El cambio social es necesario: por el bien de todos

 

La sociedad en su conjunto se manifiesta por la profundización de los cambios sociales, no hay duda de ello. Las promesas del cambio declaradas por diversas fuerzas políticas en los años recientes, pero sobre todo, las ofrecidas por el entonces candidato y actual presidente de la república, Vicente Fox, no han dejado tranquilos a los ciudadanos, que en esta coyuntura se muestran decididos a realizar acciones con mayor energía para concretar lo prometido.

De manera reiterada, la sociedad exige el cambio y mantiene sus demandas, intensifica la declaración de sus opiniones, así como su participación política. Sin embargo, en los últimos años, la sociedad ha modificado sus estilos y ha recurrido a la crítica de las conductas de los actores políticos. Prueba de esto ha sido el incremento del abstencionismo electoral en diversas contiendas estatales y en la reciente elección federal intermedia. En algunos casos, la gente ha asumido directamente la toma de decisiones, llegando a la violencia, inclusive. En cualquiera de los casos, existe un reclamo común: ahondar en el cambio social.

La sociedad tiene cada vez más claro su objetivo: la reorganización del poder político, desconcentrándolo de manera democrática y equitativa y dotarlo de una transparencia que permita mejorar la administración de sus recursos y evitar la impunidad de quien pretenda socavar la riqueza de la nación. Eso requiere que los actores políticos pasen del discurso a la demostración, a partir de presentar un plan realista para la nación, conducido por hombres y mujeres que otorguen confianza y credibilidad por su trayectoria y por sus acciones.

Las acciones que nuestro partido necesita emprender frente a esta dinámica de incredulidad y desconfianza ciudadana deben centrarse en atender los reclamos con propuestas concretas, así como en responder con responsabilidad los cuestionamientos que se hacen a los personajes públicos, incluidos los nuestros. Del mismo modo, es necesario mostrar nuestras posturas ideológicas ante la crítica abierta que los ciudadanos hacen a las instituciones. Todo ello fomentará el diálogo entre los ciudadanos, las organizaciones políticas y nuestro partido.

Existe la percepción de que el actual entorno político podría ser alterado intencionalmente, propiciando incertidumbre sobre el resultado de los comicios presidenciales de 2006. Aunque la sociedad espera que el cambio sea seguro y aceptable, sin condicionamientos o miedos, no puede descartarse que algunos actores podrían generar inestabilidad y provocar temores infundados. Es hora de que los ciudadanos elijan con libertad el cambio que requiere nuestro país y sus alcances. Para ello, es necesario presentar con claridad nuestro proyecto de nación, demostrar la viabilidad del mismo y los senderos que debemos andar tras ganar la elección.

Recorrer el país con los distintos nombres y rostros de nuestros candidatos es necesario, pero no es suficiente. No basta con presentar una sonrisa en un cartel si esta no va acompañada del reconocimiento de nuestra historia, de nuestros principios, de nuestros objetivos, de nuestras convicciones, de nuestras propuestas comunes, así como de la memoria de nuestros compañeros caídos en la lucha y de las diversas y largas batallas que se han librado para encontrarnos en la antesala de la Presidencia de la República.

La batalla que se vislumbra será decisiva históricamente y debe ser asumida democráticamente, dado que así la hemos definido desde que nos constituimos como partido; debe ser pacífica e inteligente, y recuperar los distintos legados de las batallas perdidas e incorporar las experiencias exitosas, en un programa abierto, incluyente y democrático.

Nuestra identidad como ciudadanos progresistas también está en juego. Por nuestra parte, reivindicaremos lo que nosotros somos y lo que queremos ser, nuestras virtudes y nuestros principios, pero también nuestros errores y omisiones.

El proyecto de nación y la agenda política con la cual nos presentemos a la sociedad debe incorporar todos estos elementos. Con ellos, debemos dibujar en la mente de todos el país que queremos. Aspiramos a ganar con el objetivo de concretar el cambio que demanda nuestra sociedad: democratizar todo el sistema político y económico.

El inicio de la campaña a la presidencia encabezada por nuestro candidato, Andrés Manuel López Obrador, deberá cohesionarnos y dirigirnos hacia el éxito, el cual representa no sólo el triunfo del PRD, sino de un movimiento social en ascenso en la historia de nuestro país, que busca rescatar lo mejor y lo más valioso que tenemos: la dignidad de un pueblo que quiere compartir con equidad lo que tiene y lo que produce. El cambio social es necesario. Por el bien de todos.

 

Jorge A. Calderón Salazar, Director

Alejandra Tello Mondragón, Subdirectora