Transparencia y democracia en la reforma laboral* Arturo Alcalde Justiniani** Presentaré tres aspectos fundamentales del problema.
En primer lugar, una reflexión de carácter muy general, introductoria
al tema. En segundo lugar, ubicaremos algunos ejes centrales, en términos
de una inclusión precisa de estas ideas en la plataforma electoral del
PRD, tomando en cuenta la posibilidad de algunas reformas, sobre todo,
de carácter legal. Un tercer tema, abordará algunas medidas que podríamos
afrontar sin la necesidad de una reforma, es decir, lo que podemos hacer
ya, lo que podemos prometer, lo que puede incluirse sin las dificultades
y obstáculos que han inhibido –en la práctica– la transición en el tema
laboral. Los problemas
del mundo laboral siempre vamos dejándolos un poco al final, es un tema
que está lleno de picos, de obstáculos, que a la hora de las concreciones
queda reducido a nada; muestra de ello está en las plataformas, en las
propuestas de los precandidatos, donde existe una referencia muy limitada,
para no decir que casi ninguna. Se habla un poco de pensiones, se habla
un poco de temas de seguridad social, pero sobre el modelo de relaciones
laborales, el modelo de relación entre trabajadores, el empleador o los
patrones, las instituciones tradicionales de derecho de asociación, contratación
colectiva, huelga, justicia, normalmente, se han soslayado por distintas
razones. Se ven como temas sin solución. Cuando uno habla de sindicalismo
está pensando en los sindicatos charros, la gente no tiene mucho interés,
hay un auténtico abandono del tema. Por esa
razón, sostengo que, en primer lugar, habría que rescatar la importancia
de este esquema, de este modelo, en términos de una propuesta sustentable
por parte del PRD, en la lógica de un partido que ha estado presente en
la mayor parte de las luchas. El tema de las luchas obreras es patrimonio
del PRD. Si lo comparamos con otras organizaciones o entidades políticas
y partidarias, nos damos cuenta de que los militantes, luchadores de fábrica,
los mártires que ha dado el movimiento laboral están vinculados, de alguna
manera, a partidos de izquierda y en buena medida al PRD. En ese sentido,
creo que existe una relación de privilegio, fundamental, entre el partido
y las luchas concretas en contra de las iniciativas de ley y las votaciones
de los congresistas. Pensemos en el tema de las reformas a la Ley del
Instituto Mexicano del Seguro Social, en la resistencia a la reforma laboral,
el tema de la transparencia en el Infonavit. Podemos hacer un recorrido
y veremos que existe toda una vocación, que es natural además por su condición
de partido de izquierda, pero que tendría que tomarse muy en cuenta para
reubicar su importancia hoy. En tercer
lugar, habría que señalar que se requiere de un consenso básico en el
PRD. El tema laboral nos ha enfrentado un poco; persisten dos visiones:
una, un poco tradicional frente a los temas, traducida como la resistencia
a reformas de todo tipo; una visión demasiado parcial alrededor de la
agenda de los derechos de los trabajadores, de la defensa de viejas instituciones,
todavía vigentes, pero que son viejas en su aplicación práctica; otra,
más novedosa y creativa, que pretende no solamente resolver el problema
de una agenda en favor de los trabajadores, sino también resolver el problema
del aparato productivo del país, lo lleva a tratar temas que en la práctica
son motivo de mayor cuestionamiento, como es el tema de la flexibilidad,
la movilidad laboral o los que tienen que ver con la responsabilidad en
el mundo del trabajo. Es fundamental
que en el PRD se genere una discusión para transitar hacia un consenso
básico, que no neutralice ni inhiba nuestra acción cotidiana, generando
temores dentro del partido, y permita delinear una propuesta que, si bien,
tenga un alto contenido social, también ofrezca una respuesta más integral. A veces
sucede que dividimos artificialmente los temas y hablamos de políticas
labores, como si no estuvieran sustentadas en una adecuada política de
empleo, en una política fiscal o en función de las políticas públicas
en general. Bajo esta
reflexión inicial, consideramos que en la Plataforma habría que plantear
siete temas que sugerimos. En primer
lugar, el tema relacionado con la estabilidad en el empleo, pero una estabilidad
sustentable, no a toda costa, que es como hemos construido todo nuestro
modelo jurídico. Somos de los pocos países que aún conservan este principio
de estabilidad en el empleo, en el que los trabajadores conservan una
relación por tiempo indeterminado, en razón de su materia de trabajo.
Esto es motivo de cuestionamiento y crítica. Las actuales propuestas de
la reforma laboral, en el plano individual, tienden hacia la creación
de formas de contratación temporal por la vía de la capacitación y de
la temporada a prueba. Sobre el asunto, creo que la idea central de la
estabilidad es que esté relacionada con la fuente de trabajo. En segundo
lugar, el tema del salario, que tampoco está presente en las propuestas.
Hay una referencia muy limitada al salario mínimo, pero pienso que la
recuperación salarial bajo este principio económico, que ya se sustentaban
con anterioridad, sería muy importante. Un tercer
tema es el de la igualdad de los trabajadores frente a la ley. Existe
un sinnúmero de apartados de excepción: burócratas, trabajadores al servicio
de los poderes públicos, trabajadores al servicio de los municipios y
de los estados, trabajadores bancarios, particularmente de la banca pública,
los trabajadores universitarios, particularmente los académicos. Así,
podemos ir recorriendo y encontramos más de 15 sistemas normativos en
nuestro país que crean una confusión impresionante y, además, hacen ineficaz
el ejercicio de muchos derechos. Simplemente,
para hacer una referencia al mundo gremial, existen sindicatos de carácter
local y federal, nacionales y de empresas, y toda una división en términos
de competencia jurídica, que inhiben la posibilidad de que las organizaciones
gremiales transiten a lo que podría ser su vocación fundamental: la concertación
con el capital o con los empleadores o los patrones, pues la contratación
colectiva es precisamente el espacio en donde se completan o mejoran los
niveles mínimos irrenunciables que la propia ley señala. Entonces,
la propuesta es, y lo ha planteado así el PRD en su proyecto de ley, una
homologación, un piso básico de carácter normativo, que conserve para
la totalidad de los trabajadores el ejercicio de sus derechos básicos. Un cuarto
tema tiene que ver con la democracia y la autonomía sindical. Esto es
muy conocido por ustedes, todo este reclamo para que exista un rescate
de las organizaciones gremiales, de romper estos mecanismos de control
y fuentes de corrupción que se encuentran, francamente, en el abandono.
Se calcula que de cada 100 trabajadores, más de 90 no tienen la posibilidad
de elegir a sus representantes, no cuentan con rendición de cuentas por
parte de los líderes ni participan en los procesos esenciales, como pueden
ser asambleas y congresos para decidir los aspectos centrales de la vida
laboral. Hay una
agenda muy amplia en el sentido de liberar desde la tipología gremial
y permitir organizaciones sindicales de todo tipo; preservar el derecho
de asociación profesional; incluir el voto secreto; limitar y, si es posible,
extinguir los mecanismos de control de registros y de toma de nota, y
permitir un espacio para la discusión de la transparencia en el mundo
gremial, lo que sería una salida inmediata y práctica para ir transitando
hacia esta verdadera autonomía. Un siguiente
punto se refiere a la contratación colectiva. Contratación colectiva legítima
sería el punto central. En esta dramática estadística existe, el famoso
contratismo de protección, que agobia a más del 90 por ciento de los sindicatos
en nuestro país. Esto es tremendo, pues según Bousat Bensusan, el 92 por
ciento de los contratos colectivos son contratos de protección en alguna
modalidad; estamos entonces hablando de un modelo de ficción, una simulación
gigantesca, en la que todo se entrampa en una lógica en la que ni los
patrones son tales ni los trabajadores son tales, es una serie de mentiras,
porque la contratación colectiva finalmente no está controlada, no es
motivo de un consenso o de consulta por parte de los trabajadores, y esto
es de todos los días. Recientemente,
se pactó el contrato colectivo de las nuevas líneas aéreas. La empresa
Vuela ya formó su contrató colectivo para marzo. En días pasados se discutía
en la Secretaría de Gobernación cuál va a ser el sindicato del nuevo tren
rápido, que va a llegar a Buenavista. Aunque el tren operará dentro de
varios años, ya la empresa española está pactando con el señor diputado
Espino, el contrato colectivo de esa nueva empresa. Estos son ejemplos
de algo que es impresionante. Van a pasar varios años antes de que haya
trabajadores, pero ya va a haber sindicato, y eso lo estamos viviendo
en todos los sectores. Por esa
razón, es necesario rescatar la contratación colectiva. Ahí es donde el
PRD y su plataforma tienen que plantear la necesidad de que los trabajadores
participen desde el nacimiento, la revisión y terminación de la contratación
colectiva. El sexto
punto pasa por la justicia laboral. Debe garantizarse justicia laboral
imparcial. Suprimir las Juntas de Conciliación y Arbitraje, que son claramente
juez y parte en los procesos colectivos. Se requiere de profesionalización,
de agilidad y de una reducción, incluso, de los costos de tres personajes
que las integran, que son puro cuento. Si el tercer voto, que es el eficiente,
el representante del Estado, decide que gane el patrón, los trabajadores
perderán siempre. Un séptimo
punto tiene que ver con los derechos humanos laborales y aquí hay una
serie de puntos que son claves. Uno, la reforma constitucional al artículo
102, en términos de la competencia de las comisiones nacionales y locales
de Derechos Humanos; un tema en el que pudimos avanzar en el pasado en
el PRD. El tema laboral que se mantiene como un concepto de excepción.
Los derechos laborales constituyen derechos colectivos centrales: de asociación,
contratación colectiva, a la salud, al empleo, entre otros. En nuestra
estrategia para impulsar el respeto de los derechos humanos laborales
habría que acercarnos más a las recomendaciones de la Organización de
las Naciones Unidas y, particularmente, del Alto Comisionado, que hizo
un diagnóstico de los derechos humanos laborales en México y generó alrededor
de 16 propuestas sumamente valiosas, extraordinariamente afinadas y que
debían haberse reflejado en el Plan Nacional de Derechos Humanos creado
por la Secretaría de Gobernación que, por cierto, se publicó recientemente,
pero casi nadie se enteró, lo cual nos da una idea de cómo el tema está
en un abandono total. Del total
de recomendaciones, prácticamente, ninguna de ellas fue tomada en cuenta
en ese plan nacional. Hubo tres que se mantuvieron en el tercer borrador,
previo al texto definitivo y, al final, la Secretaría de Gobernación dijo:
“Esto de lo laboral es una bronca, tiene espinas, va a inhibir la inversión,
a provocar broncas con el sindicalismo tradicional y a generar votos en
contra de la reforma laboral”; entonces, decidieron: “Mejor ninguna de
las propuestas”, lo cual nos da ahora una oportunidad muy
importante para rescatarlas. El último
punto tiene que ver con los asuntos que podríamos resolver aún sin reforma
legal, porque hemos vivido entrampados en una reforma durante muchos años.
Necesitamos transitar hacia el tema de la transparencia, y me refiero
a los gobiernos del PRD, los gobiernos locales que existen y que no instrumentan
la plataforma del PRD. Es muy difícil hacer planteamientos para plataforma
política cuando el PRD no práctica en sus gobiernos lo que plantea. Las leyes
deben incluir, en los niveles estatal y federal el tema de la transparencia. El partido
debe discutir el tema de la justicia. Hay tribunales laborales en los
que el PRD puede influir y no lo está haciendo. Hoy, es el gobierno de
Guanajuato el que practica, por ejemplo, el criterio del voto secreto
en recuentos gremiales, mientras en los gobiernos perredistas no. Estamos
muy atrasados en esa materia. En el tema
legislativo no tenemos, además de la iniciativa de reforma laboral, iniciativas
específicas, por ejemplo, en materia de derechos humanos laborales que
convendría que definiéramos. Hay un conjunto
riquísimo de propuestas en materia de justicia administrativa, particularmente,
en el nivel de inspección de trabajo; otros países han desarrollado grandes
reformas en esta materia, previendo o evitando los conflictos de trabajo,
educando a los sectores productivos, evitando la simulación, castigando
los delitos que llevan consigo todo el tráfico que existe en la contratación
colectiva. Lo anterior, sería absolutamente posible y no es más que un
problema de voluntad política. Quizá, convenga
hacer alguna reflexión acerca de por qué el modelo se mantiene antiguo,
por qué no hemos podido lograr consensos, por qué nuestra visión está
tan atrasada con respecto al modelo laboral, en el contexto de crisis
que experimentan muchas de las instituciones. Tenemos instituciones
tan grandes, derechos tan gigantescos, que lo que han dicho los empresarios
es: “pues para que tú no ejerzas esos derechos, te controlo”, y entonces
mantienen el sindicalismo charro. Pero si no discutimos las dos cosas,
va a ser difícil. Si lo que queremos es imponer esos derechos, pues va
a ser difícil que ellos se dejen. Como dicen algunas empresas: “Para que
me estalles una huelga anual, no lo voy a permitir”. Habría que reflexionar
en una perspectiva distinta estos aspectos, para transitar con una propuesta
que tenga un alto contenido social, pero también ese ingrediente de integralidad,
responsabilidad y coherencia que es
fundamental.
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