Entrevista al Che Guevara: una nueva visión revolucionaria Gerardo Unzueta Lorenzana*
Para nosotros, los que vivimos al sur del Río Bravo, cualquiera de las patrias americanas es nuestra y sobre cualquiera de ellas podemos regar nuestra sangre, en la seguridad de que estamos luchando por nuestra patria... Desde un punto de vista personal rechazo toda explicación que pretenda demostrar en alguna forma que un extranjero no puede venir a luchar en otra tierra. Ernesto Guevara, de origen argentino, combatiente en cuatro revueltas latinoamericanas, reputado como aventurero internacional y hoy uno los hombres a quien más debe estar agradecido el pueblo de Cuba, según dijera públicamente Fidel Castro, respondía a nuestras preguntas con su voz grave, cansada, dándonos a conocer los motivos de su participación en la Revolución Cubana. La conversación tenía lugar a la hora apropiada para entrevistar a los jefes del gobierno cubano: la madrugada. El lugar, la finca Los Cocos, situada en Santiago de las Vegas, a dos horas de la ciudad de La Habana. De 31 años, profesional de la medicina, el ya famoso Che Guevara ocupa una posición eminente en el gobierno del doctor Fidel Castro Ruz. Su más reciente acción, espectacular como casi todo lo que hace, fue la gira que, en nombre de ese régimen, realizó por países afroasiáticos, intentando establecer relaciones diplomáticas y comerciales más amplias, necesarias para eludir cualquier bloqueo comercial o político, que, eventualmente, pudiera presentarse. En confidencias a amigos suyos, el comandante Guevara ha dado a conocer el cambio que se produjo en los hombres de la Revolución Cubana durante la lucha en la Sierra: allí hicieron la teoría del movimiento, allí se convirtieron en revolucionarios, allí crearon el programa radical que hoy aplica el gobierno, allí aprendieron la diferencia entre revolución y putch, todo ello, como resultado del contacto con los campesinos generosa clase sin la cual no hubiéramos podido triunfar, ha dicho en su diario de combate el Che, y recibiendo las experiencias y consejos de los heroicos combatientes clandestinos. Tres teorías fundamentales Ahora, el Che puede sintetizar los aspectos medulares de la Revolución Cubana y las aportaciones que ésta da a los países latinoamericanos. Ya hemos insistido en otras oportunidades dice que la Revolución Cubana ha aportado a la mecánica de los movimientos sociales de América latina tres puntos fundamentales; tres teorías que se convierten casi en axiomas: primero, el pueblo en armas puede, por su sola acción convertirse de un pequeño núcleo en una fuerza armada que derrote al ejército opresor en batallas campales; segundo, las condiciones totales para una guerra revolucionaria no se deben esperar, pueden ser precipitadas por la existencia acelerando las acciones del pueblo; tercero, con el panorama de nuestra América semicolonial subdesarrollada, el escenario de las luchas por la liberación del pueblo es el campo, la montaña y no las grandes ciudades. A nuestro juicio, Ernesto Che Guevara no es más si alguna vez lo fue un aventurero internacional. Hoy maneja con mucha precisión y serenidad sus conceptos políticos; no permite que lo cacen en error y elude por lo menos así lo percibimos en nuestra plática las referencias a sus acciones pasadas. Encargado de la industrialización Su tarea en los días de nuestra charla es la más lejana al carácter de un aventurero: encargado de programar e impulsar la industrialización de Cuba. Para tal efecto, se le colocó al frente de un departamento especial del Instituto Nacional de Reforma Agraria, instalado en el octavo piso del edificio Sierra Maestra, donde se hallan las oficinas del Primer Ministro, el Ministerio de las Fuerzas Armadas y la Comandancia del Ejército. Sobre su misión, nos habló en términos generales el jefe revolucionario cubano-argentino: Luchamos por tener medios de comunicación cubanos, desarrollar nuestra flota mercante nacional, impulsar nuestras industrias pesqueras e iniciar luego el gran salto, apoyados ya en una potente producción agraria, hacia la industrialización del país. Ese es nuestro gran paso futuro, el que ha de marcar el tránsito entre este país colonial sin desarrollo alguno y la gran noción industrial de mañana. La solidez del gobierno Cuando lo entrevistamos se había producido en la provincia de Oriente un brote conspirativo; días antes, fuimos testigos de la aprehensión de personas evidentemente ligadas al régimen anterior y sorprendidos en plena labor conspirativa. Sobre ello interrogamos al comandante: No puedo decirle en absoluto a qué obedece el nuevo brote a que usted se refiere, pues ésta es la primero noticia que tengo sobre el asunto. He estado trabajando en las oficinas del Instituto de Reforma Agraria hasta este momento y no se me avisó de ninguna situación de peligro. Usted sabe perfectamente bien quiénes fueron los mentores de las tentativas anteriores. Aquí dentro no hay contrarrevolución que valga; aquí no puede haber tentativa alguna de alzarse contra los designios del gobierno revolucionario, que es la voz del pueblo; sólo de afuera pueden venir esos intentos, pero todo intento que viene de fuera y no cuenta con el calor del pueblo está fatalmente condenado a fracasar. Realizaciones y proyectos Hablamos entonces de lo que ya se ha hecho y de lo programado por el gobierno cubano: Hace dos meses era fácil precisar las realizaciones del régimen. Hoy es difícil extraer del cúmulo de hechos del gobierno revolucionario lo más importante. No obstante, podemos colocar a la de Reforma Agraria como la ley fundamental del gobierno y al monumental INRA como su realización más fecunda. Sin embargo, hay también algo que ha sido estructurado posteriormente a la victoria para colocarlo en posición institucional después de ser el artífice fundamental del triunfo popular: el Ejército Rebelde, un ejército ligado al pueblo el pueblo con uniforme, ha dicho Camilo Cienfuegos; es un ejército que devuelve en trabajo manual o intelectual el dinero que se le paga por defender a la nación; tenemos el Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda, tenemos leyes tan importantes como las de rebaja de alquileres y de tarifas eléctricas y telefónicas; la Ley de Playas Populares y, en los últimos días, una serie de impuestos al consumo de bebidas alcohólicas. Y por encima de todo este esquema de realizaciones tangibles tenemos una nueva orientación revolucionaria, una nueva mentalidad revolucionaria, que está dando una nación pujante dirigida, en lo político, a hablar el idioma claro de la independencia nacional y, en lo económico, llevando sobre los hombros la tarea de realizar dos aspiraciones inmediatas: liberarnos del monocultivo, representado hoy por la caña de azúcar, y del monocomercio, representado por Estados Unidos. La tarea futura es muy amplia y muy ardua; solamente si no desmayamos y seguimos apoyándonos en la fe del pueblo y consideramos siempre que el pueblo es nuestro mentor, nuestro apoyo y nuestro guía, nuestra razón de ser en una palabra, podemos arribar a la meta que aspiramos y decir al final que hemos logrado el triunfo para nuestra patria. Le hacemos observar que habla cual si fuese cubano ciento por ciento; entonces, sabemos que Fidel Castro emitió una ley, según la cual todo extranjero que haya participado en la lucha contra Batista, puede considerarse naturalizado cubano y todo extranjero que haya ostentado el grado de comandante durante un año puede considerarse cubano de nacimiento. La opinión internacional El viaje de Ernesto Che Guevara a los países afroasiáticos se considera en Cuba una epopeya de la misma importancia de cualquiera de las batallas de Sierra Maestra. Este viaje, que fue al mismo tiempo viaje de bodas, pues el Che se había casado días antes, interesa desde el punto de vista de la opinión que pudo recoger el emisario respecto de la Revolución Cubana. Su reseña es la siguiente: Los pueblos afroasiáticos ven la Revolución Cubana como algo completamente nuevo y como una esperanza de América; unen en tal forma el hecho de nuestra revolución al nombre de Fidel Castro, que a veces no conocen ni la situación geográfica ni las características de nuestra tierra y solamente saben que hay un jefe barbudo que representa algo nuevo en este continente y que se llama Fidel Castro. Todos los pueblos que visité coinciden en la abierta admiración por la figura de nuestro líder, por la fuerza y pujanza de nuestro movimiento liberador y en su fe en las proyecciones latinoamericanas del movimiento. Deber y necesidad Comúnmente, se habla del deber de los pueblos latinoamericanos de darse apoyo mutuo. Preguntamos al comandante Guevara si él cree que los pueblos de América Latina tienen algún deber hacia Cuba. Nuestros pueblos latinoamericanos tienen poca conciencia social de sus necesidades como un todo, pues la gran tarea de los colonialismos que nos oprimieron y oprimen ha sido, precisamente, la división, para efectuar después más cómodamente el reparto. Creemos nosotros que si hay algún deber que señalar, es el deber, en realidad un derecho, de subsistir. Los pueblos de América Latina ven claro cuáles son sus grandes necesidades y cuáles las formas de subsistir como naciones y alcanzar su independencia efectiva; lo demás, es decir, el apoyo real a nuestra revolución, la serie de medidas prácticas para darlo, vendrá como corolario de la necesidad de subsistir. Recuerdo de México El Che Guevara recuerda su estancia en México con emoción. Respecto de nuestro país habla al finalizar la entrevista: Yo rendí a México el único homenaje que podía en momentos en que era un perseguido político, un indeseable, hostilizado en todo el mundo. México, su pueblo, me recibió cálidamente, me brindó un hálito de comprensión humana. Cuando nació mi hija, en la ciudad de México, podía optar por la nacionalidad peruana de la madre o por mi nacionalidad argentina; cualquiera de las dos cosas era lógica, pues estábamos de paso en México; sin embargo, decidimos darle la nacionalidad del país que nos había acogido en la hora amarga de la derrota y del exilio. Esto es lo único que podíamos hacer por México en aquel momento. Hoy quiero reiterar el saludo que entonces quisimos darle con aquel gesto y reiterarle que aquí, como en todas partes de América, el pueblo mexicano es valorado y querido como un gran hermano, destinado a ocupar un lugar preeminente en esta nueva estructura americana que asoma en el horizonte.
* La presente entrevista fue la primera concedida a un
periodista mexicano tras el triunfo de la Revolución Cubana para
la revista Siempre!, No. 334, 18 de noviembre de 1959, México.
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