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Impactos en Pemex de la guerra en Irak Fabio Barbosa Cano* Llamamos orden petrolero mundial a la correlación de fuerzas entre las potencias dominantes en el sistema económico y entre este pequeño conjunto y los países productores pobres, subdesarrollados, que, carentes de tecnología y capital no pueden, ya no digamos explotar por sí mismos, sino ni siquiera conocer la ubicación y magnitud de sus recursos petroleros. Esta situación se ha agravado en el último período, en el que se ha profundizado el abismo tecnológico, y la exploración y explotación costa afuera exigen apoyo de las tecnologías digital y satelital, así como equipos automatizados capaces de operar a grandes profundidades. Así, el control de los recursos petroleros está determinado básicamente por el dominio de la tecnología y el financiamiento, pero también, con frecuencia, tratándose de un recurso estratégico, por la violencia abierta o sorda, el sabotaje, el espionaje, etcétera. Este arreglo no es estático, dado de una vez y para siempre, sino que constantemente se compone y recompone. La búsqueda del control de los recursos petroleros ha sido un componente de la diplomacia y las guerras del siglo XX. Estuvo presente en la Revolución Mexicana con los agentes de la Standard Oil combatiendo a Carranza, los espías alemanes y el peliculesco episodio del "telegrama Zimmerman", para no hablar de la coalición de todas las empresas contra el gobierno de Cárdenas. El ingrediente petrolero en la guerra contra Irak no pudo ser ocultado ni con la tremenda campaña de desinformación, la guerra paralela, tan importante como las bombas, que pretendía que era un problema de combate al terrorismo, por los "derechos humanos", la "democracia" o "la libertad en el mundo". La evidencia permite definirla como una guerra por el control de la segunda reserva petrolera más importante del planeta y por cercar, avanzar o lograr un mejor posicionamiento en la región petrolera más importante del mundo, no sólo por los países de la OPEP, sino de otros en la cuenca del Caspio. En el Medio Oriente sin duda se presenta una gran complejidad, como el problema del control del agua, la cuestión sionista y otras. Pero es innegable el componente petrolero de la guerra, que ya ha modificado la situación entre las potencias, gobiernos y empresas. De esta guerra, Estados Unidos ha emergido con el control de 112 mil millones de barriles de crudo de Irak —como anotamos, la segunda reserva más importante en el mundo—, casi diez veces más que las reservas probadas de México. De esta guerra, la gran empresa petrolera norteamericana Halliburton ha salido fortalecida con el contrato para la administración y manejo de esos recursos. Recordemos que Halliburton, ahora asociada con Shulemberger, tuvo los mayores contratos para la construcción de las plataformas en la Sonda de Campeche; su flamante socio francés ahora está realizando las primeras 200 perforaciones en Chicontepec y la misma Halliburton ha participado en las pruebas de nitrógeno para optimizar campos petroleros de Chiapas. En el siglo XX el petróleo mexicano fue una pieza más en el tablero mundial. Nos proponemos ahora una primera revisión, incluyendo algunas hipótesis sobre los impactos que ya pueden observarse en la nueva situación, que arranca no precisamente con la caída de Bagdad, sino con el autoatentado contra las Torres Gemelas de septiembre de 2001. Petróleo mexicano para la "libertad" mundial Un primer impacto que puede documentarse es que la nueva situación llevó a definir un cambio en los objetivos de Pemex. Podemos afirmar, sin necesidad de citas, que la legislación petrolera vigente establece que las funciones de Pemex son atender, en primer lugar, el mercado interno, a los consumidores domésticos, a la industria y el transporte nacionales. Todavía en junio de 2001, antes del autoatentado del 11 de septiembre, el director general de Pemex, Raúl Muñoz Leos, se mostraba respuetuoso de este patrimonio. En su discurso en el congreso de la Asociación de Ingenieros Petroleros de México, afirmaba: "los hidrocarburos abastecen al 81% de la demanda total de energía primaria de México. La competitividad económica del país y el crecimiento de su población hacen imprescindible un sector petrolero sólido, eficiente y moderno, que sea capaz de seguir cubriendo la demanda nacional de energía primaria por muchos años […] es nuestra responsabilidad optimizar la producción nacional y garantizar la seguridad energética de nuestro país. El bienestar del México del siglo XXI exige una oferta creciente, segura y competitiva de hidrocarburos". Pero después de la caída de las Torres Gemelas, Muñoz Leos cambió esos objetivos. Veamos cómo lo plantea en el marco de su particular percepción de problemas de escasez, que efectivamente son uno de los elementos distintivos de esta última guerra petrolera (las negritas son nuestras): "El nuevo contexto mundial, especialmente a partir del 11 de septiembre del año pasado, obliga a la adopción de medidas orientadas a fortalecer la suficiencia de este recurso en el país y a apuntalar también la seguridad energética de nuestro continente". (Discurso en el Congreso Internacional del Petróleo en México, 11 de febrero de 2002). Poco más tarde, en octubre de 2002, en otro congreso internacional, cuando ya los preparativos de la agresión a Irak estaban muy avanzados, el mismo director general explicó más claramente: "en el ámbito internacional se ha venido incrementando la percepción de riesgo en el abastecimiento de petróleo y gas", para justificar a continuación: "México debe aprovechar sus recursos petroleros para fortalecer la seguridad energética del país y de la zona económica a la que pertenecemos". (Congreso de la Confederación Interamericana de Ingeniería Química, Cancún, Quintana Roo, 11 de octubre de 2002). Hay otras afirmaciones similares a las anteriores, pero solamente agregaremos que, ya en pleno avance de los imperialistas sobre Bagdad, el 18 de marzo pasado, en su discurso conmemorativo de la expropiación, en Minatitlán, este mismo funcionario aseveró: "Si bien México no puede garantizar la paz en el mundo sí puede aportar sus recursos y su voluntad para aminorar las amenazas que se ciernen sobre la libertad y la seguridad internacionales; el petróleo, hoy más que nunca, se vuelve una invaluable oportunidad para México, tanto para favorecer los genuinos intereses nacionales, como para apoyar la causa de la libertad en el mundo […] el reto es cómo esta riqueza debe orientarse hacia el fortalecimiento de la seguridad energética nacional, de nuestros principales socios comerciales y de nuestro hemisferio." También dijo: "Los mexicanos sabemos que tenemos en el petróleo una fuerza de excepcional valor no sólo para impulsar la economía del país sino para fortalecer el papel que nos toca jugar en el contexto internacional". El misterioso descenso de reservas probadas Para "jugar el papel que nos toca", "apoyando la libertad en el mundo" lo que tenemos que hacer, según Muñoz, es muy simple: elevar la producción de crudos. Pero éste es un viejo objetivo definido desde el "equipo de transición" que dirigió Fausto Alzati. Esto ha llevado a los actuales directivos a una búsqueda desesperada de financiamientos para los proyectos de expansión de la producción, cuyo último episodio parece ser el que "Pemex ha registrado emisiones de bonos ante la Comisión de Valores de los Estados Unidos" y ha tenido que "asumir" una disminución de sus reservas de hidrocarburos. Este tema es particularmente interesante porque presenta la paradógica situación de caída de las reservas probadas, al mismo tiempo que el actual gobierno se propone elevar la producción de petróleo crudo de 3 millones de barriles diarios en promedio, durante el sexenio de Zedillo, a 4 millones de barriles para el año 2006. Acerca de las relaciones con la Securities & Exchange Commission se informó oficialmente hasta 2003, y sobre la reclasificación de las reservas las primeras estadísticas (incompletas, pero oficiales) se publicaron hasta el informe del 18 de marzo de 2003. Cuadro 1 Los 25 países más importantes por volumen de reservas, según Oil & Gas Journal Al 1 de enero de 2003 (en millones de barriles de crudo y condensados).
Fuente: "Worldwide look at reserves and production", Oil & gas Journal.
En realidad ya se tenían algunas informaciones; por ejemplo, el analista David Shields publicó, anticipándose a los boletines oficiales: "aumenta la confusión ante la opinión pública [por] la nueva revisión de sus números por parte de la Securities & Exchange Commission, SEC [que] ubica en 18 mil 767 millones de barriles las reservas probadas de petróleo y condensados de México, al 31 de diciembre pasado". Shields concluía "Pemex debería aclarar con precisión cuáles son las diferencias entre los criterios de la SEC y los de las otras metodologías que se han empleado para calcular reservas en el pasado. Debería detallar en qué campos se encuentran esos 6 mil 657 millones de barriles que ahora se han descartado y por qué motivos...". La exigencia de información es importante y, por supuesto, coincidimos en ella con David, aun a sabiendas de que Pemex está imposibilitado para informar. Lo único que puede hacer Pemex, igual que otras empresas sometidas en el actual orden petrolero mundial, es una simulación; es decir hacer como que se informa, entregando miles de páginas llenas de información inocua, contradicciones y medias verdades. Hasta 2003 en la página electrónica de Pemex apareció la lacónica información que transcribimos a continuación: "Pemex ha registrado emisiones de bonos ante la Comisión de Valores de los Estados Unidos de América, la Securities and Exchange Comisión (SEC). Por lo tanto, para mantener dicho registro ante la SEC, Pemex tiene la obligación de entregar cierta información; por ejemplo, Pemex debe entregar la forma 20-F cada año. El registro de Pemex ante la SEC ha permitido que los bonos que ha emitido puedan ser comprados por cualquier persona u organización en los mercados de los Estados Unidos de América". No hemos encontrado aún la llamada "Forma 20-F", pero sí la F-4, titulada "Prospecto de oferta de intercambio de Pemex. Project Funding Master Trust", fechado en febrero 24, de 2003, de donde transcribimos íntegramente el cuadro 2 en estas notas. Cuadro 2 Reservas probadas de México, según informe de Pemex a la SEC (al 31 de diciembre de 2001, en millones de barriles de crudo equivalente)
Fuente: Reporte de Pemex Exploración y Producción a la Securities and Exchange Commission, s.f., en www.pemex.com.
Desde luego, este asunto presenta aún muchas interrogantes sin respuesta. Lo que puede documentarse es lo siguiente: 1. El 18 de marzo de 2003, Pemex informó oficialmente, en México, que "reclasificó las reservas de Chicontepec por falta de inversiones para su desarrollo" y que "el acceso a posibilidades de inversión con tecnología de punta permitirá reclasificar de nuevo, como probadas, estas reservas". En consecuencia las reservas probadas de crudo descendieron, al 1° de marzo de 2003, a 15,124 millones de barriles (Pemex, Memoria de labores 2002, México, DF 18 de marzo de 2003). 2. El 11 de octubre de 2002, en la Convención del Instituto Mexicano de Ingenieros Químicos, Muñoz Leos afirmó: "Recientemente hemos decidido atender el criterio internacional más estricto en materia de cuantificación y clasificación de las reservas de hidrocarburos. Bajo dicho criterio hemos tenido que asumir una reducción de las reservas probadas en razón de no haber explotado algunas de ellas en los últimos cinco años. Cabe señalar que esta disminución se traduce en un incremento igual en las reservas probables, por lo cual no se alteran las reservas totales que reportamos internacionalmente. Asumiendo con plena conciencia esta decisión y reconociendo que los ritmos de explotación han superado los esfuerzos de exploración, tenemos que esforzarnos en mayor medida para aumentar las reservas y la producción. La riqueza de hidrocarburos de México se mantiene". 3. Sorprendentemente, en el reporte a la SEC, publicado en 2003, y al alcance de cualquier ciudadano en www.pemex.com, Pemex sugiere que las reservas de Chicontepec fueron reclasificadas desde 2001, y que las áreas con reservas que debía "desarrollar", es decir perforar para ajustarse a los criterios de la SEC, se ubicaban en el conjunto de campos que se muestran en el cuadro 2, es decir en 33 de los principales campos de este país. 4. Para completar la campaña de desinformación, Pemex suprimió el anexo estadístico con información desglosada de reservas y producción de los campos petroleros. Ahora se ha limitado a una estadística con alto nivel de agregación, informando "por activos". Estamos frente a un retroceso de dos décadas en política de información; si Pemex consigue ocultar la información desagregada, de la producción y las reservas campo por campo, habremos regresado al viejo Pemex priísta que informaba sólo "por distritos". En el sexenio de Zedillo se dispuso de información más amplia. Recordemos que una de las primeras medidas del actual gobierno fue su intento de suprimir la publicación de la Memoria de labores. De tal manera, ahora tenemos una situación casi kafkiana: la más reciente (y única información) de las reservas campo por campo, difundida en 2003, remite a datos con dos años de antigüedad. Ante ello, Oil and Gas Journal publicó sus propios datos de reservas probadas abatiéndolas a 12,622 millones de barriles de crudo y condensados, como se puede observar en el cuadro 1 de este texto. Ante esta nueva feria de cifras, ¿cuál será la verdadera? Desde luego ninguna. Revelaciones de Pemex a la SEC El problema presenta muchas incógnitas, pero pueden por lo menos formularse algunas conjeturas. En el cuadro con la información a la SEC, además de la relación de campos y sus supuestas reservas podemos ver las últimas dos columnas. Se refieren al número de pozos productores y a las "localizaciones no desarrolladas" (undeveloped locations); nosotros lo interpretamos como el plan de perforaciones campo por campo. Explícitamente no hay nada en el reporte que implique un compromiso de Pemex, pero está informando concretamente del número de perforaciones en áreas no desarrolladas. La SEC establece como requisito el desarrollo de campos y eso exige perforaciones; acatando los requisitos, Pemex informa con detalle. Destacamos que señala 13 localizaciones —pozos a perforar, según nosotros— en aguas profundas del Golfo, así como la reanudación de perforaciones en campos de Chiapas. En conclusión, los escasos indicios sugieren que en el nuevo orden petrolero ni siquiera se presiona a Pemex, sino que éste se adelanta a hacer cambios y promesas ante un endurecimiento de las condiciones con unas empresas petroleras fortalecidas y un gobierno aún más soberbio y arrogante. Pemex se doblega por su interés en el flujo de dólares de la exportación, único medio de continuar los programas asistencialistas que permitan triunfos electorales al actual partido en el poder. Así se ha creado una nueva confusión sobre los nuevos compromisos de Pemex en Estados Unidos y el contenido de los mismos, sobre las cifras de las reservas de hidrocarburos, sobre los planes de producción y los proyectos de perforaciones. En suma: el impacto en el sector petrolero de México, resultado de la caída de Irak, es un tema lleno de interrogantes, igual que la caída de las Torres Gemelas de Nueva York. (Email: fabiobarbosa_cano@hot-mail.com).
* Investigador en el Instituto de Investigaciones Económicas, Universidad Nacional Autónoma de México.
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