
lo burdo, ha pretendido diluir el asunto culpando al secretario general
del Sindicato Minero, Napoleón Gómez Urrutia, por fraude al apoderarse
de 55 millones de dólares destinados a los trabajadores de otra empresa,
la Minera Cananea. Con dicha acusación, el foxismo destituyó a Gómez Urrutia
(quien se había opuesto a la propuesta gubernamental de Ley Federal del
Trabajo y al ilegal nombramiento del líder del Congreso del Trabajo) y
lo sustituyó por un personero gubernamental, Elías Morales Hernández,
como nuevo secretario general. “La imposición
de un secretario general en el Sindicato Industrial de Trabajadores Mineros
Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana fue orquestada por las
secretarías de Trabajo, de Gobernación y por la Presidencia de la República...
de Miguel Alemán Velasco, en 1950”. Así destacó Luis Raygadas una de las
numerosas coincidencias históricas de esta tragedia. La maniobra gubernamental
provocó en 1950-51 numerosas protestas sindicales entre las que sobresalieron
las de los mineros del carbón. La más importante de ellas fue la “Marcha
del Hambre”, desde Nueva Rosita, Coahuila, a la Ciudad de México. Otra
coincidencia es que en 1969 ocurrió en Barro Terán una explosión que mató
a 153 mineros por casi seguramente la misma causa que ahora: la introducción
de maquinaria que extrae grandes cantidades de carbón. Hoy se trata de
la explotación de “frentes largos”, sin que se adecuen las condiciones
de seguridad de la mina a esta nueva situación. Ello, aumenta considerablemente
la posibilidad de explosiones y ocasionó la tragedia de Barrio Terán en
1969; posiblemente, explique también la tragedia de Pasta de Conchos.
En una mina donde los trabajadores operaban a 2 mil metros de profundidad,
el tiro de ventilación estaba unos 1600 metros antes. Pésima ventilación
que ocasionó la concentración excesiva de gases. Según Raygadas, la imposición
de Jesús Carrasco, el primer “charro” nombrado en el Sindicato Minero
por el gobierno de Miguel Alemán, en los años 50, condujo a los cuarenta
años de Napoleón Gómez Sada, padre del actual Gómez Urrutia, y propició
un sindicato donde se ha monetizado la seguridad: un poco de más salario
y mucho más dinero para el sindicato a cambio de la
seguridad. Las vidas
se han perdido y hay peligro de que se pierdan más en el futuro cercano.
¿Cómo se corregirá el esquema actual? ¿Lo hará una empresa con miras puestas
sólo en la ganancia de corto plazo?, ¿lo hará un gobierno tolerante que
apoya la “autoregulación” de la seguridad por la empresa Grupo México?
O ¿un sindicato minero que permite una pobre seguridad y la subcontratación
de trabajadores por General de Hulla para bajarle costos a la empresa?
Ninguna de esas tres partes mejorará sustancialmente las cosas; se requiere
la participación de la población trabajadora que es quien pone el trabajo
cotidianamente y ha puesto los muertos. Rosa Albina
Garavito planteó que la tragedia de Pasta de Conchos, a cien años del
levantamiento de Cananea, que presagió la Revolución Mexicana, está en
el marco de la política neoliberal inaugurada en 1982 por el priismo de
entonces y hoy magnificado por el panismo: eliminación de cualquier traba
al capital para recuperar las ganancias que habían caído. Para ello, se
organizó una gran transferencia de empresas estatales a manos privadas
a precios de ganga y se dieron todas las facilidades a las inversiones,
principalmente, a la inversión extranjera. Así se formó la empresa Grupo
México, la más grande del ramo. El consejo de administración de Grupo
México tiene a prominentes capitalistas como Claudio X. González, distinguido
por el salinismo como asesor en inversión extranjera y quien elaboró el
reglamento sobre la materia para favorecer la inversión foránea, presidente
de Kimberly-Clark de México y ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial;
Juan Gallardo Turlow, quien fungía como representante de los patrones
durante las negociaciones del TLC, después embajador en Francia durante
el zedillismo, y empresario azucarero y refresquero; exfuncionarios, como
Luis Téllez quien como subsecretario de agricultura durante el salinismo
impulsó los cambios del artículo 27 constitucional para mercantilizar
plenamente la tierra y abrirla a la propiedad extranjera, después secretario
de energía durante la presidencia de Zedillo y, desde 2003, miembro del
Consejo de Administración de Global Industries,
Ltd. Todos estos
personajes impulsaron de diversas formas las ganancias de sus y de todas
las empresas de muchas maneras, destacando el control de costos entre
ellas. Los salarios sin relación con la productividad han sido una fuente
privilegiada de ganancias; a esto se añade la subcontratación: una estratagema
para evadir el contrato colectivo. En el caso de Pasta de Conchos, efectuada
por General de Hulla S.A. de C.V., empresa o “persona moral” dirigida
por Javier de la Fuente Cepeda, con un capital de 300 mil pesos y dedicada
a la “contratación de obras para minas de carbón”2. General
de Hulla, ante la dificultad para encontrar trabajadores que acepten los
míseros salarios que ofrece en la zona, trae trabajadores como indígenas
chontales para trabajar por 70 pesos diarios. El director de General de
Hulla es directivo del
Grupo México también. Rosa Albina
Garavito también explicó las razones del conflicto desatado entre el charrismo
minero representado por Napoleón Gómez Urrutia y el foxismo, representado
por el yunquista
Salazar: El grupo
dirigente del sindicato minero se ha opuesto a la reforma de la Ley Federal
del Trabajo, a la reelección del presidente del Congreso del Trabajo y
ha logrado algunos significativos aumentos salariales. ¿Cómo explicar
que un sindicato que renuncia a la exclusividad en la contratación a cambio
del 5% de la nómina sea opositor al foxismo? Garavito explicó: para lograr
legitimidad ante sus agremiados dada la ofensiva salvaje
del capital en la
industria. José Sandoval
aportó varios valiosos elementos explicativos, entre ellos, los aumentos
de precios del carbón mineral. Durante los años noventa hubo sobreproducción
mundial de carbón y eso deprimió precios y ganancias. En los últimos años
hubo recuperación ocasionada por los mayores
precios del gas. La gráfica3
muestra el considerable aumento de los precios del carbón iniciado durante
2003 y que continuó en 2004. Durante 2005 los precios siguieron su
ascenso4.
El 4 de
enero de 2006 se confirmó la muerte de doce mineros estadounidenses en
Sago, una pequeña comunidad de Virginia Occidental, en EU. Una de las
explicaciones de esas muertes es que las minas estaban trabajando en condiciones
más riesgosas de las acostumbradas, debido a la voracidad empresarial
despertada por la creciente demanda y los mayores precios5.
Es destacable la coincidencia de muertes tan distantes en el espacio ante
un hecho económico: el aumento de precios y de demanda que impulsa a los
capitalistas a ganar más sin reparar en los riesgos de sus trabajadores. Grupo México,
General de Hulla, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y el Sindicato
Minero son probables responsables de asesinato por negligencia de los
sesenta y cinco trabajadores de Pasta de Conchos en San Juan de Sabinas,
Coahuila. Ante la bonanza carbonífera, actuaron para ganar más sin tomar
las precauciones necesarias. La falta de ventilación y de equipo causó
la muerte de los mineros. No fue el azar. Más aún, después del crimen,
el gobierno foxista sólo ha tratado de enlodar a uno de sus cómplices
y de salvaguardar a la empresa y
a sí mismo. La necesidad
de justicia en este probable crimen y de evitar que haya más en el futuro,
deberá ser obra de los trabajadores organizados y de otros grupos que
hagan suya la causa de la
justicia.
3 Elaboración propia, con datos de precios de materias primas del Fondo Monetario Internacional (http:://www.imf.org), 14 de marzo de 2006. El precio está en dólares por tonelada métrica. 4 Siegel, R., “Analysis: High prices bring upswing in
US coal industry”, 4 de enero de 2006, National Public Radio
(http://www.highbeam.com). |