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La explicación de la crisis Eric Villanueva Mukul* Frente a la crisis de diciembre, tanto la Secretaria de Hacienda y Crédito Publico (SHCP), como el Banco de México (Banxico), dieron su interpretación sobre las causas que la originaron, lo que resultó sumamente interesante en tanto que, además de diferir entre ellas, ninguna aceptó su responsabilidad ante el hecho; mucho menos abordaron en absoluto la validez y eficiencia del modelo de desarrollo seguido hasta esa fecha. La interpretación sobre la crisis estaría incompleta si no se considera, además, la versión del Banco Mundial (BM), ya que esa institución tuvo una influencia muy importante en los dos sexenios previos al estallamiento, habiéndose convertido en la instancia guía del quehacer económico en nuestro país. Finalmente, presentamos la versión del propio presidente Ernesto Zedillo Ponce de León. La versión de la Secretaría de Hacienda Según la SHCP, durante los últimos años del gobierno de Carlos Salinas, se fue reduciendo el ahorro interno en nuestro país, que pasó de un promedio histórico ligeramente superior del 20 por ciento a poco menos del 15 por ciento. Dicha situación provocó carencia de recursos de origen interno para hacer frente al proceso de inversión. Así, entre 1990 y 1994, esta brecha entre ahorro e inversión ocasionó que el déficit en cuenta corriente se duplicará como proporción del Producto Interno Bruto (PIB). Este diferencial se cubrió durante esos años con importantes flujos de inversión extranjera que permitieron, inclusive, ampliar las reservas internacionales del país. Dichos flujos se componían de Inversión Extranjera Directa (IED) e inversión en cartera, adquiriendo esta última mayor preponderancia, debido a la alta rentabilidad esperada frente a otras alternativas. Según la SHCP, era permisible un déficit temporal en la cuenta corriente inclusive, por un tiempo prolongado, siempre que se cubriera con una proporción adecuada de IED. Por otro lado, un componente importante de la estrategia económica fue que el tipo de cambio funcionara como un ancla del programa de estabilización, lo que contribuyó a generar estabilidad en los mercados; sin embargo, con el tiempo condujo a una apreciación progresiva de nuestra moneda, afectada por el diferencial entre las tasas de inflación entre nuestro país y Estados Unidos de Norteamérica (EUA), nuestro principal socio comercial; situación que profundizó el déficit en cuenta corriente. Este incremento se debió a los siguientes factores: i) la reactivación de la inversión pública y privada y ii) la disminución del ahorro del sector público, mayor que el aumento del sector privado. Se dice que este déficit junto con la apreciación del tipo de cambio fueron las causas devaluatorias de diciembre. En 1994, existieron otros eventos como la elevación de las tasas de interés internacionales, que implicó la reorientación de la inversión en cartera de la economía mexicana hacia el exterior. Asimismo, el deterioro de la economía también fue causado por acontecimientos políticos adversos que provocaron inquietud entre los inversionistas1. La respuesta de las autoridades a estos acontecimientos fue de forma gradual y consistió en la depreciación del tipo de cambio dentro de los límites de la banda cambiaría acordada en el pacto; la elevación de las tasas de interés internas para mantener el flujo de capitales a nuestro país y la emisión de Tesobonos, que eran deuda interna pero indexados al dólar. No obstante, estas acciones no resultaron exitosas, registrándose una pérdida sustancial de reservas a lo largo de 1994 que hicieron insostenible el mantenimiento del tipo de cambio. La versión del Banco de México De acuerdo con Banxico, en 1994 se suscitaron acontecimientos desfavorables en varios órdenes de la vida nacional e internacional que incidieron marcadamente en la evolución de la economía del país. En el ámbito nacional, eventos políticos y delictivos generaron un ambiente de gran incertidumbre que influyó adversamente en las expectativas de los agentes económicos del país y del exterior. Esta situación afectó negativamente la evolución de los mercados financieros y, particularmente, el cambiario, generándose condiciones de profunda inestabilidad para finales de año, a pesar de las medidas que se habían tomado. En el ámbito externo, la contracción de los flujos de recursos financieros foráneos también jugó un papel muy importante en la determinación del desarrollo económico del país. Dicha contracción respondió, en buena medida, a los aumentos de las tasas de interés externas y a la recuperación económica de los países industrializados, que redundó en un aumento de su demanda de fondos prestables. Desde la segunda mitad de febrero de 1994, las tasas de interés externas empezaron a subir y en respuesta el peso se depreció dentro de la banda de flotación. Durante el resto del año, cuando el tipo de cambio tendía a rebasar el techo de la banda, Banxico intervenía en el mercado para que no la rebasara, lógicamente, con pérdida de reservas internacionales. Cabe destacar que, excepto en los lapsos que coincidían con los eventos políticos, el nivel de las reservas internacionales se mantuvo estable, desde abril a mediados de noviembre de 1994, lo que indica que sólo cuando se presentaban perturbaciones exógenas, el financiamiento de la cuenta corriente resultó insuficiente. Durante el resto del tiempo los flujos externos eran de monto similar al déficit de la cuenta corriente; debido a que cada vez que surgían presiones en el mercado subían las tasas de interés que permitía que el tipo de cambio subiera dentro de su banda de flotación acentuando la necesidad de dólares. No obstante, y a pesar de la caída de las reservas internacionales provocada por los acontecimientos, su saldo permaneció hasta mediados de noviembre en niveles ampliamente superiores a la base monetaria y de igual modo la balanza de pagos retornó al equilibrio, después de que se desvanecían los impactos, lo que demostraba la idoneidad de la política monetaria, la política económica y las expectativas de los agentes económicos acerca de la economía mexicana. La estabilidad de los mercados financieros durante ese año coadyuvó a que la economía creciera con bajos niveles de inflación. Sin embargo, los acontecimientos de mediados de noviembre y a partir de la segunda decena de diciembre produjeron una situación que ya no fue posible superar porque: i) ya se había agotado el margen dentro de la banda de flotación, ii) porque ya las reservas estaban muy reducidas y iii) porque las tasas de interés reales no eran satisfactorias ni para los intermediarios ni para los deudores. Estos factores junto con mayor volatilidad de los mercados financieros internacionales y con la percepción de algunos participantes de que no podría financiarse el déficit de la cuenta corriente para 1995 y la intensificación de la actitud hostil del EZLN, el 19 de diciembre, provocaron un ataque especulativo que ya no pudo ser contenido2. Así, la entrada de capitales disminuyó significativamente y el déficit en cuenta corriente fue financiado con las reservas internacionales que bajaron de 30 mil millones de dólares, en febrero de 1994, a 5 mil millones de dólares para el 22 de diciembre de ese mismo año. Las autoridades se resistieron a adoptar medidas fiscales y crediticias contraccionistas por las elecciones de julio de 19943 y recayó sobre las reservas el mantenimiento de la política monetaria original. También, por causa de las elecciones, la política fiscal se relajó ligeramente, pero después de las mismas el nuevo gobierno se resistió a poner en marcha una devaluación y un programa de ajustes, minimizando los riesgos que al interior del sistema financiero-monetario se advertían y que hicieron implosión en diciembre. La versión del Banco Mundial Para el BM, la principal causa de la crisis mexicana fue un insostenible déficit en la cuenta corriente, financiado con enormes entradas de capital. La misma institución se pregunta, ¿por qué se hizo tan elevado? Por tres factores: i) el éxito de México que, con base a las reformas llevadas a cabo en la administración del presidente Salinas, favoreció enormes entradas de capital de corto plazo, situación que se vio estimulada por la baja en las tasas de interés de EU. Estos capitales financiaron un tremendo auge en el consumo privado y una expansión de los gastos del sector público en 1994; ii) el exceso de confianza de las autoridades hacendarias que, a pesar de haber sido señalada por el BM la necesidad de implementar algún tipo de ajuste, la cuestión era ¿cuándo? Las autoridades plantearon que había que hacer frente al problema de manera gradual, basándose en dos premisas: primero, mejoras en la productividad que incrementarían la competitividad de las exportaciones cerrando la brecha comercial y, segundo, que la entrada al Tratado de Libre Comercio (TLC) atraería capitales adicionales a México, dando recursos y tiempo para instrumentar el ajuste gradual; iii) el tercer factor se refiere los acontecimientos de 1994, entre ellos los eventos políticos que intimidaron a los inversionistas extranjeros, quienes empezaron a desconfiar de la estabilidad política y de la sostenibilidad de la paridad cambiaria.
* Doctor en Historia Económica. Expresidente de la Cámara de Diputados en la LVIII Legislatura. 1 El primero de enero de 1994, irrumpió en la escena política el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), con un levantamiento armado en Chiapas que polarizó y enrareció el ambiente político del país durante todo el año. En marzo, fue asesinado el candidato del PRI a la presidencia de la Republica, Luis Donaldo Colosio. En septiembre, fue asesinado Francisco Ruiz Massieu, lo que creó un escenario verdaderamente álgido, con repercusiones en la política y la economía. Roberto González Villareal, Ingobernabilidad. La gestión de la crisis en el gobierno de Zedillo, Plaza y Valdés, México, 1996, p. 252. 2 Banco de México, Exposición sobre la Política Monetaria, 1 de enero-31 de diciembre de 1995, febrero de 1995, México, p. 7. 3 Siempre hubo la impresión de que se ocultó información y se manipularon las cifras sobre la gravedad del problema. No obstante, Salinas llega a reconocer que era necesario una devaluación de cuando menos un 20 por ciento. Carlos Salinas, o. c., pp. 1075-1105; Jorge Castañeda narra en su libro La Herencia, como el equipo salinista, en 1987, manipuló las cifras, ocultaron información sobre la situación económica para proteger la candidatura del propio Carlos Salinas. "El 4 de octubre de 1987, mes y medio después de su lanzamiento, la Bolsa se desploma, se desata una feroz fuga de capitales y se precipita una maxidevaluación, con su consiguiente espiral inflacionaria. El gobierno infla la economía durante un año para posibilitar y garantizar la postulación de Carlos Salinas". Jorge G. Castañeda, La Herencia. Arqueología de la sucesión presidencial en México, Alfaguara, México, 1999, pp. 422-436.
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