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Seguridad social en México
Francisco Javier Aguilar García*
El origen histórico de la seguridad social mexicana
se encuentra en los movimientos y luchas sociales observadas desde el
porfiriato (1877-1910), así como durante la Revolución Mexicana
(1910-1917), en la que murieron más de un millón de mexicanos.
Como parte de esta amplia movilización social y política,
grupos de intelectuales, entre ellos el encabezado por Ricardo Flores
Magón, dieron origen al programa del Partido Liberal Mexicano en
1906; ese mismo año, estalló la histórica huelga
en la Mina de Cananea, Sonora y, al año siguiente, la poderosa
huelga y rebelión de Rio Blanco, Veracruz. La fuerza de estas luchas
se encontraba en sus demandas básicas: jornada laboral de 8 horas,
establecimiento de salario mínimo, indemnizaciones por accidentes
laborales, otorgamiento de pensiones, descanso dominical obligatorio,
abolición de las tiendas de raya, entre las más sustanciales.
Todas ellas, demandas sencillas, convocaron y pueden convocar a desarrollar
amplios movimientos sociales.
La demandas de los grupos indicados, más las demandas de los intelectuales
y empresarios nacionalistas, constituyeron los principios fundamentales
de la Revolución Mexicana y llegaron a establecerse en la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, expedida por el Congreso
Constituyente en 1917.
Las propuestas económicas, sociales, políticas e ideológicas
de los trabajadores se expresaron, particularmente, en el artículo
123, estableciéndose los principales derechos y obligaciones de
los trabajadores, incluidos los referentes a la seguridad social, enunciados
en la fracción XXIX.
El contenido original de los artículos 27 y 123 es la expresión
más genuina de los sentimientos de justicia social que reclamaba
la sociedad mexicana, compuesta en su mayor parte por trabajadores y campesinos.
Los antecedentes del derecho mexicano del trabajo, donde se incluye la
seguridad social, se fueron expresando en distintos momentos de nuestra
historia:
* En el programa del Partido Liberal Mexicano, formulado y difundido en
julio de 1906, destaca el capítulo llamado Capital y Trabajo.
* En noviembre de 1906, el general Bernardo Reyes, gobernador de Nuevo
León, promulgó la Ley de Accidentes del Trabajo para su
entidad.
* Aparecen también en el Manifiesto Político del Partido
Democrático, en 1909, lidereado por Benito Juárez Maza,
hijo de Benito Juárez.
* Los derechos del trabajo también se encuentran en el libro "La
sucesión presidencial de México", escrito por Francisco
I. Madero en 1908 quien, además, en abril de 1910, se comprometió
a presentar iniciativas de ley para pensionar a los obreros mutilados
en el trabajo -en las minas o en la industria- y a los familiares de los
trabajadores, en caso de perder la vida.
* En diciembre de 1911, Madero, ya como presidente de la república,
formuló bases generales para una legislación obrera nacional,
donde también se contemplaba la seguridad social.
* El primer proyecto de Ley del Trabajo fue formulado por varios diputados
en 1913. En este documento se estableció un capitulo referente
a la seguridad social. Sin embargo, los acontecimientos armados de la
Revolución Mexicana no permitieron la discusión y aprobación
del proyecto.
* En 1917, los asuntos de la seguridad social fueron incluidos en la Constitución
Politica bajo el principio de la justicia social, no por azar, sino como
resultado de las conquistas de la revolución misma. En la Fracción
XXIX del artículo 123 se expresó claramente: "Se considera
de Utilidad Social el establecimiento de cajas de seguro populares, de
invalidez, de vida, de cesación involuntaria del trabajo, de accidentes
y de otros fines análogos, por lo cual, tanto el gobierno federal
como el de cada estado deben fomentar la organización de instituciones
de esta índole para infundir e inculcar la previsión social".
Con esta sencilla y elocuente redacción se estableció un
principio fundamental del derecho del trabajo en México, un eje
político fundamental para organizar a la sociedad y al Estado y
echar a caminar un nuevo régimen político, a partir de regular
las relaciones entre trabajadores y patrones y entre trabajadores y Estado.
En este contexto, es pertinente indicar cómo fueron introduciéndose
los derechos del trabajo en la sociedad y el país:
* En agosto de 1925, se creó la Dirección General de Pensiones
Civiles y de Retiro.
* En septiembre de 1929, se modificó la fracción XXIX del
artículo 123, en el siguiente sentido: "Se considera de Utilidad
Pública la expedición de la Ley del Seguro Social, que comprenderá
seguros de invalidez, de vida, de cesantía involuntaria del trabajo,
de enfermedades y accidentes y otras con fines análogos".
Con esta reforma constitucional se dio al Seguro Social la categoría
de derecho público obligatorio y se sentaron las bases para formular
la Ley del Seguro Social.
* En 1931, se expidio la Ley Federal del Trabajo.
* En enero de 1932, el Congreso de la Unión otorgó facultades
al Poder Ejecutivo federal para expedir la Ley del Seguro Social. Sin
embargo, los acontecimientos políticos impidieron la emisión
de esta ley durante varios años.
* Durante los gobiernos de Abelardo L. Rodríguez y de Lázaro
Cárdenas se formaron comisiones para formular un anteproyecto de
Ley del Seguro Social, pero, nuevamente, las circunstancias políticas
no permitieron consolidar el proyecto.
* Finalmente, el 19 de enero de 1943, se promulgó la Ley del Seguro
Social, en la que se reafirmó que el seguro social es un servicio
público nacional con carácter obligatorio, y se construyeron
instituciones como el IMSS y el ISSSTE. Pasaron 25 años, desde
1917, y 13 años, desde 1929, para echar a caminar la primera institución.
Ignacio García Téllez fue el primer director del IMSS; él
había participado en la elaboración del anteproyecto y tenía
muy claro el sentido de la seguridad social. Cuando distintos sectores
patronales se oponian a aceptar el esquema solidario, en una carta al
presidente Manuel Avila Camacho expresó: "No puede descansar
su estabilidad en desnutridos, analfabetos, familias que viven en la promiscuidad,
madres campesinas agotadas; no hay efectiva justicia social sin paz en
los estomagos, en los cerebros y en la vida de los marginados
Mientras
haya hambre en el pueblo y mientras haya sectores marginados no podrá
haber salud ni avance
No podemos estructurar un régimen nacional
estable si el mejoramiento social se funda en minorías privilegiadas
y no se amplia el bienestar colectivo del pueblo, pues sin justicia social
no hay verdadera democracia; la verdadera seguridad social está
en que nos sintamos, todos, parte de una unidad y que los que más
tienen aporten sus recursos para los que menos o nada tienen".1
Tomando como base los antecedentes indicados y las palabras del primer
director del IMSS, puede desprenderse que los actuales directores de esta
institución y del ISSSTE, de la Secretaría de Salud y demás
instituciones similares, están bastante alejados de los principios
y la ideología de la Revolución Mexicana, la Constitución
Política y el pensamiento de todos los individuos y grupos que
promovieron la seguridad social.
En 1943, surgió el Sindicato Nacional de Trabajadores del IMSS.
En 1947, la dirección general de pensiones amplió los seguros
de vejez, invalidez, muerte, orfandad, viudez y se redujo la edad para
recibir las pensiones a partir de los 55 años. En 1959, se promulgó
la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores
del Estado. En enero de 1960, surgió el ISSSTE como un sistema
específico de seguridad social para los trabajadores del Estado.
En el mismo año fue fundado el Sindicato Nacional de Trabajadores
del ISSSTE.
Desde aquél momento, el ISSSTE y el IMSS se convirtieron en las
dos instituciones fundamentales de la seguridad social en México.
Su presencia y actividad contribuyeron enormemente al desarrollo económico
del país y, sobre todo, a mantener la estabilidad social y política
de México. Sería imposible entender la época del
"desarrollo estabilizador", sin la participación decidida
de las instituciones de seguridad social y sin la participación
de las agrupaciones sindicales como son el propio SNTISSSTE, el SNTIMSS,
la FSTSE, la CTM y el CT. Pese a todos sus defectos, constituyeron factores
centrales para la estabilidad social y política de México.
Periodos históricos
La seguridad social en México no es una cosa menor; es, sobre todo,
un principio político, económico, ideológico y hasta
ético. No es idea de algún político iluminado. Surgió
y se desarrolló como un mecanismo para aminorar la inequitativa
distribución de la riqueza, establecido en la Constitución
Política de México.
La seguridad social fue resultado de la llamada alianza histórica
del movimiento obrero con el Estado mexicano durante el cardenismo y que,
más allá de frases, logró incorporarse a la vida
política, estableciendo que:
* El Estado mexicano otorgaba protección y prestaciones sociales
a los trabajadores.
* El Estado promovía la industrialización y la expansión
del sector público.
* Junto con el proceso económico, se promovía el empleo
estable.
* Las prestaciones sociales se pactarían en los contratos colectivos.
* Las pensiones y jubilaciones son una parte central de los contratos.
* La seguridad social ha contribuido a mantener un Estado fuerte, así
como a atraer inversión nacional e internacional.
* La seguridad social es un gran factor de cohesión social y política.
* La seguridad social es un pilar fundamental de la política del
Estado y de la sociedad mexicana.
* Desde 1983, el Estado mexicano fue rompiendo la alianza que tenía
con el movimiento obrero organizado y con los trabajadores mexicanos.
El fin de esta alianza se observó a lo largo de dos decenios de
manera muy puntual:
* Disminuyó drásticamente el empleo formal en el sector
privado y público.
* Los salarios reales disminuyeron hasta colocar a México como
uno de los países con más bajos salarios en el mundo.
* Las prestaciones sociales han ido disminuyendo a través de múltiples
mecanismos jurídicos y políticos.
* El sistema de pensiones comenzó a cambiar en el IMSS, desde 1995
y, existe la pretensión de hacer lo mismo en el ISSSTE, bajo el
argumento de que "no hay fondos para el pago de pensiones".
* Los proyectos para una nueva Ley Federal del Trabajo, que pretenden
flexibilizar el trabajo, se han formulado desde 1989, pero hasta ahora
no han podido implantarse.
* Los sindicatos del sector público han sido fuertemente presionados
para debilitar sus direcciones y estructura sindical. Las tesis de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, sobre la asociación
sindical de los organismos descentralizados y la sindicalización
única, atentan contra la estructura del sindicalismo de los servidores
públicos.
El régimen político y las direcciones patronales han debilitado
sistemáticamente los contratos colectivos, la estructura sindical
y las direcciones del sindicalismo, en todos los sectores, lo que demuestra
un debilitamiento de la cohesión social y política que no
es resultado de un problema de mercado o de "caja". Al presionar
sobre la vida sindical y el marco jurídico laboral, el Estado mexicano
está debilitandose a si mismo. El régimen político
ha resentido estos cambios y ya no tiene la fuerza política de
decenios pasados. No es casualidad que en el año 2000, el PRI haya
perdido la presidencia, 10 gubernaturas y la mayoría en el Congreso.
Entre 1995 y 1997, el IMSS transitó de ser un sistema de seguridad
social, con fondos colectivos administrados por el Estado, a un sistema
de seguridad con fondos individuales administrados por bancos privados.
Ahora, en 2004, nuevamente se dice que el IMSS está en quiebra.
Parece que la reforma de 1995 no resolvió ningún problema,
aunque si logró generar ganancias brutas a las administradoras
de Fondos para el Retiro (Afores) por más de 50 mil millones de
pesos.
El gobierno de Fox, por el contrario, ha planteado que el ISSSTE ha incrementado
las prestaciones de seguridad a los trabajadores del Estado y, como ejemplo,
menciona las recientes reformas: pensiones por cesantía en edad
avanzada, donde se establece en 100 por ciento la pensión indirecta
(1983), reducción de 3 a 1 año la base de cálculo
de la pensión (pensión mínima de un SMGDF) y jubilación
de mujeres con 28 años de cotización (1986), eliminación
de la cuota de 4 por ciento de pensionistas para el fondo médico
(1996), posibilidad de que las trabajadoras pueden registrar a su pareja
(2000) y aumento en las pensiones en proporción a la inflación
o incremento salarial (2001).
Estas reformas impiden al ISSSTE sostener el pago de las pensiones. Han
declarado la quiebra del ISSSTE, así que hay que modificar el sistema,
estableciendo uno similar al del IMSS, aun sabiendo que en el IMSS no
se resolvió el problema de los fondos de retiro. De lo anterior,
surgen algunas preguntas ¿La seguridad social es una política
de Estado o es una "carga financiera"? ¿Es un problema
público y económico global o es un problema local aislado?
¿Es un problema de liquidez de "caja" o es un problema
estructural? ¿La política de seguridad social está
en proceso de desarticulación, modernización o reestructuración?
¿A quien favorece la actual política?
La experiencia reciente (1997-2004) muestra que la seguridad social administrada
de manera privada, favorece principalmente las finanzas y la administración
del Estado, al mercado de capitales, a las Afores y a los bancos, pero
no a los trabajadores.
* Investigador del Instituto de Investigaciones Sociales
de la Universidad Nacional Autónoma de México.
1 Entrevista a Ignacio García Téllez, en Revista Solidaria,
No. 1, Dirección de Publicaciones del IMSS, México, 1943,
p. 10.
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