Defenderemos la legalidad y la democracia sin romper la paz social*

Leonel Godoy Rangel

I

Hoy nos congregamos en el corazón de México, mujeres y hombres libres a quienes nos une nuestro amor a la patria, nuestras convicciones democráticas y los anhelos de un país más justo y soberano.

Nuevamente la movilización popular logrará hacer que se escuche la voz de aquellos que deseamos solución pacífica a los grandes problemas de la nación.

Por ello, agradezco a todas y todos los presentes, a los militantes y simpatizantes del Partido de la Revolución Democrática de los 31 estados y del Distrito Federal que con entrega y esfuerzo hicieron posible esta movilización nacional, a nuestros gobernadores, al jefe de gobierno del Distrito Federal, a nuestros legisladores y presidentes municipales.

Doy gracias también a todos aquellos ciudadanos que sin importar filiación política nos han acompañado en este y otros eventos en defensa de la democracia y la legalidad.

Quiero reconocer y agradecer la presencia de las organizaciones sociales y sindicales que se solidarizan con esta lucha y saludamos las marchas que ellos realizarán este 31 de agosto y primero de septiembre en defensa de la justicia social, sepan que contarán no sólo con nuestra solidaridad sino también con nuestra participación.

Con esta marcha-mitin concluye la primera fase de la campaña nacional en defensa de la democracia y la legalidad aprobada por el Consejo Nacional de nuestro partido.

Esta jornada comenzó el 5 de julio con la toma simbólica de todas las delegaciones de la Procuraduría General de la República en el país, continuó con la marcha de las 100 horas previas al 18 de julio, cuando se realizaron mítines en las 32 entidades de la República. El 8 de agosto construimos una cadena humana que inició en el Estado de México y atravesó la ciudad de norte a sur y realizamos mítines regionales. En estos eventos los militantes y simpatizantes del Partido de la Revolución Democrática refrendaron su compromiso con la democracia.

En este contexto sostuvimos reuniones con representantes de organizaciones sociales, religiosas, campesinas y sindicales, con las cuales coincidimos en la importancia de resolver los conflictos políticos por los cauces legales y pacíficos, con apego a la justicia respetando el Estado de derecho.

II

Durante años este espacio, el Zócalo de la Ciudad de México, ha servido como centro de reunión y expresión de mujeres y hombres que genuinamente desean un país democrático, digno y soberano.

Desde los "Sentimientos de la Nación" de Morelos hasta el presente, pasando por las Constituciones de 1857 y 1917, el pueblo ha buscado un gobierno que respete sus libertades y acabe con la pobreza y la exclusión social.

Somos legítimos representantes de esos millones de mexicanos que con su lucha han conquistado derechos y construido instituciones en beneficio del pueblo de México.

Nosotros no somos producto de la casualidad, somos herederos de las causas de los insurgentes de 1810, de los liberales de la reforma, de los revolucionarios de 1910, del movimiento obrero y estudiantil del siglo pasado y de los defensores de la democracia en 1988. Somos la expresión histórica de un México insurgente, liberal, revolucionario y nacionalista.

Hasta este sitio, el Zócalo de la Ciudad de México, llegó el ejército liberal para restituir la República después de derrotar a Maximiliano y sus seguidores.

Por aquí pasaron las tropas del pueblo armado que se sublevaron contra la dictadura porfirista y posteriormente aquí llegaron los revolucionarios triunfantes con sus banderas de justicia social, de tierra y libertad.

En esta plaza, el pueblo mostró su apoyo al presidente Lázaro Cárdenas cuando tomó la decisión de expropiar el petróleo en beneficio de la nación.

En este mismo lugar se han reunido los maestros, los ferrocarrileros, los mineros, los electricistas y los petroleros, para exigir democracia sindical y una vida mejor para la clase obrera.

En el Zócalo de la Ciudad de México sucedieron las grandes manifestaciones del 68, donde los estudiantes, profesores y muchos sectores populares demandaron diálogo, democracia y libertades políticas.

Hasta aquí han llegado diversos contingentes campesinos para reclamar sus derechos y oponerse a las políticas que han empobrecido al campo mexicano.

En esta plaza se realizaron las grandes concentraciones de 1988 cuando cientos de miles de mexicanos nos reunimos para repudiar el fraude electoral contra Cuauhtémoc Cárdenas.

También concluyó aquí la marcha por la paz de 1994, poco después del alzamiento en Chiapas, y hace tres años, después de un largo recorrido por el territorio nacional, llegaron los zapatistas y los representantes del movimiento indígena para recordarnos que no se puede construir un país sin la inclusión de los más pobres y olvidados.

Muchos de nosotros somos los mismos que en aquellas jornadas tomamos varias veces el Zócalo. Pero somos también otros y somos más, porque a lo largo de estos años el movimiento popular se ha renovado y se ha extendido.

Hay una continuidad entre las luchas de entonces y las de ahora, el pueblo está otra vez saliendo a las calles a defender sus derechos.

Por todo esto, nos hemos citado en esta magna plaza, el centro de la vida política del país, para retomar esas banderas libertarias de nuestra historia.

Hoy arribamos al Zócalo para defender la democracia y la legalidad, para defender la soberanía y la independencia.

Como en las peores épocas del autoritarismo esta manifestación pacífica, que realizamos en uso de nuestros derechos constitucionales, ha sido objeto de ataques. No nos extrañe que, como en los tiempos de Díaz Ordaz, toda visión distinta a la gubernamental sea tachada de peligrosa y desestabilizadora.

Nos recuerda a las marchas del 68 que fueron calificadas de comunistas, financiadas por el "oro de Moscú", promotoras de ideas exóticas y subversivas.

Pero no es así, no es la marcha de los pobres contra los ricos, de los buenos contra los malos. Los problemas de la democracia, del estancamiento económico y de la exclusión social nos afecta a todos y entre todos debemos encontrar las soluciones, en un marco de paz social.

No nos engañemos, ésta, como otras manifestaciones, son expresiones genuinas, libres y espontáneas de quienes desean expresar su inconformidad contra el estado de las cosas, que buscan las transformaciones nacionales, de forma pacífica y apegadas a la Constitución. Bienvenida cualquier manifestación de mexicanos en este lugar y en cualquier otro.

El actual gobierno de Vicente Fox tiene en común con los regímenes autoritarios, su inspiración facciosa, su voluntad para atropellar a sus adversarios políticos a cualquier costo, y sus obsesiones enfermizas contra quienes representan un proyecto alternativo de nación.

III

En otros momentos como ahora, el Partido de la Revolución Democrática, la izquierda de México, ha demostrado su convicción democrática y ha optado por la lucha pacífica y legal.

Así, con una gran responsabilidad histórica, el 14 de septiembre de 1988, con un Zócalo lleno, Cuauhtémoc cárdenas nos convocó a la conquista del poder por la vía pacífica y electoral. Esa decisión le dio la estabilidad política al país que irresponsablemente habían puesto en riesgo quienes entonces gobernaban.

Ahora los que se autodenominan "el gobierno del cambio" han llevado al pueblo de México, al igual que en el 88, al borde de una confrontación de consecuencias impredecibles.

Otra vez, con el uso faccioso de la fuerza del Estado buscan hacernos a un lado; no quieren someterse a la prueba de las urnas ante los mexicanos.

Pero hay diferencias. Ahora tenemos un partido más organizado, tenemos más experiencia, gobernamos muchos municipios y varias entidades del país. Hay un sindicalismo democrático en ascenso, una reorganización de los campesinos. En suma, un movimiento social que percibe a este gobierno y a su partido como sus adversarios, que también son los nuestros.

No defendemos personas, sino causas y proyectos. Apoyamos a quienes han sido electos con votos reales y nos oponemos a fraudes y maquinaciones del poder para eliminar a sus adversarios.

A pesar de la falta de oficio de Vicente Fox, de su irresponsabilidad y de su desconocimiento de la historia de lucha del pueblo de México, el PRD, como antes, volverá a actuar con madurez para darle estabilidad y gobernabilidad a la nación. Vamos a defender la ley y las instituciones, vamos a defender la paz y la democracia.

IV

Los perredistas sabemos afrontar adversidades. Durante seis años de salinato resistimos la represión, la violencia asesina, los intentos de cooptación, la alianza PRI–PAN y las concertacesiones. Nada de eso nos dobló y el PRD logró sobrevivir esos duros tiempos.

Pero no sólo sobrevivimos, el Partido de la Revolución Democrática encaminó sus esfuerzos a resistir las políticas del salinismo empeñado en reformar la Constitución para garantizar el establecimiento definitivo del neoliberalismo. Nos opusimos a la contrarreforma del articulo 27 Constitucional, criticamos severamente la desigual negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, y la corrupta y antinacional política de privatización de empresas paraestatales.

Nuestra mejor arma contra el salinato fue la congruencia y el apego a los principios. Si hubiéramos aceptado, como el PAN, las concertacesiones, quizás hubiéramos logrado más posiciones políticas pero hoy seríamos un partido sin rumbo, sin autoridad moral y sin más destino que la disputa del poder por el poder.

Son tiempos de definiciones. Ante un gobierno faccioso y conservador debemos proponer un proyecto alternativo, para enfrentar estos embates reaccionarios.

V

El PRD no está sólo. Ahí están los indígenas de México, ahí están los campesinos que no aguantan más, ahí están los trabajadores de seguridad social que no aceptan la privatización de la institución más importante de América Latina, ahí están los electricistas y petroleros que están dispuestos a defender la soberanía energética de la nación, ahí están muchos mexicanos que no pertenecen al PRD pero que coinciden con nosotros en esta lucha popular.

Hoy volvemos a decir: el PRD debe ser sólo el instrumento de la lucha popular, de aquellos que, como nosotros, quieren un proyecto alternativo de nación.

A este pueblo movilizado estamos sumando a integrantes de las iglesias mexicanas, a sectores de la iniciativa privada, a intelectuales y artistas, a miembros de todas las universidades del país, a periodistas y trabajadores de los medios de comunicación, a militantes de otros partidos. Todos ellos, con preferencias políticas y filiaciones ideológicas muy diversas, han manifestado su rechazo a la forma en que Fox conduce al país.

VI

Esta unidad no tiene más interés que evitar un profundo retroceso político de nuestro país. No estamos unidos para proponer un candidato a la presidencia de la República ni para repartir las candidaturas del 2006. Nos ha unido la preocupación por el futuro de México, por construir nuestra democracia en paz y por evitar la división entre los mexicanos.

Hemos llegado hasta aquí por que la insatisfacción y el desengaño con el "gobierno del cambio" se han convertido en franca irritación.

México requiere de un conjunto de reformas y cambios pero estos no pueden ser aquellos que afecten a los mexicanos más pobres.

Fox no comprende que hay diversas propuestas en torno a la reforma fiscal, la reforma energética, la laboral o la del sistema de pensiones. Se ha aferrado a sus propuestas desconociendo otras, esta es la verdadera razón del fracaso de sus reformas estructurales.

VII

En nuestra contra están quienes se han enriquecido a la sombra del poder público, por que representamos algo distinto a ellos, saben que impulsaremos reformas de orientación democrática y popular y nos opondremos al saqueo y la depredación del país.

Este nuevo golpe se explica por la existencia de dos proyectos de nación; uno que se empeña en prolongar el fallido proyecto neoliberal, generador de miseria y desempleo, desarticulador de la planta productiva nacional, solapador de banqueros corruptos y depredador de los recursos naturales en beneficio de unos cuantos; El otro, el nuestro, que representa la igualdad de oportunidades, la modernización sin ceder soberanía, la inserción del país en la globalización priorizando el respeto de los derechos humanos, la reconstrucción de la economía nacional que nos rescate del endeudamiento y que asegure un desarrollo sustentable y equitativo.

Aquellos que buscan la privatización del petróleo, el gas y la electricidad saben que un gobierno con identidad nacional no pondrá en riesgo la soberanía energética del país. El PRD defiende a Petróleos Mexicanos, a la Comisión Federal de Electricidad y a Luz y Fuerza del Centro, como patrimonio del pueblo y pilares del desarrollo nacional.

Saben que con un gobierno perredista los recursos y subsidios que actualmente destina el gobierno federal al Fobaproa serán canalizados para apoyar a las empresas mexicanas que invierten y arriesgan en sectores productivos generadores de empleo.

El PRD rechaza que se le bajen los impuestos a los ricos y se los suban a los pobres. Lucharemos por una reforma fiscal de orientación progresista y de sentido social, justa y equitativa.

Es por todo lo anterior que se ha desatado una campaña en contra de nuestro proyecto. Hacen todo lo posible por minimizar y ocultar lo que hasta ahora han realizado los gobiernos del PRD y por evitar que nuestras propuestas se apliquen a nivel nacional.

Somos nosotros los que hemos demostrado en los hechos que queremos que la ley se aplique sin privilegios. Somos quienes decimos, que nadie por encima de la ley, ni que ésta se use políticamente para eliminar adversarios.

Ellos han retorcido la ley y las instituciones para usarlas facciosamente en contra de quienes visualizan como futuros contendientes.

Fox pretende desaforar y enjuiciar a Andrés Manuel López Obrador por querer construir el acceso a un hospital, y al mismo tiempo solapa al gobernador de Morelos, quien ha sido acusado de tener nexos con el narcotráfico y grupos de secuestradores. Son los mismos que con una visión feudal y caciquil, con argumentos de corte fascista rechazan el informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos que comprueba torturas y malos tratos por parte del gobierno de Jalisco a decenas de manifestantes.

Piden apego a la legalidad cuando fueron los primeros en violar la ley en la campaña presidencial, a través de los "Amigos de Fox".

Aluden al Estado de derecho, cuando su parcialidad ha quedado manifiesta, en esta plaza reiteramos: es necesario un trato parejo señor presidente.

VIII

En la defensa de la democracia y la legalidad, el PRD se manifestará cuando sea necesario, y vendrá a esta y otras plazas del país tantas veces como se requiera. De eso no debe haber duda. En esta lucha, no nos vamos a cansar. Ejerceremos pacíficamente nuestros derechos constitucionales. Por eso lucharon quienes nos antecedieron y también lo haremos nosotros.

No vamos a caer en provocaciones, no daremos pie a ninguna acción violenta o al rompimiento de la paz social. Actuaremos siempre con la Constitución en la mano en defensa de la democracia y la legalidad.

Es una convocatoria, como en 1988, como en 1994, por la paz, la democracia y la justicia. Es un llamado a construir un México más democrático y justo.

Son tiempos de atender los grandes problemas nacionales, el desempleo, la inseguridad, la crisis del sistema de seguridad social, los derechos de los migrantes, la reforma hacendaria, la reforma político electoral y la defensa de la soberanía nacional; estos son los temas que deben concentrar nuestros esfuerzos, en la búsqueda del diálogo y los acuerdos para resolverlos.

Necesitamos detener la confrontación, originada por el ataque sistemático a nuestro proyecto de izquierda. Que sea en las urnas en donde dirimamos nuestras diferencias. Que sean los mexicanos, los que decidan cual es la mejor opción.

Mexicanas y mexicanos:

* Defendamos junto con otros sectores progresistas del país este proyecto de izquierda que comparte mayoritariamente el pueblo de México.

* Intensifiquemos la campaña de información en el país y en el ámbito internacional, sobre los aspectos esenciales del tema para demostrar que con el desafuero a Andrés Manuel López Obrador, se pone en riesgo la democracia y el Estado de derecho.

* Continuemos dialogando con los diversos grupos sociales para tejer una amplia alianza social en favor de la democracia y la legalidad

* Seguimos convocando al gobierno del presidente Fox a un diálogo sobre los grandes problemas nacionales.

* Construyamos de manera plural un proyecto alternativo de nación. Démosle una esperanza al pueblo de México. Demos opciones y aliento a quienes ya no pueden con la pesada carga de la pobreza y la marginación.

Démonos todos un México justo, independiente y soberano.

¡Viva México!

¡Democracia ya. patria para todos!

México, DF; a 29 de agosto de 2004.

 

* Discurso del Mtro. Leonel Godoy Rangel, presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido de la Revolución Democrática, durante el mitin en el Zócalo capitalino en contra del desafuero del jefe de gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador.