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PRESUPUESTO APROBADO: VOTO CONTRA EL SECTOR ENERGÉTICO Heriberto López Ortiz Introducción Una vez que el Presupuesto de Ingresos y Egresos de la Federación para el año 2003 fue aprobado por el Congreso de la Unión, con las modificaciones que los legisladores negociaron y lograron incorporar en el mismo, dentro del periodo ordinario de sesiones, el presidente Fox expresó su satisfacción por el resultado alcanzado. Afirmó que "con las aportaciones de los legisladores que enriquecieron la iniciativa presentada, está garantizada la estabilidad de la economía nacional", y calificó de "ejemplar" la labor realizada por los diputados y senadores, haciendo al mismo tiempo un amplio "reconocimiento al adecuado funcionamiento de nuestras instituciones democráticas".1 Y tenía razones de sobra para congratularse. El núcleo de su proyecto político-económico, contenido en ese presupuesto, había sido avalado por los legisladores del PRI, del PAN y de algunas otras fuerzas políticas minoritarias representadas en el Congreso, a cambio de sólo algunas concesiones, tales como aumentar el ingreso a partir de aceptar una estimación más realista del precio del barril de petróleo de exportación, y a cambio de efectuar ciertas reasignaciones presupuestarias. La mayoría de los legisladores del PRD votaron en contra. Aún más, con su voto aprobatorio aquellas fracciones legislativas habían reforzado y profundizado ese proyecto. Cómo podría no estar satisfecho el Presidente. Como preveíamos, el proyecto político-económico fundamental implícito en el Presupuesto para este año es descapitalizar al sector energético nacional para justificar su privatización bajo cualquier modalidad. Y justamente esto fue lo que los legisladores aprobaron, pues no sólo no alteraron ni revirtieron las intenciones presupuestarias del Ejecutivo en su iniciativa original, la de estrangular financieramente al sector energético, sino que, además, avalaron una reducción adicional al presupuesto de Pemex, Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Luz y Fuerza. Estos recursos sustraídos del presupuesto de dichas empresas estratégicas fueron reasignados para solventar, en parte, los mayores gastos propuestos por los legisladores; el resto del incremento de esos gastos se financió con el aumento del ingreso petrolero. No se modificó el proyecto político-económico Igual que el jefe del Ejecutivo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público hizo un reconocimiento a los legisladores por haber aprobado, en tiempo y forma, "un programa económico prudente y responsable", y externó su beneplácito porque "la mayor parte de los supuestos y las proyecciones macroeconómicas propuestas por el Ejecutivo se mantuvieron sin cambios, a excepción del precio del petróleo".2 Tiene absoluta razón la Secretaría de Hacienda. Los legisladores conservaron sin modificaciones los supuestos y proyecciones oficiales haciéndolos suyos, según veremos enseguida. Por principio de cuentas, la onerosa y absurda estructura impositiva de Pemex no sufrió alteraciones, por lo que se conserva el esquema original del Ejecutivo de doce distintos rubros de imposición para la empresa: I. Derecho sobre la extracción de petróleo. II. Derecho extraordinario sobre la extracción de petróleo. III. Derecho adicional sobre la extracción de petróleo. IV. Impuesto a los rendimientos petroleros. V. Derecho sobre hidrocarburos. VI. Impuesto Especial sobre Producción y Servicios. VII. Impuesto al Valor Agregado. VIII. Contribuciones causadas por la importación de mercancías. IX. Impuestos a la Exportación. X. Derechos. XI. Aprovechamientos sobre rendimientos excedentes. XII. Otras obligaciones. Por otra parte, el esquema contable incluido en el Presupuesto de Egresos para descapitalizar a Pemex, y mediante el cual se le obliga a tener una utilidad de operación fija llamada "balance primario", se mantiene, pero con un monto mayor, pues en la iniciativa original se proponía un balance primario de $35,574,400,000, en tanto que los legisladores aprobaron un balance primario de $40,328,900,000. Así, aunque se prevé que en este año Pemex tendrá mayores ingresos por efecto de una estimación superior del precio de petróleo de exportación, con el propósito de que no tenga recursos propios para autofinanciarse se le obliga a alcanzar una mayor ganancia fija. Se confirma así lo que se había anticipado, en el sentido de que la reglamentación de la operación de Pemex contenida en el Presupuesto está diseñada para que la empresa no pueda autofinanciar sus inversiones bajo ninguna circunstancia. En concordancia con lo anterior, los legisladores mantuvieron la normatividad de que si los ingresos de Pemex resultan inferiores a los estimados —y establecida su obligación de generar un balance primario positivo fijo por $40,328,900,000—, tal reducción de ingresos se compense mediante disminuciones en su gasto, en su gasto programable, e inclusive con la venta de acciones de empresas en las que Pemex participa. Por supuesto, consintieron también en que si Pemex obtuviera ingresos netos superiores a los previstos debido a variaciones en el tipo de cambio, entonces la empresa "aumentará su balance primario en el monto equivalente al incremento de los ingresos y lo destinará al pago de amortizaciones de la deuda pública".3 Tal como lo propuso el Ejecutivo en su iniciativa de Presupuesto, los legisladores autorizaron la participación de inversión privada —vía Pidiregas o proyectos de infraestructura productiva de largo plazo de inversión financiada directa y condicionada— en la CFE y en Pemex, a pesar de que en el Congreso apenas se está discutiendo lo primero, en tanto que lo segundo ni siquiera está a debate. La autorización quedó de la forma que lo muestran los cuadros 1 y 2 del artículo que contiene a este recuadro, sin la más mínima modificación. De igual forma, se mantuvo la decisión de no hacer uso de créditos externos para financiar el crecimiento económico interno. La autorización para que Financiera Nacional Azucarera, Sociedad Nacional de Crédito, que se encuentra en liquidación, contrate créditos y emita valores no se alteró, y además se autorizó a la banca de desarrollo y a los fondos de fomento a tener un "monto conjunto de déficit por intermediación financiera" de 29 mil 400 millones de pesos.4 Asimismo, el conjunto de subsidios injustificables que benefician a grandes empresarios nacionales y extranjeros, a costa de los impuestos ciudadanos, no se modificó en lo más mínimo. Subsisten los "estímulos fiscales" para los contribuyentes residentes en México "que se dediquen al transporte aéreo o marítimo de personas o bienes", para los "Almacenes Generales de Depósito", para el diesel que se utilice en "locomotoras, independientemente del sector al que pertenezcan", para los contribuyentes que se dediquen exclusivamente al transporte de carga o pasaje "que utilizan la Red Nacional de Autopistas de Cuota", y para los productores de "agave tequilana weber azul". Lo que se modificó en el Presupuesto Por una parte, el ingreso (y el gasto) finalmente aprobado fue de 1,524,845.7 millones de pesos (mdp), lo que representa 24,665.3 mdp adicionales al ingreso originalmente propuesto por el Ejecutivo (que era de 1,500,180.4 mdp); esto significa que dicho ingreso se pudo incrementar en 1.6 por ciento (ver cuadro 1), incremento que no es significativo ni representa un verdadero cambio de la política presupuestal oficial. Por otra parte, en el Presupuesto de Egresos aprobado se efectuaron reasignaciones de gasto por 47,623.8 mdp. Con ello se cumplieron las dos demandas y expectativas de los legisladores: incrementar los ingresos y gastos, así como aumentar el gasto en ciertos rubros de interés político y social. Al mismo tiempo, se cumplieron los objetivos del Ejecutivo: descapitalizar al sector energético, sostener un déficit público mínimo y apuntalar el equilibrio macroeconómico. Tanto el gobierno federal como los legisladores echaron las campanas a vuelo porque habían logrado reasignar presupuesto por la cantidad de 47,623.8 mdp. Esta reasignación, sin embargo, con lo importante que es en sí misma y sobre todo para la población directamente beneficiada, sirve principalmente a los fines electorales de aquellos legisladores que la impulsaron, aplaudieron y aprobaron, aunque oculta algunos problemas. 1. El aumento real global de recursos presupuestarios fue de 24,665.3 mdp y no de 47, 623.8 mdp. La diferencia entre ambas cifras significó disminuciones presupuestarias en distintas secretarías y empresas estatales bajo criterios de dudosa racionalidad, entre los que destacan los totalmente absurdos recortes presupuestales al sector energético nacional. Festejar el monto de más 47,623 mdp como una gran conquista ocultando los demás pormenores, es simple propaganda electorera. 2. La mayor parte de las modificaciones acordadas recayeron en el sector energético y particularmente en el petrolero. Por una parte, al finalmente acceder el gobierno a estimar el precio del barril de petróleo de exportación en 18.35 dólares en lugar de los 17.00 dólares originales —aunque sin llegar a los 18.50 que proponían algunos legisladores—, el 86.3 por ciento del ingreso adicional global real de 24,665.3 mdp alcanzado (y que significa 21,275.3 mdp) se obtuvo precisamente por el incremento de ingresos petroleros vía el aumento del precio estimado (ver cuadro 1) a través de mayores derechos por extracción petrolera, rendimientos excedentes y otros ingresos de Pemex; sólo el restante 13.7 por ciento del ingreso adicional se debió a otros ingresos diferentes a los petroleros.
Cuadro 1 (Millones de Pesos)
Fuente: Elaboración propia con base en la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2003, y la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2003. Los espacios en blanco representan "0".
3. Por otra parte, y ésta es la peor parte del presupuesto finalmente aprobado, las reasignaciones conseguidas fueron posibles debido en buena parte a que el presupuesto de la CFE, Pemex y Luz y Fuerza del Centro fueron recortados contra toda lógica. A la CFE se le redujeron 99.35 mdp, a Luz y Fuerza del Centro le fueron reducidos 51.58 mdp y a Pemex en conjunto le sustrajeron 2,338.94 mdp. Así, en total al sector energético se le quebrantó presupuesto por 2,489.88 mdp, con casos aberrantes como la disminución presupuestal en el sector petroquímico; tal fue el caso de Petroquímica La Cangrejera, S. A. de C.V., a la que se le recortaron 11,099.33 mdp (ver cuadro 2, donde se muestra el desglose por subsidiaria y complejo petroquímico. En el cuadro las cifras están representadas en pesos, no en mdp). Con estas reducciones presupuestales el sector energético, petrolero y petroquímico mostrarán el pretexto perfecto para ser privatizados.
Cuadro 2 (pesos)
Fuente: Elaboración propia con base en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2003. La columna (1) corresponde a la información contenida en el anexo 15B del Presupuesto, la columna (2) corresponde a la información contenida en el anexo 15C. La columna (3) es resultado de restar los datos de la columna (2) de los correspondientes de la columna (1).
4. En la propaganda festiva por las reasignaciones presupuestales logradas se ocultan ciertos detalles como el aberrante caso de la Cámara de Senadores. A ésta se le presupuestaron originalmente $1,712,431,900 y en las negociaciones habidas entre Legislativo y Ejecutivo se le redujo su presupuesto en $89,367,279, pero al mismo tiempo se le amplió en $89,367,209, por lo que la variación presupuestal neta, la reasignación, fue de $70 (setenta pesos). De manera que para la Cámara de Senadores hubo una variación presupuestal real de setenta pesos, aunque contablemente se registró una reasignación por $89,367,209. Este es el caso extremo, ciertamente, pero tal fue el tipo de las reasignaciones efectuadas. Conclusiones La negociación presupuestal de 2003 y su resultado es, en buena medida, una estratagema propagandística del Ejecutivo y de aquellos legisladores que la impulsaron y la aprobaron con fines electorales. Se reafirma el propósito gubernamental de descapitalizar y preparar la privatización del sector energético nacional y a ello han contribuido los legisladores que aprobaron el Presupuesto. Nada hay más valioso para una política privatizadora y desnacionalizadora como la actual para el sector energético, que legisladores de oposición que aprueban este tipo de presupuesto y de políticas. Entre más incendiarios sean en sus discursos y al mismo tiempo más superficiales sean en sus análisis, más funcionales resultan a la política neoliberal que dicen atacar.
1 El Financiero, 17 de diciembre de 2002, p. 53. 2 El Financiero, 17 de diciembre de 2002, p. 4. 3 Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2003, Diario Oficial (segunda sección), 30 de diciembre de 2002, p. 52. 4 Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal de 2003, Diario Oficial (segunda sección), 30 de diciembre de 2002, p. 6.
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