EFECTOS DE LAS ELECCIONES EN EU EN MÉXICO Y EL MUNDO

Irán Moreno Santos*

El 5 de noviembre del año en curso se llevaron a cabo elecciones en Estados Unidos; en ellas se renovaron la totalidad de los representantes populares de la Cámara Baja —Cámara de Diputados— y la tercera parte de los integrantes de la Cámara Alta —Cámara de Senadores—; de igual forma se eligieron 36 gobernadores, entre ellos los de California, Nueva York, Texas e Illinois —donde hay una población mexicana importante— y en Florida, estado gobernado por un miembro de la familia Bush.

Los resultados dieron como triunfador al Partido Republicano, otorgándole la mayoría parlamentaria. Definitivamente las elecciones que se acaban de llevar a cabo en Estados Unidos no son para dejarse de lado, no sólo porque los comicios de los últimos 10 años en aquel país han estado permeados por un alto abstencionismo, sino sobre todo por una bruma que ubicó a George W. Bush como Presidente.

Los comicios de los cuales salió vencedor George W. Bush, sin el voto popular pero con el respaldo del Consejo Electoral, han dejado abierta la controversia sobre la transparencia de su democracia electoral, pero sobre todo de su credibilidad.

A lo largo de la jornada electoral se presentaron toda suerte de situaciones poco democráticas, tales como el hecho de que el Presidente norteamericano viajó 13 veces a Florida y recaudó para la campaña de su hermano varios millones de dólares. Al este de Los Angeles la afluencia de votantes fue mínima, ya que se efectuó el cambio de casillas ordenado por las autoridades locales apenas con unos días de anticipación.

En Austin, Texas, se propagó un mensaje telefónico en contra del candidato demócrata, Kirk, según el cual pedía votaran por él ya que apoyaba el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción de niños dentro de matrimonios de homosexuales; el caso es que Kirk nunca incluyó ninguna de esas posturas en su campaña.

Hubo también grandes sumas de dinero de la industria farmacéutica para los republicanos. Y finalmente, el instituto de sondeo Voter News Service no pudo hacer estimaciones a boca de urna debido a "dificultades técnicas" (lo que conocemos como "caída del sistema").

Las anécdotas podrían ser muchas; lo cierto es que el sistema electoral norteamericano parece estar en una crisis. Sin embargo estas elecciones, en palabras de Dan Glickman, director del Instituto de Estudios Políticos de Harvard, "se convirtieron en un referéndum sobre la gestión del presidente Bush", lo que conlleva un futuro incierto en la relación de Estados Unidos con el resto del mundo. En este sentido, Bush impondrá una agenda política conservadora e impulsará primeramente la aprobación para crear el Departamento de Seguridad Interior, que pretende aglutinar a todas las agencias de espionaje y todos los servicios de emergencia en caso de atentado o ataque en territorio estadounidense.

La fuerza que le da la mayoría en el Senado y en la Cámara Baja, le permitirá plantear temas que anteriormente habían sido frenados por los demócratas, tales como ampliar el papel de los grupos religiosos en los servicios sociales, la perforación de pozos petroleros en Alaska —a pesar de sus implicaciones ecológicas— y la designación de jueces conservadores, que consagrará a la derecha como única hegemonía en el Poder Judicial y reforzará por muchos años su mayoría en el Tribunal Supremo.

De igual forma, impulsará políticas agresivas de seguridad nacional y protección frente al bioterrorismo, la rebaja de impuestos —aprobada el año pasado por un total de 1.35 billones de dólares— y una mayor militarización de la región andina para protegerse del "terrorismo guerrillero". Además, es casi segura la aprobación del nuevo Congreso para incrementar el financiamiento a la venta de armamento en América Latina y el Caribe, que podría dispararse de 8.7 millones de dólares autorizados este año a un paquete previsto para el 2003 por 98 millones; el paquete incluye proyectos conjuntos entre el Pentágono y los ejércitos centroamericanos para construir bases militares, venta de armas y entrenamiento de batallones.

Es importante destacar que Bush dio a conocer en septiembre pasado su Estrategia de Seguridad Nacional, en la que anuncia los principales lineamientos de su política exterior y el papel que debe tener Estados Unidos en el mundo. Su punto de inicio es que el gobierno estadounidense se reconoce como un país con poder militar sin paralelo y gran influencia económica y política en el mundo, y que no dudará en usar dicha fuerza para promover un equilibrio de poder que favorezca la libertad.

Su política exterior se basará en un internacionalismo inconfundiblemente estadounidense, a fin de ayudar a que el mundo sea más seguro y mejor, utilizando dicho poder para tres propósitos fundamentales:

1. Defender la paz luchando en contra de los terroristas y tiranos.

2. Preservar la paz creando buenas relaciones entre las grandes potencias.

3. Extender la paz fomentando sociedades libres y abiertas en cada continente.

Para alcanzar estas metas, el gobierno de Bush se erigirá en líder de los anhelos de dignidad humana. Fortalecerá sus alianzas para derrocar al terrorismo mundial y actuará para prevenir los ataques en contra de sus aliados y amigos. Buscará colaborar con otros países para desactivar conflictos regionales. Impedirá que los enemigos provistos de armas de destrucción masiva sean una amenaza para el país, sus aliados y amigos. Promoverá una nueva era de crecimiento económico mundial a través del libre comercio y, finalmente, expandirá el circulo del desarrollo, abriendo sociedades y construyendo infraestructura para la democracia.

Ante el panorama que se vislumbra con mayoría republicana —una política exterior imperialista y una visión hegemónica—, los países que conforman la comunidad internacional deben privilegiar el multilateralismo y solución colectiva de los problemas mundiales.

Esperaremos un endurecimiento del embargo a Cuba y persecución de todos aquellos migrantes que lleguen por cielo, mar y tierra a ese país.

Para México el panorama no es nada alentador; esperaremos una mayor vigilancia de los cruces fronterizos, la reducción de visas de ingreso y cero tolerancia para aquellos mexicanos que viven allende nuestra frontera nacional. Suponemos que habrá una negativa constante por parte del Congreso norteamericano a aprobar un acuerdo migratorio con nuestro país en los términos en que actualmente se está planteando.

Estados Unidos privilegiará el proceso de negociación que da vida al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas e ignorará la iniciativa del presidente Fox conocida como el Plan Puebla Panamá.

La política norteamericana hacia Medio Oriente estará marcada por el conflicto y difícilmente observaremos posturas mediadoras frente al problema árabe-israelí y se profundizaran las contradicciones entre la nación norteamericana e Irak. No deberá sorprendernos una acción unilateral en Medio Oriente.

Las relaciones de Estados Unidos con el resto del mundo estarán marcadas por diferendos constantes que orillarán a la comunidad internacional a indefiniciones respecto a la forma de abordar los problemas globales como medio ambiente, terrorismo, migración y pobreza.

Las elecciones intermedias del 5 de noviembre parecen dejar un amargo sabor de boca en todos los pregoneros del sistema electoral norteamericano, así como de todos aquellos que de alguna forma pensaban que el mundo podría ser diferente en este principio de milenio.

El PRD debe definir urgentemente cuál será su posición frente a la relación con los Estados Unidos; debemos tener claridad sobre este nuevo imperialismo desplegado por nuestro vecino del norte y acerca de cómo contrarrestarlo. La oposición por oposición no resulta provechosa en ningún sentido; la influencia que podamos impulsar desde adentro de este país será determinante en tanto no podemos dejar de reconocer que muchos de nuestros intereses económicos y comerciales están estrechamente ligados a Estados Unidos, pero a la vez tenemos un potencial humano que debemos aprovechar organizando al PRD en el exterior, otorgando a los migrantes el voto en nuestro país y la capacidad de ser votados.

 

* Asesor del PRD en Política Exterior, Senado de la República.