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El PRD: opción para todos los mexicanos Leonel Godoy Rangel* Iniciamos nuestro IX Congreso Nacional en medio de la más grave crisis que enfrentan las instituciones de la república. Esto no ocurría desde 1988. Una derecha irresponsable que, desde Los Pinos y en el seno del PAN y del PRI, actúa poniendo en riesgo a nuestra incipiente democracia. Nuevamente, corresponde a las fuerzas democráticas, progresistas y de izquierda enfrentar la embestida de la derecha golpista que busca mantener sus privilegios sin importarle el sufrimiento al que puede someter al pueblo mexicano. Somos nosotros quienes tendremos que darle tranquilidad, estabilidad y paz a México, junto con otros mexicanos. Ya lo hicimos en 1988 cuando Cuauhtémoc Cárdenas convocó a la lucha electoral pacífica; lo haremos otra vez, de eso no hay duda. Hace unos días se vivió el momento, quizás, más evidente del atropello a la Constitución y a las leyes por parte del grupo gobernante foxista. Como ustedes saben, de manera ilegal la PGR aceptó una fianza depositada por dos diputados del PAN en la averiguación previa penal iniciada contra Andrés Manuel López Obrador. Lo hicieron violando sus garantías procesales, entre ellas las de la libertad provisional bajo caución que consagra el artículo 20 constitucional; todo para que, según ellos, Andrés Manuel no lograra su propósito de tomarse la foto en la cárcel. Fue una jugada política burda que los desenmacara y les quita su careta de defensores de la ley, porque esa decisión es ilegal e incluso delictiva. Al resolver enfrentar su proceso en prisión, el Jefe de Gobierno, va más allá de un simple efecto mediático. Se trata de dejar en claro que el objetivo del gobierno federal y sus aliados era la inhabilitación política del Jefe de Gobierno y, parte de ello, el alargamiento innecesario del proceso penal. Ignoraban que Andrés Manuel, en la cárcel o en las calles del país, seguirá en esta lucha pacífica por las libertades políticas, la democracia y la legalidad. Al usar de manera facciosa las instituciones para excluir a un adversario, se mina la credibilidad de nuestro sistema político; se violenta la convivencia ciudadana y el diálogo. El uso del poder y de la fuerza del Estado para reprimir y perseguir a la oposición es propio de un régimen dictatorial y autoritario. Con estos actos, la derecha pretende dejar inermes a los ciudadanos y hacer valer su voluntad por encima de protestas, desacuerdos o resistencias. Permitir estos actos es dejar el camino libre para cualquier otra imposición y acto de autoritarismo; significaría, permitir que el poder actúe impunemente. Este ataque va también contra todo movimiento opositor y democrático. Ellos desean que la izquierda se divida, se pulverice y quede como un destacamento inofensivo en la lucha por el poder. Por eso, la lucha va más allá del PRD e incluye amplios sectores de la sociedad. En la fuerza colectiva está la mejor defensa de las instituciones democráticas, del Estado de derecho, de la soberanía, de la justicia social y del compromiso con los pobres. Estos son anhelos del pueblo mexicano que nunca serán derrotados. Desde aquí le decimos a la derecha y a Vicente Fox: desistan de su mezquino y antidemocrático atropello al Jefe de Gobierno; no es él, somos todos. Somos un proyecto de nación. Durante el periodo que me tocó presidir el CEN, el principal reto que tuvimos fue superar la crisis política y financiera, y reposicionar al PRD como una opción electoralmente competitiva, con capacidad para ofrecer propuestas atractivas a la sociedad. Mi periodo al frente del CEN inició el 9 de agosto de 2003, tras la renuncia de la Presidenta Nacional. Sin embargo, nuestros órganos de dirección superaron esta crisis y demostraron que podían resolver, institucionalmente, cualquier dificultad. 2004 fue un año difícil para nosotros, los videos golpearon la moral del partido, nos afectó en las contiendas electorales de ese año e impidió que se cumplieran cabalmente los acuerdos del VIII Congreso Nacional. Con conducción política colectiva, con decisiones dolorosas pero firmes, con convicción de que la corrupción debe combatirse afuera y adentro, salimos de la crisis interna más grande desde la fundación del PRD. Hoy tenemos la frente en alto, actitud que no puede presumir el PAN y mucho menos el PRI. Estamos listos para enfrentar los nuevos retos. En lo que se refiere a la crisis financiera, recibimos el partido con una deuda de 409 millones de pesos, según el reporte del órgano central de fiscalización. Durante mi gestión se pagaron cuentas por 109 millones de pesos, por lo que al día de hoy la deuda del PRD es de 300 millones de pesos. Además, hay que mencionar que reestructuramos la deuda con los bancos y se logró su reestructuración hasta diciembre de 2007. Lo anterior se ha conseguido con un gran sacrificio y tres planes de austeridad consecutivos; ahora, el partido tiene viavilidad financiera, aunque, desde mi punto de vista, debe continuarse con el plan de austeridad aprobado por el Consejo Nacional. Me parece que el signo distintivo del Comité Ejecutivo Nacional en este periodo fue la discusión colectiva, las decisiones colegiadas y una conducción imparcial e institucional. Durante los 20 meses que duró este esfuerzo colectivo se efectuaron 171 sesiones del Comité Ejecutivo Nacional, cinco de la Comisión Política Consultiva y 155 reuniones de trabajo con comités estatales, legisladores, presidentes municipales, organizaciones sociales y corrientes internas. Además comparecí ante 10 asambleas plenarias del V Consejo Nacional y se realizaron dos congresos nacionales. No obstante, considero que hay dos asignaturas pendientes en el partido sobre las que nos propusimos trabajar, aunque las circunstancias, de todos conocidas, no permitieron avanzar mucho. Iniciamos con un programa nacional de organización que busca homogeneizar la presencia partidista en todo el país. Pretendíamos tener órganos de dirección en todo el territorio nacional para fortalecernos y ser más competitivos electoralmente. Esta tarea quedó concluida, espero que la nueva dirección nacional retome este trabajo para respaldar con organización una candidatura a la presidencia que, sin duda, será ganadora. El otro pendiente es la reglamentación de las corrientes al interior del partido. Fuimos precursores en reconocer estatutariamente su existencia, cuestión que no hacen en el PAN y el PRI, a pesar de la evidente existencia de ellas. Ahora no es suficiente aceptar su existencia, sino regular su funcionamiento para que se transformen de grupos de presión y de cuotas en corrientes de opinión que fortalezcan la discusión y la organización partidista. Espero que este IX Congreso concluya la tarea iniciada por el anterior y regule plenamente sus actividades partidistas. Entre agosto de 2003 y febrero de 2005 se efectuaron elecciones locales en 19 estados de la república; según los resultados, la tendencia de nuestro partido es la recuperación de votos. El promedio de la votación perredista obtenida ascendió hasta el 21 por ciento de los votos válidos, lo que representa un repunte electoral, tomando en cuenta que el porcentaje alcanzado en 2003, en dichos estados, fue del 16 por ciento. El PRD ratificó sus triunfos en Zacatecas y Baja California Sur, además de ganar Guerrero. En septiembre de 2003 el PRD contaba con 95 diputados locales, cifra que se incrementó hasta llegar a 115 escaños perredistas en 2005. El número de municipios gobernados por el PRD, en las entidades referidas era de 211 y se elevó a 260. La confianza depositada en nuestro partido por miles de ciudadanos en los procesos electorales de este año muestra que hemos superado la etapa de crisis. Los mexicanos ven en el PRD una opción política congruente que busca libertad, justicia, democracia y dignidad para todos los mexicanos. Para cumplir con esta misión, el PRD tiene que vencer la ofensiva política que han desatado el gobierno panista y el PRI en contra nuestra. En esta lucha no estamos solos: sectores muy amplios del pueblo mexicano y de organizaciones políticas, sociales y civiles, intelectuales y personalidades destacadas, muchos de los cuales no pertenecen al PRD, han decidido luchar junto con nosotros para preservar nuestro sistema democrático. Tenemos que sellar una gran alianza, por ello, después de este Congreso, el partido tendrá que abocarse a construir un frente amplio por el rescate de la república, los derechos democráticos y elecciones libres en México. La construcción de esta gran alianza requerirá que el partido retome lo mejor de la herencia histórica de la izquierda mexicana y de otras luchas libertarias, construir esa gran fuerza que se requiere no sólo para ganar los comicios presidenciales de 2006, sino también para sostener y participar en los cambios que se emprenderán. Necesitamos un partido listo para la movilización y la lucha política, pero también un partido abierto a la sociedad, dispuesto al diálogo y al acuerdo. Esta apertura obligará al PRD a transformarse. Esto puede servir para reencontrarnos con muchos sectores de la sociedad, para recuperar contactos con muchas organizaciones, tejer nuevas alianzas con los sectores progresistas y democráticos de México y ser un instrumento político al servicio de la lucha democrática. Compañeras y compañeros: Vamos a enfrentar los desafíos que tenemos con unidad y espíritu de lucha, con la fuerza de nuestras convicciones, de manera pacífica. Vamos a rescatar la república. Propongo a este IX Congreso Nacional que respalde el plan de resistencia civil y pacífica puesto en marcha desde el 7 de abril en el Zócalo. Vamos por los triunfos del 3 de julio en Nayarit y el Estado de México. Nada les dolerá más que derrotarlos en esas entidades. Urge que trabajemos en la elaboración de un programa para la nación, de izquierda, moderno, incluyente, que permita el desarrollo económico y que también busque la justicia social. Hacer un solo bloque dentro y construir un solo frente fuera es el camino que puede conducirnos a derrotar a la derecha. Propongo que este IX Congreso apruebe la construcción de un frente con todas las fuerzas políticas y sociales que anhelamos una patria para todos. Quiero desearle éxito a quienes hoy asumen la dirección nacional del partido: Leonel Cota Montaño y Guadalupe Acosta Naranjo. A ustedes y a quienes los acompañen en el CEN les corresponderá, entre otras cosas, garantizar una contienda equitativa e imparcial en la selección de nuestro candidato presidencial y llevar al PRD, junto con otras fuerzas políticas, organizaciones sociales y millones de ciudadanos, al triunfo en julio de 2006. Agradezco a mis compañeras y compañeros, que me acompañaron en el Comité Ejecutivo Nacional en estos veinte meses, especialmente a Carlos Navarrete Ruiz. Vamos a aplicar un programa de gobierno diferente, que sepulte al modelo neoliberal y de lugar a un modelo popular de izquierda y soberano. Tanta gente, tanta esperanza... No pueden defraudarse. ¡Vamos a ganar la presidencia de la república! ¡Democracia ya, patria para todos!
* Expresidente nacional del Partido de la Revolución Democrática.
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