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Progan: evidencia de la falta de una política ganadera Benjamin Carrera Chávez* Debido a las grandes asimetrías existentes entre las ganaderías de México y sus socios comerciales y el constante deterioro tanto de la rentabilidad como de la competitividad de la ganadería bovina de carne mexicana, el gobierno mexicano puso en marcha el programa de estímulos a la productividad ganadera (PROGAN), el primer programa directo de apoyo a la ganadería bovina de carne de México, anunciado a principios de mayo de 2003, cuyo objetivo central es aumentar la productividad de la ganadería bovina de carne con base en un incremento en la producción forrajera de las tierras de pastoreo. Diseñado como el principal programa de apoyo a la ganadería bovina de carne, en el actual sexenio, el PROGAN cursa ya su segundo año de los cuatro programados. Ante esta situación, es conveniente realizar un ejercicio de evaluación de lo que se ha hecho hasta el momento para, en caso de ser necesario, delinear algunas propuestas que intenten mejorarlo, ya que la hipótesis es que fue un programa diseñado al vapor que no partió de un diagnóstico real de la ganadería bovina y no tomó en cuenta las diferencias entre regiones y tamaño de los productores, por lo que pudiera ser perfectible y, dada la magnitud de los recursos involucrados, ser un detonante importante para el desarrollo de dicha actividad productiva. Debe destacarse que el atraso de la ganadería bovina de carne en México es tal, que ya no es suficiente un programa de corto plazo para resolver la problemática; se requieren 10 años o más de acciones para solucionar el problema actual. Para esta evaluación, se tomó como estudio de caso el estado de Zacatecas, donde se eligieron dos distritos de desarrollo rural (DDR): Río Grande, que concentra el mayor número de ganaderos con apoyo del programa y Ojocaliente, donde está el menor número de ganaderos apoyados. Cabe aclarar que, dado el tamaño de los DDR, se eligieron tres municipios de cada distrito, se calculó una muestra mediante el método de muestreo estratificado por conglomerados y se visitaron 33 unidades de producción, de las cuales 13 (39.4 por ciento) son ejidos. El propósito de la presente evaluación es analizar si se han cumplido los objetivos planteados en las reglas de operación del programa, así como las demás actividades planteadas en el mismo documento. El artículo 3 de las reglas de operación estipula que el objetivo general del programa es fomentar la productividad de la ganadería bovina extensiva con base en el incremento de la producción forrajera de las tierras de pastoreo, derivado del mejoramiento de la cobertura vegetal y de la incorporación de prácticas tecnológicas, que buscan impactar en la rentabilidad de las unidades de producción, así como, establecer la identificación del ganado bovino de manera individual y permanente, para su control y rastreo". En el artículo cuarto de las reglas aparecen los objetivos específicos: (i) Impulsar la mejora en la cobertura vegetal de los terrenos de pastoreo y el incremento de su productividad forrajera, mediante buenas prácticas de manejo y la adopción de tecnología y (ii) Instrumentar y aplicar el Sistema Nacional de Identificación Individual de Ganado (SNIIGA), con objeto de llevar a cabo acciones de registros productivos, sanidad, control de movilización y rastreo para esquemas de inocuidad alimentaria, como apoyo al combate del abigeato. El programa intenta, entre otras cosas, y de acuerdo con los indicadores de resultados planteados en las mismas reglas de operación, incrementar la producción forrajera en los predios beneficiados por el programa hasta en 12 por ciento al final del periodo 2003-2006, así como la incorporación de, por lo menos, 10 tecnologías por parte de los productores beneficiados. Antecedentes del PROGAN Este programa de apoyos tiene como antecedente una primer solicitud realizada por la confederación nacional ganadera (CNG), el 17 de octubre de 2000, al entonces presidente electo Vicente Fox Quesada, bajo la premisa de que la ganadería bovina de carne se encuentra inmersa en un circulo vicioso de baja rentabilidad, entre otras cosas, por la disminuida tasa de parición (que no se incrementa porque implica realizar inversiones que no son rentables); situación que puede romperse con apoyos gubernamentales. En este tenor, durante el LXV congreso de la CNG, en 2001, la Unión Ganadera de Tamaulipas propuso otorgar un apoyo de mil pesos por becerro producido dentro de los programas de la Alianza para el Campo. Esta idea fue retomada y consensuada dentro de la misma organización ganadera para, finalmente, en 2002 proponer la incorporación en el presupuesto un apoyo directo de mil pesos por cría producida. Así, considerando la existencia de 12 millones de vientres, una producción anual de 6 millones de crías y un porcentaje de acceso al programa de apoyo de 75 por ciento, el techo financiero que generaba esta propuesta se estimaba en 4 millones 500 mil pesos. Finalmente, dicha propuesta fue modificada por el gobierno, orientando los apoyos únicamente para vientres en edad reproductiva y excluyendo la engorda, el repasto y el ganado estabulado. El programa intentaba cubrir, de acuerdo con los indicadores de resultados, a un universo de 4.5 millones de vientres (de una estimación de 12 millones, según fuentes oficiales), 37.5 por ciento del total, así como a 200 mil unidades de producción ganadera (del millón 275 mil ranchos que se dedican a la actividad ganadera), apenas el 15.6 por ciento. Además, se estimó una cobertura de apoyo de 12 millones de cabezas bovinas e incrementar la producción forrajera en los predios beneficiados en 12 por ciento al final del periodo 2003-2006, así como la incorporación de por lo menos 10 tecnologías por parte de los productores beneficiados1. Se apoyarían hasta 300 vientres por productor individual y la totalidad de los vientres en las unidades de producción constituidas como sociedades mercantiles, civiles, ejidos y comunidades, sin rebasar la capacidad de carga en sus agostaderos2. Los productores deberían comprometerse a adoptar y poner en marcha 10 tecnologías, de un listado de 81, propuesto en las mismas reglas de operación del PROGAN; dichas prácticas estarían sujetas a supervisión y el no implantarlas sería causa de baja definitiva del programa. Los apoyos consisten en dos aretes para la identificación del ganado y un subsidio de hasta mil 800 pesos por vientre en edad reproductiva, distribuidos mediante prorrateo en 4 años. De tal forma que en el año 2003 se otorgaron 300 pesos por vientre; en 2004, 400 pesos; para 2005, 500 pesos y, finalmente, en 2006 se estaría pagando por cada vientre 600 pesos3. El PROGAN y el presupuesto 2003 Inicialmente, este programa de apoyo contó con un presupuesto aprobado de mil 500 millones de pesos, de los cuales se estableció hasta un 4 por ciento para gastos de operación (60 millones de pesos) y hasta 1 por ciento para la evaluación del programa mismo (15 millones de pesos), pero sufrió un recorte drástico de recursos para, finalmente, disponer de únicamente mil millones de pesos, es decir, 33.3 por ciento menos de lo originalmente aprobado por la Cámara de Diputados. Es evidente que las metas propuestas sufririán un ajuste descendente, por lo que en 2003, sólo se cubriría un universo de 3 millones de vientres y 134 mil unidades de producción. Finalmente, se apoyaron únicamente 2.95 millones de vientres, 34.4 por ciento por debajo de la meta inicial, es decir, únicamente se cubrió el 24.5 del total de vientres en el país. En cuanto a unidades de producción ganadera, se apoyó a 89 mil 60, es decir, apenas 7 por ciento del total, destacando el estado de Tabasco con 17 mil 310 solicitudes apoyadas4. En este año quedaron pendientes 90 mil solicitudes y si sacamos el promedio de vacas por unidad productiva apoyada, que fue de 33.12, quedó un buen número de vacas fuera del apoyo. Según la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGARPA), se inscribieron un total de 213 mil 682 unidades de producción pecuaria con un inventario de 5.6 millones de vientres, un promedio de 26.2 vacas por unidades de producción, lo que significaría un monto de apoyo superior a los mil 600 millones de pesos, un 25 por ciento más de la meta programada. No obstante, este programa re-presenta un avance dentro la política ganadera en México, pues es la primera ocasión en que se da un apoyo con estas características, aunque y debido a la insuficiencia presupuestal en 2003, fueron pocos los beneficiarios directos del PROGAN pues, de acuerdo con el presupuesto ejercido y los montos de apoyo ofrecidos, del total de las unidades de producción de carne bovina estimadas por la misma SAGARPA sólo se apoyó al 7 por ciento y, de los vientres estimados en el ámbito nacional, únicamente alcanzó a cubrirse un 24.5 por ciento, es decir, sólo una cuarta parte, con lo que el programa quedó limitado para constituirse en un detonante de la actividad. El PROGAN y el presupuesto 2004 Inicialmente, el proyecto de presupuesto 2004, presentado por el ejecutivo federal a la cámara de diputados, asignó al programa 840 millones de pesos, lo que no alcanzaba ni para cubrir los vientres de 2003, pues no se habían tomado en cuenta las reglas de operación del programa. En números gruesos, al cierre del ejercicio 2003, se apoyaron 2.95 millones de vientres y se dispusieron recursos por 886 millones de pesos, pero en 2004, las unidades de producción ganadera que ya participaban requerían recursos por mil 181 millones de pesos; esto, sin considerar gastos de operación y de evaluación. El balance del programa estimó que alrededor de 90 mil solicitudes quedaran pendientes de atención. Considerando que el promedio de asignación por solicitud aprobada es de 9 mil pesos, para cubrir esa demanda se requerían 810 millones de pesos5. Después de negociar y revisar el error cometido, se asignaron mil 560 millones de pesos para el ejercicio 2004, lo que en teoría significaba un aumento nominal de 56 por ciento, que implicaría la posibilidad de aumentar el universo de vientres apoyados hasta un millón 126 mil 666 cabezas más que en 2003, otorgándoles los 300 pesos por cabeza acordados, aunque los productores no recibirán necesariamente los seiscientos pesos que contempla el programa al final y que se consideran dentro de sus reglas de operación. No obstante, en el seno del Consejo Mexicano para el Desarrollo Rural Sustentable volvió a reasignarse el presupuesto, hasta bajarlo a mil 336.3 millones de pesos, de los cuales mil 136.3 millones eran para bovinos, 125 para porcinos y 75 para ovinos y caprinos, lo que representó el 37.4 por ciento del presupuesto total asignado dentro del programa especial concurrente del sector rural en el rubro de apoyos a la actividad pecuaria. En el informe de avances de la asignación presupuestal de la SAGARPA (septiembre de 2004), el presupuesto del PROGAN fue, finalmente, de mil 24.9 millones de pesos,6 con lo que no se alcanzaría a cubrir ni el universo atendido en 2003. Únicamente podrá apoyarse a 2.56 millones de cabezas, 86.8 por ciento de las apoyadas en 2003 y apenas 21.3 por ciento del total nacional de vientres bovinos. Esta reasignación de recursos no fue nada favorable para el programa, pues el monto se estableció por debajo del limite de los apoyos en 2003. Para cubrir, cuando menos al mismo número de vientres ya apoyados, debió contarse al menos con un presupuesto de mil 275 millones de pesos, un 27.5 por ciento más que en 2003. Rentabilidad de la ganaderia bovina Resultó interesante realizar un ejercicio hipotético de rentabilidad en la región árida y semiárida, así como de la región tropical, para encontrar alguna evidencia empírica referente a si los apoyos propuestos alcanzarán para cubrir la constante perdida de rentabilidad de la actividad en los últimos años. Con este objetivo, se construyeron los siguientes supuestos: se tomó como punto de partida la ultima información publicada por los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) sobre rentabilidad de la actividad ganadera productora de carne, generados a partir de la encuesta nacional de rentabilidad realizada en 1997. Para actualizar los datos hasta 2002, se consideró que los costos reportados aumentarían de acuerdo al comportamiento del índice nacional de precios al productor entre 2003 y 2006; además, se partió de las proyecciones de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) sobre la inflación en México. En el caso de los precios pagados al productor, se tomó como base la información promedio de la CNG, hasta 2001; para los años siguientes se consideró la inflación proyectada. Con esos supuestos se infirió el ingreso de los ganaderos. En las regiones áridas y semiáridas se encuentra una disminución de rentabilidad de la ganadería bovina de carne a partir de 1997, de 723.18 pesos por animal; para 2002, se presenta una pérdida neta de 113.19 pesos por animal; de 132.3 pesos en 2003; 123.4 pesos en 2004; 119.19 pesos en 2005 y de 138.18 pesos en 2006, por lo que se concluye que el PROGAN va ayudar a los ganaderos a no seguir perdiendo, pero no a aumentar la rentabilidad, lo que se requerira para salir de ese circulo vicioso en que se encuentran. En el caso de la región trópico, se identifica una pérdida de rentabilidad constante, de 1997 a 2006; se estima una disminución de 532.26 pesos por animal, es decir, una reducción de 18.5 por ciento por año. Con el apoyo de PROGAN en el primer año, apenas se recupera la rentabilidad a los niveles de 2000, mientras que para 2006 se recupera la rentabilidad que existía en 1997. Aunque en 2003, del total del ingreso del productor ganadero, el apoyo dado por el programa represente el 55 por ciento y para 2006, el 67.6 por ciento. Primer año de aplicación del PROGAN (caso Zacatecas) Alcanzar el objetivo general propuesto de elevar la cobertura vegetal en 12 por ciento. De acuerdo con lo observado en Zacatecas, se estima bastante difícil alcanzar esta meta, pues al no partir de un diagnostico de la situación de los agostaderos, difícilmente puede pensarse en que dicha cubierta vegetal pueda aumentar. Por ejemplo, existen regiones donde predominan plantas como "la gobernadora" en el norte del país, cuyos hábitos de crecimiento impiden que a su alrededor se desarrollen, incluso, otras plantas de su misma especie, y que difícilmente, si no es que nunca, los animales la consuman porque es demasiada amarga. Para 2005, Zacatecas está considerando la meta de aumentar la cobertura vegetal un 1 por ciento más, lo que es factible ya que en los dos últimos años la lluvia ha sido generosa; el problema será para los años siguientes, ya que el aumento en promedio para cada año deberá ser de 5.5 por ciento, aun si deja de llover. En cuanto a la incorporación de las 10 practicas tecnológicas, difícilmente podrán aplicarse al proceso productivo ganadero lo que impedirá constituir este aspecto como un impulsor de la ganadería ya que, por un lado, a los ganaderos no se le dio información mínima ni asistencia técnica al respecto de lo que tenían que hacer específicamente en cada práctica tecnológica y los costos aproximados de ponerlas en marcha, por lo que la mayoría de estos eligieron al azar las actividades a las que se comprometían y, en el mejor de los casos, los propios empleados de SAGARPA las elegían en forma apresurada. Un número importante de ganaderos que contaban con más información, escogieron prácticas que ya estaban realizando, que no implicaban ninguna inversión importante o que tendieran a mejorar su nivel tecnológico actual y la cobertura vegetal. Cuando se dio el caso en el que los productores si elegían prácticas de manera consiente e informada, lo hacían teniendo en mente que iba a apoyárseles con todas las vacas que solicitó, por lo que su presupuesto se realizó con base en esto. El problema fue que al apoyar a un menor número de vacas solicitadas, el presupuesto necesariamente se reduce y, en consecuencia, algunas actividades quedan inconclusas. Si revisamos las 81 practicas enlistadas en las reglas de operación, de las que el productor tendría que escoger al menos 9, puede observarse que, al menos 10 de estas (bancos de proteína, cercos energizados, pastoreo intensivo tecnificado, riego por aspersión, uso de riego por goteo en forrajes, evaluación reproductiva del semental, evaluaciones genéticas, sincronización del estro, transferencia de embriones) son imposibles de cumplir, incluso para un productor medio, ya que exigen una inversión importante, así como la colaboración y participación de técnicos especializados que cuenten con equipo y infraestructura de punta. Algunos ganaderos se comprometieron a realizar prácticas muy caras como la transferencia de embriones, evaluación reproductiva del semental, evaluaciones genéticas y otras actividades muy complejas y de alto costo, que ni la Universidad Autónoma de Zacatecas ni el mismo gobierno del estado realiza cotidianamente; incluso, se comenta que en Zacatecas, sólo en un rancho del estado practican dichas actividades, lo que puede ser un gran problema a la hora de comprobar los resultados de los compromisos adquiridos. En Zacatecas, el 87.9 por ciento de los entrevistados, manifestó no haber recibido información suficiente y adecuada que le permitiera tomar una decisión sobre qué prácticas tecnológicas incorporar, lo que nos da una idea de la magnitud del problema. Esta situación ha generado que los ganaderos que se equivocaron o que no supieron como cumplir sus compromisos, actuando de buena fe, invirtieran en la compra de sementales, reparación de cercos, construcción de abrevaderos. El 92.6 por ciento de los ganaderos que eligieron las prácticas al azar, dedicaron los recursos a otras cosas, lo que demuestra las necesidades reales de los ganaderos de Zacatecas. Sobre este asunto, debió informarse en que consistía cada una de las actividades y su costo aproximado, o mejor aun, haber definido, al menos por las tres regiones climáticas (región norte, región centro y región sur) las necesidades especificas y posibilidades reales de los productores y, en virtud de esto, diferenciar las prácticas. A casi dos años del inicio del programa, aún no comienza la identificación, el registro y el areteo de los animales establecidos en el SNIIGA, lo que nos hace pensar en que difícilmente se alcanzarán los objetivos y metas propuestos, mismos que consideramos demasiado ambiciosos, pues pretenden garantizar aspectos como la inocuidad y el control del robo de ganado, mediante el rastreo de animales para evitar el abigeato, fenómeno con gran incidencia en Zacatecas. Poco podrá hacerse si no se ponen más casetas zoosanitarias y de vigilancia ya que, actualmente, son muy escasas y se encuentran dispersas entre centros de consumo, lo que permite que entre ciudad y ciudad puedan distribuirse los animales sin ningún control. Algo que no debe dejarse de lado es que la mayoría de los evaluadores técnicos autorizados para revisar a los ganaderos apoyados no tienen el conocimiento técnico necesario para asesorar correctamente a los productores. Existen municipios en donde ningún ejido se inscribió al programa porque se les advirtió que el recurso que llegaría no podría repartirse entre los ejidatarios ganaderos, sino que debería de ser invertido en obras dentro del ejido y para beneficio de todos los ejidatarios. Esta situación nos habla de un bajo grado de desarrollo del capital social entre los ganaderos ejidales de Zacatecas. En este sentido, se detecto algunos ejidos que si recibieron el apoyo de PROGAN, se repartieron el recurso y casi nada se invirtió en desarrollo de la ganadería bovina. La magnitud del problema percibida por la visita de los evaluadores técnicos ha sido tal que, recientemente se dio a conocer que, al menos en Zacatecas, se abriría la posibilidad de que los productores pudieran cambiar las prácticas a otras que consideren mas accesibles; situación que consideramos positiva, pues es una oportunidad de orientar las acciones para que tengan algún impacto. La lista necesariamente deberá modificarse, ya que de las 81 prácticas propuestas, 51 (62.9 por ciento) nada tienen que ver con mejoras en la cobertura vegetal y, tan sólo, 18 (22.2 por ciento) representan la posibilidad de una mejora tecnológica para la ganadería bovina de carne. El resto son actividades que cotidianamente realiza el ganadero, por ejemplo, acciones sanitarias o actividades de corte administrativo que, aunque necesarias, no propician directamente el desarrollo tecnológico de la actividad. Un aspecto clave que resalta en las 81 prácticas tecnológicas propuestas, es la posibilidad única para que el ganadero pueda capitalizarse a través de la compra de animales o de infraestructura básica, cuando una de las consecuencias de la crisis en el sector ha sido la descapitalización de la ganadería bovina de carne. Otro problema que se detectó es que, aunque Zacatecas tiene ya dos años con precipitaciones pluviales por encima de lo normal, después de 5 años de sequía, de no llover el año próximo, la cobertura vegetal disminuirá notablemente. Por otra parte, el 42.4 por ciento de los ganaderos zacatecanos entrevistados no solicitaron el apoyo para todos los animales que tenían ni metieron todos los terrenos que poseen por temor a que el gobierno les quitara sus vacas y terrenos. Se dio el caso de un solo ganadero que cuenta con más de 3 mil vacas y solamente apunto 20, con la intención de observar el funcionamiento del programa y pensar en solicitar el apoyo de las demás reses en el siguiente periodo, otra constante observada son los grandes ganaderos que metieron al programa sus peores agostaderos. El promedio de edad de los 33 ganaderos entrevistados fue de 50.2 años. Únicamente una mujer es beneficiaria directa, aunque hubiera podido pensarse que este porcentaje sería mayor debido a la fuerte migración; sin embargo, se encontró que el 63.6 por ciento de los ganaderos tienen hijos en el extranjero, de los cuales el 76.1 por ciento envían remesas. Por otro lado, el 91 por ciento de los entrevistados afirman recibir recursos de PROCAMPO, además del PROGAN. En Zacatecas se apoyaron 2 mil 575 unidades de producción ganadera, 2.89 por ciento del total nacional apoyado, que solicitaron la inscripción al PROGAN de 190 mil 635 cabezas (un promedio de 74 cabezas por unidad productiva). En todo el estado se apoyaron únicamente 96 mil 567 vientres, que representan el 3.27 por ciento del total nacional apoyado, un promedio de 37.5 cabezas por unidad productiva; 4 vacas por encima del promedio nacional, es decir, que del total de cabezas solicitadas por unidad de producción, Zacatecas sólo recibió el apoyo para el 50.7 por ciento. Propuestas de modificación al PROGAN El abandono institucional en que se encontraba la actividad hace imperativo el apoyo gubernamental a los ganaderos, pero dicho apoyo, dadas las restricciones presupuéstales actuales, resulta limitado a muy pocos ganaderos, y más aun, a pesar de que el presupuesto aprobado por los legisladores era sólo la tercera parte de lo que estimaban los productores organizados que se requerían, dicho presupuesto además sufrió un recorte drástico, lo que es una limitante clave para pensar en este programa como un detonante importante del repunte de la ganadería bovina de carne nacional. Una primer propuesta es que la SAGARPA permita el cambio de prácticas tecnológicas. Sería conveniente que se les proporcionara información y asistencia técnica a los ganaderos acerca de las mejoras tecnológicas que más les conviene elegir o las que están en posibilidades reales de cumplir. Esto se facilitaría si se adecua el catálogo, anexándole algunas que no están y orientándolas por región. Por ejemplo, para el caso de Zacatecas, podría diseñarse un catálogo para toda la región norte de México, de donde se eliminarían practicas como siembra y resiembra, de pastos en zonas tropicales, combate de murciélagos; y se anexarían, compra de sementales y vaquillas, rehabilitación y construcción de cercos, adquisición de papalotes, construcción de corrales y abrevaderos. Otra propuesta consiste en diseñar un mecanismo que permita que los recursos del PROGAN entregados al ganadero, puedan ser utilizados combinadamente con el programa Alianza Contigo y poder financiar proyectos de desarrollo más sólidos, incluso, de carácter grupal o regional. Los evaluadores técnicos autorizados deberán estar capacitados para proporcionar asistencia técnica de calidad que permita a los ganaderos incrementar la cobertura vegetal y la productividad. Otro aspecto que debería considerarse son las posibles modificaciones a las reglas de operación a este programa e incluso a varios más con los que cuenta la SAGARPA. Los apoyos deben den ser diferentes por estratos de productores, pues no puede recibir el mismo apoyo un pequeño productor de ganado bovino que un gran ganadero con miles de cabezas. Se debe establecer un filtro que decante a los pequeños y medianos que si requieren el subsidio para mantenerse en la actividad y los grandes ganaderos que más bien necesitan apoyo en cuanto a comercialización, información de mercado, etcétera. Esta evaluación realizada puede considerarse algo temprana, sin embargo, la información con la que de momento se cuenta nos lleva a pensar que el apoyo a la ganadería bovina de carne en México es insuficiente y que, además, fue diseñado en forma apresurada para salir del compromiso, evidenciando la falta de una política ganadera del actual gobierno, lo que pone en riesgo la sobrevivencia de la actividad ante el embate de la apertura comercial.
* Doctorado del Centro de Investigaciones Económicas, Sociales y Tecnológicas de la Agroindustria y la Agricultura Mundial (CIESTAAM), Chapingo, México. 1 Informe de actividades 2002-2003 del consejo directivo de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas. 2 Diario Oficial de la Federación, 17 de junio de 2003. 3 Diario Oficial de la Federación, 17 de junio de 2003. 4 http://www.sagarpa.gob.mx/Dgg/progan5.htm 5 Informe de actividades 2003-2004 del consejo directivo de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas, pp. 26-26, 43. 6 http://www.sagarpa.gob.mx/transparencia/programa.pdf. |