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¿Qué partido necesitamos? Silvia Gómez Tagle* Los dilemas del PRD para 2006 Lo importante no es solamente pensar si se ganará o no la presidencia en 2006, sino ¿Qué partido de izquierda necesita México de aquí a los próximos 10 años, ganemos o no la presidencia? Es muy diferente pensar que requerimos de un partido fuerte, organizado y nacional para promover una candidatura y para apoyar el gobierno que, de conformarse, podría ser exitosa, que pensar que lo único importante es conquistar la presidencia, sea como sea. En el primer caso, se privilegia la idea de un partido capaz de dar dirección a un proceso político; si triunfa el candidato, lo acompañará con responsabilidad en el gobierno, sin renunciar a ser una fuerza de izquierda autónoma que seguirá desarrollándose después de que ese candidato deje su cargo (no hay reelección y la democracia implica la posibilidad de alternancia y de gobiernos divididos). Si no se alcanza el triunfo electoral, el partido habrá hecho un gran esfuerzo para consolidarse, seguramente algo quedará de positivo para futuras contiendas locales o nacionales, porque el poder en la democracia no se gana ni se pierde todo de una vez. La segunda opción privilegia al "líder"; el partido, el programa y el futuro quedan en segundo plano. La estrategia de trabajo político será muy diferente, las alianzas no implican mayores compromisos, se apuesta a que el dirigente podrá establecer una relación directa con la población que le permitirá gobernar con muchos partiditos, grupos, organizaciones informales. Si triunfa se llega al gobierno, si pierde no hay proyecto. Hay que analizar los problemas que enfrenta el PRD para consolidar su organización con una dirección capaz de tomar decisiones, una definición más clara de su programa y la discusión de su línea política sobre la base de un diagnóstico actualizado de la situación internacional. La crisis interna del PRD El PRD está integrado por miles de personas, hombres y mujeres, que confluyeron en este proyecto político con el objetivo de transformar a México por medios pacíficos y legales. Se trata de un proyecto que sintetiza las aspiraciones de las más importantes luchas del pueblo de México. A pesar de los conflictos en el interior del partido, que han sido aprovechados por nuestros adversarios para lanzar campañas mediáticas en nuestra contra, podemos afirmar que el PRD es la fuerza política más importante de la izquierda mexicana y pieza indispensable para mantener la gobernabilidad en México. Sin una izquierda fuerte e institucional, los riesgos de explosiones sociales incontroladas en un futuro cercano sería muy grande. Eso lo saben también muchos sectores de la derecha, tanto como analistas y políticos extranjeros, quienes ahora reconocen la necesidad de mantener la pluralidad política en este país y de buscar caminos para la negociación entre todas las tendencias políticas. También, es preciso reconocer los errores y superar la crisis por la que atraviesa nuestro partido. Antes que nada, es necesario entender la naturaleza de esta crisis, porque el PAN y el PRI sufren una crisis de envejecimiento, mientras el PRD está en crisis porque es un partido joven que ha crecido rápidamente (recordemos que el PAN tardó en llegar al poder 70 años). Pero a fin de cuentas es una crisis muy grave, tanto así que puede poner en riesgo nuestro futuro como partido, y lo que es peor, el futuro de la democracia mexicana. Para comprender la crisis del PRD se requiere hacer a un lado las ideas preconcebidas e ideologizadas sobre el deber ser de un partido de izquierda, porque nos impiden apreciar lo que verdaderamente está ocurriendo y valorar los problemas más graves que hay que resolver y las soluciones posibles. Hay varios problemas que este partido ha sufrido desde sus orígenes y que nunca se han podido resolver, a saber: el hecho de que el PRD haya tenido muy bajas votaciones en muchos estados de la república debe verse en dos vertientes: a) estados donde, efectivamente, ha disminuido su presencia, y b) estados donde nunca ha estado presente y se mantiene por abajo del 15 por ciento de las preferencias electorales. Ni el cardenismo en 1988 ni el PRD después, han tenido capacidad de convocatoria en muchos estados de la república. Esta ausencia no se debe a los conflictos internos del último periodo o a la ineptitud de los dirigentes. En esos estados, el problema radica en que el PRD no forma parte del imaginario político de la población. En estos quince años, tampoco se ha logrado articular una dirección sólida y con una disciplina respetada por todos. El resultado es que el partido cae frecuentemente en una total parálisis por la incapacidad de implementar ninguna decisión, es decir, no hay una línea acción que lo distinga de otros partidos, y en ausencia de disciplina prevalece la impunidad (haga lo que haga, a nadie se castiga). La solución de este problema sólo puede encontrarse haciendo un análisis de nuestra historia y de la naturaleza del PRD como partido de izquierda en un contexto de competencia electoral, en el momento de la globalización (después de la caída del muro de Berlín). Elementos para un diagnóstico El PRD nació de la convocatoria de Cuauhtémoc Cárdenas, es casi natural que se convirtiera en su líder principal, incluso, que su liderazgo adquiriera las características de un líder carismático con enorme poder sobre la organización, pero, como sustentan varios autores, este liderazgo entró en declive después de las elecciones de 20001. A partir de entonces, los conflictos internos se han desbordado, dado que ya no existe una autoridad fuerte que ponga en orden a los sectores que compiten entre sí por el poder y tampoco hay reglas claras para normar la competencia interna (de tal suerte que ésta sea verdaderamente democrática) ni existen órganos partidarios para llevar a cabo las acciones de disciplina necesarias (ni las hubo nunca, pues antes, esas decisiones descansaban prioritariamente en Cárdenas). Tampoco ha existido voluntad política porque se ha privilegiado la competencia interna entre los diferentes liderazgos y los intereses de los grupos, sobre los objetivos de crecimiento y consolidación del partido. Lo que se necesita hoy es la voluntad política para encontrar soluciones de fondo, al nivel más alto de la dirección, y luego poner en orden a todos los demás. La motivación puede encontrarse hoy en los principios ideológicos de la izquierda, si reconocemos la enorme responsabilidad que tenemos en el PRD de salvaguardar la democracia mexicana y de aprovechar las oportunidades que nos ofrece el futuro inmediato, en un contexto latinoamericano en donde la izquierda adquiere nuevas perspectivas. Pero, también las oportunidades de éxito electoral que deben alentar el interés legítimo de los dirigentes para buscar la cooperación con otros dirigentes, con el fin de lograr el desarrollo del partido y darle un apoyo eficiente al candidato a la presidencia en 2006. En la medida en que el partido crece, son más necesarias reglas impersonales y mecanismos transparentes para distribuir los incentivos materiales: candidaturas, cargos de dirección, recursos económicos. El proceso de la institucionalización del Partido de la Revolución Democrática significaría lograr que los objetivos ideológicos coincidan, en lo general, con las ambiciones legítimas de éxito político de los dirigentes. Compromisos para la reorganización del PRD La nueva dirección del partido que encabezarán Leonel Cota y Guadalupe Acosta debe comprometerse a fortalecer al PRD con un proyecto a largo plazo que, sea cual sea el desenlace de las elecciones de 2006, tendrá la responsabilidad de participar en la conducción del país, desde una posición independiente que no comprometa su futuro como fuerza autónoma del Estado, con un proyecto de izquierda y de largo plazo. En el terreno de la organización interna, debemos comprometernos a tres cuestiones fundamentales: a) Impulsar el desarrollo organizativo del PRD para lograr que sea un partido nacional. b) Eliminar (o cuando menos disminuir) la impunidad. c) Establecer métodos transparentes para distribuir los incentivos a los militantes en materia de candidaturas, puestos de dirección y recursos materiales. d) Promover una visión humanista y ética de la política que permita diferenciar la identidad del PRD frente a sus contrincantes: PRI, PAN, PVEM y muchos otros "pequeños" pero importantes en el momento de decidir elecciones locales o nacionales (como parte de coaliciones más grandes). Como impulsar un nueva dinámica organizativa Puede sonar pretencioso decir que nosotros podemos lograr lo que no se ha logrado en las direcciones anteriores, a lo largo de 15 años. Nuestra propuesta tiene fundamento en varias hipótesis. El PRD vive una coyuntura afortunada, en cierto modo resultado de fracasos anteriores. Sería difícil imaginar una presidencia con más alto nivel de impunidad que la que terminó abruptamente en agosto de 2003, además, la parálisis que ha sufrido el partido después del VIII Congreso Nacional muestra la inoperancia de las instancias de dirección. La crisis ha puesto en evidencia la necesidad de cambios profundos que se pueden sustentar en la conformación de una nueva coalición dominante que, además de los dirigentes de corrientes y grupos a todos niveles, ahora está integrada por los gobernadores y los posibles candidatos a la presidencia. La expectativa de triunfo (o cuando menos de lograr avances muy importantes en el futuro próximo) es un recurso que tendrá la nueva dirección para unir al partido y exigir respeto de la disciplina y de la línea política del PRD. Nuestro compromiso debe considerar los siguientes puntos: -Retomar las deliberaciones de la Comisión Organizadora del VIII Congreso Nacional, en la que participaron todas las corrientes y que durante nueve meses discutió los problemas organizativos (los documentos y testimonios están a disposición de todos los militantes). -Retomar las decisiones viables del VIII Congreso Nacional y eliminar aquellas resoluciones que se consideren "poco prácticas", y modificar en el próximo Congreso Nacional. -Buscar que los conflictos internos y lucha por el poder en el interior del partido se resuelvan por medios institucionales y no personales. -Dotar de fuerza y exigir transparencia a las instancias jurisdiccionales que ordena el estatuto. -Rendir informes que hagan transparente la administración y exigir a las direcciones ejecutivas de todo el país responsables (que rindan cuentas a los órganos colegiados). -Fortalecer los órganos colegiados de dirección del partido, estableciendo métodos para su funcionamiento que les permita tomar decisiones y llevarlas a la práctica con eficacia. La eficacia se logra muchas veces con reglas simples de trabajo como puntualidad, brevedad, documentos escritos previos a las reuniones y dinámicas de discusión acotadas a temas específicos. -Un objetivo fundamental será resolver uno de los problemas más agudos en el PRD: la impunidad. Crear mecanismos para dirimir los conflictos y un sistema de sanciones transparente, con el objetivo de poner orden en las relaciones entre liderazgos para que no se generen conflictos cada vez que se asignan incentivos. -Definir los derechos y obligaciones de los militantes y establecer la diferencia entre los miembros del partido y los demás ciudadanos, con el fin de establecer con claridad compromisos y derechos de ambas partes, de los militantes con el partido (o sus direcciones) y de las direcciones con sus militantes. -Levantar un padrón del partido que garantice los derechos de todos los afiliados y elimine a los que fueron militantes y ya no lo son. -Diseñar una nueva estrategia de crecimiento electoral y político para el PRD, ahí donde nuestro partido está prácticamente ausente. (No tiene caso seguir haciendo lo que se ha hecho durante 16 años y no ha dado resultados). -El objetivo más general que nos proponemos como nueva dirección es: ganar la confianza de la población de tal suerte que nuestro partido llegue a ser "el referente electoral" de las izquierdas mexicanas y de la mayoría de la población.
* Doctora en antropología. Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). 1 Francisco Reveles Vázquez, (coordinador), Partido de la Revolución Democrática. Los problemas de la institucionalización, México, UNAM-GERNIKA, 2004; Adriana Borjas Benavente, Partido de la Revolución Democrática: Estructura interna, organización y desempeño público, 1989-2003, México, Gernika, 2004; Víctor Hugo Martínez González, "Fisiones, fusiones, divorcios y reconciliaciones. La dirigencia del PRD 1989-2002" (Tesis doctoral), Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, México 2003.
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