TLC "plus", el nuevo desafío a la nación mexicana

Alejandro Villamar*

Si las negociaciones secretas entre Carlos Salinas y los gobiernos de Estados Unidos y Canadá dieron origen al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), mediante un giro jurídico profundo para que en México se garantizara la permanencia de la estrategia neoliberal, convirtiéndola en ley supranacional (de hecho, la entrada en el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio, en 1985, era ya neoliberal), los actuales actos y negociaciones cuasi-secretas de Vicente Fox sobre un TLC "Plus" se encaminan a una inserción más subordinada del país y a la pérdida definitiva de la soberanía nacional.

Después de diez años de vigencia del TLCAN, altos círculos financieros internacionales, corporaciones trasnacionales y trasnacionalizadas y las élites políticas de los tres países, coinciden en que el TLCAN ya no es suficiente, se agotó su potencial de cambio. Para ellos, se requiere profundizar la llamada reforma estructural, pues ha llegado la hora de instrumentar la agenda completa de integración corporativa norteamericana, sin necesidad de ponerla a discusión nacional, al menos en México y, en paralelo, construir los consensos entre las élites de los tres países que conduzcan a la formalización jurídica de un bloque estratégico de naciones norteamericanas.

Esto que parece exagerado y alarmista, no es sino una lectura cuidadosa de las demandas, acciones, discursos y cabildeos de las élites políticas y empresariales de los tres países miembros del TLCAN, hecha por miembros de las redes civiles de Canadá, Estados Unidos y México.

Analizar, discutir y consensar agendas civiles para enfrentar esta perspectiva resulta un reto muy importante para la región, pero para los ciudadanos de México es una responsabilidad impostergable para defender la existencia y viabilidad de nuestro país.

En este llamado a la reflexión serena, comprometida y, sobre todo, a la construcción creativa de alternativas sociopolíticas nacionales y regionales, compartimos los elementos básicos que nos han conducido a plantear este desafío corporativo e iniciar el debate político.

El discurso en boga

Más allá del recuento de los impactos sociales, ambientales y económicos del TLCAN y de la construcción de alternativas y de las acciones de resistencia y organización que la Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio (RMALC), junto con un numero creciente de organizaciones sociales y académicas, hemos propiciado y realizado a lo largo de diez años, se ha impuesto en México una ideología y una política económica corporativa, mercantilista y neoliberal que permea amplios sectores sociales, considerándose como natural, "racional", sin necesidad de ninguna demostración y priorizando el discurso económico frente al discurso socio político o simplemente democrático.

Es por ello que frente al TLCAN, los neoliberales de siempre y los opositores iniciales han terminado planteando que "no hay que quedarse a medias" en materia de reformas, pues la escasez de resultados positivos no se explica por las políticas puestas en práctica, sino por no haberlas puesto en acción de manera profunda1.

Desde 2002, los intelectuales orgánicos del Banco Mundial sacaron a la luz su sentencia y receta guía: "El TLCAN no es suficiente", hay que avanzar y profundizarlo.

Sin embargo, mas allá del discurso, las pautas del TLCAN aceleraron procesos complejos que incluyen la destrucción de las capacidades económicas, tejidos sociales y construcciones culturales. Lo anterior, ha propiciado el dominio inusitado de sectores enteros y estratégicos del país por parte del capital trasnacional o trasnacionalizado.

Nos han querido acostumbrar a un país que cada día pierde autonomía e independencia. Parece natural que estuviéramos acostumbrados a esa situación. Veamos ejemplos:

Carece de un sistema bancario. Excepto dos pequeños bancos, los demás son 100 por ciento extranjeros. La banca no cumple con su función de otorgar crédito a las actividades productivas, pero vive a expensas de los jugosos réditos que le paga el endeudado gobierno.

Carece de una política industrial y de muchas otras políticas públicas de Estado, pues "la mejor política es carecer de ella" o que la verdadera política sea la dictada por la mano seudo invisible del mercado corporativo trasnacional en alianza estratégica con sus homólogos locales (Consejo Coordinador Empresarial, COECE, consejo de banqueros en México, etcétera).

Carece de una política de empleo nacional, pues se acepta que al menos un tercio de la nueva mano de obra de cada año se juegue la vida al migrar al norte, admirándose de que las remesas sean la primera fuente de divisas para el país y que se haya convertido, por medio de las comisiones, en un jugoso negocio de los intermediarios financieros.

No es posible aceptar que las llamadas "leyes modelo" elaboradas por los intereses y poderes trasnacionales, aderezadas con condimento o sazón local, se presenten en el Poder Legislativo y sean aprobadas como las soluciones a nuestros problemas nacionales.

Tampoco, que la conducta de la mayoría de los actores de la esfera política sea cada día más un servicio a la carta de los poderes trasnacionales y que estos poderes influyan económicamente en la elección de los representantes que convalidan, por razones de "realismo político" y "modernidad", esta agenda lesiva para el país.

Frente a la carencia de proyecto de nación soberano quieren acostumbrarnos a que el único camino es profundizar el TLCAN para "moder-nizar" nuevamente el país. En este contexto, se ubican de manera "natural" las recientes propuestas que Vicente Fox y Ernesto Derbez expusieron ante un numeroso grupo de "distinguidos" empresarios y funcionarios públicos (más de 650) de Estados Unidos y México en el marco de la llamada Sociedad para la Prosperidad, anunciada por los presidentes de México y Estados Unidos en septiembre de 2001.

Propuestas concretas para la integración norteamericana

El 28 de junio de 2004, en Guadalajara, Vicente Fox propuso redefinir la alianza del bloque estratégico de América del Norte a partir de los siguientes puntos: a) mayor integración financiera, b) sistema aduanero uniforme, c) política de energía común, d) sistemas de seguridad acordados, e) red de comunicaciones y transportes e f) instituciones y leyes alineadas2.

Para el secretario Derbez, "tenemos que definir esta relación en términos de los mercados, por lo cual resulta importante la intención de los presidentes Fox y Bush de redefinir la alianza del TLCAN, bautizado inicialmente por el primero como NAFTA "Plus" e instrumentado recientemente por medio de la Asociación para la Prosperidad. El secretario de Relaciones Exteriores afirma que "tenemos que establecer normas comunes que permitan al inversionista tener la seguridad su inversión", a la par del crecimiento del "mercado de capitales comunes". Derbez advierte que la relación "no sólo será definida por el sector público, sino también y principalmente por el sector privado...". Por lo tanto, piensa también en un programa común de infraestructura que contemple la construcción de carreteras, puertos y aeropuertos, "para que los hombres y mujeres de empresa, puedan ir avanzando de una manera clara en su proceso de inversión e intercambio comercial"3.

La respuesta estadounidense

De manera paralela a la reunión de la Sociedad para la Prosperidad, en encuentros bilaterales con el secretario Canales Clarión, Donald Evans, secretario de Comercio estadounidense, destacó el "compromiso del gobierno de George W. Bush para identificar los obstáculos que encuentran los negocios de Estados Unidos cuando tratan de ingresar al mercado de México y resolverlos". Evans, habló sobre la manera de mejorar la protección de derechos de propiedad intelectual, transparencia normativa y eliminación de barreras comerciales no arancelarias4.

Por su parte, la embajada de Estados Unidos destacó los que a su entender fueron los principales resultados de la Sociedad para la Prosperidad5:

-La Agencia de Comercio y Desarrollo de Estados Unidos (USTDA, por sus siglas en ingles) promueve los sectores de infraestructura, transporte y servicios financieros a través de estudios de factibilidad, apoyo y asistencia técnica. El año pasado, el USTDA otorgó apoyos y fondos para proyectos de desarrollo en 12 actividades prioritarias para México, mismas que abarcan, entre otras, la modernización de aeropuertos, al desarrollo de la industria del capital de riesgo, sistemas de aguas y residuos, redes de transporte inteligentes y financiamiento para la vivienda.

-En el 2003 concluyeron las negociaciones de un acuerdo que permitirá a la Overseas Private Investment Corporation (OPIC) ofrecer programas para apoyar la inversión extranjera productiva en México. El acuerdo de promoción de las inversiones fue aprobado por el Senado de la República el pasado mes de abril. Las áreas identificadas como prioritarias para recibir apoyos son vivienda, agua, educación e infraestructura municipal.

-Con el apoyo conjunto de Banobras, la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (USAID, por sus siglas en ingles) y la empresa asesora estadounidense en finanzas Evensen Doge Internacional, los estados de Michoacán, Hidalgo, Nuevo León, Estado de México, Veracruz, Chihuahua, Morelos, Distrito Federal, y los municipios de Aguascalientes, Cancún, y Tlalnepantla, han emitido certificados de deuda para financiar necesidades de infraestructura clave.

-El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) concluyó acuerdos de cooperación con instituciones académicas y centros de investigación estadounidenses, con el fin de otorgar más becas a estudiantes mexicanos, promover el intercambio de académicos y colaborar en programas de investigación conjunta.

-Instituciones financieras privadas han ampliado sus servicios durante el último año y agencias financieras estadounidenses continuarán enfocándose en aumentar el acceso a los servicios de remesas. Por ejemplo, el programa Money Deposit Insurance Corporation (FDIC) ha proporcionado capacitación financiera a más de 35 mil Smart de la Federal migrantes mexicanos en Estados Unidos.

-El Banco de México (Banxico) y el Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos iniciaron las primeras operaciones de transferencias electrónicas de fondos internacionales. Este nuevo sistema electrónico permite la realización de transferencias de pagos comerciales y gubernamentales transfronterizos, fortaleciendo la interconexión financiera de ambos países.

La posición canadiense

Bajo la dirección del partido liberal, con una clara agenda neoliberal, el Comité Permanente de Asuntos Exteriores y de Comercio Internacional del Parlamento canadiense, redactó el documento "Socios en América del Norte. Promover las relaciones de Canadá con Estados Unidos y México"6, estudio que recoge la percepción tanto de "integracionistas" como de "soberanistas" (inclusive la percepción de legisladores e ideólogos empresariales mexicanos).

Respecto a las llamadas "opciones de integración descendente" de la región el documento puntualiza: "Una de las alternativas consistiría en seguir el ejemplo europeo y adoptar una progresión lógica, que iría de los acuerdos de libre comercio (la forma más débil de integración) a (1) la unión aduanera, (2) al mercado común y, finalmente, (3) a la unión económica. Presumiblemente, haría falta algún tipo de tratado internacional entre los tres países miembros del TLCAN o entre Canadá y Estados Unidos para formalizar las nuevas relaciones."

Sin embargo, el estudio señala que las "opciones son más complejas de lo que parecen. En la práctica, las distintas etapas de la integración no suscitan todas el mismo nivel de cooperación supranacional. Por ejemplo, en un área sumamente importante, la de los recursos legales de protección comerciales, Canadá no deja de reclamar una mayor cooperación con relación a la utilización de los recursos comerciales (cuotas antidumping y compensatorias) en América del Norte. Estos recursos legales de protección comerciales parecen ilógicos en un contexto de liberalización creciente del comercio, y aún queda mucho por hacer para eliminar su uso en el continente".

Los parlamentarios canadienses consideran también enfoques ascendentes "frente a la perspectiva de una integración económica y de problemas transfronterizos relacionados con la protección del medio ambiente, las migraciones y el transporte. La cooperación norteamericana es imprescindible a fin de que cada país pueda alcanzar sus objetivos económicos, sociales, ambientales y de seguridad.

En el documento canadiense se concluye que existen dos opciones para realizar cambios más progresivos y menos estructurados: "la integración de América del Norte se está produciendo fuera de un marco de mercado común oficial, y algunos sectores ya están experimentando presiones en favor de una convergencia o una armonización de las políticas. Estas presiones se intensificarán a medida que progrese la inevitable integración de la economía canadiense y la economía estadounidense. Ante esta realidad, se propone que se consideren mecanismos más flexibles para facilitar la movilidad transfronteriza en la región del TLCAN y para garantizar una convergencia gradual de las políticas. Este enfoque ascendente supone una convergencia tanto en ámbitos políticos como en cuestiones fronterizas, transporte, movilidad de la mano de obra, competencia a nivel fiscal, tipos de cambio, reglamentos y política de competencia, política comercial administrativa (cuotas antidumping y compensatorias), problemas medioambientales y de recursos, así como derechos de propiedad intelectual. Existe otra opción, que reconoce la necesidad de mejorar las relaciones entre los países de América del Norte estableciendo, al mismo tiempo, un curso de acción realista. Se trata de lo que se denomina la "interoperabilidad". Según esta fórmula, cada país mantiene sus propios sistemas y políticas, pero garantiza al mismo tiempo que éstos permitan a los otros países "cooperar de forma eficaz y continua en áreas en las que su profunda interdependencia significa que una falta de cooperación que podría acarrear pérdidas importantes. Este tipo de acuerdo podría ayudar a fortalecer relaciones económicas y seguras mutuamente ventajosas sin comprometer los poderes existentes de las legislaturas nacionales".

Estos razonamientos llevaron a los parlamentarios canadienses a una de las más importantes recomendaciones, la número 31: "el gobierno de Canadá debería abordar la integración económica de América del Norte con un enfoque doble. Deberían eliminarse de forma progresiva, y de concierto con los otros países socios del TLCAN, los obstáculos conocidos que impiden una realización más eficaz de las transacciones transfronterizas. Aunque el comité no ha adoptado una postura con respecto a las ventajas de una unión aduanera norteamericana, creemos que sería útil que el gobierno realice paralelamente un estudio detallado de las ventajas e inconvenientes del concepto de unión aduanera en el contexto de América del Norte. Este estudio podría evaluar la posibilidad de utilizar la integración de la industria norteamericana del acero, entre otras, como modelo de algún tipo de una unión aduanera más amplia."

Para los legisladores del bloque quebequés, el documento del comité parlamentario "tiene buenas ideas, pero no va más allá de las intenciones". Celebra que muchas de las re-ferencias sociales que ellos propusieron hayan sido citadas. Adiciona nuevas propuestas, entre ellas la de aumentar decididamente la relación con México y defender la soberanía respecto a Estados Unidos.

El Nuevo Partido Democrático (NPD), enfático, expresa que "discrepa del contenido de este informe. Lejos de profundizar la integración entre Canadá y Estados Unidos, los neodemócratas creen que debemos reafirmar nuestra soberanía y nuestra independencia. Si no deseamos perder nuestro país debemos resistir con determinación una mayor dominación económica, militar o social de Canadá de Estados Unidos y mejorar nuestra capacidad para proteger plenamente nuestra soberanía y para hacer que se oiga y respete nuestra voz independiente en el ámbito internacional.

Con el fin de mantener su identidad, sus valores, sus instituciones y su voz independiente en los asuntos mundiales, Canadá debe actuar con mucha reserva al elegir las formas de asociarse con sus vecinos del continente. El NPD cree firmemente que no debe seguirse adelante con una mayor integración de los países de América del Norte basada en acuerdos de libre comercio y en la primacía de la "competitividad", porque eso ha reducido enormemente la soberanía de Canadá en varias cuestiones estratégicas y ha debilitado el poder democrático de los canadienses para determinar su futuro. En virtud del TLCAN, Canadá ha expuesto muchas de sus instituciones más preciadas a la mercantilización y la privatización. Con el fin de fomentar sus vínculos económicos con Estados Unidos, Canadá se ha visto forzado a adherirse cada vez más a las posiciones políticas estadounidenses, tanto en el ámbito interno como en el de las relaciones internacionales."

La Comisión de Libre Comercio del TLCAN avanza en los acuerdos trinacionales

Dos semanas después de la reunión de Sociedad para la Prosperidad, la Comisión de Libre Comercio del TLCAN, integrada por los ministros de comercio de los tres países, se reunió en Texas y produjo la declaración conjunta "Una década de logros", donde comunican su compromiso de "profundizar la integración económica en América del Norte, mejorar el comercio y la inversión mediante la disminución de los costos de transacción u otros obstáculos administrativos y explorar diversos mecanismos para integrar aún más nuestras economías a través del comercio".

La comisión mencionada informó de un acuerdo preliminar para liberalizar las reglas de origen en una amplia gama de productos, tales como alimentos, bienes industriales y de consumo, así como para aquellos productos en los cuales los tres países tienen un arancel cero de nación más favorecida.

Por otro lado, el comité afirma que "ha mejorado la operación del mecanismo de solución de controversias inversionistas-Estado, incluido en el capítulo de inversión del TLCAN. Señala que a principios de este año un tribunal aceptó escritos entregados por una parte no litigante"7.

Como puede concluirse, los súper ministros o súper secretarios de comercio de las tres naciones avanzan por la línea que los parlamentarios canadienses denominan "enfoques ascendentes", pero en la perspectiva de sentar las bases de los "enfoques de integración descendentes".

Y mientras tanto...

En México, el desafío de la integración subordinada y pérdida de la soberanía del país, bajo un TLC Plus en marcha, está ausente del debate nacional.

Están presentes las luchas de resistencia de indígenas, campesinos, sindicatos, y muchos otros actores sociales, así como la resistencia parlamentaria a las reformas estructurales del gobierno y sus poderosos aliados trasnacionales.

Crece cada día la idea de imaginar y construir un proyecto propio de país8, aunque todavía los principales actores políticos profesionales no tienen en su agenda política la respuesta y la convocatoria a desafiar activa e integralmente el TLC Plus.

La demanda social mínima es exigir la discusión democrática de estos planes contra el pacto constitucional.

 

* El autor es responsable del Área de Medio Ambiente y Desarrollo de la Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio (RMALC).

1 Un ejemplo de asimilación y propaganda de esta posición es promovido por Jorge Castañeda en Somos Muchos. Ideas para el mañana, Planeta, 2004.

2 Numerales añadidos por el autor. Disponible en: www.presidencia.gob.mx/?P=16&Orden=Leer&Tipo=DI&Art=8496

3 Disponible en: http://www.sre.gob.mx/comunicados/discursos/disc_2004/junio/d_08_06.htm

4 Boletín de Prensa Oficial de la Secretaria de Comercio de Estados Unidos, 28 de junio de 2004.

5 Boletín de Prensa de la Embajada de Estados Unidos en México, apoyado por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Disponible en http://usinfo.state.gov/espanol/mexico/04062904.htm

6 Disponible en español en http://www.parl.gc.ca/InfoComDoc/37/2/FAIT/Studies/Reports/faitrp03/03-cov2-s.htm

7 Disponible en: http://www.economia.gob.mx

8 Como ejemplos recientes están: "Vision de México como Estado nación a futuro" en: A. Martín del C. Montoya (coord.), "México hacia el 2025", Centro de Estudios Estratégicos Nacionales, Noriega-Limusa, Mexico, 2004; y David Márquez Ayala, "México 2006: el choque económico", 3era. parte, Reporte Económico, La Jornada, México, 16 de agosto de 2004.