VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DEL ANÁLISIS DEL V INFORME DE

GOBIERNO EN MATERIA DE "POLÍTICA SOCIAL",

CELEBRADO EN EL RECINTO DE LA H. CÁMARA DE SENADORES,

 

 

México, D.F., 20 de septiembre de 1999.

 

 

(COMPARECE EL DR. CARLOS M. JARQUE URIBE, SECRETARIO DE DESARROLLO SOCIAL)

- LA C. SENADORA ROSA ALBINA GARAVITO ELIAS: Bueno, muchas gracias, señor Presidente, bienvenido señor Secretario a esta comparecencia, a este recinto.

Quiero confesarle que el ánimo de mi intervención, pues en realidad es de desencanto, porque aunque no se ha dado hasta ahora, uno siempre espera que las comparecencias, pues efectivamente sean diálogos republicanos entre dos poderes, del cual pueda resultar beneficiado el país.

Pero para ello señor Secretario, pues usted estará de acuerdo conmigo en que lo que no se vale es el triunfalismo.

El triunfalismo lo vimos en el Presidente Zedillo, lo vimos elusivo en temas fundamentales como Chiapas y la UNAM.

A éste al del Desarrollo Social, que le dedicó hasta veinte minutos, fue triunfalista, así también fue el vocero de la Secretaría de Hacienda Marco Provencio y lo fue el Secretario Gurría y ahora para colmo de males también usted.

También usted cuando inicia esta comparecencia, repitiendo la cifra de que este año es el año en el que se alcanza el más alto porcentaje de desarrollo social como parte del gasto programado.

Tener una actitud de este tipo, sobre todo de una persona como usted que no recuerdo cuántos años de manera muy eficaz, llevó adelante los trabajos del INEGI, a sabiendas de que las cifras se están trampeando, pues ya es una falta de respeto para esta representación y con cifras oficiales le voy a decir a usted, le voy a ilustrar de qué manera el Gobierno, y por desgracia, señor Secretario también usted, están haciendo trampa.

Porque mire, la primera trampa en ese dato, en el del gasto social per cápita y en el del gasto social como porcentaje al producto interno bruto, supuestamente alcanzando niveles históricos, la primera trampa que se está haciendo es no decir, y sería sencillísimo, pues el mismo anexo estadístico del Informe de Gobierno lo reconoce, que el gasto programable en 1998, es el más bajo de los últimos veinte años, tan sencillo como eso.

Pero no se vale decir que el porcentaje aumenta cuando el pedazo del pastel se reduce y se reduce muchísimo.

¿A cuánto?, pues a 15% comparado con el 24.6% del 81 o el 27.9% del 82, esa es la primera trampa.

Repito, no se vale para un diálogo republicano.

La segunda, no se trata solamente de que el pastel de la riqueza nacional que el Gobierno está dedicando al gasto programable se esté reduciendo de esta manera, sino que la manera en que se mide ese pastel, también cambia, y cambia substancialmente y lo sabemos, y lo sabemos por el anexo del Informe de Gobierno, que a partir del segundo semestre de 1997, el Gobierno está incorporando, como parte de este gasto 1% del producto interno bruto que significan las aportaciones al régimen de seguridad social, y siendo leales y siendo honestos, usted y yo sabemos que eso es simplemente una substitución de lo que antes absorbía la iniciativa privada del empresario y ahora lo realiza el Gobierno.

¿Cuál es el aumento en el beneficio, en bienestar social para la población?.

Cero, sin embargo, se incluye en el beneficio, en bienestar social para la población cero.

Sin embargo, se incluye este dato de manera que se infla el gasto social, y si reducimos o descontamos este costo entonces vamos a llegar a niveles del 13.9% como gasto programable imagínese usted apenas la mitad, y usted lo sabe muy bien, de lo que se dedicaba en 1981.

Si esto sucede entonces obviamente, verdad, ni el gasto percápita, ni el gasto social como porcentaje del PIB son del nivel que nos están proponiendo o nos están queriendo endilgar. Para 1998 el gasto social como porcentaje del PIB es realmente del 8.32% comparado con el 8.48% de 1981, mientras que en niveles de pesos del 93, o sea, en términos reales para 1998 también y aún cuando incluyéramos la proyección para el 99 que estaría cerrando aproximadamente en 1339 pesos, igual que está por debajo del nivel histórico del 81 que a pesos también del 93 es de 1, 351 pesos con 60 centavos; ahí está la segunda trampa, señor Secretario ¿Cuál es la tercera?

En la página 297 del anexo estadístico del Informe está implícita la tasa de crecimiento de la población calculada por CONAPO que se utilizó para sacar los índices percápita. Y mire usted la sorpresa, nos tiene usted que explicar aquí cómo es que apenas en cuatro años baja la tasa de crecimiento de la población de 2.65% anual hasta 1.53%. Ese es un artificio o a menos, verdad, que haya aumentado dramáticamente la tasa de mortalidad para que esté bajando tanto la tasa de crecimiento de la población o que haya o/y, que haya aumentado tanto la tasa de emigración.

La sospecha, en tanto usted no lo aclare, es que se trata de otro artificio para mejorar el indicador del gasto social percápita. La cuarta trampa, señor Secretario, reclasificar como gasto social rubros que antes aparecían como gasto corriente de las entidades públicas. Le voy a poner algunos ejemplos, por ejemplo: en instituciones como Chapingo y la Universidad Antonio Narro que dependen de la Secretaría de Agricultura y que siempre se consideraban como parte del gasto agropecuario, usted lo sabe perfectamente, a partir del 98 ahora el gasto en estas instituciones se incluye como gasto de educación y entonces aparece un saldo.

No es que haya mejorado el gasto en educación, en esos rubros simplemente se reacomoda.

Lo mismo sucede con el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua que dependiendo de la SEMARNAP a partir del 98 se considera como parte del gasto en educación.

Esas son, por lo menos, cuatro trampas graves detectadas que impiden ese diálogo del cual de esta reunión podríamos salir con la satisfacción de que almenos el Gobierno reconoce el enorme rezago real que existe en gasto social. No es entonces la situación tan idílica como las está presentando, y justamente porque no lo es pues vale la pena preguntarnos y lo hicimos e hicimos un ejercicio de cuánto se ha acumulado, señor Secretario, en deuda social sólo por el concepto del gasto social no realizado para tener el nivel de 1981.

Y usted me entiende claramente, no estoy diciendo para mejorar los niveles de gasto social percápita después del 81, simplemente para que la población con el crecimiento de la misma no hubiera perdido el nivel de gasto social percápita que a precios de 1999 el del 81 equivalía a 4, 267 pesos. La pérdida, señor Secretario, es enorme, y ojalá usted tenga aquí la honestidad de reconocerla, porque entonces el cambio en la curva, en la recuperación efectiva que ha habido en el crecimiento como tendencia del gasto social pues no alcanza a cubrir las prioridades criminalmente definidas de dar mayor beneficio a quienes más tienen y dejar en la orfandad total a quienes nada poseen.

Haciendo ese cálculo, suponiendo una participación del gasto social como parte del gasto programable de 9.5% que sigue cayendo en la tasa de crecimiento de la población, y un crecimiento como el que se ha propuesto el Gobierno en el Producto Interno Bruto del 5% imagínese la pérdida acumulada es de 1 billón 295 mil 989 pesos que en dólares es muy semejante a la deuda externa total, un poco menor con una diferencia, señor Secretario.

Esta deuda social con el indicador que yo le estoy dando, que es sólo una parte, porque no estamos considerando la deuda social acumulada por pérdida en el poder adquisitivo del salario real, no estamos considerando la pérdida de bienestar por el crecimiento de los puestos en la economía informal ni por la pérdida neta de empleo. Solamente por esos conceptos menciono, aunque podríamos alargar la cifra para hacer un cálculo adecuado de esa deuda social acumulada, equivale, repito, a una cifra muy semejante a esa de la deuda externa de México.

La diferencia es que esa deuda externa no solamente se conoce, la otra se oculta, se la reconoce políticamente y se la sirve puntualmente. Si seguimos por el camino que vamos, señor Secretario, realmente las perspectivas son catastróficas, porque para poder tener el nivel de 1981 siguiendo adelante con este ejercicio y de acuerdo con los parámetros que le mencionaba, que por lo demás son bastante optimistas, todavía nos tardaríamos nueve años, o sea para el 2009 estaríamos teniendo el nivel de dedicación del pastel de la riqueza social al gasto social para la población de 1981.

Así que yo me atrevo a decir, y no es un atrevimiento, está fundamentado en este análisis además con datos oficiales que la política social es anticonstitucional. Usted mismo habló de las obligaciones constitucionales del estado con la prioridad del gasto social. Es absolutamente inconstitucional entre otros con el artículo 3º Constitucional, que si usted recuerda, menciona a la democracia también como un sistema de mejoramiento permanente y constante en términos morales y materiales para la población.

Obviamente frente a esta cuantiosa deuda social de la que el Gobierno nunca habla, que el Gobierno esconde, las otras deudas sí se reconocen y la pregunta que le hacemos, aquí entre nos, señor Secretario, de manera honesta, de manera clara, usted como el responsable de la generación de las estadísticas en México, un sistema que además mejoró notablemente en su gestión ¿cuánto tiempo más puede nuestro país aguantar con un diálogo de sordos o con monólogos paralelos? Porque después los diez indicadores que usted le da a mi compañero Auldárico, el Senador por Tabasco, perredista, de que realmente está mejorando a la población.

Perdón, pero es realmente una burla, una burla cuando usted sabe que las cifras se están manipulando ni siquiera se alcanzan a maquillar porque basta rascarle un poquito, irse un poquito más allá de la declaración, y se descubre porque es algo inocultable. Es algo inocultable en la estadística y por supuesto es algo lacerante, inmoral e inconstitucional en este sistema social que se ha generado.

Por sus respuestas y por adelantado le doy las gracias.

 

- EL C. SECRETARIO CARLOS M. JARQUE URIBE: Muchas gracias, Senadora Garavito. Qué bueno que estemos aquí nada más entre nosotros. Yo le agradezco sus comentarios aquí nada más entre nosotros. Yo le agradezco sus comentarios, hay muchas cifras que usted ha citado.

Yo creo que aquí la pregunta de fondo que se está planteando es si los recursos son suficientes. No lo son, mientras tengamos un mexicano pobre los recursos seguirán siendo insuficientes.

Así que en ese sentido la respuesta es ciertamente falta mucho por hacer en materia de asignación de recursos presupuestales para combatir la pobreza extrema y la marginación.

Sin embargo, lo que sí podemos ver es que en los últimos años la tendencia ha sido una tendencia creciente. Si no tomamos como denominador el gasto programable, si tomamos el PIB, que el PIB sí ha crecido, vamos a encontrar de 1990 a 99 un incremento en la participación del 6 por ciento al 9 por ciento.

Entonces la tendencia es una tendencia positiva, aunque reitero obviamente el monto total del gasto seguirá siendo insuficiente mientras exista un pobre en el país.

Respecto a la tasa de crecimiento tengo problema al ver la comparación del dato de 2.65 hace cuatro años, no sé si sea un dato que incluya el crecimiento natural y el crecimiento social. Y no me checa porque en la década de los 60’s el crecimiento fue de 3.2 por ciento; en la década de los 70’s fue del 3 por ciento; en la década de los 80’s el crecimiento demográfico total al tomar en cuenta el crecimiento natural y social, todas estas cifras están considerando ambos, es del 2.1 por ciento de tal forma que difícilmente hubiera llegado al 2.65 en 1994. Quizá pudiera haber un problema ahí de la consideración del crecimiento social.

En el momento actual es una tasa como la que señaló usted, 1.53 por ciento, que está en línea con las cifras que se tienen a lo largo de la década de los 90’s.

Ciertamente yo creo que tenemos la obligación de ser realistas, de reconocer los retos; pero sin desconocer los avances. México es un país que ha logrado avanzar, por ejemplo, en el combate al analfabetismo.

En 1970, uno de cada cuatro mexicanos no sabía leer y escribir; en 1999 estamos hablando de una cifra ligeramente menor al 10 por ciento. Es uno triunfalista, demasiado optimista, al señalar este dato; yo creo que es simplemente señalar una realidad, de un 25 por ciento se disminuye a un dato de cerca del 10, que sigue siendo un dato preocupante, porque el objetivo debería de ser llegar por supuesto a la cobertura total.

Se reconoce que hay millones de viviendas que no tienen drenaje, que no tienen agua entubada, que no tienen electricidad, y esto está constatado en el Informe; pero también se dibujan tendencias que nos permiten ver lo que se ha hecho y, por otra parte, lo mucho que falta por hacer.

Usted menciona un tema muy importante que ojalá que en México vayamos manejando con mayor frecuencia, porque muchas veces hablamos de la deuda pública, hablamos del déficit fiscal, hablamos de indicadores como proporción del PIB; pero pocas veces hablamos de la deuda social, y qué bueno que usted lo ha mencionado aquí.

Ciertamente no es solamente una cuestión de montos, sino también una cuestión de equidad. En el caso de el Programa para Combatir la Pobreza Extrema, la de los 2.3 millones de familias que están ahí incorporadas, 60 por ciento no habían recibido nunca un subsidio del Gobierno Federal. Esto sin duda tiene un impacto muy importante no solamente desde el punto de vista de duda social, sino desde el punto de vista de la equidad.

Y yo creo que aquí, y creo que ese es el espíritu de su pregunta también, no solamente estamos hablando de montos, sino también estamos hablando de aplicación, estamos hablando de lograr una mayor justicia social.

El tema de qué podemos hacer para mejorar esta situación yo creo que es un tema ciertamente abierto, seguramente tendremos este como un punto central en la discusión del presupuesto para el año 2000. Yo le agradezco sus comentarios y me reitero por supuesto a sus órdenes para podernos reunir y comentar a detalle todas las cifras que usted ha señalado y también para que vayamos viendo cuáles son las evaluaciones que pudiéramos profundizar en cada uno de los programas, como el PROGRESA, para definir no solamente aquellos indicadores que son fundamentales desde el punto de vista cuantitativo, sino también desde el punto de vista cualitativo; y que con esto todos dispongamos de mayor información para hacer un juicio objetivo de las bondades o insuficiencias de cada uno de los programas.

Muchas gracias.

 

- EL C. SENADOR JOSE LUIS SOBERANES REYES: Si así lo desea, la senadora Garavito, puede hacer uso de su derecho de réplica.

-LA C. SENADORA ROSA ALBINA GARAVITO ELIAS: Sí, muchas gracias. Bien, señor Secretario, gracias por sus respuestas, qué bueno que coincida conmigo en que efectivamente existe ese triunfalismo en las cifras, usted nos la rebatió. Y déjeme además agregar algo, cuando yo hablé de trampas enumeré cuatro, podría revisar la versión estenográfica, y quizá me faltó una; y una es también muy grave, es el hecho de que se haya incluido como parte del gasto social el pasivo laboral de ferronales que se tuvo que erogar en 1997 por 26 mil 880 millones de pesos, una reserva que se había constituido y que se desmanteló como tantas otras de empresas paraestatales tuvo que constituirse en ese año y eso significó el 10 por ciento del gasto social en 1997.

De manera que por esa, por decir lo menos, negligencia apareció como una aumento en el gasto social lo que en realidad era reposición de un fondo que por ley tendría que haber estado a punto en el momento cuando se privatiza esa parte de ferrocarriles.

Ahora, yo espero que después de estos reconocimientos, y para seguir moderando su triunfalismo, se vaya usted con la preocupación que no la aluda de que en el último informe de la CEPAL sobre la pobreza, aparte de los que hemos conocido en La Prensa del Banco Mundial, realmente da tristeza, da vergüenza, es lacerante, darnos cuenta que el porcentaje de los hogares bajo la línea de pobreza entre el 89 y el 96 aumenta en cuatro puntos porcentuales, aumenta en cuatro puntos porcentuales, y de acuerdo a esta información es semejante ese incremento de los hogares bajo la línea de pobreza para las áreas rurales y para las áreas urbanas.

Y esta gráfica que también usted ya debe conocer, es una vergüenza, todo mundo espera que cuando el país crece la pobreza disminuya. Y efectivamente así ha sucedido para la mayoría de los países en América Latina, excepto para Paraguay, Colombia, Venezuela y México entre 1990 y 1997.

¿De qué estamos hablando? Estamos hablando de ese índice de Gini que puede dar mucha satisfacción a la hora de calcularlo muy bien para saber el nivel de concentración; pero el resultado realmente es una tristeza.

Y por último, el nivel del gasto público social en América Latina, para el caso de México, está por debajo del promedio regional, 331 dólares del 97 para del promedio regional, 331 dólares del 97 para América Latina y para México 283, me estoy refiriendo el periodo de 90 – 91, para el 96 – 97, para México, 352 dólares del 97 y el promedio regional más alto, 457.

Me pregunta usted, señor Secretario, ¿qué hacer? No se trata sólo de que estos recursos que el gobierno ha dedicado sean insuficientes, que no son todos los que existen. Esa es una definición política que yo califico de inconstitucional y de criminal.

Entonces lo primero que tenemos que hacer es no falsear las cifras, no manipularlas, hacer un diálogo republicano, un diálogo real entre todas las fuerzas políticas y vamos a ver si no poniendo por delante los intereses de la nación y los intereses sociales, no encontramos los recursos para el financiamiento de ese gasto social que debe hacerse a la brevedad y en los montos suficientes.

Esa es la muy respetuosa sugerencia que yo le hago, no manipular, no falsear las cifras, reconocer la realidad y abrirse realmente porque el país lo exige, a ese diálogo político para encontrar la manera de que nuestro país no siga dentro del concierto internacional con esos niveles realmente vergonzosos y vergonzantes en términos de bienestar social. Muchas gracias.

 

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DEL ANÁLISIS DEL V INFORME DE

GOBIERNO EN MATERIA DE "POLÍTICA ECONÓMICA",

CELEBRADO EN EL RECINTO DE LA H. CÁMARA DE SENADORES,

 

 

México, D.F., 23 de septiembre de 1999.

 

 

(COMPARECE: LIC. JOSE ANGEL GURRIA TREVIÑO, SECRETARIO DE HACIENDA Y CRÉDITO PÚBLICO.)

 

 

-LA C. SENADORA ROSA ALBINA GARAVITO ELIAS: Gracias Senador Becerril. Señor Secretario Gurría, sea usted bienvenido a este recinto parlamentario. Yo quiero en mi intervención referirme a una variable cualitativa, a la hora de hacer la glosa en esta parte del informe de Gobierno.

Una variable cualitativa que finalmente tiene impactos bastante sustantivos en términos de costos económicos, me refiero a la confianza. Usted como negociador de la deuda externa, hoy como Secretario de Hacienda, como economista mismo, como reconocedor además seguramente de que la economía es una ciencia social y que en esa relación entre los hombres, sobre todo cuando se trata de economía, el valor más preciado es la confianza, y por la falta de confianza muchas veces, justamente el inversionista extranjero terminamos pagando altísimos costos, usted se ha referido al alto nivel de la tasa de interés real, otros lo llaman el riesgo país, y si el riesgo país es alto, es porque se tiene desconfianza.

Conseguir recursos que puedan seguir financiando el déficit en cuenta corriente, pues requiere de esa confianza, celebramos, lo debo decir, esa recomposición de la inversión extranjera que invierte los términos con los que se cerró el sexenio pasado, hoy efectivamente tenemos un porcentaje más elevado, si mal no recuerdo el 70 por ciento como volumen de inversión extranjera directa.

Sin embargo esto no nos consuela para la posible volatilidad de los capitales, usted mismo lo ha señalado, vivimos en un mundo muy incierto y con mucha inestabilidad, y usted a estas alturas se estará preguntando: ¿y a qué viene tanto argumento sobre el valor de la confianza?.

Viene, señor Secretario a que en esta glosa hemos estado haciendo votos, porque muy pronto en este país, ya se elimine ese ritual de hacer cuentas alegres y de que las cuentas que se entregan no siempre coincidan no solamente con la realidad y de que las cuentas que se entregan no siempre coincidan no solamente con la realidad, que se lo podría ilustrar, sino incluso con las mismas cifras oficiales.

Creo que será muy difícil que nuestro país realmente pueda presumir una economía moderna si las autoridades sean del partido político que sean, sean de la organización política que sean, quienes estén en el Ejecutivo, no rindan cuentas reales y efectivas a la Nación y al exterior.

Por ejemplo, estuve revisando, además del Informe su respuesta a los diputados, su comparencia en la Cámara de Diputados y una serie de documentos oficiales. Y me surgieron una serie de cuestionamientos, también en la prensa.

Una ves que Hacienda entrega el resultado del balance económico del primer semestre, del ejercicio, del presupuesto, se "festina", ustedes lo habrán oído en la prensa, la existencia de un superávit; la existencia de un superávit que daría bastante holgura al gobierno para el segundo semestre del 99 para alcanzar, como dice usted, el déficit del 1.25 por ciento.

Sin embargo ese superávit, si nosotros analizamos realmente las cifras, nos vamos a dar cuenta que están basadas en un manejo no adecuado de las mismas, y lo peor del caso, incluso, ilegal, voy a explicar por qué.

El superávit fiscal por 7 mil 866 millones de pesos, que se está basando en un supuesto aumento de ingresos presupuestales del 3.6 por ciento, y una reducción del gasto programable del 3 por ciento, este superávit en realidad se está contabilizando gracias a que se violó la Ley Orgánica del Banco de México, al no enterar a la Tesorería de la Federación el remanente de operación del Banco de México, por el monto de 12 mil 553 millones de pesos.

Si esos recursos que son de la Nación, que son semejantes a la renta petrolera, se hubieran enterado a la Federación, a la Tesorería de la Federación, entonces para el ejercicio del 98, con el cierre a abril del 99, entonces en lugar de ese superávit fiscal de 7 mil 866 millones de pesos, en realidad se habría tenido que reconocer un déficit por 4 mil 687 millones.

Usted dirá, bueno, esto es nada más para conocedores, no tiene mayor trascendencia, pero no, recuerde usted que cada vez estamos más, como en una expresión muy poco afortunada. Dijo la Secretaria de Estados Unidos, Madeleine Albright, de que estábamos bajo la lupa. Los inversionistas extranjeros saben de esta manipulación de las cifras, y al final quién paga; paga el país, ¿por qué?, porque se exigen mayores intereses para un mismo volumen de inversión, el riesgo – país aumenta cuando las cifras se manejan de esta manera, se manipulan, en realidad de esta manera.

Además de esa manipulación, otras de las cuestiones que nos preocupa mucho, y que quiero dejar establecido en esta mesa de trabajo, es que de nuevo, señor Secretario, así como pasó en el 96 – 97, los recursos petroleros de nuevo se dedican al rescate bancario; nosotros lo dijimos en su momento.

¿Por qué la prisa del gobierno para transparentar el enorme cúmulo de pasivos de FOBAPROA en febrero del 98, cuando en noviembre del 97, en el documento de Criterios de Política Económica, el Presidente Zedillo decía no hay nada por qué preocuparse, todo es perfectamente manejable.

Era justamente por la caída de los precios del petróleo. El gobierno ya no tenía manera de hacer ese malabarismo para captar recursos y dedicarlos por debajo de la mesa al rescate bancario. Tuvo que transparentarlo y tuvo que pedir esa autorización al Congreso.

Por desgracia, la historia continúa. La historia continúa porque además de que no se registraron, no se enteraron a la Federación ese remanente de los 12 mil 549 millones de pesos, efectivamente, como declara el vocero de la Secretaría de Hacienda, el 12 de septiembre del 99, hay un faltante de 10 mil 444 millones de pesos; hay un faltante, no obstante los mayores ingresos de 11 mil 200 millones de pesos por el aumento del precio petrolero, y los menores intereses pagados por 9 mil 300 millones de pesos, todo esto esperado para el 99.

Efectivamente, como usted lo señaló en este momento, y de acuerdo con ese comunicado del vocero de la Secretaría de Hacienda, tenemos ese faltante de 10 mil 444 millones de pesos. El remanente de operación, que se había estimado en la Ley de Ingresos del 99, y lo podemos consultar, era de 35 mil 493 millones de pesos.

Efectivamente ese remanente hoy se esfuma en una buena parte por la revaluación no esperada del peso. De manera que estamos en este momento con una pérdida de ingresos por el remanente de operación de BANXICO, por 22 mil 944 millones de pesos.

Este remanente, como usted se lo declaró a los diputados, efectivamente hoy se dedica de acuerdo al octavo transitorio, si mal no recuerdo, de la Ley del IPAB, a quebrantar el crédito que BANXICO y NAFINSA otorgaron a FOBAPROA; recursos de la Nación se entregaron y lo aprobó el Congreso, no voy a traer a colación esa historia, ciertamente ya es legal, pero es bueno recalcar esa criminal aberración, de que hoy se vayan a dedicar a el quebrantamiento de ese crédito, que si mal no recuerdo, a junio del 99 ya debe de andar en 60 mil millones de pesos, creo que también usted lo declaró en su comparecencia en la Cámara de Diputados.

¿Frente a qué fenómeno nos estamos encontrando? Que los 11 mil 200 millones de pesos que se está ingresando por el mayor precio del petróleo, al final van a ir a cubrir ese hueco para el rescate bancario. Es una historia bastante triste, es un patrimonio nacional que se sigue dilapidando en un rescate bancario, que de acuerdo con la misma información de la Secretaría de Hacienda, hasta ahora no ha producido los efectos que se anunciaron, en tanto el crédito al sistema productivo ha caído alrededor del 20 por ciento durante los últimos meses.

Ese es el segundo asunto que yo quería hacerle a usted notar, además de la ilegalidad de no haber enterado los 12 mil 549, la dilapidación de nuestra renta petrolera. Pero hay al menos otros dos puntos antes de concluir mi intervención, señor Secretario.

Se trata de la danza de las cifras sobre el real costo fiscal del rescate bancario. Hemos sido muy cuidadosos para cotejar cifras, las que usted dio en la Cámara de Diputados, las que el primero de septiembre del 99 da "Vicente Corta" del IPAB, y el rescate, por supuesto el costo del rescate de SERFIN, y realmente nos apena muchísimo encontrar que a pesar de que se están anunciando nuevas reglas de capitalización para los bancos, una mejor supervisión para que no sé del quebranto que llevó a esta triste historia de legalizar como deuda Pública ese cuantioso monto de los pasivos de FOBAPROA, se siguen repitiendo los mismos vicios, señor Secretario, se siguen repitiendo los mismos vicios.

Se manipula información, y se da además un aliciente perverso, un aliciente perverso al capital bancario. Me refiero al monto que se le está dedicando a SERFIN para su capitalización, por 11 mil está dedicando a Serfín para su capitalización, por 11 mil 300 millones de pesos declarado por el IPAB en su boletín del 1º de septiembre del 99. Me estoy refiriendo a la liberación de reservas por un monto 11 mil 326 millones. ¿Qué quiere decir? Que se está exonerando a ese banco de la participación de las pérdidas, y este es un pésimo mensaje para los inversionistas extranjeros y para los inversionistas nacionales.

Si se van a aceptar, si se van a definir, si se van a acordar nuevas reglas de capitalización; incluir tratamientos especiales como el que ya se dio a Serfín, eso significa dar un pésimo mensaje a los mercados, y eso significa, entonces, un muy mal augurio para, realmente lograr un saneamiento bancario.

Voy a concluir este tercer punto, para darle la cifra de lo que, desde nuestra estimación, realmente significa el costo fiscal hasta ahora, hasta junio del 99, del rescate bancario.

Los 873 mil 100 millones de pesos reconocidos por Vicente Corte, el 1º de septiembre del 99, usted, pues de manera, así como muy desparpajada y alegre, le fue restando en la Cámara de Diputados, para que quedaran, en lugar del 19.3 por ciento, el 10.3 por ciento. ¿Por qué? Dice usted, ya se cubrieron 140 mil millones de pesos; hay un costo pendiente de 732; pero a eso hay que eliminar los 69 mil millones del crédito quebrantado a Banxico y a Nafinsa; hay que eliminar, dice usted, créditos carreteros por 18 mil, que en realidad, de acuerdo al dato que da el Secretario de Comunicaciones y Transportes, son 87 mil; hay que eliminar el costo de los programas de apoyos a deudores, de 75 mil millones de pesos y, hay que restar el valor presente de las cuotas que se convinieron con los bancos por 102 mil 800 millones de pesos.

Lo que no se está reconociendo es el costo de los recursos nuevos a Serfín; los 13 mil millones de pesos ya anunciados, más estos 11 mil 300 de la liberalización de pérdidas, de manera que, en realidad estaríamos hablando de un costo fiscal total por 21.4 por ciento.

 

-EL C. SENADOR RODOLFO BECERRIL STRAFFON: Senadora Garavito, le ruego sea tan amable de concluir su intervención.

-LA C. SENADORA ROSA ALBINA GARAVITO ELIAS: Me dicen aquí que llevo 13 minutos, le pido amablemente 2 minutos para concluir. Me parece que, además, el tema vale la pena.

-EL C. SENADOR RODOLFO BECERRIL STRAFFON: Desde luego. Tiene usted derecho de réplica, le recuerdo también.

-LA C. SENADORA ROSA ALBINA GARAVITO ELIAS: Sí, gracias.

Quiero concluir y cerrar esta intervención, a propósito, pues de cómo mejorar o cómo crear, cómo generar lo que no está generando el gobierno. Confianza en el manejo de la economía, aún cuando aparentemente los resultados macroeconómicos en términos de estabilidad y de metas de crecimiento, puedan estarse logrando.

El último dato que pongo en esta mesa de trabajo es, el no reconocimiento, la elusión de parte de la Secretaría de Hacienda y del Jefe del Ejecutivo Federal, de los montos detectados por el Partido de la Revolución Democrática, en partidas superfluas.

Compartimos con el gobierno la preocupación de cómo financiar un desarrollo que sea estable. Quiere decir. ¿Cómo encontramos los recursos para ese financiamiento? Nosotros encontramos, después de ese acucioso análisis, 18 mil 660 millones sólo en partidas superfluas.

Y, los señores Subsecretarios deben de haber encontrado en ese análisis puntual, partidas superfluas, que por fortuna después tuvieron que eliminarse como las de regalos. Ese fue un reconocimiento implícito a que el trabajo estaba bien hecho.

Pero no hay un reconocimiento explícito para el monto total de esos 18 mil 660 millones que, obviamente cuando se analice la cuenta pública, tendremos de nuevo el cuidado de hacer un seguimiento muy puntual.

Es criminal, señor Secretario que, recursos de este monto, yo hacía por ahí el cálculo, y equivalían al 4.5 por ciento del gasto social…

 

-EL C. SENADOR RODOLFO BECERRIL STRAFFON: Han concluido los dos minutos, Senadora Garavito.

 

-LA C. SENADORA ROSA ALBINA GARAVITO ELIAS: Sí.

Es criminal que se dediquen a estas partidas superfluas.

Entonces, yo espero de usted, pues respuestas muy transparentes, respuestas muy claras, y ojalá el ánimo de, realmente tejer ese clima de confianza y de no seguir maquillando las cifras.

Por anticipado, le doy a usted las gracias por sus respuestas.

 

EL C. SENADOR RODOLFO BECERRIL STRAFFON: Muchas gracias. Tiene usted la palabra, señor Secretario.

 

-EL C. SECRETARIO JOSE ANGEL GURRIA TREVIÑO: Muchas gracias, señor Senador.

Señora Senadora, yo estoy totalmente de acuerdo con usted, en que la confianza es una variable fundamental en el desempeño de la economía y, de hecho todas las acciones que se han venido tomando están dirigidas precisamente a consolidar esa confianza.

Yo quisiera, muy brevemente decirles que, como factores objetivos que el mundo entero está pendiente y contabiliza, y que se han reflejado, precisamente en esta referencia que hacía yo del aumento del mejoramiento de la calidad crediticia de México por parte de las agencias calificadoras; hay cosas, como el hecho, de que el ahorro interno, como proporción del PIB era 14.8 por ciento en 94, y ahora es 22 por ciento, es decir, 50 por ciento más.

Que necesitábamos ahorro externo de 7, y ahora sólo necesitamos ahorro externo de 2.7 del PIB.

Que la cuenta corriente como proporción del PIB era 7 por ciento de déficit, es decir, 7 por ciento del PIB de déficit; y que este año probablemente sea menor al 3 por ciento.

Que la inversión extranjera directa, como proporción de la cuenta corriente, es decir. ¿Cómo se financia la cuenta corriente? En el año de 1994 era alrededor de una tercera parte de la cuenta corriente, se financiaba con inversión extranjera directa, y ahora, quizá terminemos el año con una proporción, no del 70, como decía usted, sino del 90.

Que la Deuda Externa Pública del país, como proporción del PIB representaba 26 por ciento, y hoy representa 17.

Que las reservas internacionales netas eran en el año del 94 de 6 mil millones, y hoy las reservas internacionales brutas netas de 26 mil millones de dólares.

Pero además, qué diferencia tan enorme, cuando en 94 teníamos 6 mil millones de reservas, y 50 mil millones de vencimientos en los siguientes doce meses; y ahora tenemos 50 mil millones de disponibilidades entre las reservas y el paquete de fortalecimiento financiero, para hacerle frente a vencimientos de 5 mil, porque hemos estado trabajando a lo largo de muchos años en el perfil de vencimientos de los próximos años. Estos son elementos de confianza, que están siendo reflejados en los distintos mercados, y que están dándole a México más acceso a costos más razonables.

De manera que estoy totalmente de acuerdo con usted en la importancia de lograr la confianza. Creo que estamos en la buena dirección, y creo que estamos trabajando, precisamente, con ese objeto.

Quisiera, por otro lado, decirle que, efectivamente tuvimos un superávit fiscal a junio, y que efectivamente, Senadora, el superávit fiscal incorporó la entrega de 12 mil 553 millones de pesos de las utilidades del Banco de México del año anterior.

Le cito la ley, el Artículo XIII de los Transitorios de la Ley del Banco de México, establece: que su remanente de operación correspondiente al ejercicio fiscal del año en curso, deberá entregarse a más tardar el mes de abril del ejercicio fiscal siguiente.

De manera que la palabra ilegal que usted usó, en este caso sería improcedente, en virtud de que se cumplió estrictamente con lo que dice la ley. En el mes de abril de 1999 se incorporaron esos 12 mil millones de pesos y, fueron, efectivamente, los que nos permitieron tener un superávit.

Quiero decirle también, señora Senadora, que en el presupuesto que ustedes autorizaron, está perfectamente definido un rubro que dice: 35 mil millones de pesos provenientes de los remanentes de operación del Banco de México.

Lamentablemente, después de estos 12 mil 500 que ya entraron, los otros 22 probablemente no se vayan a materializar, porque en el año de 1999 no habrá utilidades en virtud del comportamiento del tipo de cambio, cuyo detalle fue ya informado a los señores Diputados, y también a cuyo detalle fue ya informado a los señores Diputados y también a las Comisiones en el caso del Senado.

Quisiera decirle, por lo tanto, que se cumplió estrictamente con la ley y que efectivamente estamos también muy claros de que estamos bajo la lupa y por eso se hacen todas las cosas con mucho cuidado, con estricto apego a derecho, pero no porque estemos bajo la lupa de la señora Olbraite, sino que estamos realmente bajo la lupa, en primer lugar, de todos los mexicanos y la muy cercana lupa de ustedes mismos, Senadora. Hemos tenido con usted intercambios siempre respetuosos, siempre útiles, pero de mucho detalle. Y yo le aseguro a usted que en ningún caso consideramos nosotros que algún tema sea o demasiado técnico, o demasiado de detalle como para no prestarle atención.

Y menos aún un rubro tan importante, tan público, tan conocido, incorporado en el propio decreto, en las propias leyes que ustedes aprobaron respecto del comportamiento del remanente de operación del Banco de México.

Usted comprenderá, Senadora, que tanto en el Banco de México, como en la propia Secretaría de Hacienda somos, invariablemente, respetuosos y observantes de la ley.

Quisiera, por otro lado, hacer alusión al hecho de que efectivamente tenemos un rubro de excedentes que es el petróleo, porque planeamos 9.25, se va a dar un promedio ya a nivel de caja de alrededor de 13 y medio dólares por barril a lo largo del año, más o menos.

Esto nos da un ingreso adicional, la cifra la mencionaba la señora Senadora, y además de este ingreso adicional por el petróleo, tenemos el ahorro de intereses que se da de que el peso esté fuerte, entonces cada dólar que tenemos que pagar al exterior de intereses son menos pesos, entonces hay un ahorro de pesos. Eso sumaba como unos 20 mil millones de dólares más o menos de ahorros de economías.

Sin embargo, Senadora, cuando el Diputado García Saenz, Presidente de la Comisión de Programación, Presupuesto y Cuenta Pública nos preguntó qué pasaba con estos ingresos, en misiva de la que marcamos copia al Senado, le decíamos que efectivamente con la cuenta que usted hizo tenemos 20 mil millones de pesos entre petróleo y, más que economías, más ingresos y economías por servicios de la deuda, 20 mil de efecto favorable, pero tenemos un efecto desfavorable de alrededor de 30 mil millones.

¿Por qué? Porque, por el lado bueno está el peso muy fuerte, eso nos ahorra intereses, pero resulta que no se dan entonces las utilidades del Banco de México. ¿Por qué?

Y si usted me permite Senadora, voy a hacer un pequeño ejercicio aritmético, simplemente porque efectivamente quizá no todos los señores Senadores tengan el mismo grado de detalle que usted tiene sobre este fenómeno.

Si las reservas del Banco de México son de 30 mil millones de dólares a principios del año, el 1º de enero, y el tipo de cambio es de a 10 pesos por dólar, en pesos valen 300 mil millones de pesos, 30x10.

Si como suponíamos en el presupuesto el peso se depreciaba alrededor de 1 peso por dólar durante el año, que terminara el año de 99 no a 10 pesos por dólar, sino a 11 pesos por dólar, eso quiere decir que las reservas del Banco de México al final del año, los mismos 30 mil millones de dólares, suponiendo que no aumentara la reserva, iban a valer 30 mil, pero ya no por 10, sino por 11. Iban a valer 330 mil millones de pesos.

De ahí iban a provenir las utilidades del Banco de México, los otros 22 mil millones de pesos, esos que tenemos de deficiente que no entraron a las arcas de la Federación, porqué. Esos 30 mil millones de pesos, el Banco de México iba a tomar una parte para actualizar su capital, y el resto se lo entregaría al gobierno de acuerdo con lo que dice la Ley del Banco de México, y habíamos calculado alrededor de 22 mil millones de pesos.

Es decir, no era una cuenta alegre, ni era de ninguna manera una proyección feliz, sino que era por construcción. Habíamos pronosticado un desliz del peso, que era igual a la diferencia de inflación ente la de México y la de nuestros principales socios comerciales.

No se ha dado esa depreciación de nuestra moneda. Esos 30 mil millones de pesos de utilidades del Banco de México no se van a dar durante el año, por buenas razones si ustedes quieren, está fuerte el peso, eso ayuda a la inflación, etcétera, pero el hecho es que son ingresos que no vamos a tener.

Y como estaban en el presupuesto tenemos que reducírselos y aplicarlos contra esta bonanza de los precios del petróleo y contra la caída del pago de intereses. Y nos da un déficit de 10 mil millones adicionales, porqué, porque otras privatizaciones, sobre todo en el sector aeroportuario, se han demorado, las cosas se han hecho con mucha seriedad, se han hecho con mucho cuidado, pero la parte de la colocación en bolsa del 85% de los aeropuertos se ha diferido porque los mercados no han estado conducentes.

De todos modos vamos a terminar, creo yo, dentro de ese 1.25 como les comentaba. Pero sí, efectivamente, a pesar de este excedente, sólo por el rubro de petróleo, tenemos una presión adicional que vamos a tratar de atenuar.

El quebranto del crédito de Banxico y Nafinza, señora Senadora, tiene usted toda la razón es por ley. Esto, los señores legisladores en el momento en que se aprobó la ley del IPAB incorporaron estos quebrantos y efectivamente, en los próximos años, vamos a tener que hacer un ejercicio cuidadoso, Senadora, primero de cuántas utilidades tiene el Banco de México por el cambio de la valuación de la moneda.

Segundo, cómo va absorbiendo en el tiempo el quebranto este al que lo obliga la ley. Son 60 mil millones, tiene usted razón, del Banco de México y 8 o 9 mil millones de Nafinza. Ahí lo que se dijo es: de los 760 mil millones de pesos pasivos del IPAB, 70 mil bórrenselos porque esos eran a cargo del Banco de México y Nafinza y estas instituciones los van a absorber ese quebranto. Eso dice la ley.

Y entonces, efectivamente, el Banco de México en los años siguientes, va a tener que estar absorbiendo este quebrando, no está en la propia ley los tiempos en que tiene que absorberlo, cómo lo tiene que absorber, pero ciertamente no deja de ser, por cierto, un impacto fiscal porque usted comprenderá que en la medida en que vaya absorbiendo pérdidas el banco, son recursos que ya no va a poder entregar a la Federación y, por lo tanto, van a tener un impacto fiscal.

De manera que esto, que es totalmente transparente, que está en la ley, no deja de tener impacto, aunque sea indirecto, en el presupuesto. Sí ha caído el crédito, Senadora, estamos trabajando precisamente muy recientemente en la regulación y la supervisión bancaria, la Ley de Garantías de Crédito, la Ley de Quiebras, con objeto de que pueda reanudarse el crédito cuanto antes.

Y sobre las cifras del IPAB. Miren ustedes, están en el Internet, lo pusimos en un boletín de prensa, se hizo una conferencia de prensa especial para poder aclarar. Yo creo podemos tener distintas opiniones respecto de la conveniencia o no de haber evitado un colapso del sistema financiero, e inclusive de la forma en que se hizo, Senadora. El año pasado tuvimos amplias discusiones al respecto. Pero creo que los números tienen la ventaja de que son muy transparentes.

Nosotros no somos quienes definimos el quebranto de Banco de México y Nafinza, el Congreso. Es una ley, la aceptamos, pero en esa medida ya no tiene el IPAB que estarle haciendo frente a ese pasivo. Se va a hacer frente a ese pasivo en otra instancia.

También, Senadora, es cierto que el IPAB tiene activos, y que aún valuados a 20 centavos, la cartera vale alrededor de unos, todos los activos valen alrededor de unos 200 mil millones de pesos. No habría porqué no reconocer ese valor, aun tomando un valor muy modesto de la cartera ya existente.

También en ley están las obligaciones de los bancos de pagar las cuotas, por qué no habríamos de reconocer esa realidad y, por lo tanto, reducirlo del balance del IPAB.

Ahora bien, yo soy el primero que reconozco que hay una diferencia entre el balance y el flujo, Senadora. ¿Por qué? Porque el pasivo total del IPAB son 760 mil millones de pesos. Si le quitamos los 60 y 8 mil millones de Nafinza y el Banco de México que hemos comentado, llegamos a 690. Si le quitamos 206, que son la recuperación y la liquidez que tiene, etcétera, pues ya andamos de 690 en 400 ochenta y tantos. Y si le quitamos los 102 del valor presente de las cuotas, andamos ya en un poco menos de 400 mil millones de pesos el valor presente de las cuotas. Andamos, ya, en un poco menos de 400 mil millones de pesos. Esto es el balance.

Pero, yo reconozco, senadora, que ni el activo del IPAB se revalúa junto con la inflación o a la misma velocidad que las tasas de interés. De hecho, es posible que se deteriore en el tiempo. Por eso hay que apurarnos para vender los activos.

Y, por otro lado, que los pasivos sí están aumentado a la tasa de CETES o a la tasa negociada en cada caso. Y, por lo tanto, estamos en una carrera frente al tiempo.

Por eso es que hemos propuesto que cada año, cuando menos entre las recuperaciones del IPAB las cuotas que pagan los bancos y la parte que se asigna en el presupuesto, paguemos lo que se llama la "Tasa Real". Si hacemos esta cuenta, si son estos 700 mil millones de pesos y le aplicamos una tasa real, no sé, de un 7 por ciento, 7 por 7: 49.

Habría que asegurar que en el año 2000, entre las recuperaciones del IPAB y las cuotas de los bancos y lo que le asignemos en el presupuesto, le abonemos alrededor de unos 40, 50, mil millones de pesos. ¿Para qué? Para que no aumente, en términos reales, el saldo; que los 700 mil de ahorita sean 770 del año que viene, que son iguales, porque nada más se aumentan con la inflación. Y que sólo vaya aumentando con la inflación el monto.

¿Por qué? Porque si no aumenta, más que con la inflación, se mantiene igual, en términos reales. Y, por otro lado, el PIB crece en términos reales.

El monto del saldo de los pasivos del IPAB se va a ir haciendo pequeño respecto del Producto Interno Bruto y se va a ir haciendo cada vez más manejable y dejará de ser tan oneroso.

Ya hemos tenido períodos en los cuales el endeudamiento total, incluido el IPAB, fue incluso más alto y sin embargo fue el crecimiento, precisamente, el que permitió que estos montos se fueran diluyendo y que ya no constituyeran un pasivo demasiado oneroso.

No se exoneró a los accionistas de SERFIN, en ningún momento, de la participación de pérdidas, señora senadora: los accionistas de SERFIN perdieron la totalidad de su capital igual que los accionistas de BANCRECER y por lo tanto no se aplicaría el comentario que usted hizo.

Pero, ahora que lo tenga el IPAB va a colocarlo en el mercado, después de haber perdido totalmente, los accionistas, su capital y haber saneado la institución.

Hay una diferencia, entre lo que dijo Carlos Ruiz y lo que dije yo porque yo hablé del costo fiscal, él habló del costo total, cuando adquirimos las carreteras, adquirimos un pasivo que se compensa por todos los ingresos que vamos a recibir por las carreteras durante todo este período y lo que calculamos es que el costo fiscal, al final del día, pueda ser de alrededor de 18 mil millones de pesos o, incluso, menor en la medida en que sigan aumentando los aforos.

Ya hemos comentado, varias veces, sobre esto que usted llama "montos detectados en partidas superfluas". Y quiero decirle que hemos tenido diferencias, respetuosas, al respecto. Nosotros hemos planteado que es una parte integral del presupuesto. No hemos detectado lo superfluo de cuestiones fundamentales para el ejercicio del gasto público.

Y sí hemos -tiene usted razón- emitido Decretos que hemos firmado el Secretario de la Contraloría y yo, para evitar todo aquello que pudiera parecer o interpretarse como un gasto que no sea estrictamente necesario para la operación del gobierno.

Pero, el hecho es que tenemos el presupuesto más austero de la historia. Y, diría yo, es precisamente una de las cosas a las que me refería cuando hablaba de fortalecer permanentemente los ingresos de la federación para hacerle frente a los programas a cargo del gobierno. Muchas gracias.

 

-EL C. SENADOR RODOLFO BECERRIL STRAFFON: Gracias, señor Secretario. Senadora Garavito, ¿quiere usted hacer uso de su derecho de réplica?. Hasta por cinco minutos.

 

-LA C. SENADORA ROSA ALBINA GARAVITO: Sí. Hasta por cinco minutos. Muy bien.

En relación a la respuesta -que usted nos aporta- reconocí la aberración legal en la que, por fortuna, mi partido no participó, de haber aprobado, en la Ley del IPAB, que se enajene ese remanente de operación del Banco de México para el rescate bancario. Pero no es de eso de lo que estamos hablando. O sea, no es ésa la ilegalidad.

Me estoy refiriendo a que en el proyecto de la Ley de Ingresos para el 99 se presupuestó, como Remanente de Operación del Banco de México, 35 mil 493 millones de pesos. Mismos que ahora se están incluyendo en el 99; en la última página, señor Secretario, del Informe del Banco de México, publicado en abril de este año, se reconoce que eso no se enteró.

Además de esa ilegalidad, la trampa de haber incluido esos recursos generados en el 98 para la estimación de un superávit en el 99. Usted lo acaba de reconocer. Están incluidos en el primer ejercicio. Es de sentido común, no hay que ser economistas.

Fueron remanentes del ejercicio del 98 que se transfieren al 99 y ahí es donde emerge un tal superávit fiscal que no existe en realidad. A eso me refiero.

Y, si somos tan puntillosos en la cuestión de la confianza, es justamente por esa volatividad, Efectivamente, como usted mencionaba, tenemos recursos, "disponibilidades financieras", decía usted, por 50 mil millones de dólares de aquí al 2000. Una parte por aquel blindaje financiero más las reservas internacionales del Banco de México.

Pero, hay que preguntarnos, ¿cómo andan los vencimientos, no sólo de la deuda pública externa, también de la deuda privada externa?. Y, esos, por desgracia, llegan a un monto de casi 25 millones de dólares. De aquí al 2000.

De manera que sumados todos los vencimientos de deuda, el servicio de deuda que se tiene que pagar. Y, si por alguna razón, esos inversionistas perdieran la confianza, los 50 millones constituidos no servirían para, efectivamente, evitar una crisis de fin de sexenio, que usted tanto ha propagandizado, de que no se endosará para el próximo ejercicio de gobierno.

En relación a las partidas superfluas no hemos tenido la suficiente oportunidad como para revisarlas puntualmente. Yo quisiera que usted, en algún momento, hiciera ese compromiso público. Estamos en la mejor disposición de ilustrarlo de manera fehaciente y eso puede servir, justamente, como ese ejercicio de honestidad mutua para no dilapidar. Mutua, digo, por los cálculos serios que estamos haciendo al respecto y de parte de la responsabilidad que usted tiene como funcionario público, a cargo de los recursos presupuestales para que no haya ningún desvío de los mismos.

Está usted anunciando nuevas reglas bancarias. Lo está exigiendo el capital extranjero, lo están exigiendo en la Asociación de Banqueros de México. El problema es que, para ese saneamiento del sistema bancario, nosotros estamos alertando y estamos denunciando de que si las reglas del juego son las que han permanecido desde que México privatizó, el Gobierno de México privatizó la Banca, en donde en realidad no se vendió un sistema bancario. Lo que se vendió fue una Patente de Corso, para los banqueros, que es, justamente, la que provocó la crisis en la que ahora nos encontramos los banqueros que es justamente la que provocó la crisis en la que ahora nos encontramos. Tememos, alertamos, y alertamos también a los inversionistas extranjeros, de que se siga prolongando esta experiencia, y llamamos la atención al respecto justamente por esos 11 mil y pico millones de pesos que están entrando a la capitalización de SERFIN como condonación de una obligación que es la constitución de la reserva para pérdidas.

Usted me contesta: "Ya los pobres accionistas perdieron, qué más se quiere". No, señor, ahí se está violentando una regla del juego, una regla aprobada que es: los bancos participan en el 25 por ciento de lo no recuperado de la cartera que el gobierno les compró y que fue y que se cubrieron como pasivos de FOBAPROA.

Ese es el problema, señor Secretario, con ese tipo de reglas nosotros por supuesto no estaremos de acuerdo, de manera que yo me permito anunciar en esta comparecencia de manera muy firme que nuestro partido no hará el juego en el momento legislativo de discutir cualquier proyecto que continúe con este trato inequitativo entre acreedores y deudores, y con estos pésimos mensajes al mercado en torno a reglas de excepción para unos cuantos privilegiados.

No estaremos de acuerdo tampoco, señor Secretario, si el Ejecutivo insiste en que se discuta, y otros partidos pudieran estar de acuerdo, en enajenar un recursos estratégico como es el Sector de Energía Eléctrica para que las cuentas resulten y poder presumir de esa estabilidad macroeconómica.

A esos costos no estamos dispuestos, no nos hacemos corresponsables. ¿Con qué si nos hacemos corresponsables? Con ese diálogo franco, ese diálogo directo, el diálogo republicano poniendo en la mesa la realidad, y a partir de ahí realmente en el ánimo de encontrar soluciones que pongan por delante los intereses nacionales y el interés social, podamos encontrar salida a este desastre, a este desastre económico y financiero en que la política gubernamental por desgracia ha sumido al país.

Por desgracia se terminó…

 

- EL C. SENADOR RODOLFO BECERRIL STRAFFON: Lamento interrumpirla, senadora, se ha terminado el tiempo.

 

- LA C. SENADORA ROSA ALBINA GARAVITO ELIAS: Me parece que ha sido demasiado estricto el senador Becerril, pero voy a enviarle nuestro cálculo de la pérdida del poder adquisitivo del salario.

En la Cámara de Diputados dijo usted: "La crisis costó cinco años de nivel de salario real". Fíjese que no, señor Secretario, según la investigación que hemos realizado e investigaciones del Colegio de México, rápidamente permítame decirle que existe una pérdida en relación a 1994 de 23.13 por ciento en relación al 94 con el salario mínimo real; y si fuera el salario promedio real esta llega a 27.28 por ciento.

Para concluir, todos esos 2 millones 985 mil de empleos generados en zonas urbanas son de población económicamente activa con hasta apenas 2 salarios mínimos; el 65.84 por ciento es en esas condiciones, estamos hablando entonces de empleos chatarra. Y eso no creo que pueda enorgullecer a nadie.

Muchas gracias.

 

SESION PUBLICA ORDINARIA DE LA H. CAMARA DE SENADORES,

CELEBRADA EL VIERNES 24 DE SEPTIEMBRE DE 1999.

 

 

LA C. SENADORA ROSA ALBINA GARAVITO ELIAS: Gracias, señor Presidente.

 

Señor Secretario; señoras y señores Senadores: Hemos tenido ya una sesión de trabajo en comisiones, donde pudimos ilustrar la manipulación de las cifras por parte del gobierno, con el reprochable objetivo de intentar ocultar la realidad social lacerante en que se encuentran millones de ciudadanos.

En tanto el formato de las comparecencias para la glosa de este V Informe de Gobierno, deja fuera del Diario de los Debates la discusión dada en comisiones, solicito muy respetuosamente a la Mesa Directiva, sea incluida en el Diario de los Debates de la Sesión de hoy, la versión estenográfica de la comparecencia del Secretario Carlos Jarque, celebrada el día 20 de los corrientes, en tanto forma parte de los antecedentes de mi intervención el día de hoy, en donde se contienen datos y argumentos que sustentan la que hoy desarrollo.

La alarmante situación social, que ya se ha ilustrado en esa sesión de trabajo, y que podemos constatar y lamentar cotidianamente, no es producto de ningún fatalismo, como parecía derivar de la intervención del Senador Becerril, y del mismo Secretario Gurría, tampoco de la SAR; por el contrario, nos encontramos frente a las consecuencias de una política que ha privilegiado el interés de unos cuantos, por encima del interés de las mayorías.

En su comparecencia en comisiones, pudimos ilustrar, señor Secretario, el monto de la deuda social acumulada sólo por concepto de la pérdida en gasto social per cápita, en relación al nivel de 1981.

Un monto equivalente a la Deuda Externa del país, con la diferencia, señalamos, que esta deuda, además de conocerse, se reconoce, y sobre todo, se sirve puntualmente por encima de cualquier otra prioridad.

Sería demagógico plantear que esa enorme deuda social acumulada pudiera pagarse de la noche a la mañana, absolutamente demagógico.

Pero es una actitud criminal del Gobierno Federal no reconocer que esta deuda existe, y que como se hace con todas las deudas, acordar un plan de pago.

Para alcanzar el nivel de gasto social per cápita del 81 con tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto del 3 por ciento, con crecimiento poblacional a la baja y, con una proporción del Producto Interno Bruto, manteniéndola constante en 9.5 por ciento para el gasto social, todavía tendrían que transcurrir nueve años, no para pagar nada, sino para alcanzar los niveles del 81; en total, 27 años, no una década perdida, señor Secretario, sino toda una generación.

Si en el horizonte de las prioridades gubernamentales desapareció la atención de las necesidades de las nuevas generaciones, que a nadie sorprenda que esta situación de desesperanza se convierta en el campo fértil para la delincuencia, y para la desconfianza en la relación gobernantes-gobernados.

¿Es esto lo que se quiere para el México del siglo XXI?

¿No valdrá la pena, señor Secretario, escuchar las voces de la pluralidad política que hoy están presentes en el Congreso, y a la hora de definir las prioridades presupuestales del año 2000, se sienten las bases para iniciar un cambio de rumbo? O estará usted de acuerdo, con esa arrogancia del Ejecutivo Federal, de empecinarse en que no hay más camino, que aquel que se viene siguiendo desde hace 16 años.

Porque la tercera vía, y yo estoy de acuerdo con el Secretario Gurría, la inventó México en la Constitución del 17.

Lo que no dice el Secretario Gurría, es que esa tercera vía la desmanteló la corrupción y la perversión del poder hegemónico de un régimen de Partido de Estado, cuyo desmantelamiento se inició, en términos legales, a partir de diciembre de 1982.

Desarrollar programas para la pobreza extrema, mientras con la otra mano se impulsan políticas que generan más pobres, va en contra de nuestros principios constitucionales de equidad y justicia social; también en contra de la concepción de democracia establecida en el Artículo III Constitucional. Por eso, señor Secretario, hemos calificado esta política social de inconstitucional e inmoral.

Hoy los banqueros nacionales y extranjeros presionan para aprobar leyes que hagan expedito el cobro de adeudos. El gobierno, ni tardo ni perezoso –ya nos lo anunció el Secretario Gurría-- dice que a la brevedad enviará al Congreso de la Unión las Iniciativas que permitan dar esa certidumbre al capital bancario y financiero.

En los proyectos que hasta ahora conocemos, se profundiza la constitución de un cuarto poder, el poder financiero. Sobre ello alertamos a la población, y anunciamos, como lo hicimos ayer, que el PRD no avalará ninguna Iniciativa que continúe con los privilegios para unos cuantos.

Estamos, sí, por la actualización de cualquier marco jurídico, siempre y cuando se respeten los principios de justicia social y democracia, aún vigentes en nuestra Carta Magna.

Dejar a las fuerzas del mercado la recuperación del bienestar social, como el Gobierno Federal pretende, con programas focalizados a la pobreza extrema, y la misma política económica que en el otro polo concentra el ingreso y la riqueza con programas focalizados a la pobreza extrema y la misma política económica que en el otro polo concentra el ingreso y la riqueza, significa continuar profundizando el enorme abismo social entre los que muchos tienen y los que nada poseen.

Contra los señalamientos del gobierno de que no hay otra opción y de que vamos bien, nosotros planteamos con toda responsabilidad y conocimiento de causa porque lo hemos ya ilustrado, que es posible lograr tasas de crecimiento del 5 por ciento con estabilidad y con distribución de beneficiosa la población de manera simultánea.

Bastaría con cambiar las prioridades a la hora de definir la política económica y social, bastaría con aceptar que en un diálogo republicano entre las diferentes fuerzas políticas y de cara a la nación, construyamos un nuevo pacto social para cambiar el sistema económico de rapiña que hoy padecemos, por otro con reglas claves, universales y equitativas.

Proponemos a las fuerzas políticas representadas en el Congreso de la Unión, al Ejecutivo Federal y a la Nación, un nuevo pacto social que sustituya la inmoral e inconstitucional política económica, cuyas fuentes de financiamiento han sido y la que enumero:

1.- La expropiación del salario directo de la población, 70 por ciento de su valor en relación a 1980 y el aumento en el déficit acumulado en la creación de empleos con salarios suficientes.

2.- La expropiación de su salario indirecto por la caída del gasto social percápita. Esta deuda acumula un billón 295 mil 895 pesos en relación al 81.

3.- El desmantelamiento del patrimonio nacional a través de las privatizaciones cuyo producto se dedicó a pagar deudas y a fabricar ricos de la noche a la mañana.

4.- La corrupción y la impunidad, para muestra basta el botón de los pagarés bancarios que hoy son deuda pública y que equivale al 19 por ciento del producto interno bruto, quinta fuente de financiamiento de este sistema de rapiña. La expropiación del patrimonio de los pequeños deudores, otra vuelta de tuerca más en la concentración de la riqueza.

6.- Forma de financiamiento, la disminución del crecimiento nacional, con la clausura bancaria y la paralización del crédito, cuyas tasas de interés poco tienen que ver con el precio real del dinero.

7.- La reducción de la riqueza nacional por la caída de la inversión pública en áreas estratégicas y prioritarias.

8.- La reducción de la riqueza nacional por los bajos recursos a educación e investigación y desarrollo científico.

9.- El desmantelamiento de la planta productiva del campo y de las áreas urbanas por la apertura indiscriminada y apresurada, negociada en el Tratado de Libre Comercio en América del Norte.

10.- La especulación financiera que ha hecho de la deuda externa, una deuda eterna, y cuyos acreedores, por sus depósitos en el extranjero, también están entre nosotros.

Cambiar estas salvajes formas de financiar más que un crecimiento, una concentración de la riqueza y del ingreso, que ha sumido al país en serios riesgos para su estabilidad política y social y también para su viabilidad como nación independiente, requiere de un nuevo pacto social, que es el que necesita el país para iniciar el siglo XXI con la esperanza construida entre todos, de un México justo, democrático, moderno, civilizado.

El pacto que proponemos, tendría que empezar a sentar las bases de una nueva forma de convivencia social para que los recursos concentrados en pocas manos se desamorticen y puedan dedicarse a financiar un crecimiento sano y justo.

La desamortización de la tierra en manos de los latifundistas de principios de siglo para ponerlos al servicio del desarrollo nacional, como ocurrió, requirió de una revolución, la primera revolución del siglo XX.

La insurgencia zapatista en Chiapas podría ser el germen de la primera revolución del Siglo XXI. Nuestros desafíos es transitar la vía legal, pacífica y civilizada para lograr ese nuevo pacto social, es sistema democrático.

Señor Secretario, como representante del Gobierno Federal en este recinto, y a nombre de mi partido le digo: "El tiempo apremia, ustedes tienen la palabra". Muchas gracias.