|
Una mezcla de logros y aberraciones Heriberto López Ortiz Uno de los principales temas de negociación de los productores con el gobierno es el relacionado con el TLCAN y aquí los logros fueron magros. El Ejecutivo federal ofrece llevar a cabo dos acciones que debió efectuar por obligación sin necesidad de negociarlas con nadie y que incumplió. Ahora, con base al ANC, llevará a cabo: a) una "evaluación integral de los impactos e instrumentación del Capítulo Agropecuario del TLCAN, y b) realizará un análisis de los impactos de la Ley de Seguridad Agropecuaria e Inversión Rural 2002 de Estados Unidos y, en su caso, aplicará todos los instrumentos jurídicos vigentes que permitan la defensa de la producción nacional contra prácticas desleales. Ambas evaluaciones se realizarán con la participación de las organizaciones campesinas y de productores, el Congreso de la Unión, los gobiernos locales, las universidades y centros de investigación y deberá concluir a más tardar el 31 de diciembre del presente año. Aunque estas evaluaciones el gobierno debió realizarlas desde antes, es un cierto avance que acepte hacerlas ahora. En cuanto a la negociación propiamente dicha del TLCAN, el ANC sostiene que el Ejecutivo federal: i) "aplicará todos los mecanismos de defensa establecidos en las leyes correspondientes y procederá con base en lo establecido en el propio TLCAN, y conforme a los tiempos y las estrategias más convenientes para el interés nacional, a realizar las consultas y convenir con los Estados Unidos y Canadá las adiciones, en conformidad con el articulado y anexos establecidos en el TLCAN, que ameriten y que convengan las partes en los acuerdos complementarios o anexos que en su caso se suscriban y que de acuerdo con el propio tratado formarán parte del mismo". ii) "iniciará de inmediato consultas oficiales con los gobiernos de EE.UU. y Canadá con el objeto de revisar lo establecido en el TLCAN para maíz blanco y frijol, y convenir con las Contrapartes el sustituirlo por un mecanismo permanente de administración de las importaciones o cualquier otro equivalente que resguarde los legítimos intereses de los productores nacionales y la soberanía y seguridad alimentarias." Aunque la mención en el ANC del compromiso del Ejecutivo federal para entablar consultas oficiales con Estados Unidos y Canadá respecto al capítulo agropecuario del TLCAN es un avance, con relación a su negativa previa, tampoco aquí se encamina hacia la solución de fondo de nuestro sector agropecuario. Inclusive el Ejecutivo se autolimita de entrada. El comprometerse a que "aplicará todos los mecanismos de defensa establecidos" no puede ser considerado un avance, pues esa es su obligación sin necesidad de negociación alguna. Convenir con Estados Unidos y Canadá las "adiciones, que ameriten y que convengan las partes en los acuerdos complementarios o anexos que en su caso se suscriban", es una limitación de partida; significa que el Ejecutivo no intentará modificar el texto central del capítulo agropecuario sino que buscará que, si hay acuerdos favorables para México, estos se incorporarían en anexos. Formalmente ambas vías son semejantes pero ¿entonces por qué no plantearse la posibilidad de modificar el texto central? Asimismo, "revisar lo establecido en el TLCAN para maíz blanco y frijol, y convenir con las Contrapartes el sustituirlo por un mecanismo permanente de administración de las importaciones o cualquier otro equivalente", significa que no se cumple la demanda fundamental de los productores rurales mexicanos de excluir del TLCAN al maíz y frijol. En vez de excluir ambos granos de la liberalización pactada en el Tratado, las actuales importaciones —tanto mediante cupos como las libres de arancel— serán sometidas a una autorización burocrática, pero no serán eliminadas. De manera que en el ANC esta demanda de los productores es absolutamente rechazada aunque el rechazo está disfrazado. Además, ¿qué pasará con esta decisión si de las evaluaciones del impacto del TLCAN y de la Ley Agrícola de Estados Unidos se deriva que sí es indispensable excluir del TLCAN al maíz y frijol? ¿Cómo se iniciarán de inmediato consultas oficiales con los gobiernos de Estados Unidos y Canadá acerca del TLCAN si las evaluaciones se concluirán cerca del 31 de diciembre? O las consultas se iniciarán después del 31 de diciembre, y entonces no es de inmediato, o efectivamente se iniciarán de inmediato pero entonces se harán sin bases serias. Este no avance se complementa con una serie de medidas. Así, mientras se consulta, "en lo referente a maíz blanco se suspenderá la asignación de cupos de importación de maíz blanco, excepto en casos comprobados de desabasto" y, en el caso del frijol, el gobierno federal iniciará el procedimiento de investigación contra prácticas desleales o salvaguardia, con base en la información proporcionada por los productores. Adicionalmente, "se contemplarán programas, acciones e instrumentos de fomento a la producción nacional de frijol y maíz blanco" que procuren que la proveeduría al mercado interno de dichos productos sea fundamentalmente nacional, aunque no se dice cuáles serán dichos programas y acciones. Conjuntamente el gobierno federal, los productores organizados y los empresarios y consumidores en general continuarán impulsando la agricultura por contrato, reduciendo de manera sistemática la dependencia actual de maíz amarillo de importación. De forma que una iniciativa y demanda de los productores de granos básicos ha sido conver-tida en acciones de empresarios y consumidores cuando estos últimos son principalmente comerciantes y empresas extranjeras. Política de cupos de importación Lo anterior es más claro cuando en el ANC se afirma que el gobierno federal "consultará a las organizaciones campesinas, de productores y agroindustriales, a fin de diseñar, instrumentar y vigilar la Política en materia de Cupos de Importación, en el marco de la Política de Fomento Productivo y Desarrollo Económico, en un plazo máximo de 90 días. Dicha política contemplará, entre otros: Requisitos mínimos previstos en los tratados de libre comercio y las necesidades adicionales en función de la oferta y demanda nacional, con objeto de atender sólo los casos de déficit real. * Revisión de las importaciones adicionales a los cupos acordados, para determinar si efectivamente han resultado complementarias a la producción nacional y de no ser así, hacer una revisión a los criterios de asignación. * Fortalecimiento de los principios de equidad, transparencia y certidumbre en la asignación de los cupos a los beneficiarios. * Establecimiento de volúmenes máximos de importación diferenciales por producto y cadena productiva a través de cupos o aranceles, según corresponda o se acuerde su aplicación, de conformidad con lo establecido en los Tratados comerciales de los que México forma parte y en la OMC. * Para el resto de los productos agropecuarios y forestales sensibles –incluyendo cebada y malta—, y aquellos considerados en la LDRS como básicos y estratégicos, se realizará una estricta vigilancia de las importaciones y, en el caso de que se detecte daño a la producción nacional, se aplicarán todos los mecanismos de protección vigentes. Todas estas medidas que podrían ser consideradas positivas, a final de cuentas corresponden a la negativa oficial de excluir del TLCAN a los granos básicos. Este es otro medio paso a una posible solución a las demandas de nuestros productores agrícolas. Defensa contra prácticas desleales de comercio Lo mismo puede decirse de las acciones concernientes a la defensa contra las prácticas desleales de comercio, inocuidad y calidad, negociaciones comerciales internacionales, cooperación y desarrollo económico reseñadas enseguida: * Acceso oportuno a los instrumentos de protección comercial a través de impulsar la aplicación de la Ley de Comercio Exterior, para una defensa justa, clara y expedita del mercado interno. * Creación de una oficina de investigación comercial con la participación de las organizaciones campesinas y de productores, con la finalidad de monitorear el comportamiento de las importaciones de productos agropecuarios. * Aplicar enérgica y oportunamente todos los instrumentos jurídicos vigentes, incluyendo los tratados internacionales suscritos por México con otros países o regiones, tanto para exigir el cumplimiento de todas las obligaciones de las contrapartes en el beneficio de los mexicanos, como para la necesaria defensa de los derechos de los nacionales dentro y fuera del país y * Actuar proactivamente con el objeto de eliminar las prácticas desleales de comercio internacional mediante el inicio de investigaciones antidumping y de salvaguardas. Antes de imponer cualquier medida de protección que pudiera repercutir negativamente en sectores agropecuarios exportadores, el gobierno federal realizará una consulta con las organizaciones campesinas y de productores de las cadenas agroalimentarias involucradas para evaluar la pertinencia de esa medida. Asimismo, se intensificará el combate frontal al contrabando de mercancías, con la participación directa en las Aduanas de observadores de las organizaciones campesinas y de productores o de empresas certificadoras constituidas y reconocidas para tal fin. Inocuidad y calidad El Ejecutivo federal, de manera coordinada con las organizaciones campesinas y de productores, revisará, modificará o creará, en su caso, las normas fitozoosanitarias y de inocuidad por cadena productiva con homologación a parámetros internacionales y aplicación estricta a los productos importados. Impulsará la revisión y la creación de Normas Mexicanas de calidad de productos agropecuarios. Promoverá el conocimiento y aplicación de la marca oficial "México Calidad Selecta". Implementará acciones de protección a la agrobiodiversidad, tales como el monitoreo de la contaminación y erosión genética. Consultará a las organizaciones campesinas y de productores para el diseño, consenso, instrumentación y vigilancia de una Política "espejo" en materia de Comercio Exterior Agropecuario y Agroalimentario. Negociaciones comerciales internacionales El Gobierno Federal establecerá los mecanismos de consulta con las organizaciones campesinas y de productores en las negociaciones comerciales internacionales que están en proceso o se lleven a cabo en el futuro. En las negociaciones con la OMC en materia de producción agropecuaria, sostendrá la posición de reconocimiento de México como país en vías de desarrollo y propondrá además la supresión inmediata de los subsidios a la exportación y los internos que distorsionan el comercio internacional, así como el derecho a reintroducir restricciones cuantitativas o arancelarias por causas de soberanía y seguridad alimentarias, de acuerdo con los procedimientos legales aplicables y cuando existan causas de daño, incluidas la protección del empleo rural, y de los recursos naturales. Cooperación Uno de los puntos más importantes, menos publicitado, más novedoso y tal vez el más trascendental del ANC es éste de la Cooperacion internacional. El ANC, firmado por algunas de las más importantes organizaciones nacionales de productores agrícolas, sostiene que "se impulsará un Acuerdo de Cooperación en Materia de Desarrollo Rural con Estados Unidos y Canadá, que promueva la disminución de las asimetrías existentes entre los países. Este Acuerdo deberá ser congruente con el contenido del presente ANC". Algunos de los contenidos particulares del Acuerdo de Cooperación serían: * La integración de fondos y mecanismos diversos que permitan inversiones estructurales en regiones, cadenas productivas y sujetos productivos y sociales en desventaja. * El establecimiento de una política de precios, apoyos y subsidios equitativa. * Establecimiento de una comisión trilateral en materia de metrología, normalización y criterios fitozoosanitarios para la inspección y certificación para la evaluación de la conformidad en los sitios de producción; así como para la erradicación de enfermedades y plagas. * Cooperación trilateral para la transformación de las actividades productivas mediante la constitución de sistemas agro empresariales competitivos y sostenibles, promoviendo a nivel internacional alianzas entre organizaciones de productores y empresas agroindustriales y de servicios consolidadas. * Consolidación de apoyos específicos para la moderniza-ción de los intermediarios e instrumentos financieros rurales. * Establecimiento de mecanismos de intercambio de información y transparencia para la evaluación objetiva de la evolución comparativa socioeconómica de la actividad. * Mecanismos de cooperación y solidaridad para contingencias de desastres naturales y siniestralidad. * Impulsar procesos de investigación y transferencia de tecnología en el medio rural con la finalidad de ir eliminando la brecha tecnológica y de productividad que separa a los tres países, implementado a través de instituciones de investigación y educación de los tres países. * Los firmantes del presente Acuerdo Nacional para el Campo respaldan la iniciativa del Presidente de la República de impulsar un Acuerdo Migratorio con Estados Unidos y Canadá que contemple la libre movilidad transfronteriza de la fuerza de trabajo y el goce pleno de sus derechos laborales y ciudadanos. A los sectores agrícolas de Estados Unidos y Canadá ¿les convendría reducir las ventajas asimétricas que tienen sobre la agricultura mexicana, en lugar de apropiarse del mercado mexicano de productos agrícolas? Al parecer no, excepto como medida de contrainsurgencia en México. ¿México está en posibilidades de establecer fondos que permitan inversiones en regiones de Estados Unidos o de Canadá? Evidentemente no. Por lo tanto, sería más probable esperar que fondos estadounidenses y canadienses fueran creados para operar en México, pero ¿bajo qué condiciones?, ¿la política de precios y subsidios estadounidense se adaptaría a las condiciones mexicanas, o al revés?, ¿cuál de los países modificaría su estructura mediante los supuestos "sistemas agro empresariales competitivos"?, ¿las universidades agrícolas mexicanas podrían hacer investigación y transferencia de tecnologías para los granjeros estadounidenses y canadienses? Esta propuesta de "Cooperación" es una aberración. O es un listado de simples "buenos" deseos por parte de los firmantes del Acuerdo Nacional para el Campo a la manera del, por ellos deseado, Acuerdo Migratorio en el que la solución de un problema nacional tiene que provenir de Estados Unidos, o, de llevarse a cabo el Acuerdo de Cooperación, significaría la implantación en el país de una política agrícola extranjera y la anexión de la agricultura mexicana por parte de la estadounidense. En cualquiera de los dos casos, los firmantes del documento no tienen una propuesta nacional de solución del problema agrícola, ni el más mínimo conocimiento de la política y los intereses de Estados Unidos en la materia.
|